WHISKY CARAVAN @ Sala Joy Eslava, Madrid //18-01-2020
En este difícil mundillo de la música, y más si hablamos de música rock, es de celebrar aguantar diez años en la brecha, en eso están los madrileños Whisky Caravan, que se formaron a finales de 2010. Para celebrar la efemérides convocaban a sus fieles en la sala Joy Eslava para un concierto que sería grabado para su posterior edición en DVD.
En su camino han publicado tres discos de estudio, cada uno de ellos un paso adelante, pero siendo como son una banda de directo, se antoja un movimiento lógico en estos momentos el querer mostrar esa intensidad plasmando una de sus actuaciones en un álbum.
A pesar del frío polar que hacía ese sábado en la capital, antes de la apertura de puertas ya había una larga cola de incondicionales ansiosos de vibrar con Danny Caravan y los suyos. Con puntualidad británica salían al escenario a las nueve, sin teloneros de por medio y quizá por ello, o sería por el frío, el respetable tardó en entrar en calor. Creo que empezar con “Vidas de un solo tren”, aún con un bonito arreglo de armónica al inicio, tampoco ayudó para encender la chispa, un tema que podría haber sido mejor recibido con el concierto más avanzado. Me puedo imaginar las discusiones en los ensayos para elegir el setlist entre tanto donde elegir.
De seguido atacan con “Días de niebla” y empezamos a entrar al juego de guitarras de Victor y Alberto, pero aquello coge definitivamente color cuando empieza a sonar “La guerra contra el resto” con el variopinto público coreando totalmente entregado, entre ellos un nutrido grupo de niños acompañados de sus padres.
Tenemos que esperar un poco para oír algo de su debut, y es con “Volver”, una de las que no deben faltar nunca. Y para los que encuentren en esta canción la comparación fácil con Héroes del Silencio, les diría lo mismo que a aquellos que dicen que Marea son una copia barata de Extremoduro: tú no has oído a Marea y deberías. Pues lo mismo con los Whisky. Y si en una cosa se parece esta banda a los de Zaragoza, es en llevar los temas al directo haciéndolos sonar como en disco, lo que es más evidente cuando tocan alguno de su última entrega, como “Tu pequeña luz” o “Aviones”. “Más de alguna vez” con su aroma country era cantada a pleno por todos.
En su última actuación en Madrid, a finales de 2018, se despedía de la banda Jorge Sidera y fue bueno verle de nuevo dándole caña a las cuatro cuerdas en “Solo un susurro”. Ya con Sergio Luna al bajo de nuevo, sonaba “Agujas a un reloj”. Yo no habría dejado fuera “Genie”, genuinamente guitarrera y que hubiera ven
ido de perlas en ese momento álgido, justo antes de encarar las más acústicas ”No estás muerta” y “Si vas a disparar”.
Aquello desde “A salvo en el dolor” empezó a caldearse de buena manera, en un crescendo imparable que continuó con la imprescindible “Aquí y ahora”. Danny se colgaba otra vez la guitarra acústica para entonar las primeras estrofas de “Quiero” enlazándola con una emotiva “¿A qué tienes miedo?” con la que se retiran para volver para la traca final. “Naufragio” sonó sideral, y ahora sí, el cierre fue todo un acierto con “Hacia ningún lugar”, con un punto más de intensidad y de velocidad que su versión en estudio, intercalando unos versos de “La vereda de la puerta de atrás” de Extremoduro y Alberto soltándose un poco la melena a la guitarra… nos faltó el confeti para rematar la fiesta.
Con el encendido de las luces de la sala se podían ver las caras de satisfacción de todo el mundo después de unas dos horas de vuelo. Con conciertos tan especiales como el vivido no es de extrañar que cada vez más gente se suba a esta caravana que no para de crecer, así que quizá la próxima vez que los veamos en acción sea en toda una Riviera o similar. Voto por ello.



























