XV SWR BARROSELAS – Barroselas, Portugal – 1ª Parte
Portugal es un país tan cercano como desconocido para la mayoría de nosotros. Es un tópico, sí, pero es cierto. Poco exportadores en lo musical, al igual que ocurre con España, los lusos han conseguido crear un símbolo a nivel internacional gracias al festival que anualmente se celebra en la pequeña localidad de Barroselas, cercana a Viana do Castelho, y que la promotora SWR ha sabido convertir en un lugar de peregrinaje para los fanáticos del Metal extremo en todas sus vertientes.

Desplazarse hasta Oporto, en nuestro caso desde Madrid, es rápido, cómodo y económico. Evidentemente se puede hacer en coche, pero el combinado avión-metro-cercanías tampoco es una mala opción. La ciudad cuenta en este aspecto con unas infraestructuras perfectas, fruto de la Eurocopa de fútbol celebrada allí hace menos de una década. Algo más de una hora de vuelo (que se recupera debido al cambio horario), 45 minutos de metro hasta llegar a la estación de tren principal de la ciudad y otra hora para estar en el lugar del festival, hacen que la travesía resulte breve.
Barroselas como pueblo tiene poco que mostrar, aunque resulte más que suficiente si de lo que se trata es de vivir bien durante un festival. Tener a escasos 500 metros de la zona de acampada una farmacia, un supermercado muy bien equipado o un bazar regentado por asiáticos facilitan y mucho el pasar allí 5 días con sus respectivas noches. Más aún si añadimos que los precios son bastante más bajos que en nuestro país. Baste decir que un tercio de cerveza (Super Bock o Sagres, marcas locales) cuesta menos de un euro en cualquier bar de Barroselas, la mitad de lo que te pueden pedir en cualquier bar de barrio de madrileño y una cuarta parte de lo que suele costar en un local de ocio nocturno.
La organización del festival es fantástica. Utilizan como base las instalaciones del club deportivo de la localidad, ofreciendo las duchas de los gimnasios (agua caliente desde el primer segundo, secador de pelo, espejos… todas las comodidades que puedas tener en un hotel salvo la privacidad) y la cafetería del recinto para los asistentes, lugar donde entre otras cosas se celebraban los meet and greet con las bandas. Junto a estas se sitúan las carpas de los escenarios y la zona de comida, completa y económica, si bien como dije antes el supermercado era la mejor opción a la hora de abastecerse.
La zona de camping es pequeña y se sitúa en el pinar del otro lado de la carretera. Suficiente para cubrir la demanda (sólo los días principales se vio repleta), tiene la ventaja de que ante la lluvia el suelo absorbe bien el agua y no embarra ni encharca, mientras que de día los árboles protegen del sol. Respecto a la seguridad y tranquilidad que ofrecía el campamento sólo puedo decir que no aprecié ningún problema en las noches que dormí allí. Más allá de los típicos gritos y cánticos nocturnos, nada que no se pueda sobrellevar, resultó mi mejor experiencia en este aspecto hasta la fecha.
Dentro ya de la zona de conciertos, lo limitado del aforo posibilita poder disfrutar de cualquier grupo sin problemas de visión o agobio por saturación de personal. El sonido fue de calidad en todo momento, sólo teniendo algún problema las bandas de Black en los primeros temas por la ecualización, hecho que se solventó en todos los casos. La puntualidad fue máxima salvo en un par de casos puntuales, más provocados por el entusiasmo del público que por la propia organización. El mercadillo, anexo al escenario principal y no muy nutrido en cuanto a puestos, ofrecía suficiente material de interés y para todos los gustos, a precios más que razonables.
DÍA 1, JUEVES: WACKEN OPEN AIR EN SWR BARROSELAS
La primera jornada la protagonizó la batalla de bandas correspondiente a Portugal del festival WACKEN OPEN AIR, en una curiosa interacción entre ambos eventos. Los israelitas HAMMERCULT, ganadores el pasado año de la final internacional, se cayeron del cartel unos días antes del inicio y se dejaron la noche algo coja y, por qué no decirlo, carente de interés. Los grupos lusos que formaban la terna no eran especialmente de mi agrado y tras el viaje y el asentamiento sólo tuve fuerzas y paciencia para aguantar a los dos primeros: MIDNIGHT PRIEST y WAKO.
MIDNIGHT PRIEST
Los a la postre ganadores del concurso, dieron una actuación bastante similar a la que hacía pocos días antes habíamos podido ver en Madrid cuando abrieron para CONVIXION y TOKYO BLADE. Un repertorio basado en su primer disco de estudio, con un estilo excesivamente calcado a los grandes de la NWOBHM y un vocalista, The Priest, que resulta poco agraciado para el género. Les salva en cierto modo la actitud, pese a resultar en ocasiones forzada. Poca sustancia en un grupo que no deja de ser una fotocopia de otros que en su momento si tuvieron mucho que decir.
WAKO
La otra banda que vi fue WAKO, que me resultaron igualmente poco originales y dotados. Su sonido, entre el Groove y el Deathcore, es sintético y arquetípico, lo que hizo que se vaciase bastante la carpa donde se celebraba la actuación. A UTOPIUM y FACE OF A VIRUS decidí no verles pensando en que la crema comenzaba al día siguiente. Y así fue.
DÍA 2, VIERNES: UN FESTIVAL INTERNACIONAL
SKULLHOG
El honor de abrir ‘oficialmente’ mi SWR BARROSELAS particular se lo llevaron los holandeses SKULLHOG. Goregrind salvaje, como bien ilustraban sus indumentarias, algo exentos de fuerza en cuanto a presencia escénica pero perfectamente respaldados por los entusiastas del género. Set corto basado en su primer largo de reciente edición y escaso tiempo sobre las tablas.
Bastante como para abrir boca antes del primer plato fuerte del día: los japoneses COFFINS, con quienes hacen unos años editasen un compartido.
COFFINS
Triunfadores absolutos del primer día. Importa poco si el tema coquetea más con el Doom o con el Death, en ambos casos son maestros. Visualmente muy sobrios pero a la vez cercanos al público, con un sonido inmaculado y gran capacidad instrumental, sin querer desmerecer con ello a Ryo, cantante actual del combo. Me quedo en la memoria con el tema que da nombre a su último largo, el que más me gusta de su dilatada carrera, ‘Buried Death’. Minuto de oro del día.
NASHGUL
Más Grindcore en el escenario gratuito, esta vez de la mano de los gallegos NASHGUL. Congregaron más público que SKULLHOG pero menos entuasiasta. Particularmente la actuación no me terminó de enganchar, y eso que en su momento presté bastante atención a su largo ‘’El Día Después al Fin de la Humanidad’’. Quizás es que el efecto COFFINS aún perduraba en mí, pero sin decepcionar no fue de lo mejor del festival.
CANDLEMASS
A mi gusto y criterio el gran chasco del festival. Aburrida e insulsa actuación hasta decir basta, en gran parte debido a la pastosa presencia escénica de Robert Lowe, actual frontman de la banda. Bien en voz pero sobrado de mística y teatralidad, ni en temas como ‘Hammer of Doom’ o ‘Solitude’ consiguió resultarme creíble. Una pena que los autores de discos tan enormes e imprescibles como ‘’Nightfall’’ me dejasen una sensación tan artificial y fría.
MALIGNANT TUMOUR
Sin duda la banda más loca de todas las que se dieron cita en SWR BARROSELAS. Sonido atronador, diversión a borbotones y una ausencia de prejuicios que hizo que sus seguidores saliesen infinitamente satisfechos y sus desconocedores ávidos de sumergirme en esta nueva etapa de la banda. ‘We Are the Metal’, ‘Earthshaker’, ‘Decibel Maniacs’… no se dejaron nada de lo bueno en el tintero y consiguieron llenar la carpa secundaria como ninguna otra formación en los días sucesivos. Gran banda de directo los checos.
TSJUDER
Fríos y desafiantes, afilados como cuchillos resultaron los noruegos. Su concierto no superó al que les vi dar en el HELLFEST el pasado año, pero resultó gratificante comprobar que el True Norwegian Black Metal, como ellos mismos se presentaron, sigue vivo.
Temas de última hornada como ‘The Daemon Throne’ se mezclaron con sus clásicos, ‘Helvete’ o ‘Ghoul’, e incluso se atrevieron con un cover del más que conocido ‘Deathcrush’ de sus paisanos MAYHEM. No puedo decir nada malo de este tremendo trío noruego que a día de hoy es, posiblemente, el combo más en forma del país que mejor Black Metal ha venido exportando históricamente.



































