El lobo aúlla bajo un sol de plomo // WOLFMOTHER, Sala Mamba! – Murcia 22-7-2026.
Cruzar el umbral de la Sala Mamba! el pasado miércoles implicaba abandonar un exterior con un calor insoportable y sofocante para sumergirse en una liturgia de decibelios y sudor. La tarde murciana amenazaba con derretir los adoquines: el aire parecía salir de un horno abierto y la única medicina razonable llevaba el color dorado y la temperatura exacta de una cerveza bien fría de la tierra. Un martirio climatológico que la feligresía —unas 800 personas que abarrotaron el recinto en un merecido lleno técnico— supo combatir con la esperanza de ver a una de las bandas que explotaron a principios de siglo en esto del rock and roll. Con el gaznate debidamente lubricado, el ambiente estaba dispuesto para el reencuentro con el mesianismo ‘stoner’.
Los encargados de abrir fuego fueron CICLONAUTAS. El trío hispano-argentino ofreció un set notable, cabalgando sobre un buen sonido generalizado, aunque incurrieron en el “pecado menor” de apoyarse en alguna pista grabada para engordar la mezcla. Lo suyo es pura calidez orgánica, y ahí es obligatorio destacar el bajo de Javier ‘Txo’ Pintor, un pilar de puro músculo rítmico que sostuvo la arquitectura de las canciones con un aplomo envidiable. Correcto el desempeño de Alén Ayerdi a la batería… sin más.
El concierto, además, venía con efeméride incorporada: era el cumpleaños de Mariano “Mai” Medina, líder y vocalista de la banda, celebrado sobre el escenario y recibido con el afecto de un público que respondió con complicidad, justo antes de que el misticismo se tornara salvaje…
WOLFMOTHER, o «la dictadura de la Gibson SG».
Cuando los australianos tomaron las tablas, quedó claro que la actual formación de WOLFMOTHER funciona como una maquinaria precisa para escoltar a su líder. El carismático Andrew Stockdale comanda las operaciones a la voz y la guitarra, flanqueado por el aplomo de James Wassenaar al bajo y los teclados, y la pegada matemática de Brett «Wolfie» Wolfenden tras la batería.
La nostalgia es un motor de combustión imbatible, y los de Sídney demostraron que aún tienen muchísimo tirón con la gente. El indiscutible protagonista de la noche fue su homónimo primer disco de 2005, una obra cumbre que en su día revitalizó el hard rock de herencia setentera a base de fuzz y misticismo psicodélico. La banda desmenuzó aquel debut casi por completo, dejando fuera únicamente dos temas: la lisérgica Witchcraft y la atmosférica Tales. Aquel Wolfmother consiguió actualizar la herencia de BLACK SABBATH, LED ZEPPELIN, DEEP PURPLE o BLUE CHEER sin caer en la mera nostalgia, combinando riffs gigantescos, psicodelia, melodías memorables y una producción que hoy sigue sonando fresca.
Sin embargo, el concierto transitó por una curiosa paradoja sónica. La Gibson de Stockdale devoraba el sonido de la sala. El líder impuso una tiranía de distorsión muy estridente, un muro de frecuencias altas que apagaba los matices estéticos; un sonido, agresivo y casi cortante que se alejaba bastante del equilibrio y la profundidad que caracteriza a las grabaciones de estudio. Aquí, las canciones parecían abrirse paso a codazos. Lejos de la ecualización equilibrada de sus grabaciones de estudio, el directo apostó por la crudeza abrasiva… pero al diablo los purismos: funcionó.
El público estuvo completamente entregado desde los primeros acordes de Dimension. La sala se transformó en un torbellino de brazos en alto y gargantas rotas coreando himnos inmortales como Woman o esa balada rayana en el surrealismo llamada Vagabond. El clímax de la noche llegó, como no podía ser de otra manera, con el riff icónico de Joker & the Thief, que desató la locura colectiva antes de unos bises que cerraron la velada por todo lo alto, incluyendo una versión del Rock and Roll de Led Zeppelin, aunque innecesaria para mí, por ser recurso generalizado de miles de bandas para cerrar bolos.
Stockdale y los suyos demostraron en Murcia que, aunque su sonido en vivo sea áspero y estridente como un desierto de amplificadores, el magnetismo de sus canciones sigue intacto. Está claro: la banda ya no vive el momento de explosión que protagonizara hace veinte años, pero sigue poseyendo algo que muchas más jóvenes desearían: canciones que han sobrevivido al paso del tiempo y un público dispuesto a celebrarlas con la misma pasión de siempre. Quizá el sonido de la guitarra de Stockdale merezca una revisión para recuperar matices, pero cuando una sala entera corea Woman o estalla con Joker & the Thief, resulta evidente que el combustible de WOLFMOTHER continúa siendo el mismo: riffs enormes, actitud desacomplejada y un puñado de composiciones destinadas a permanecer.
SETLIST:
- Dimension
- White Unicorn
- Woman
- Apple Tree
- Midnight Train
- Pyramid
- Mind’s Eye
- New Moon Rising
- California Queen
- Feelin’ Love
- Where Eagles Have Been
- Vagabond
- Colossal
- Joker & the Thief
Encore:
- Love Train
- Rock and Roll (Led Zeppelin cover)
































