ALICE COOPER + PRESIDIO – HUERTA DEL REY, VALLADOLID – 26/11/2010
Con la motivación que supone el haber recibido sin precedentes en la ciudad de Valladolid a un músico de la talla de Joe Satriani el pasado día 19 de noviembre (del cual ya os ofrecimos hace tiempo la crónica), no era difícil adivinar que el ambiente estaba más que preparado para el recibimiento del archiconocido Alice Cooper, en una gira que daría muchísimo de sí tal y como comentaremos en líneas inferiores.
Otro gran interés del concierto, es el apoyo a las bandas locales, en este caso a los renovadosPresidio, lejos de la opción más fácil consistente en tirar en la típica banda “guiri” que acompaña a X banda a en la gira que fuere.
En mi caso (ya me valía), no había podido ver a la nueva formación de la banda pucelana, aunque ya eran varias veces las que había podido disfrutar de ellos en estos últimos años, ya que como algunos sabréis, son una de las bandas pucelanas con más solera aunque todos sus años de actividad se hayan traducido en un disco grabado en 2009 y su última obra (recientemente grabada) de la que pronto os podremos ofrecer toda la información, esta vez con la nueva formación.
La banda salió puntual a escena, para realizar la que fue una maniobra relativamente peligrosa ya que el set list se basó casi por completo en el último trabajo de la formación que obviamente aun no hemos podido escudriñar, únicamente el primer tema de su “corto” periplo, hizo un guiño a la anterior etapa de los pucelanos (lo cual, visto lo visto termino siendo un gran detalle al no reconocer el resto de canciones).
Aunque los nervios estaban a flor de piel, debo decir que Presidio, estuvo muy a la altura de lo que esperaba de ellos, se nota bastante que lo de tocar les viene de lejos y son músicos de ofrecer un gran concierto. Mucha actitud, sobre todo reflejada en el frontman Valentín, que supo dar lo mejor de sí mismo en cada una de las composiciones enganchando a un público bastante volcado en sus andaduras por el escenario.
Quizás las formas no sean las más adecuadas para un concierto de estas características, pero es un cantante al que le domina la música muy positivamente, lo cual sabe transmitir perfectamente al público. Siempre he dicho, que aunque sea poseedor de un “chorro” de voz impresionante, el verdadero potencial que tiene Valentín en el directo es la fuerza que logra transmitir con todos sus movimientos y todas ganas que le echa en el escenario, dándole lo mismo si está delante de 20 o de 300 personas.
El bolo como he dicho antes se abrió con “Loco” en el cual pudimos ver que la banda dista bastante de lo que viera tiempo atrás, de hecho se ha producido un fenomenal cambio de perspectiva o lavado de cara como se quiera mirar, que le dan a los temas una mayor fiereza y una mejor entrada en directo.
Sin darnos tregua, comenzó la “nueva etapa” con el “Metralla”, una canción llena de caña adaptada perfectamente a la nueva esencia de la banda, con mucha más caña y una mayor pegada por ejemplo por parte de la batería, que sonó atronadora durante toda la actuación.
Después de saludarnos, siguieron la incursión con “Dentro” que consiguió enganchar a los presentes con sus pegadizos ritmos iniciales, sin duda alguna es un tema bastante más bailable por así decirlo, con una gran progresión de principio a fin, aunque sería “Vieja Elección”; uno de los cortes largos del nuevo disco la que me dejara un mejor sabor de boca, no sabría explicar bien el motivo pero el corte aporta al directo todo lo que una buena canción debe contener.
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Los siguientes temas en sonar serían “Contra” y “Desafio” mientras íbamos viendo como la banda se iba haciendo “más grande” en tablas, soltándose más y acercándose más al público, salvo Valentón que llevaba desde las primeras estrofas saltando de un lugar a otro, sin cesar quieto ni un segundo.
Desafortunadamente, el tiempo que se suele reservar a las bandas encargadas de abrir conciertos específicos no tiende a ser demasiado amplio y la banda decidió quemar los últimos cartuchos con un combo, que me pareció muy acertado para despedirse consistente en dos cortes titulados “Sudor” y “Deseo del Fin”, como buenamente digo, disponiendo el broche perfecto con bastante velocidad y elegancia.
Como conclusión, estuvimos hablando los minutos a caballo entre show y show, de las impresiones generales y si bien, quizás por estilo se apartaban bastante de lo que ese concierto hubiera necesitado, para mí fue todo un privilegio ver una banda tan entregada, talonear a uno de los músicos más grandes dentro de nuestro rollo. Únicamente espero y deseo que la banda siga creciendo.
Pocos minutos excedían de las 10 de la noche, cuando el gran telón que la banda tiende a enseñarnos para poder moverse con tranquilidad durante la colocación del “Layout” del concierto, se venía abajo bajo la gran ovación y perplejidad de todo el público (nótese que seríamos más bien pocos los que habíamos podido ver al maestro con anterioridad), que esperaba una actuación cuanto menos similar a lo que propusieron.
Y es que el simplemente hecho de escuchar el nombre de Vincent Fournier, ya nos habla de teatral, de mágico, es una especie de hechizo al que nos somete de principio a fin, tanto que en muchas ocasiones dejas de lado la música para prestar atención a lo que acontece en escena, por lo que poder hablar de que esta ha sido la gira de título más acertado para lo que el nombre de Alice Cooper representa.
Lo cierto es que la banda aunque gozó de una amplitud de medios incandescente en todo momento, no consiguió transmitir lo mismo que sentí por ejemplo hacía año y medio, durante la actuación que ofrecieron en el festival Azkena Rock, pese hubiera quien fuera detractor de esta idea, creo que el concierto se quedó bastante cojo, sobre todo musicalmente hablando, con la falta de incorporaciones al set list de cortes tan míticos como puedan ser “Hey Stoopid”.
Como iba comentando antes de irme por las ramas, tras la caída del gran telón de la nueva gira, acuciada por los primeros ritmos de “School´s Out”, vimos como el gran escenario se iba poblando poco a poco por los protagonistas de la noche, interpretando uno de esos cortes que implican siempre un éxito, con un público replicando frase por frase al genial artista, que nos volvía a dejar claro que podrá calzar ya sus más de 60 primaveras, pero que el escenario es testigo del mucho juego que aun le queda por dar.
El siguiente corte de la noche, en el que el público se fue poco a poco estabilizando sería “No More Mr. Nice Guy” y un paso a rápido por un envolvente “I´m Eighteen” que supieron perfectamente convencernos de la tenacidad musical de los miembros que Alice ha consolidado en los últimos años. No me cansaré de repetir, que uno de los motivos que han hecho fuerte a la banda del señor Cooper es que se puede permitir el privilegio de abandonar el escenario durante grandes espacios temporales, sin que perdamos el hilo del concierto y ni siquiera notemos su ausencia en algunos casos.
Sus músicos son unas auténticas máquinas del directo, con unos papeles prefijados, grabados a fuego en cada uno de ellos de tal forma que no se salen de su plantilla en ningún instante fieles a su cometido, desde el señor Jimmy de Grasso que se pasa la hora y media de espectáculo en su particular pedestal, pasando por Damon Johnson, la gran capacidad de Chuck Garrick con el bajo y coros, que se transforma en artífice de temazos como “I Love the Dead” tal y como comentaré posteriormente, y un roquero sensacional, como es Keri Kelli, que sabe lo que tiene que hacer en cada momento para dotar cada uno de los temas de un gran feeling.
La actuación iniciaba la matanza particular a la que Cooper nos tiene acostumbrados en“Wicked Young Man”, donde teatralmente ensarta de manera impactante a uno de los “actores” con una barra, hasta que el infeliz muere encima de una tarima con el regocijo de Alice, que por otro lado cuida eficazmente la entrada y salida de gente en el escenario, dotando a todos de un “uniforme” negro riguroso que impide su reconomiciento.
Tras este “movido” tema, otro de los clásicos de Alice; “Ballad Of Dwight Fry”, cantado con la camisa de fuerza mientras el líder de la formación está sentado en una peana, únicamente acompañado de Keri Kelli a la electroacústica, que da ese toque que la canción pide por sí misma. Obviamente como todos esperábamos, el final de esta canción vendría marcado por la primera muerte de la noche de Alice, en este caso mediante la guillotina que certeramente le arrancara la cabeza de manera ineficaz, ya que segundos después sería el mismo quien recogiera su cabeza para cantar “Go To Hell”, mirándose a sí mismo, bajo la insidiosa presencia de la actriz que lleva en esta gira Tiffany Lowe (aunque me hubiera gustado volver a ver a su hija en este papel), que obviamente para no perder el hilo de la cosa, también acabaría muerta en un brote de locura del protagonista de su teatro particular.
Una vez muerta Tiffany, en manos de Alice, este utiliza su cadáver (simulado con un maniquí), para “danzar” en el transcurso del “Cold Ethyl” que precede al tema más mítico del “abuelo”; un tremendo “Poison” con todo el mundo cantando, que terminó con el protagonista atravesado por una jeringuilla gigante; de hecho se podía ver como descendía el veneno de la misma de manera sumamente original.
Se cerraba con esto otra de las partes en las que han dividido la “obra”, para volver a resucitar botella en mano durante la interpretación de “From The Inside”, en el que el protagonista nos contaba con el corazón en la mano y un estado etílico simulado, lo que supuso hace 30 años su conducta irresponsable con el alcohol que le llevo a dar con sus huesos en el psiquiátrico.
Durante el siguiente tema “Nurse Rozetta”, vimos como una Tiffany bien caracterizada de enfermera, sacaba al músico americano a escena en una silla de ruedas, mientras ella soltaba chispas usando una lijadora, dejándonos a todos con la boca abierta. Sin dejar que esta saliera de escena, mientras detrás de un biombo realizaba juegos insinuantes, Alice interpretó“Be My Lover”, la cual acabó con la enfermera estrangulada de tal forma que únicamente pudimos intuir su muerte mediante un juego de sombras, tras lo que tomando el cuerpo de ella y poniéndose la peluca roja, dejó caer la sentimental “Only Women Bleed”, con el cadáver aposentado en las piernas del cantante.
Apenas sin enterarnos, el concierto volvía a dar un giro con la aparición de dos secuaces que llevaron a Mr Cooper a la horca, poniéndole la soga al cuello y subiéndole en un barril mientras interpretaba “I Never Cry” en un estado francamente lamentable, a punto de ser asesinado por una Tiffany, que cortó el tema de raíz surgiendo de la muerte para dar una patada al barril y que el peso de Alice quedara suspendido a merced de la horca.
Si bien antes he comentado, la gran importancia que tiene el llevar una banda de la talla de los músicos del que el señor Vincent tiende a rodearse, el siguiente tema supo poner idealmente de manifiesto este pequeño hecho, y es que mientras que el líder de la formación se recuperaba de tanto trasiego, la banda se marcó un relampagueante “Black Widow”, coronado por varios solos por parte de cada uno de los instrumentistas, que mantuvieron la esencia del concierto intacta.
Otro de los momentos estelares de la noche, se vivió con uno de los temas recientes de la banda; “Vengeance Is Mine” para mí de lo mejor de la noche, en el que el protagonista salió ataviado con un abrigo emulando una araña, encima de una escalinata culminado en un púlpito que daban una gran sensación de magnificencia, para dar un mayor énfasis al corte.
Continuaba el espectáculo para poder aplicar otro de los adjetivos inertes a cualquier actuación de Alice Cooper y este es generoso, ya que a parte de los múltiples bastones que tiró al público (creo recordar que serían 3 en toda la velada), en el transcurso de “Dirty Diamonds” nos tiene acostumbrados a los colgantes que va tirando de uno en uno e incluso a puñados, y en “Billion Dolar Babies” se puede ver como gracias al florete, reparte el dinero con su cara impresa entre las primeras filas.
Uno de los temas que para mí pasó más desapercibido de todo el concierto sería “Killer”, la cual si no hubiera sido continuada por el genial “I Love de Dead” (que fue otro de los éxitos de la noche, mientras que Chuck, deja claro su potencia vocal durante la muerte en la caja de pinchos de Alice), hubiera supuesto un fracaso total.
Otro punto raro de la noche sería el bicho peludo ese que sacó en “Feed my Frankenstein”, el cual se me hizo totalmente innecesario en el directo, ahí si que podemos decir que se marcó un tema impecable (es de mis favoritos de Cooper), pero se afeo distrayendo la atención con ese frikismo.
Un tema que no hubiera esperado para nada y que al parecer sentó fenomenal sobre todo a los que peinan canas, sería «Under My Wheels», el cual cierra el concierto a la espera de los bises que la banda se guardaba en la manga.
Para el primer bis, esperadísimo por todos, vimos como Alice salía con un bonito frac reluciente y una chistera, mientras se ponía “cómodo” en “Elected” y nos decía algo que traducido podría ser “yo quiero ser elegido en Valladolid…”, que nos hizo bastante gracia mientras sostenía la bandera de España en la mano que le quedaba libre. Y el último perdigón de la noche, sería la re-interpretación del primer tema (por si alguien se lo había perdido quiero imaginar) “School´s Out” que tuvo la misma acogida que al principio, así que podemos decir que la jugada les salió bastante bien, lejos de lo que yo hubiera esperado, restando tiempo para otras posibilidades.
Lo cierto es que no se muy bien que os habrá parecido lo que habréis leído, salí bastante satisfecho de la actuación aunque no terminó de llenarme tanto como la última vez que los vi. Se marcaron temas muy currados, de gran desarrollo en todos los ámbitos y otros que, hubiéramos pasado mejor rato sin ellos, aunque en definitiva el maestro volvió a dar una soberbia lección de cómo dar un buen espectáculo.
Autor: Javier Fraile


























