ANATHEMA + MOTHER’S CAKE – SALA MARCO ALDANY, MADRID – 9/10/2014
Los satélites se alinean sobre madrid
Desde que escuché por primera vez el nuevo disco de ANATHEMA, “Distant Satellites”, sabía que de una forma u otra tenía que verles en directo. Por suerte no pasó mucho tiempo antes de que la banda confirmara fechas en España, por lo que su visita a Madrid se antojaba como la ocasión perfecta para satisfacer mi deseo y ver que tal se lo montan los hermanos Cavanagh sobre el escenario una vez más. La banda parece estar viviendo su momento de más fuerza y reconocimiento hasta el momento y la expectación era máxima. Pero todo lo bueno se hace esperar y antes de los británicos la noche nos ofrecía la actuación de los austriacos MOTHER’S CAKE.
El trío austriaco saltó al escenario de la sala Arena (perdón, sala Marco Aldany) a presentarnos su propuesta musical, una propuesta potente y atrevida en la que el grupo muestra influencias como THE MARS VOLTA, PORCUPINE TREE o FUNKADELIC, consiguiendo un sonido muy enérgico y con pasajes verdaderamente energizantes, en los que la influencia funky del grupo traspasa el muro de rock progresivo y potentes riffs para llegar hasta nuestros pies.
Con temas como “Creation’s Finest”, “I Like It” o “Soul Prison” la banda dio muestras de porqué está siendo una de las revelaciones del rock progresivo centroeuropeo, arrancó los vítores de una buena sección del público y se puso el listón bastante alto, pero fue con “Runaway”, su último corte de la noche, con el que realmente consiguieron que todos los fans se entregaran a su peculiar estilo musical y recordaran sin lugar a dudas el nombre de MOTHER’S CAKE. Una banda interesante y muy acertada para preparar el terreno a lo que estaba por venir.
Con la sala a rebosar y la expectación al máximo, ANATHEMA subían al escenario dispuestos a demostrar que son una de las bandas más en forma del momento. Con una pantalla de fondo para ilustrar su concierto y con la intensidad que les caracteriza, los británicos arrancaron su concierto con de la misma forma que comienza su último disco, con “The Lost Son Part 1” y “The Lost Song Part 2”, consiguiendo la implicación inmediata del público y creando desde el primer instante una atmósfera inigualable de fuerza y magia como solo los más grandes saben hacer.
Lejos de bajar el listón tras las dos maravillas iniciales, el grupo continuó su actuación haciendo crecer la intensidad y la magia de sus temas, regalándonos los oídos con dos temas que desde su creación se convirtieron en dos de los imprescindibles en los conciertos de ANATHEMA y de los más celebrados por el público: hablo, por supuesto, de las dos partes de “Untouchable”, que inundaron la sala con su particular e inconfundible feeling.
Tras un comienzo inmejorable, con una banda rebosante de energía y en un estado de forma envidiable y con un público absolutamente entregado a la causa, la banda nos ofreció otro de esos temas que se quedan en el recuerdo, extraído de su disco “We’re Here Because We’re Here”, la siempre bien recibida “Thin Air” y casi sin dejarnos un respiro la preciosa “Ariel”, que devolvía el cauce de la actuación a la presentación de su más reciente trabajo. El dúo que forman las voces de Vincent Cavanagh y Lee Douglas es una de esas extrañas e irresistibles fuerzas de la naturaleza, que te atrapan y no te conceden ninguna salida.
Si bien el sonido de la sala no fue el mejor (¿cuándo lo es en este antro “maravilloso lugar”?) la energía que emanaba de cada canción, que se contagiaba por el público y que nos hacía corear cada línea de cada una de ellas fue algo difícil de igualar. Tras completar la tercera parte de “The Last Song”, llegó uno de los momentos que más ganas tenía de ver en directo y que resultó ser uno de los más intensos y mejor recibidos: la interpretación en vivo del tema “Anathema”, sin duda uno de los mejores cortes de su reciente “Distant Satellites”.
Tras ella y con un Dany Cavanagh constantemente interactuando con el público, la banda desgranó casi sin descanso los temas “The Begining And The End”, “Universal” y “Closer”,
acabando en un pequeño clímax con el que se despedían del escenario. No sería una ausencia muy larga y durante la misma los altavoces nos permitieron escuchar la pieza instrumental “Firelight”, que terminó con la banda de nuevo sobre las tablas y arrancando la interpretación de “Distant Satellites”, tema que da título a su último trabajo y que ha sido uno de los más innovadores y comentados del mismo.
Todo lo bueno se acaba (eso dicen) y la recta final del concierto nos ofreció un cierre a la altura del mismo, poniendo el punto final a la noche con las interpretaciones de “A Natural Disaster” y el clásico “Fragile Dreams”, un final perfecto para una actuación inolvidable. ANATHEMA demostraron, cómo ya sabíamos, que son una de las bandas más en forma del momento y que su brillante presente es solo un adelanto del deslumbrante futuro que nos aguarda. Solo queda desear que vuelvan pronto.































