ATALAYA ROCK VIII – PABELLÓN MUNICIPAL, POZAL DE GALLINAS (VALLADOLID) – 13/10/12
‘Una organización de cine’
Y el caso es que no me cansaré de repetirlo, lo que cada año (y ya van ocho) plantean en la pucelana localidad de Pozal de Gallinas, es un ejemplo claro del dicho que reza «querer es poder». Un pequeño pueblo situado a caballo entre Olmedo y Medina del Campo que celebra una fiesta totalmente dedicada a la música que amamos; el heavy metal, en esta ocasión el pasado sábado 13 de octubre, contando en su fenomenal cartel (como siempre gratuito), con la presencia de XXX, CRISIX, DÜNEDAIN y OBÚS.
Año tras año, el festival se ha ido fraguando un lugar en nuestro corazoncito y es que hasta lo mayores handicaps que plantea llegan a hacerse querer una vez pasado el evento, por ejemplo la llegada al recinto que si bien está perfectamente localizado en la pequeña localidad (no hay más pabellones, o al menos no que yo conozca), si no cuentas con un medio de transporte propio es bastante complicado poder acceder al evento por redes principales (bus, trenes…).
Además, nunca olvido la espera en la puerta entre latas de cerveza y las risas de los que todos los años volvemos al festival y recordamos con alegría el frío que pasamos en la puerta antes de que permitieran el acceso al recinto. Creo que es una de las notas de color del evento ese frío que hiela los pulmones en el exterior.
Es bonito también, volver a entrar al pabellón y ver como no pasan los años simbólicamente por el festival, con una zona de merchan según se entra a la izquierda en la que se puede encontrar hasta a las propias bandas, como este año en el caso de CRISIX. Y una barra desde donde principalmente sacan el «parné», para la siguiente edición valiéndose de unos precios muy populares en bebidas y bocadillos servidos por los propios habitantes del pueblo, y así lógicamente no es de extrañar ver como en el espectáculo, hay una inmensa mayoría de asistentes, que únicamente vienen a disfrutar de la gente y tomarse algo con sus propios vecinos.
Una vez contados los entresijos más superficiales del festival, con una gran parte de los asistentes situados en las primeras filas mientras anecdóticamente nuestro compañero Juli se curraba otro capítulo más de su Julivisión, comenzamos a ver a los locales XXX y su particular descarga de thrash metal.
Una banda que ni mucho menos es nueva en MetalCry.com, ya que os he hablado de ellos y su buen hacer en tablas en innumerables ocasiones y que en esta concretamente tenía la siempre complicada tarea de romper el hielo en un festival que a primera hora únicamente cuenta con una decena de filas o menos apoyando los conciertos. Pero vaya que esto no fue motivo para que los de pucela se amilanaran y pusieran toda la carne en el asador, con las miradas claramente puestas en su próxima gira que les llevará a tocar en varios puntos de la península junto a los cañeros BLAST OPEN, así que les iba a servir de perfecto ensayo para abrir el apetito…
La primera en la frente como aquel que dice, fue ver que al tener montado de primeras el espectáculo de OBÚS, el resto de baterías estuvieron superditadas a este punto, así que dejaron a Miguel en la esquina derecha de la escena, cerca de las escaleras de acceso al palco (por si acaso tenía que echar a correr), pero vaya que una vez comenzó a sonar la intro (con sirenas, disparos y demás movidas) e iniciaron los primeros acordes de «Protect Yourself», ya me quedaba claro que la cosa iba a dar para mucho, pese a que en los inicios el sonido no fuera todo lo bueno que cabría esperar y tuvieran algunos problemas con el sonido de la guitarra en los primeros momentos.
En tablas se muestran muy fuertes, son muchos años los que avalan el nombre de la banda pese a que estén reaparecidos desde hace relativamente poco (en contraste con los 20 años que tienen a sus espaldas) y así es como los tres instrumentistas se muestran con una gran solidez delante de los asistentes. Y comenzaron a quemar el Atalaya con una lista de temas que si no recuerdo mal nos hizo mover el esqueleto en este orden: «Private Hell», «Ethernal Hole», «Freehold», terminando el combo inicial con el desarrollo de «Jerusalem» (uno de los temas que más me gustan por el ímpetu de la lírica y sus fieras guitarras.
Siguieron «Fear To Be More» y su tema en castellano «Estatua de Sal», siempre chocantes al pensar en un thrash metal técnico de mucho mejor acabado en el idioma de shakespeare. Definitivamente el sonido fue mejorando poco a poco, y pusieron de manifiesto el buen estado de forma por el que actualmente pasan, con una motivación extraordinaria que se está traduciendo en conciertos llenos de calidad.
El epígrafe de su incursión en el Atalaya, fue su visión del tema «No More Tears» de OZZY OSBOURNE, y digo visión porque dista en demasía de lo que se puede escuchar en el corte original (con muy buen resultado a todos los niveles, no pretendo engañar a nadie) y en su despedida, «Rotten Core»; un clásico de la formación lleno de energía y rabia, muy bien al bajo y batería sobre todo.
Otros que afortunadamente para ellos a día de hoy tenemos hasta en la sopa, son los thrashers catalanes CRISIX, que han logrado hacerse un hueco en lo más alto del metal nacional con mucha constancia, trabajo y ante todo actitud; es uno de esos grupos de amigos a los que verdaderamente les mola este rollo y que gustan de ir a conciertos en su tiempo libre y comprar discos, amen de cogerse unas buenas melopeas cada vez que pueden. Y a día de hoy, han sentado unas grandes bases con su primer largo «The Menace», callando muchas bocas y dejando clara la buena posición del metal extremo patrio en su vertiente thrash.
Pese a su extraordinaria juventud, el término actuación sobresaliente es barajada con total soltura por los catalanes, aunque como siempre haya algún que otro gazapo o ida de pinza, su velocidad y profesionalidad, hacen que pase por alto en virtud de lo bien que se lo pasa uno cabeceando con sus potentes composiciones. Sus temas suenan frescos y con mucha rabia, saben plasmar sangrientos directos sin dejar títere con cabeza y llamando la atención curiosamente de un público bastante amplio, como también han conseguido desde hace tiempo sus colegas ANGELUS APATRIDA.
Los chavales llegaron a Pozal encantados de la vida, con su furgonetilla y los múltiples bártulos, se pimplaron unas cervecitas y salieron a escena arrasando a su paso desde los primeros segundos de «Dead By The Fistfull Of Violence», con ese agudo sanguinario de Juli en los primeros segundos y esa pegada de Javi que suena mucho más feroz en las tablas que en el plástico; puro y rápido thrash que hicieron que las primeras filas comenzaran un fuerte mosh, frenado por la barrera de contención, sobre las que podíamos ver algunas melenas cabeceando como posesas en el frenesí de los metaleros.
Dedicada a la figura de Marvel, sonó con mucha garra «Spawn» (como una patada en el estómago con su cañero bajo), y fueron machacándonos poco a poco con «Holy Punishment», la divertida «The Last Monkey» y «Unleash The Beast» (con dos cortes de luz que nos dejaron un poquito a medias en los temas…). Y una de las partes más interesantes del concierto como siempre vengo comentando; ese medley de varios temas en los que se cambian los instrumentos pasando Juli al bajo, Javi a la guitarra, Requena a la batería y Mark a la otra guitarra para que el Busi se deje la garganta si mal no apunté en el «Fucking Hostile» (PANTERA) y «No Remorse» (METALLICA), con esos toques especiales que aporta el propio carisma de la banda.
Después de este momento y como si no la hubieran liado lo suficiente, inician el frenesí que provoca «Internal Pollution» con ese juego de batería, los toques de bajo sanos y divertidos de «Brutal Gadget» que ofrece la visión más amable de esta banda hasta que inician la «parte divertida», con esos riffs que se clavan en el cerebro mientras Juli da vida a una impactante lírica.
Para el final habían reservado la rapidísima «Electric Possession», con muy buenos coros de sus compañeros y un fin de fiesta con su ya himno «Ultra Thrash»; un tema desgarrador, que se hace indispensable en todos sus directos. Y es que metido en este punto del concierto sienta como un tiro en la cabeza, rápido y lleno de rabia, repitiendo el título una y otra vez como una plaga que se extiende sin control sobre nosotros e incita a la pura violencia; francamente letal para que decir otra cosa.
La tercera actuación de la noche fue la que generó una mayor controversia, se trataba de la vuelta de DÜNEDAIN al Atalaya siete años después (para quien no lo sepa, estuvieron en el primer festival que hoy os estamos contando en el año 2005) y lo hicieron por todo lo alto, con un look por parte de Tony que nos dejó poco menos que locos, de hecho me costó un triunfo no preguntarle si venía directamente de una boda, amén de ese nuevo peinado super-cuidado que e ha dejado, aparentemente de moda en toda la banda, ya que Jacin sigue su ejemplo y Mariano se cortó su espectacular cabellera hace un tiempo que yo recuerde.
Es necesario decir, que los abulenses han sacado este mismo año su disco «Mágica», el cual bajo mi punto de vista es una obra muy bien trabajada y con muchos mejores medios que los discos anteriores, en la cual no han logrado el feeling que alcanzó ese «Buscando el Norte» que salió hace tres años, con esa estrategia que consistió en romper el trabajo en dos partes; una primera y el de «La Tierra de Los Sueñor».
Sea como fuere, su actuación calmó bastante los ánimos de los asistentes que apoyaron entusiasmados el power metal de los castellanos desde su inicio con la intro de «Buscando El Norte», cuyas orquestaciones entraron raudas en escena mientras que sus cañeras guitarras encendían la llama del concierto. Muy bien con los coros y apoyos de Jacin, el sonido que tuvieron al empezar ya fue bueno y gran cuenta dieron de ello. Continuando un buen setlist con «Fiel a Mi Libertad» (del videoclip que hicieron del «Buscando el Norte») con gran juego entre guitarra y batería y «Noche De Sueños» (de larguísima intro instrumental) como primera representante de su nuevo trabajo.
«Jugando a Ser Dios» continuaría la defensa de su nueva obra muy bien a las guitarras, «Valor» con sus voces dobladas seguía animando la fiesta y la tierna «Para Siempre», un tema con una potente batería pero a la vez muy sensible y con muy buenos toques de bajo. La mirada volvió atrás con «La Rosa Negra», un tema cuya intro aun en estos días no me ha terminado de cuajar y sin embargo con unos riffs bastante simpáticos que giran por completo la opinión sobre el corte. Continuando con uno de los mejores temas que interpretaron en el Atalaya de este año; «Mi Alma Sigue En Pie» que es un corte muy alegre y bastante rápido, además viendo como lo coreaban las primeras filas ataviadas con las camisetas de los abulenses, como una pequeña legión de fans, puedo estar bastante seguro de mis palabras.
Para apuntillar esa penosa situación actual que estamos pasando en lo que a política se refiere, Tony dedicaba su «Año De La Rabia» a esa casta de chupatintas que nos gobiernan a día de hoy, creo que casi con el mejor resultado de todo el concierto, realmente creyéndose su dedicatoria con furia y después de esto «Caídos», que sería un tema en el que Jacin tomara más relevancia en las líneas vocales.
El corte que da nombre a su última obra («Mágica») no me dijo nada, la verdad podían haberla pasado por alto para llegar directamente a «El Principio Del Fin», con esos toques rítmicos de mucho más calado y ese bestial estribillo que se gasta y pusieron la puntilla con un tema que no conocía, creo que fue «Corazón de Invierno» y «Por Los Siglos de los Siglos», no sin antes haber dicho como una docena de veces que estaban terminando y esas serían las últimas canciones…Hasta que al final se acabó la cosa, y teniendo en cuenta que su particular pirotecnia que les monta Roger (también en SAUROM), en esta ocasión no funcionó…
No se si recordaréis la crónica que os ofrecí la pasada temporada sobre la primera fecha del treinta aniversario de los madrileños OBÚS; una auténtica leyenda viva que está celebrando sus 30 añitos sin bajarse de las tablas como mejor sabe: ofreciendo unos espectaculares conciertos llenos de buen hacer, elegancia, arrogancia y dosis de buena música a raudales. Recuerdo perfectamente la actuación de los rockeros cuatro años atrás también como plato fuerte del festival pucelano y en esta ocasión lograron superar ese grato recuerdo con creces.
Salieron con un pabellón prácticamente abarrotado de gente, luciendo esa puesta en escena con una gran plataforma sobre la que se asienta la batería, dejando un gran hueco debajo en el que meten un sofá que utilizan en uno de los temas, como previamente viéramos en el festival murciano Leyendas Del Rock. Y como siempre hacen un sin fin de números que ensalzan la figura de Fortu sobre las tablas y nos dejan ver su buen estado de forma a día de hoy, y esa complicidad con su público, desde la más honesta distancia (recordaros a todos que el líder de la formación sigue teniendo un trato de usted con todos nosotros).
Antes de comenzar la actuación, un gran telón con el logo de la banda cubría la escena para que no viéramos la que estaban preparando y con los primeros acordes de «Corre Mamón», pudimos ver como los tres miembros móviles salían entre mucho humo de debajo de la batería, para subirse a los tres altillos que habían preparado a pie de escenario para subirse a ellos y ser mejor vistos. Y a pesar de tener casi que el peor sonido de la noche, comenzaron la descarga con más temas como «Más Que Un Diós».
Pero vaya que la voz del frontman solo fue utilizada como guía ya que afortunadamente, todos los asistentes estaban cantando a pleno pulmón, todos y cada uno de los temas proponiendo un ambiente, ciertamente increíble. Sonaron temas clásicos como «La Raya», «Autopista», «Necesito Más» y la más que gamberra «El Que Más», no pudiendo evitar ver las miradas cómplices no únicamente entre los pedazo músicos que acompañan al vocalista, sino entre nosotros mismos que lo estábamos pasando impresionantemente bien.
También sonó «Pesadilla Nuclear», la cual aun a día de hoy sigue siendo de mis temas favoritos de los de vallecas con esa velocidad y ese cachondeo que proponen y las múltiples florituras que sigue usando Fortu para cantárselo luego «Juego Sucio» siguió la línea ascendente del recital y el momento más tranquilo llego como pasara en Murcia con «Complaciente Y Cruel», en el que los dos técnicos sacan el sofá de debajo de la batería para que el vocalista se marque el tema, perfectamente rodeado con dos chicas, que en esta ocasión se subieron a las plataformas y comenzaron a bailar sobre ellas.
La fiesta seguiría con otra ristra de temazos como «La Muerte» (no puedo concebir su actuación sin este tema), «Dinero Dinero», «La Moto» y «Vamos Muy Bien» (esta última de las más divertidas de la actuación, con mucha interacción entre músicos y público). OBÚS son una banda mucho más que agradecida y es por esto que en «Prepárate», a parte de marcarse un tema de puta madre, aprovechan su desarrollo para que los músicos se marquen sus solos en sus correspondientes presentaciones y Fortu haga sus florituras en el escenario, destacando esa batucada que aunque quede bastante bien, siempre he considerado bastante fuera de lugar. La última canción de la estupenda liada, antes de comenzar la postfiesta fue «Esta Ronda La Paga Obús», que acabó como no podía ser de otra manera con muchos de los asistentes sacados a dedo y subidos al libre albedrío, sobre las tablas…Aun recuerdo aquel Atalaya 2008 en el que acabamos con la botella de JB de Fortu, que gran experiencia.
En definitiva, otro concierto impecable del señor Fructuoso y los suyos que se sumaron a un festival sobresaliente en Pozal de Gallinas, solo me queda dar las gracias a la organización por el perfecto trato como siempre y mandar especialmente un fuerte saludo a Fernando y Sonia, sin dejar fuera a mi colega Valen sin el que no hubiera podido disfrutar de todo lo que os he contado. Espero que el año que viene siga creciendo el Atalaya y que yo vuelva a estar allí para verlo.

































