Desde Palm Desert, California, esta noche hemos tenido el honor de escuchar nada más y nada menos que al padre y pionero del desert rock, Brant Bjork. Bien sabido es que hablamos del baterista y co-fundador de la banda Kyuss, que también ha sido miembro de bandas con bastante relevancia dentro de la escena, como Fu Manchu, o hecho colaboraciones para otras como Mondo Generator o The Desert Sessions. Su innegable talento, no sólo como instrumentista sino también como compositor, le llevó a formar su propia banda a finales de los noventa. Con un nuevo largo recién salido del horno, Tao Of The Devil, del que teníamos ganas de catar algunos temas en directo, Metalcry no podía perderse la única fecha británica de su gira europea. Aquí, en Londres, en el «Garage». Pese a los contratiempos, es evidente que el público ha quedado más que satisfecho con la velada.
Te contamos más enseguida, pero lo primero es lo primero y la banda que habría de empezar el espectáculo no es digna de menor mención. Se trata de Black Rainbows, banda de stoner con influencias del rock psicodélico de los 70. No hay que comérselos de vista, el trío romano tienen once años de carrera musical a sus espaldas, cuatro álbumes y otros tantos EP’s. Su último disco, Stellar Prophecy, ha visto la luz hace apenas unos meses, en abril, y muy en la línea de su anterior álbum, Hawkdope, es otra muestra de su innegable talento y creatividad como banda.

El trío se presentó confiado y divertido. Lo que tenía pinta de ser una actuación con asistencia bastante limitada, acabó siendo una sala rebosante de gente que se iba sumando conforme los italianos iban captando más y más su atención. Tienen un directo muy dinámico y animado a pesar de la poca interacción que mostraron con el público. A intervalos, mayormente en los riffs, captamos notables reminiscencias a bandas como Asteroid (banda sueca del mismo estilo y formada apenas un año antes), pero siempre con rasgos distintivos que marcaban su propio sello de identidad. El guitarrista y cantante, Gabriele Fiori, es bastante diestro y muestra pasión por su instrumento, como nos dejó ver la perpetua sonrisa, ascendente en una de sus comisuras, que propiciaba en todo momento a su mástil. Gabriele es claramente un hombre que disfruta con lo que hace; y estaréis de acuerdo en que no hay nada más conmovedor en la música que ver a un artista que la vive y que la siente.
Con el set list elegido, la banda daba un buen repaso a su último trabajo más que a ningún otro (Electrify, Woman o Keep The Secret dieron fe de ello), pero sin dejar de lado ninguno de sus anteriores. Esto debido a que tuvieron la oportunidad de extender su actuación quince minutos más de lo previsto, propiciándonos así una hora completa de música en directo. Algunos de los otros temas que descartamos fueron Black To Comm, de su álbum Holy Moon(2014), la canción con mas influencias de jazz e incluso blues que escuchamos esta noche, or Hypnotize My Soul With Rock ’n’ Roll, de su largo Hawkdope(2015). En este directo, fueron comunes las partes instrumentales ’trippies’, largos trances en que la audiencia se fue aclimatando a la atmósfera de los de Roma hasta culminar en uno de los múltiples solos con que nos deleitaron. Sin duda Black Rainbows son una de las mejores actuaciones preliminares que hemos presenciado. ¡Altamente recomendados!
Llegados a este punto, el aforo ya ha calentado motores debidamente y se palpa en la atmósfera la expectación por lo que está por llegar. Desafortunadamente Brant Bjork y su banda no han llegado a tiempo a Londres debido al tráfico y se ven obligados no sólo a empezar más tarde sino incluso a tocar con la batería de Black Rainbows. El cuarteto californiano no aparecía en escena hasta unos buenos 20 minutos después de su supuesto comienzo, aunque esto sólo sería para «montar y probar», a duras penas. No es hasta las 22:00 que salen a desbancar con su música cualquier prejuicio que el aforo pudiera tener tras la ansiosa espera de 45 minutos.
En este momento nos imaginábamos, por las restricciones de la sala (y las de los propios ingleses en cuanto a los horarios, tampoco nos vamos a engañar), que el concierto acabaría a las 23:00, tal y como estaba previsto. Entonces nos empezamos a marear pensando qué media hora de canciones iban a decidir dejar fuera; si simplemente tocarían desde el principio lo pactado en su set list hasta que sin más les cortaran, o si por el contrario escogerían qué canciones saltarse conforme avanzara el concierto. ¡Eso estaba aún por ver!
Sin embargo, la banda comenzó su set sin más preámbulos y todo esto se nos fue instantáneamente de la cabeza al escuchar las primeras notas de suBuddha Time (Everything Fine), que continuaron con Controllers Destroyed, ambos temas extraídos de su único álbum con Brant Bjork and The Low Desert Punk Band, Black Power Flower (2014). ¡Qué manera de comenzar!

Brant Bjork nos transmite mucha entereza, tanto como persona como músico. La concordancia de su voz y de su guitarra es prueba de los años que le lleva dedicados a la música. Instrumentista polivalente, es capaz de mostrarse firme y divertido a la vez, de desprender ese buen rollo tan «stoner» y un sentido de la perfección, de saber hacer y punto. Resumiendo, infunde respeto y calidad. Tampoco hay que ser un genio para valorar la limpia ejecución de cada uno de los otros miembros de la banda, que además mostraron que son capaces de poner al mal tiempo su mejor cara. Nadie hizo mención alguna al percance en su viaje desde Bélgica; simplemente llegaron y al lío.
Continuaron con dos temas de su último largo, Humble Pie y Stackt, y aquí el público ya mostraba estar del todo metido «en la faena». ¡No les ha costado mucho metérsenos en el bolsillo, desde luego! Mucho menos íbamos a dejar de estarlo si iban a decidir sacarse los ases de la manga que todos estábamos esperando. Nos animamos más si cabe al reconocer el principio de su primer y mítico álbum en solitario, Jalamanta (1999). Sí, la intro Lazy Bones seguida de Automatic Fantastic son lo que vino después. El público claramente disfrutaba extasiado. Pero había más. No olvidemos que esta noche teníamos a un invitado muy especial acompañando a la banda, Sean Wheeler. Para los desconocedores, Sean Wheeler es el frontman de la banda de punk rock californiana Throw Rug, formada a principios de los 90.
Son dos temas del nuevo álbum los escogidos para que Sean Wheeler haga su aparición en escena: la cañerísima Dave’s War (flautista invitado incluido) seguida de Biker nº 2; y otro del largo Somera Sól (2007) de BB and The Bros, Freaks of Nature. Es en esta última donde aparecería llevando una máscara, varios pañuelos colgados y un chas-chas (o chajchas), instrumento hecho con pezuñas de cabra. Sean tiene una vitalidad muy “sucia” y una energía que no pueden sino fortalecer aún mas la actuación de los californianos.
La ultima canción antes del encore sería Low Desert Punk, una de las grandes de su Jalamanta; un tema perfecto para cerrar el acto. El colofón final, sin embargo, lo ponían con Let the Truth Be Known, que acabarían ligando con una cover de los Rolling Stones, Jumpin’ Jack Flash, con Sean Wheeler reapareciendo para culminar por todo lo alto.
No parece ser la hora que es cuando la banda nos deja definitivamente. Tampoco sabemos de dónde ha venido la providencia, si de la organización, de la sala o de la misma banda, pero la verdad es que Brant Bjork se ha marcado una hora y media de concierto contra todo pronóstico; no podemos sino alegrarnos de que así haya sido.
Brant se despide con una simple pregunta al público: «¿Nos lo hemos pasado bien, verdad?» ¡Efectivamente señor Bjork! ¡Y hasta la próxima, porque allí estaremos!
Texto: Laura Bast
Fotografia: Paulina Leyton