Crónica de H.E.A.T. y CRAZY LIXX en Sevilla
No tenemos por Sevilla esa oferta que otras ciudades ofrecen respecto a cierto tipo de huracanes. Y que Madness Live nos ofrecieran a H..E.A.T. junto a CRAZY LIXX era para agarrarse bien fuerte y entregarse a cualquier tipo de viento que por la sala Custom sacudiera.

Martes, horarios tempranos, extrañados y estresados por llegar a tiempo y casi haciéndonos un favor para el día laboral siguiente, pero discurrió tan cómodo que casi ni nos enteramos. Para muchos, que casi hemos visto crecer a H.E.A.T., se trata de una formación que año tras año suben peldaños enteros dentro de la escalera musical a nivel mundial.
Como compañeros en toda la gira peninsular estaba CRAZY LIXX, que defienden la solidez que poseen, esas ganas de agradar y mostrarse tal como son, simpáticos, todo bajo una calidad instrumental digna de mención e influenciados por ese rock de antaño, fiestero, cercano.

Aunque en lo musical el volumen bajase un poco el pistón, y pese a algún tema de salud del cantante que yo creo les obligó a recortar el set list, estuvieron a la altura de una gran ocasión. Público entregado desde el principio, encantados, y mucho, con su estilo. Bandera ondeada, máscara y cuchillo a lo viernes 13. Detalles cuidados al máximo. Corto. Se hizo corto. Pero nos movieron como muchos otros desearían.

El tiempo de espera entre bandas fue relativamente bajo, todo dentro del horario establecido.
Tras la intro, los músicos de H.E.A.T. iban apareciendo sobre el escenario, recibiendo una aclamada ovación casi sin darnos tiempo a colocarnos en nuestros respectivos puestos. Lógicamente el último en entrar fue Kenny, que desde primer momento levantó pasiones entre el público, muy familiarizado con cada tema. Temas que se unían como si fuera uno solo, sin respiro y sin aliento, estribillos grandiosos en guitarras, y melodía que te van ganando poco a poco y te arrastra a su terreno. Concierto lleno de energía y actitud. Y entre algunos temas, buenas palabras que no hacían falta para ganarnos porque ya nos tenían con eso de que no querían irse de Sevilla.

He visto a la banda en varias ocasiones con Erik Grönwall, dejando ese gran sabor de boca. Pero verles de nuevo con su vocalista original, siendo ahora mismo en el grupo los mismos cinco chicos que iniciaron su andadura en 2007, tiene un plus de atracción.

Kenny Leckremo se convierte rápidamente en protagonista sobre las tablas, con una imagen muy heavy. Sonriente y feliz, no paraba de moverse de lado a lado del escenario, dando saltos por doquier, mientras que sus compañeros realizaban un sensacional trabajo.

Una de las bandas punteras europeas de hard rock melódico que sigue imparable y que, de seguro, llenarán estadios y se posicionarán en la parte de arriba de las tablas.
Patricia y Miguel Angel Miguez Bayon

























