Crónica de SOULFLY en Bilbao // Santana 27 – 21-08-2024
En plena Aste Nagusia Soulfly visitaba Bilbao, era la segunda vez en poco tiempo que teníamos la oportunidad de ver al bueno de Max Cavalera. Hace tan sólo un mes reventó junto con su hermano Iggor la sala Totem de Villava a base de los temas de los primeros álbumes de Sepultura. En esta ocasión ante una desangelada Santana 27 dio un buen repaso especialmente a sus dos primeros álbumes con Soulfly. Un concierto en el que el escaso público que se concentró en la sala disfrutó por todo lo alto pero que a nosotros nos asalta la duda de que si es una buena idea o no programar metal fuera del epicentro de la fiesta.
Los primeros en saltar al escenario fueron Heleven, banda granadina con una propuesta interesante y que practican un metal pesado no exento de toques progresivos y que sonaron realmente bien. Los de Granada eran prácticamente unos desconocidos para el público y a base de entrega y pundonor consiguieron captar la atención del centenar de personas que a esa hora poblaban la sala. Destacaron por su gran base instrumental y seguro que con su actuación captaron a mas de un fan. Una grata sorpresa.
Los siguientes en aparecer fueron los franceses LECKS Inc con una cuanto menos pintoresca puesta en escena descargaron un metal industrial que no nos convenció del todo. Su vocalista aguantó estoicamente todo el concierto con una mascara de calavera pese al calor reinante en la sala y fue sin duda lo mas llamativo de los franceses. Su música es un metal industrial que nos recordaba por momentos a Rob Zombie y cuya actuación fue diluyéndose conforme avanzaba el concierto. Es cierto que hubo público que se sumó a la propuesta de los de Marsella y disfrutaron de su show pero en general no consiguieron conectar con la mayoría del respetable.

Con puntualidad británica y ya con bastante mas gente en la sala Max Cavalera y los suyos salieron a escena, el escenario como es habitual cubierto con redes militares y el micrófono de Max lleno de balas, todo un indicio de que Soulfly saldrían a matar. Empezaron salvajes con Back To The Primitive y No Hope=No Fear, toda una declaración de principios de por donde irían los tiros esa noche donde rescataron un montón de temas de sus dos primeros álbumes. El sonido era prácticamente perfecto, como es habitual en la Santana y a la banda se la veía perfectamente acoplada entre si y es que Max ha sabido rodearse de excelentes músicos como son el bajista Mike Leon (ex-Havok) y el guitarrista Mike Deleon que a parte de calidad aportan actitud, por no hablar de la brutal pegada de su hijo Zyon que aporrea los parches como un poseso.

Tras el prometedor inicio tocaba repasar el último álbum de la banda, Totem, lanzado hace un par de años y para eso la elegida fue la thrashera Superstition, dando chance al primer moshpit de la velada. Seguidamente Soulfy se arrancó con Downstroy y Seek ‘n’ Strike, dos temas pertenecientes a su álbum 3 y donde el público volvió a entregarse a fondo. A todo esto Max se mostraba comunicativo hablando en castellano y se le veía disfrutar sobre el escenario, mostrando mas que en un aceptable estado vocal. La locura volvía a estallar con el groove de Prophecy, un tema diseñado par estallar en vivo y como no con Bumbklaatt y Tribe del inolvidable primer álbum de la banda.

Mediado ya una buena parte del show era hora de volver a presentar un tema del último disco y la elegida fue Filth Upon Filth, que aunque sonó potente la audiencia decidió utilizarla para tomar fuerzas ya que a partir de ahí tocaba el desenfreno absoluto con Fire, la hardcoriana Porrada y la brutal Bring It que puso la sala patas arriba. Los ritmos tribales volvieron con Bumba, donde el bueno de Zyon dio toda una lección de percusión y en la siguiente, Bleed,Ritchie Cavalera de Incite salió al escenario para hacer una brutal interpretación de ese clásico de la banda que sirvió para subir mas aún la temperatura de la sala.

Por si no habíamos tenido suficiente Boom y No siguieron subiendo la intensidad de la actuación con un público que seguía totalmente entregado a los ritmos tribales de Soulfly. Tras esto la banda se retiró del escenario, con un Max diciendo que si queríamos mas había que pedirlo y así fue. Tras unos segundos volvieron a saltar a escena para los bises que fueron una versión acortada de Jumpdafucked donde Max obligó a agacharse a toda la sala para saltar cuando la canción explotaba y con Eye For and Eye, otro clásico de Soulfly que sirvió para poner punto final a un excelente show que dejó mas que satisfecha a la audiencia congregada. Aunque como puntualización sabemos que la banda recortó dos canciones que han estado tocando en otros lugares de la gira, imaginamos que fue debido a la poca venta de entradas pero aún así creemos que el público asistente que paga una entrada y no es precisamente barata, tiene derecho a disfrutar del show completo independientemente de la asistencia.
Texto y fotos: Txiki y Oiane Díaz




























