Crónica del segundo día del Brutal Assault 2024
DÍA 2 || JUEVES 8 DE AGOSTO
Tras unas cuantas horitas de sueño reparador, volvíamos hasta la Fortaleza de Josefov para hacer frente a esta segunda jornada que venía tan cargada como la primera. Pero antes, justo en la entrada, hacíamos un breve parón para echar un vistazo al merch oficial. Este año, hemos podido observar cierto incremento en los precios, si bien sigue existiendo una buena oferta en todos los sentidos: las camisetas con nuevos diseños rondan los treinta euros, mientras que las de años anteriores las podemos encontrar entre diez y veinte euros, lo que no está nada mal si queremos un recuerdo pero no nos apetece gastar demasiado.

Si en la primera jornada los conciertos comenzaban a las once y media, en la segunda, estos horarios se adelantaban aún más: Necrot aterrizaban sobre el Marshall Stage para las diez y media, sorprendentemente ante bastante público. A continuación, los británicos Guilt Trip, se subían algo después de las once al escenario contiguo para ir amenizando la mañana y calentando motores para las próximas horas. Cabe recordar que, esta banda de Reino Unido ya visitó nuestro país en noviembre del año pasado junto a Sylosis y Malevolence, y, los días 24, 25 y 26 de octubre estarán de nuevo por aquí, pasando por Barcelona, Madrid y Bilbao respectivamente junto a Foreign Hands. En el BA dieron un conciertazo cargado de energía y una actitud brutal sobre el escenario. Estamos seguros de que van a seguir subiendo como la espuma. Estad atentos a Guilt Trip.

Bodysnatcher continuarían con la mañana para dar paso a Obscura, una banda que para lo pronto que era, consiguió arrastrar a muchísimos fans que estaban expectantes en el Mashall. Sin embargo, el concierto quedó empañado debido a los problemas de sonido que tuvieron y que, finalmente obligaron a la formación alemana a cortar el show tras haber tocado un par de temas y algún otro a medias. Una pena porque era un bolo que prometía mucho. Escuela Grind repartieron un poco de tralla antes de unos esperadísimos Havok, banda que es difícil de ver en Europa y que nos encanta. Su thrash metal de la vieja escuela que suena siempre a las mil maravillas, es un regalo para nuestros oídos. El bueno de David Sánchez y sus chicos, se encargaron de destruir el stage en los cuarenta minutos de los que disponían, incluyendo temazos que todos conocemos como “Point of No Return”, con la que abrieron, “From the Cradle to the Grave” o “Time Is Up”, ambas seguidas como broche final a un concierto casi perfecto. Brutales, de lo mejor del festival. Mientras tanto, Chris Turner aporreando la batería de Oceans Ate Alaska, que recientemente han girado junto a Currents, hacía disfrutar a sus fans en el lejano Obscure en un show que estuvo abarrotado.

En las horas posteriores, Incantation se subirían al Marshall para dar paso a unos Whitechapel que descargaron todo su poderío sobre el Sea Sheperd a la vez que Dopethrone llenaba el Obscure. Unos Whitechapel que salieron a por todas con Phil Bozeman escondido tras sus gafas de sol y que tiraron sobre todo de “Our Endless War” y “The Valley”, alternando estos dos álbumes con algunos cortes del resto de su discografía. Un concierto en el que el sonido, de una elevadísima calidad y técnica, fue el protagonista. Madball por su parte, fueron los siguientes en aparecer sobre el escenario para revolucionar Jaromer. Con más de tres décadas a sus espaldas y un Freddy Cricien que no para de correr y saltar en todo el show, la verdad que a estos estadounidenses no se les puede pedir nada más. Energía, interacción con el público y un buen setlist.

A lo largo de la tarde, el escenario Obscure iría recibiendo a formaciones como God Is An Astronaut, Born of Osiris o 1914, mientras que en los dos main stages teníamos a algunas de las bandas fuertes de la jornada. En primer lugar, los estadounidenses Forbidden, grupo que en sus inicios contaba con Robb Flynn y Paul Bostaph en sus filas. En los últimos años han pasado por una serie de idas y venidas que derivó en un parón bastante largo hasta que este año se han reactivado con su nuevo vocalista Norman Skinner, que ciertamente le pone muchas ganas. Un show enérgico que sonó muy bien y sacó a relucir el más puro thrash metal de la Bay Area después de tantos años de unos Forbidden que estaban en la penumbra y algo olvidados.

Después, rozando las ocho de la tarde, el Marshall Stage recibía a The Amity Affliction, con un estilo que nada tiene que ver con Forbidden. Desde Australia llegaba un Joel Birch con un estilo de skater que iba a estar moviéndose de lado a lado del escenario durante todo el show. Entre llamaradas y carreras, el bolo pasó a la velocidad de la luz y para cuando nos quisimos dar cuenta, estábamos en marcha camino a Carcass, otro de los esperadísimos del día. En la hora larga que tenían sobre el escenario, hicieron un repaso completo a prácticamente toda su discografía, alternando temas más añejos con otros más recientes y dando prioridad a “Heartwork” y el que hasta la fecha es su último disco, “Torn Arteries, de 2021. Carcass son siempre garantía de buen hacer y así fue también en el BA.

Y parecía que habíamos entrado en racha de grupazos porque llegaba la hora de Testament, que aterrizaban dispuestos a arrasar. Con la energía arrolladora que desprende siempre Chuck Billy, es otra de esas bandas que nunca falla. El vozarrón de Chuck unido al buen hacer de Alex Skolnick y el resto de miembros de la banda americana, sacaron toda su artillería pesada de thrash metal para el deleite de sus fans. Abriendo con “Eerie Inhabitants”, no pararon de desgranar temazos de toda su carrera, que no es corta, dejando para el final un trío infernal que hizo saltar por los aires al Brutal Assault entero: “Disciples of the Watch”, “Over the Wall” e “Into the Pit”, brutalísima esta última.

Y la jornada iba finalizando, quedando tan solo los últimos cartuchos con bandas como Vomitory, Soil, Satyricon o Baroness, que, a pesar de estar ubicados en el Obscure que, como siempre comentamos, está algo alejado de la zona de los main stages, la verdad es que lograron un llenazo absoluto. Un show que estuvo bien pero algo más relajado que los anteriores. Con esto, nos marchábamos a descansar tras un segundo día intenso y lleno de buena música.
Oiane Díaz
































