CYNIC, OBSCURA y CRYPTOSIS celebran el Día del Padre en Madrid – 19-03-2024, Copérnico
19 de marzo, el festivo día del Padre. Cuando uno no lo es y no espera un cenicero de arcilla hecho por su crío con la ayuda de su madre, que mejor plan que aprovechar la oferta de Superprécio de RENFE y bajarse a ver la gira de Progresive Technical Death Metal del año?.. Muchas, demasiadas giras se saltan ya nuestra península y las que no, nos han devuelto a pretéritas épocas en las que solo Madrid y Barcelona tenían el privilegio de albergar dichos eventos. En esta ocasión y bajo el nombre de “The Focus of a Valediction- European Tour 2024”, los germanos OBSCURA, y los legendarios CYNIC, tocando íntegro su remezclado disco de 1993 “Focus”, unían fuerzas, haciéndose acompañar de los veloces holandeses CRYPTOSIS, que promocionan ese tremendo trabajo debut “Bionic Swarm” amén de su más reciente EP “The Silent Call”. Así que poca excusa había para no acudir a la madrileña Sala Copérnico a eso de las 18,30 horas. Una bonita sala para más de 600 personas, prácticamente cuadrada, con un par de escalones cada ciertos metros que garantizan perfecta visión del escenario desde cualquier punto. Escenario ancho y profundo, para una sala que ya quisiéramos tener en muchas ciudades para este tipo de conciertos, que lucen bastante más que en una sala grande a medio llenar. En esta ocasión, si no hubo sold-out, poco faltó.

A eso de las 19’15, con una pantalla al fondo que ocupaba el ancho de escenario y otras dos más pequeñas a los laterales, entre humo e imágenes tecnológicas, sonaba “Overture 2149” la intro que da pié a ese impresionante disco debut de los holandeses CRYPTOSIS titulado “Bionic Swarm”. En poco más de un minuto el enérgico power trío saltaba al escenario y como un cañonazo sonaba “Decypher”. La voz del también guitarrista Laurens Houvast un poco baja y diluida entre los instrumentos, algo que después veríamos que sería la tónica con las tres bandas, pero dándolo todo, a machete desde el primer segundo. Sin respiro encadenan “Death Technology”, a un ritmo que recuerda a los Megadeth de “Killing is my Business…”. Lástima el bajo sonido de las voces en ese poderoso estribillo. La banda con una intensidad y furia desmedidas pero absoluta precisión en la ejecución, hace sonar cada instrumento con claridad y contundencia a una velocidad endiablada.

Continuando el orden de “Bionic Swarm” el trío ataca la algo más pausada “Prospect of Inmortality”, con mucho groove en el bajo de Frank te Riet y con el público coreando las letras de Laurens, cuyo sonido ha mejorado ya y con el batería machacando el doble bombo. Una parte blacker desemboca en otra más bailona para goce de la asistencia con la guitarra de Houvast riffeando casi en modo solista y un sonido más espacial. La banda maneja varios estilos. Acabada, el vocalista presenta a su batería Marco Prij y este responde con un violentísimo inicio para “Trascendence”. El ritmo no baja y sigue triturándonos. El público “huele” a Cynic u Obscura, más comedido y dedicado a la escucha de detalles, pero está disfrutando claramente con el desempeño de los neerlandeses. Me gustaría verlos en un cartel más thrasher, tirarían la sala abajo. Que bandaza, no defraudan, hay que verlos SI o SI!

Pero esto no ha terminado aún, hay que aguantar ese ritmo infernal y el trío aprovecha un minuto para respirar con esa “intro” ambiental que es “Perpetual Motion”, preludio de “Conjuring The Egoist”. La banda más rápida que he visto en tiempo. Qué bueno que vuelva esa velocidad al metal, no solo de ritmos pesados y machacones vive el metalero. Un poco de Speed claro que si! “The Silent Call” el tema que da título a su reciente EP, muy blackera a limpio blast beat, termina de poner a sus pies a la ya casi llena sala con la banda cada vez mejor conforme se acerca el final. Alentando al respetable para Obscura y Cynic, la banda se despide con “Flux Divergence”, cierre de concierto y de disco. Chillona a lo Tom Araya y vertiginosa, con cambios de ritmo que parecen una medley más que un solo tema. Gran ovación para acabar. Hard & Fast, fast and faster… and fastest!!!… repito, hay que verlos.

Tras una pausa para cambiar un poco el Stage y remojarse un poco el gaznate la audiencia, llegaba el turno de los germanos Obscura, a los que ya he visto unas cuantas veces y que eran el motivo principal de mi escapada a la “capi”. Puntuales y entre humo, como no, suena la acústica que abre “A Valediction” y en segundos Alex Weber añade su melódica línea de bajo y pronto se une el resto de la banda para abrir con “Forsaken”, temazo que se ve empañado por un sonido un poco bajo y falta de crudeza, aunque ya queda clara la conjunción a las guitarras de Steffen Kummerer y Christian Münzner, ejecutando amónicas de forma sublime. “Emergent Evolution”, de su obra “Diluvium” mantiene esa tónica de buen sonido con las melodías, pero la voz de Steffen se distingue poco y en las partes más aceleradas se embarulla un poco el sonido. El repaso a “Diluvium” prosigue con “Mortification of the Vulgar Sun”, con una notable mejoría del sonido y con Kummerer brutal en sus guturales, cañeros a más no poder, en contraproducción a esas guitarras semiacústicas en un tema que reparte cera de lo lindo cuando cambia ritmos. Tras este largo tema Steffen pregunta si queremos algo antiguo. La respuesta es ese death metal pesado y contundente de su último “A Valediction” llamado “Devourer Usurper”, otra vez con extremos guturales del señor Steffen Kummerer y que provocan los primeros circle pits a nuestras espaldas. A Steffen se le ve sonriente, simpático, y presenta la instrumental “Orbital Elements” con la peña loca ya. El sonido ha mejorado para un setlist bastante death metalero pero algo falta. Es en temas donde se mezcla kaña con sus dosis de melodía y guitarras armónicas donde se nota que el sonido no es el acostumbrado en las presentaciones de Obscura. “Akroasis”, “The Anticosmic Overload” o “Septuagint” por momentos se embarullan y el ambiente se llena con el sonido de la batería y particularmente de sus platos. Una pena porque a la banda se la ve cómoda pero ese sonido no termina de hacerlos lucir merecidamente. El actual line-up de Obscura es de gran calidad, pero a ratos cuesta distinguir el tema que suena. Aún así, el respetable está entregado dejándose el cuello. Tras agradecer la asistencia al público, la banda se despide con ese temazo que es “When Stars Collide”, que evidencia más todavía ese problema de sonido, debido a los contrastes vocales que la canción posee, entre las guturales y las partes de voz limpia y melódica que se distingue poco, con las melodías de guitarra sonando bajas y diluidas y el resto de música embarullada una vez más. Buen concierto pero con sabor agridulce. Estas bandas sin ese equilibrio sonoro para que suenen con toda la potencia pero a la vez se distinga cada nota de los instrumentos, pierden mucho. La banda eso si con una actitud de 10.

Uff, que puede escribir un tío como Yo que no sabe ni afinar la guitarra de un genio como Paul Masvidal y su legendaria banda Cynic. Hay que ser muy osado y lógicamente a una banda así hay que criticarla más por las sensaciones que te trasmita que por lo que hacen en sí. Paul Masvidal, formó parte de Death en su obra “Human” y hoy su apariencia dista mucho de la del típico guitarrista de death metal, pero es que etiquetar a Cynic es harto complicado dado el amplio abanico musical del que beben. Aún así, para mí era la banda del cartel que más dudas me ofrecía. No me entendáis mal. Sabía que los iba a disfrutar en vivo, pero sus últimas obras he dejado de seguirlas debido a que por muy virtuosos y talentosos que sean, su evolución me resulta demasiado “marciana” para mi gusto. Son un poco los Steve Vai de su género. El hecho de que remezclaran su debut “Focus” de 1993 y decidieran tocarlo integro, decantó la balanza a su favor, presentándose en Madrid con un show dividido en dos partes. Para la primera, tocan integro y por orden, su obra debut “Focus”.

La impresionante “Veil Of Maya” arranca la actuación de los norteamericanos, tras una intro espacial y mucho humo para “deleite” de los fotógrafos. Sonido muy a lo Death, con partes atmosféricas y ese bajo disonante y las guitarras y batería en modo jazz, pareciendo casi una jam improvisada. “Celestial Voyage” toma el relevo muy melódica y con la voz de Paul tratada a modo espacial con vocoder, innovador en su día. La muy progresiva “The Eagle Nature” nos presenta a un Steffen Kummerer, haciendo doblete para encargarse de las voces guturales de Cynic. La experiencia continúa y no llevamos ni medio “Focus” cuando uno ya se da cuenta de que esto no puede ser etiquetado de cualquier manera. La banda que goza de una apertura musical inmensa, no se marca límites en sus composiciones y siendo metal con partes ciertamente deathmetaleras, posee un halo muy espiritual como para llamarlo simplemente death, ya sea melódico, técnico o progresivo. La libertad creativa y de ejecución se salta cualquier barrera. Los músicos cómodos, parece que estén tocando en el salón de casa y en chándal. Los sonidos que emiten las modernas guitarras sin clavijero pero con cable, tanto de Paul Masvidal como de Mike Gilbert, no parecen de este mundo. Bajista y batería compiten por ver quién es más pulpo, parece jazz lo que tocan e incluso su pose tocando es jazzística. Uno se queda embobado escuchándolos y para más misticismo la puesta en escena apenas deja cruzar algún rayo de luz entre la densa niebla y solo en algunos momentos los músicos son completamente visibles. La banda va completando su obra sin mediar palabra, entera y por orden. Aunque suenan mejor que Obscura, no escapan de ese problema sónico con las voces que no son especialmente audibles. Cynic en directo alcanza otro nivel, dado que sus discos pueden ser para ciertos momentos, en vivo se nota la importancia tanto de las partes melódicas como de los cambios de ritmo así como de los propios silencios, sonando la banda exquisita.

Paul Masvidal se dirige a la audiencia para, en castellano, comentar que tiene raíces españolas por parte de un abuelo. Esto anima más a la peña y se escuchan gritos de Pablo, Pablo. Entre una gran ovación, acaba “Focus” con la grandiosa “How Could I”, una magistral clase de música, y Paul explica que hay una segunda parte y nos deja con un homenaje en la pantalla a Sean Reinert y Sean Malone, batería y bajista de Cynic, fallecidos ambos en 2020 y que grabaron “Focus” en su día.
Paul vuelve a solas al escenario, para tocar con su acústica el tema “Integral”, tema que explica haber compuesto con un significado distinto al que ahora tiene para él tras la muerte de sus compañeros, y que ahora la toca como homenaje a ellos. Bonito y emotivo momento. La banda prosigue con su repaso musical a su discografía, como “Kindly Bent For Us” donde se mueven en un rock progresivo o incluso chillo ut, o “In a Multiverse where Atoms Sing” de su “Ascension Codes”. “Carbon-Based Anatomy” con un increíble manejo de Matt Linch en su batería, en modo jazzístico y con guitarras y voces muy chill-out. Duelen los dedos solo ver a Brandon Griffin deslizar sus dedos por las cuerdas de su bajo. Su LP “Traced in Air”se ve representado en los dos últimos temas de su actuación, “Adam’s Murmur” y “Evolutionary Sleeper”, con la precisión de sus tiempos y cambios de ritmos en los tres minutos y medio de cada canción, poniendo broche de oro a esta experiencia sonora visual senso espiritual más que concierto. Espectaculares e increíbles Cynic. La pregunta es, habrán fallado una nota?.

Uno puede tener sus guitarristas preferidos y nombrar al mejor según su parecer, pero luego se plantan ante ti músicos como los que componen Cynic y te das cuenta que la música no va de quien es mejor. Te dejan con la boca abierta y sonrisa de oreja a oreja y con tremenda humildad y sencillez a pesar del virtuosismo del que gozan. Paul Masvidal acabó charlando, fotografiándose y repartiendo abrazos con toda la sala. Enorme Paul.
PATXBLACK

























