De Barcelona al espacio, con GOD IS AN ASTRONAUT // Sala Razzmatazz II – 11/10/2025
El pasado 11 de octubre, los irlandeses GOD IS AN ASTRONAUT pasaron por la sala Razzmatazz II de Barcelona, dentro de su gira de presentación de su último trabajo “Embers”. Para los amantes del Post-Rock, era una cita obligada con el grupo, con una larga trayectoria, y que suele tener mucho éxito siempre que pasa por nuestro país. En esta ocasión no iba ser menos, aunque cuando yo llegué, que suelo llegar siempre muy temprano, lo reconozco, pensaba que no iba a venir mucha gente, pero, poco a poco, fue cogiendo color. Al final creo que debió de haber sobre un 90% de aforo o algo así.
Para esta ocasión, venían acompañados por la chelista londinense JO QUAIL, que ya había colaborado con ellos en un par de canciones del último disco “Embers”. Su concierto empezó con algo de retraso sobre la hora anunciada, y solo tocó tres canciones. Algo me hace pensar que no fue un retraso como tal, sino que quizás una confusión sobre la hora prevista de inicio, ya que el día anterior, en el concierto de Madrid, creo que pasó lo mismo.

JO QUAIL
En cuanto al concierto, JO QUAIL nos venía a presentar su séptimo disco “Notan”. Sobre el escenario estaba ella sola, con un chelo eléctrico, samplers, loops y pedaleras con diferentes efectos, haciendo que sonoramente el chelo pareciera diferentes instrumentos. Dicho así suena raro, pero JO QUAIL sabe combinarlo a la perfección. Sinceramente, le puso mucho sentimiento a la música, que, junto con el juego de luces que llevaba, hizo que el espectador se emocionara y quedara muy contento del concierto, entre los cuales yo me incluyo.
También, entre canción y canción, fue explicando un poco en qué se inspiró para componerlas. Las tres canciones escogidas fueron “Butterfly Dance”, “Embrace”, estas dos de su último trabajo “Notan”, y acabó con “Forge”, que pertenece a su disco “Exsolve”. Sin duda, un concierto que nos dejó con muy buen sabor de boca a todos, aunque nos supo a poco, pero bueno.

JO QUAIL
Después de la breve pero gran actuación de JO QUAIL, llegó el turno de GOD IS AN ASTRONAUT, que fueron bastante puntuales. Sin duda, es un grupo que juega muy bien sus cartas. Tres grandes músicos que son los hermanos: Torsten y Niels Kinsella, junto la incorporación del batería gallego Anxo Silveira, que, la verdad, he de decir me dejó bastante impresionado.

GOD IS AN ASTRONAUT
Combinaron su gran Post-Rock, junto con un juego de luces que armonizaban a la perfección con las canciones, e hicieron que el público que llenaba la sala quedara muy contento. El concierto lo abrieron con la canción “Falling Leaves”, que pertenece a su último trabajo, donde el bajista Niels hizo en el inicio como una especie de sintetizador, con cuerdas flotantes: una especie de theremin que tocaba con un arco. Este mismo sintetizador lo utilizaron en algunas canciones. La verdad, es muy curioso.

GOD IS AN ASTRONAUT
GOD IS AN ASTRONAUT siguieron con la canción “Epitaph” y “All is Violent, All is Bright”; un clásico de la banda al cual le dieron un toque melancólico con un final brutal. Después, llegó el turno de “Apparition”, donde al final de la canción el batería Anxo hizo un cierre apoteósico, que fue donde realmente me conquistó.

GOD IS AN ASTRONAUT
Siguieron con “Seance Room” y “Odyssey”; canciones que supieron emocionar al público, mientras el concierto iba avanzando y se acercaban momentos mágicos. Quizás los mejores del concierto. Creo que “Frozen Twilight” fue la canción con la que el público más se emocionó y vibró. Esta canción dejó paso a la recta final del concierto: una recta final en la cual se unió para colaborar la misma JO QUAIL, para tocar las cuatro últimas canciones. La primera fue el clásico “Fragile”, canción que el cantante Torsten le dedicó a su padre Tommy, que falleció hace unos diez años y que era su canción favorita.

GOD IS AN ASTRONAUT
Siguieron con “Oscillation” y “Embers”, para terminar con “From Dust to the Beyond”, canción que se la dedicaron a Lloyd Hanney, el batería que les ha estado acompañando más de veinte años. Sin duda, un final de concierto muy emotivo, que nos hizo volar, emocionarnos y disfrutar de una gran noche. Espero volverlos a ver pronto.

























