Entrevista a Paco Manjón (escritor): «Shelly puso su voz al servicio del heavy metal»

Supimos de Paco Manjón por primera vez, gracias al documental que co-dirigió junto con Leo Cebrián, sobre las pioneras del rock duro y del heavy metal en España, durante el final de los años 70, la década de los 80 y el comienzo de los 90, llamado «Ellas son eléctricas». Más tarde, vinieron sus libros sobre Joana Amaro y GÁRGOLA, de los cuales ya habló con Joss Metalcry. Pero como le quedó pendiente el de SHELLY, pues ahora se desahoga una vez más en esta extensa entrevista.
En la misma semana van a salir publicadas dos entrevistas contigo en Metalcry.com sobre libros tuyos y en esta en ocasión me centraré en «SHELLY: La Heroína De La Nueva Generación Soul», que está muy interesante y que recomiendo que lo lea quien no quiera olvidar la historia de nuestra música. ¿Qué te motivó a escribir este libro?
Es un auténtico placer volver a charlar contigo para Metalcry.com y para que me lean todos vuestros lectores. Con permiso, aprovecho para responderte a modo de preámbulo con el que tratar de situar a Shelly, para quien aún no conozca su figura como pionera (lo fue por partida doble) o no esté demasiado al tanto de su dimensión artística dentro de nuestra escena.
Como hay mucha tela que cortar, lo suyo es empezar por el principio. María de la Concepción Gutiérrez Lobo es el nombre real de esta mujer nacida en Venezuela, de padres españoles que regresaron a nuestro país a comienzos de los años 60, siendo ella apenas una adolescente. Esta situación personal fue determinante, ya que la joven llegó dominando varias lenguas, entre ellas el inglés, en un momento en que el idioma foráneo imperante en el sistema educativo español era el francés.
La chica contó con la suerte de que sus progenitores supieran detectar su talento innato y fueran proclives al desarrollo de sus habilidades artísticas. Como consecuencia, a mediados de aquella década, nuestra protagonista inició una incipiente carrera musical como vocalista de varios grupos de Rock o, mejor dicho, «conjuntos», como se decía entonces. De tal manera, la cantante irrumpió en los ambientes musicales madrileños, cuya ebullición constituía una verdadera e irrepetible «movida» en la que no tardó en destacar gracias a sus aptitudes, su modernidad estética y unos avanzados gustos musicales. Por ejemplo, con LOS ROCK’S (a veces acreditados como LOS ROCK), la muchacha ya interpretaba en directo temas como “(I Can’t Get No) Satisfaction” de THE ROLLING STONES pocos meses después de su lanzamiento internacional, convirtiéndose así en una de nuestras pioneras del Rock.
Ya al frente de su propio grupo, LOS DRIBLINGS, llegó para Shelly un salto cualitativo. Con aquel proyecto, la frontwoman consiguió deslumbrar al público de los clubs de juventud, pero también impactó a una figura clave como Fernando García De La Vega, máximo responsable del programa musical puntero de la televisión única en blanco y negro de la época: ESCALA EN HI-FI
A través de esa popular ventana de modernidad, Shelly y «sus chicos» (al igual que hicieron LOS ÍBEROS) se colaban vía 625 LÍNEAS en los hogares de todo el país. Cada domingo de 1967, una hipnótica y multilingüe Shelly interpretó frente a las cámaras de los estudios de Prado del Rey (Madrid) los éxitos internacionales que estaban por llegar a nuestro mercado, dándolos a conocer a través de sus propias y fulgurantes adaptaciones.
La consecuencia de tal despliegue de talento fue una oferta discográfica en firme de la multinacional PHILIPS. La compañía fichó a la vocalista, quien bautizó a su renovada formación como NUEVA GENERACIÓN. A pesar de cantar en inglés, tal denominación era una declaración de intenciones acorde con una propuesta de vanguardia. En los tres singles «La Mujer Diablo» / «I’m Just A Fool», «Mr. Train, Hurry Up» / «I’m A Poor Girl» y «Vestido Azul» / «No Puedo Olvidarte Chico» que publicaron entre 1968 y 1969, demostraron estar a la última, situándose en una onda psicodélica enraizada en el Rhythm & Blues.
Shelly se convirtió así en la indiscutible pionera de la escena «Soulera» que aquí comandaban LOS CANARIOS de Teddy Bautista. Los acontecimientos se precipitaron: fueron reclamados para actuar por todo el país, aparecieron en prensa musical y generalista, y participaron en “Un, dos, tres… al escondite inglés” (1969), el primer filme de culto de Iván Zulueta (D.E.P. 1943/2009), que radiografió la modernidad de finales de los 60.
El siguiente paso fue una prolongada aventura internacional por México y EE. UU. durante el segundo semestre de 1969, batiendo récords de estancia en el exterior para un grupo español. El contrato se formalizó a través de Paco Bermúdez (D.E.P. 1922/1998), el famoso representante que trajo a THE BEATLES en 1965. No obstante, problemas de convivencia condujeron a la sorpresiva disolución de la banda al regresar a España a principios de 1970, como sabemos.
Es justo en ese punto donde se perdió el rastro artístico de Shelly hasta que, cinco décadas después, logramos localizarla de manera rocambolesca. Gracias a su testimonio directo, pudimos conocer su etapa en Venezuela participando en el programa de televisión, EL SHOW DE RENNY, el influyente espacio de Renny Ottolina (D.E.P. 1928/1978). Estuvo a un paso de grabar con músicos de LOS IMPALA, pero su trayectoria se detuvo temporalmente al decidir afrontar la maternidad. En 1975 regresó a España y recuperó su actividad discretamente en agrupaciones como ALAZÁN y BURBUJAS.
Al arrancar los años 80, Shelly recibió una propuesta de Antonio Molina Ramírez “El Zurdo” (guitarrista de CUCHARADA) para cubrir puntualmente a un indispuesto Manolo Tena (D.E.P. 1951/2016). Aquel reto despertó en ella la llamada del Rock más potente, lo que la llevó a convertirse en la vocalista de BELCEBÚ, una banda de Vallecas (Madrid) que practicaba un afilado Heavy Metal, estilo urbano en plena eclosión en nuestro país.
De tal manera y en 1982, la cantante se incorporó a un proyecto de Rock del más duro y decibélico con el que, al año siguiente, tuvo la oportunidad de grabar dos latigazos en forma de canciones que fueron incluidas en el LP recopilatorio «Unidos Por El Rock» (1983). Aquella interesante iniciativa daba la alternativa discográfica a cinco bandas emergentes de la “zona centro”: SOBREDOSIS, BROKA, BABEL y DAMMA, más el grupo mixto de Shelly bajo la denominación de MALENA Y BELCEBÚ. Para la ocasión, la cantante jugó al despiste respecto a su pasado “Soulero” y, motu proprio, decidió adoptar Malena como su nuevo “nombre de guerra” artístico, convirtiéndose con ello de nuevo en pionera, en este caso como la primera mujer que “plastificó” música “jebi” en España.
Por desgracia, la formación metálica de Shelly aka Malena no fue demasiado duradera. El combo mixto quedó desactivado antes de que concluyese 1983, tras la incorporación de algún músico procedente de potentes bandas como los madrileños MAZO o los bonaerenses V8 y de registrar una cruda demo de estudio. Los siguientes pasos profesionales de Shelly tras su breve etapa como Malena la llevaron hasta Italia para trabajar en televisión de la mano de Valerio Lazarov (D.E.P. 1935/2009), realizador televisivo rumano muy recordado en España por su técnica del zoom y que había colaborado con ella en TVE a finales de los años 60. No obstante, aquella oportunidad no se concretó debido a ciertos problemas personales de Valerio Lazarov. De regreso a nuestro país, la cantante siguió adelante, registrando un par de demos con la ayuda de uno de los guitarristas y compositores de MALENA Y BELCEBÚ.
Con ese nuevo material, la vocalista llamó la atención nada menos que del productor Alain Milhaud (D.E.P. 1930/2018), que como es bien sabido, estuvo detrás del éxito internacional de grandes grupos españoles como LOS BRAVOS o POP-TOPS. Pasado el ecuador de los años 80, una desgracia personal se cruzó en la vida de nuestra protagonista, cortando en seco aquella prometedora colaboración profesional. Tras más de 20 años de trayectoria -casi- continua, llegó un impasse en su carrera artística que, a la postre, derivó en un parón indefinido hasta llegar a nuestros días en que Shelly se encuentra de vuelta junto al grupo hispano-italiano COLUMBUS-3.
Tras exponer esta semblanza sobre “la vida y obra” de Shelly, no es difícil de suponer la motivación para elaborar esta biografía profusamente ilustrada. Se hacía imprescindible dar a conocer en detalle la magnitud, tanto artística como personal, de una mujer doblemente pionera de la música de nuestro país. Sus inicios como una de nuestras primeras cantantes de Rock, abrió campo como referente del Soul y la Psicodelia de finales de los 60, para volver a hacerlo a primeros de los 80 y sin que nadie lo pudiera suponer, dentro de un estilo siempre tan vilipendiado en España como el Heavy Metal. En cuestión de tres lustros, Shelly pasó de ser nuestra Aretha Franklin (D.E.P. 1942/2018) o “la Janis Joplin» (D.E.P. 1943/1970) española” como se la presentaba en sus actuaciones en México en 1969, a convertirse en una suerte de Wendy O. Williams hispana bajo el pseudónimo de Malena. ¡CASI NADA!

¿No has tenido problemas con la censura de los algoritmos por el título?
Para serte sincero, esta cuestión no es algo que nos planteáramos a la hora de publicar “SHELLY: La Heroína De La Nueva Generación Soul» (2024). Su elaboración se llevó a cabo en paralelo y de manera coordinada con la de un LP retrospectivo (sin título concreto) sobre Shelly, del que también se extrajo un 7” a la vieja usanza.
Dicho álbum, editado por el sobresaliente sello Munster Records en 2024 (y reeditado al año siguiente en vinilo splatter), contenía los tres cotizados singles publicados entre 1968 y 1969 por SHELLY Y NUEVA GENERACIÓN, además de ocho pistas de archivo totalmente inéditas que fueron registradas por SHELLY Y LOS DRIBLINGS en 1967 para el programa ESCALA EN HI-FI.
A diferencia del disco, la biografía autorizada (lanzada también al mercado por Munster) estuvo pensada únicamente como un objeto tangible con el que los aficionados pudieran saciar su curiosidad y complementar al citado lanzamiento discográfico (este último sí disponible tanto en formato físico como en digital).
En cualquier caso, y a pesar de la opaca censura algorítmica que siempre acecha, no ha habido problemas para la difusión y distribución de la biografía. Se ha promocionado con éxito desde las redes sociales y plataformas asociadas a Munster Records, así como en diversas librerías y tiendas especializadas. Lo mismo ha ocurrido con los distintos canales de difusión de “Ellas Son Eléctricas” (2021), el proyecto transmedia con el que venimos reivindicando el papel de las mujeres pioneras de nuestro Rock duro, Shelly incluida.
Hay muchas cantantes a lo largo de la historia que carecen de estudios de canto, pero SHELLY, desde bien jovencita, tuvo unos padres que la apoyaron en su pasión por la música desde el principio. ¿Cuál es tu opinión sobre la importancia del apoyo familiar en la búsqueda de una carrera artística?
Es obvio que hay personas que nacen con un don especial para el canto y Shelly, a tenor de su portentosa y versátil voz, es sin duda una de ellas. Poseía un marcado sentido del ritmo que (junto a sus hipnóticos movimientos y coreografías) era capaz de transmitir al público y a la cámara, tal y como atestiguan la hemeroteca, los vídeos y la película de finales de los 60. Por algo será que, siendo apenas una quinceañera, nuestra protagonista estuvo a un paso de integrarse en el cine musical, aunque finalmente terminará despuntando como vocalista en grupos de Rock.
De cualquier modo, no es menos cierto que las habilidades innatas deben desarrollarse y que la voz, en concreto, puede malograrse por malos hábitos o falta de técnica. En el caso de Shelly, además de su talento natural, tuvo la suerte de recibir clases de canto durante varios años, así como de solfeo y guitarra clásica; disciplinas que potenciaron su musicalidad. Fue una fortuna que contara con unos padres que, al detectar el potencial de su primogénita, se preocuparan profundamente por su formación.
Otra cuestión fue dar el salto a la carrera profesional, algo para lo que el apoyo familiar resultaba imprescindible, especialmente tratándose de una menor de edad en la España de los 60. Tras las lógicas reticencias iniciales, Shelly obtuvo un respaldo parental sin fisuras. Es más, mientras su madre, Doña Concepción Lobo, ayudaba a la joven artista con su sofisticado vestuario, su abnegado y cultivado padre, Don Diego Gutiérrez, se convirtió en su representante personal.
Don Diego acompañó orgulloso a su hija a los rodajes y, a las firmas de contratos cruciales; desde su participación en ESCALA EN HI-FI (con la rúbrica de un joven Adolfo Suárez (D.E.P. 1932/2014), por entonces director de Programas de la Primera Cadena de TVE) hasta su acuerdo con la cúpula directiva de PHILIPS. Sus progenitores se preocuparon incluso de que las cuerdas vocales de su hija fuesen revisadas por el mismo foniatra que atendía a estrellas de la talla de RAPHAEL.
¡A saber cuántas prometedoras carreras artísticas habrán quedado en agua de borrajas por no haber contado con mentes tan abiertas y modernas como las de los Gutiérrez-Lobo!

¿Por qué decidiste escribir sobre ella?
Ya hemos explicado someramente la apasionante historia vital y artística que se esconde tras la figura de Shelly y que era necesario dar a conocer. Desenmarañar toda aquella madeja e incluso aclarar confusiones biográficas arrastradas durante tantas décadas (Maryní Callejo nunca produjo ni “manageó” a SHELLY Y NUEVA GENERACIÓN) ha sido una tarea laboriosa a la par que excitante que ha requerido de una serie de factores como la suerte o una labor en equipo, pero también de un trabajo de investigación puro y duro.
El largo proceso hasta llegar a tener en las manos «SHELLY: La Heroína De La Nueva Generación Soul» no ha sido, para nada, inmediato. Como ya hemos comentado en alguna otra ocasión, mi colega Jesús “GADIR” y yo mismo bajo la etiqueta HÉROES DE CULTO venimos rescatando desde hace años grabaciones de archivo de grupos clásicos españoles de Rock duro y Heavy Metal que merecieron mucha mejor suerte. En este sentido, nuestro buque insignia es CONDENADOS AL OLVIDO, una serie de CDs con la que rescatamos maquetas de esas bandas subterráneas y gracias a la cual hemos podido reivindicar las escenas metálicas de los años 80 de Vitoria-Gasteiz, el Gran Bilbao, Valencia o Zaragoza.
En 2019 estábamos ultimando el séptimo de esos volúmenes que correspondía en esa ocasión a un especial sobre bandas madrileñas y, por otra parte y, al mismo tiempo, también nos encontrábamos inmersos en la elaboración de un LP al que titulamos «Ellas Son Eléctricas» (2021). Para materializar este disco en vinilo (acompañado de un extenso dossier de 32 páginas) y que consagramos a los grupos patrios femeninos de Heavy Metal de los 80, entró en juego otro buen colega como Enano Ramone, del sello Beat Generation. Fue él quien nos propuso tal idea en base al cuarto “Condenados” que habíamos puesto en circulación en 2017 bajo el título “genérico” de “Ladies Of Metal” centrado en esa misma temática.
Para redondear “Ellas Son Eléctricas” queríamos incluir a toda costa a MALENA Y BELCEBÚ, pero nos encontrábamos ante el enorme problema de que el nombre real de la cantante no aparecía acreditado en el LP recopilatorio “Unidos por el Rock” (1983) y que el rastro de los músicos de aquel combo se perdía en la niebla del tiempo y en las erratas tipográficas. Pues bien, la providencia quiso que justo en aquellos precisos momentos, nuestro amigo Óscar “Trapis” nos hablase de un guitarrista y compositor aún en activo de esos que peinan canas y han estado en mil batallas desde finales de los años 70. Conocer al “hacha” Juan Antonio Abanades nos permitió matar dos pájaros de un tiro, pues conseguimos cerrar el recopilatorio «maquetero» en ciernes de bandas del “Foro” al incluir uno de sus múltiples proyectos de los 80 (TOP SECRET, que contaba con miembros de BABEL o de TRITÓN) y, al mismo tiempo, logramos contar con otro de sus múltiples grupos con el que redondear el LP «Ellas Son Eléctricas»: ¡MALENA Y BELCEBÚ!
En paralelo al laborioso proceso de rescate y elaboración del LP “Ellas Son Eléctricas” y dado que teníamos contacto con muchas de nuestras ninguneadas pioneras del Rock duro, otro buen colega (el periodista Leo Cebrián) y yo mismo decidimos liarnos la manta a la cabeza y dar forma al no menos laborioso y necesario documental complementario al que, justo por ello, decidimos denominar con el mismo título que el “compilado”. Por tanto, el siguiente reto consistía en localizar a la tal Malena, habiendo sido el guitarrista de BELCEBÚ quien nos dio la pista de quién era en realidad aquella enigmática vocalista: ¡SHELLY!
Ante tan asombroso descubrimiento, no dudamos ni un minuto en acudir al veteranísimo José Luis Álvarez, productor, locutor y crítico musical que a comienzos de los 60 ya crease la pionera revista musical FONORAMA (fue la primera en España que dedicó una portada a THE ROLLING STONES, concretamente en 1966) y que lleva décadas al frente de DISCOS CADA, una iniciativa discográfica con la que tengo la suerte de colaborar desde hace cerca de 20 años.
Precisamente en 2007, el Sr. Álvarez había rescatado las grabaciones de FRANKLIN, una fantástica formación madrileña de Rock progresivo de comienzos y mediados de los 70 que, precisamente, estaba comandada por un guitarrista de NUEVA GENERACIÓN, en este caso Pablo Weeber. Este destacado y poco valorado músico que, de hecho, entró a formar parte a lo Jimi Hendrix en SHELLY Y NUEVA GENERACIÓN por mediación del propio José Luis Álvarez, lograría desarrollar una interesante carrera en nuestro país y también en Alemania, donde formó parte de grupos míticos como GURU GURU, EMBRYO o HOELDERLIN, con los que grabó varios LP: “Rare Birds” (1977) y «Live Traumstadt» (1978).
Tras medio siglo sin que Pablo Weeber supiese absolutamente nada sobre la que fuera su compañera de banda, este fue capaz de localizarla a través de un familiar; finalmente, todos esos contactos de ida y vuelta nos permitieron acceder a una sorprendida Shelly después de varios meses de pesquisas.
Tras la publicación en marzo de 2020 del LP más la revista “Ellas Son Eléctricas” (Beat Generation junto a Gadir Rcds y Héroes de Culto), la colaboración con Shelly ha resultado de lo más fructífera. Su destacada participación en el documental del mismo nombre que estrenamos en marzo de 2021, al año siguiente llegó la edición del LP “Destrucción” de MALENA Y BELCEBÚ (Beat Generation, Gadir Rcds, Héroes de Culto), un disco en el que incluimos material de archivo de la potente banda mixta, lo que fue seguido por el lanzamiento en marzo de 2024 del LP retrospectivo sobre Shelly que incluyó todas las grabaciones de estudio de SHELLY Y NUEVA GENERACIÓN más cortes inéditos de su etapa previa como SHELLY Y LOS DRIBLINGS (Munster Records, bajo el auspicio de Discos Cada). Este lujoso trabajo incluyó un amplio libreto de 8 páginas con un generoso texto biográfico y fotografías de mi propio archivo.
Por tanto y para responder a tu pregunta sobre por qué me decidí a elaborar esta biografía ilustrada que vio la luz a finales de 2024, la respuesta es que, tras varios años de trabajo, lo lógico y necesario era ampliar la poca información disponible sobre Shelly y sobre su alargada figura artística. Para ello, además de mi archivo personal, pudimos contar con el propio de la protagonista y, aparte de acudir a la siempre necesaria hemeroteca, tuvimos la oportunidad de recabar información directa de músicos y profesionales directamente relacionados con toda esta apasionante historia (músicos de SHELLY Y NUEVA GENERACIÓN y de MALENA Y BELCEBÚ, Pierre Baldié como responsable técnico de la parte musical en ESCALA EN HI-FI, el documentalista Alfonso Arteseros, etc.).
Por último, cabe afirmar que a buen seguro seguirán sucediendo cosas muy interesantes en torno a Shelly y a «Ellas Son Eléctricas», por lo que su biografía artística aún está inconclusa. A lo largo de estos últimos seis años, Shelly ha participado como la figura clave que es en muchos de los actos y presentaciones derivados de nuestro proyecto transmedia Ellas Son Eléctricas (LP, documental y también libro-CD) y, por descontado, la cantante cuenta con nuestro total apoyo y respaldo en su actual colaboración musical con el grupo COLUMBUS-3.

La verdad es que un servidor se ha vuelto un poco loco con todos los nombres que usó al principio en su trayectoria María Concepción Gutiérrez Lobo, que es realmente como se llama nuestra protagonista en cuestión que es la figura central del libro que publicaste a finales 2024 sino me equivoco. ¿Por qué crees que María Concepción Gutiérrez Lobo utilizó varios nombres?
Lo cierto es que los primeros nombres “públicos” que empleó una jovencísima SHELLY en sus primeros y lejanos pasos artísticos no pasaron de ser algo fugaz, anecdótico y estético, y por tanto, resultan desconocidos para los aficionados, lo mismo que denominaciones como LOS HUESOS o GROUPE VI que llegaron a barajarse para uno de sus proyectos de los años 60.
Por aclarar un poco todo aquel enredo: a finales de 1963 y comienzos de 1964, algunos medios como la revista FONORAMA de José Luis Álvarez se hicieron eco de que la quinceañera hispano-venezolana Lesley iba a protagonizar una película musical que contaría con modernos conjuntos de Madrid y Barcelona. Dicho filme finalmente no se materializó y, tras un par más de desagradables intentos dentro del mundo del celuloide, llegado el 1966, nuestra “heroína” emergió como cantante de LOS ROCK´S, aunque acreditada bajo el exótico nombre de Delia.
Con ella al frente, el grupo apareció en medios escritos, actuó en TVE y se presentó en directo en destacados clubs madrileños de la familia Reyzábal, tales como CONSULADO o el futuro «templo heavy» CANCILLER.
DELIA Y LOS ROCK´S incluso formaron parte de una gira estival por todo el país junto a la italiana LAURA CASALE Y LOS BOTINES de Camilo Blanes (D.E.P. 1946/2019), antes de que se convirtiera en Camilo Sesto. Nada de todo aquello trascendió, ya que es de suponer que por el ego y/o la falta de compañerismo del cantante original de LOS ROCK´S a quien la joven sustituía temporalmente mientras éste se encontraba haciendo el servicio militar. En la extensa biografía ilustrada de LOS ROCK´S que dicho “compañero” aportó para la web de PMP (“Pioneros Madrileños del Pop”), no consta rastro alguno del paso de ningún otro cantante que no sea él mismo.
No obstante, agua pasada no mueve molinos y lo mejor no cabe duda de que estaba por llegar para nuestra joven e intrépida vocalista, la verdad. Antes de que acabase 1966 la inquieta cantante ya tenía en marcha su siguiente proyecto, esta vez de carácter propio y al que se bautizó como LOS DRIBLINGS. Con esta formación mixta de la que ya hemos hablado con anterioridad, la cantante se dio a conocer ante el gran público como Shelly, lo que se convirtió en su nombre artístico definitivo.
Sobre el motivo de la utilización de Shelly como alias por parte de Conchita, como la llaman sus allegados, la explicación está clara. Hay muchos ejemplos de artistas que adoptaron nombres más comerciales: véase MARISOL en vez de Pepa Flores, ANA BELÉN en lugar de M.ª del Pilar Cuesta o, dentro de nuestro «rollo», el caso de FORTU para evitar la hilaridad de Fructuoso Sánchez.
El caso que nos ocupa tiene otro cariz, ya que la línea musical de máxima vanguardia que Shelly quería desarrollar en los 60 sólo la concebía cantando en inglés, idioma que ya hemos explicado que dominaba a la perfección. Por otra parte, la hispano-venezolana era muy consciente de que el nombre de “Conchita” no suena precisamente bien al otro lado del Océano Atlántico, por lo que resulta más que lógico que “anglicanizase” su nombre, algo que, por cierto, le sugirió su propio padre.
La denominación de Malena que la vocalista empleó cuando se metió de lleno en la música metálica a comienzos de los 80, no fue más que un alter ego que ella decidió adoptar para no mezclar registros tan aparentemente distintos como el Soul de su etapa clásica, con la nueva aventura dentro del Rock duro, no obstante, el nombre con el que la artista se ha identificado siempre, y con el que lo seguirá haciendo mientras viva, es el de SHELLY.

¿Cuál es tu objetivo con el libro?
Para explicar el objetivo general de «SHELLY: La Heroína De La Nueva Generación Soul», considero apropiado reproducir literalmente el texto que las buenas gentes de Munster Records elaboraron e incrustaron en la contraportada del tomo como descripción del contenido de la obra:
“Este libro constituye, no solo un valioso complemento al recopilatorio de Shelly y Nueva Generación recientemente editado por Munster, sino también el trabajo más completo y prolijo que jamás se ha escrito sobre la artista. Paco Manjón, autor de las notas interiores del compilado, presenta en esta publicación un recorrido realmente exhaustivo por la vida y carrera musical de Shelly.
A través de una profunda investigación en la hemeroteca disponible, todo tipo de revistas y periódicos de la época, así como de charlas interminables con profesionales de la industria musical, artistas y la propia Shelly, el autor reconstruye minuciosamente unos años clave en la modernización del pop español.
El fan encontrará en este libro multitud de anécdotas y datos poco conocidos, mientras que quien simplemente tenga un interés general por la época o la escena musical española de los 60, disfrutará igualmente de este apasionante viaje en el que se habla de salas madrileñas históricas, de discográficas ya desaparecidas o de personajes tan esenciales como Valerio Lazarov o Iván Zulueta”.
Por otra parte y como otro objetivo también importante pero más concreto, se ha pretendido visibilizar y ensalzar el papel de una mujer pionera, en este caso dentro de varios estilos musicales del Rock y en diferentes décadas.
Poner en valor algo que debiera de ser mucho más apreciado por todos y todas, sigue en definitiva la línea “genérica” que defendemos con el mencionado proyecto “Ellas Son Eléctricas”.
Es cierto que la figura de SHELLY era valorada por la escena “mod” y “garagera”, considerándola una especie de “diva” del Soul hispano, lo cual venía potenciado por ese halo de cierto misterio que envolvía a su atrayente figura. Sin embargo y de manera injusta e inconcebible en cualquier otro país que no fuese éste, MALENA Y BELCEBÚ (como tantas otras bandas de Rock duro con presencia femenina de la época) no tuvieron ninguna oportunidad de nada, en gran medida debido al tinglado “oficialista” de la mal llamada “movida madrileña” (y que no tardó en extenderse por todo el país).
Esta tendenciosa “modernidad” socio-cultural e incluso política que repudió los sonidos rockeros de los años 70, atacaría de manera montajista a estilos callejeros como el Heavy Rock empleando para ello argumentos más propios de la “cultura del miedo”, lo que granjeó a la música “dura” un rechazo por parte de toda la sociedad.
En este sentido, una banda de las características de MALENA Y BELCEBÚ no recibió cobertura mediática alguna más allá de los poquísimos medios que apoyaban en su día al Rock duro. No es casualidad que, al mismo tiempo que se acusaba de manera ventajista al estilo metálico y a sus seguidores de ser eminentemente machistas (aparte de ser tachados de otras muchas y delirantes cosas más), “ellos” aupaban “dedocrática” e interesadamente a sus adocenados “consentidas”.
En definitiva, también hemos intentado aquí barrer con el oscurantismo empobrecedor al que ha sido sometido el Heavy Metal en general, y el femenino en particular durante tantas décadas en nuestro país. Por emplear unas líneas de esta misma biografía sobre la “respetable” música de SHELLY Y NUEVA GENERACIÓN de finales de los 60 respecto de la “odiosa” de MALENA Y BELCEBÚ de comienzos de los años 80: “las diferencias de tal giro estilístico radicaban en el empleo más “raspy” de su arrebatada voz o, dentro de los marcados ritmos de batería propios del Rock, en cambiar las notas sincopadas por la contundencia del doble bombo y, en lugar del incendiario refuerzo de instrumentos de viento, contar con impetuosas y afiladas dobles guitarras”.
A fin de cuentas, no se trataba más que de un cambio de paradigma acorde con cada momento histórico. A modo de conclusión y sólo por citar los casos de otras pioneras sobre las que he tenido oportunidad de charlar contigo para Metalcry.com, merece mucho la pena ensalzar esas otras muchas figuras femeninas que, como “Malena”, sufrieron un flagrante ninguneo sólo por quedar encuadradas dentro del Rock duro.
Fue el caso, por ejemplo, de la elegante cantante barcelonesa Joana Amaro o de GÀRGOLA, poderoso trío de Thrash Metal también de Barcelona y cuya bajista era Bet, una valerosa y proactiva mujer. Si en aquellos años 80 y 90 AMARO se rodeó de la banda de Jazz-Rock de proyección internacional PEGASUS, GÀRGOLA estuvieron directamente vinculados a la mundialmente reconocida LA FURA DELS BAUS o al icono de la contracultura catalana Pau Riba (D.E.P. 1948/2022), demostrando con ello sin complejos (aunque sin alcanzar una merecida repercusión), que el Rock más duro y metálico es exactamente igual de digno y de respetable que cualquier otro estilo musical. ¡VAYA POR TODAS ELLAS!

Grabó mucho material en audio en ESCALA EN HI-FI de Fernando García de la Vega, pero lamentablemente, como bien comentas en el libro, se ha perdido para siempre mucho de esos archivos al haberse enviado a un programa de televisión de Latinoamérica. ¿Qué impacto crees que hubiera tenido si existiera eso hoy en día?
Por desgracia, este extremo nos fue confirmado por varias fuentes fidedignas. Según parece, un inconcebible e imperdonable error humano dentro de TVE condujo a que la mayoría de los archivos originales de ESCALA EN HI-FI (y no meras copias de los mismos) fuesen enviados a la televisión de un país sudamericano, parece ser que, a Uruguay, donde se perdió su rastro para siempre.
A modo de «consolación», es una suerte que SHELLY haya conservado durante todos estos años muchos de los audios que grabó en 1967 para aquel programa estrella de la TV musical, los cuales pudo conseguir en su momento gracias a la gran amistad que entabló con Pierre Baldié.
Este histórico realizador francés de TVE, pionero de las unidades móviles y los registros en directo en nuestro país, era el editor y montador musical en «Escala». Las grabaciones musicales para aquel programa de máxima audiencia las llevaba a cabo en unos estudios madrileños conocidos como «LA HUEVERA», y fue todo un honor que este veteranísimo profesional nos diera detalles sobre su buen hacer técnico.
El LP retrospectivo sobre SHELLY que Munster Records publicó en 2024 contenía en su cara B ocho de aquellas piezas foráneas destinadas a darse a conocer, en aquellos momentos, en nuestro mercado. Teniendo en cuenta la urgencia en el estudio y los limitadísimos medios con los que se contaba para plasmar aquellas canciones, el resultado es más que sorprendente.
En estas versiones (no necesariamente las mejores que Shelly grabó, puesto que solo se recuperaron las primeras que ella pudo localizar en su archivo) se puede apreciar la versatilidad y el poderío vocal de una apabullante y jovencísima Shelly. Si bien es cierto que la ejecución instrumental de LOS DRIBLINGS es correcta, carece de la enorme solvencia técnica que poseían NUEVA GENERACIÓN.
No en vano, tras su disolución, los talentosos músicos de NUEVA GENERACIÓN formarían parte de mayúsculos grupos como CONEXIÓN, DOLORES, FRANKLIN o el del propio MIGUEL RÍOS, además de dedicarse a acompañar en directo y en televisión a los grandes artistas nacionales; incluso alguno de ellos llegaría a actuar con su propio proyecto en el Madison Square Garden, el Hotel Plaza de Nueva York o el Stardust de Las Vegas.
En cuanto a qué hubiera sucedido si aquellas emisiones no hubieran desaparecido (salvo, al menos, el «copión» de un programa que por suerte conservo en mi archivo), es obvio que el impacto, la relevancia y el peso de Shelly hubieran sido mucho mayores con el paso del tiempo. Desde siempre, TVE ha ido utilizando de manera puntual el valioso material del archivo que conserva y que no fue indebidamente borrado, y ESCALA EN HI-FI fue un espacio que marcó toda una época a lo largo de buena parte de los años 60.
Como todos recordamos, en tiempos recientes fueron surgiendo programas como MÚSICA LIGERÍSIMA o CACHITOS DE HIERRO Y CROMO dedicados precisamente a ello, en los cuales también se rescataron diversas apariciones televisivas de Shelly en otros programas punteros del momento, pero, por desgracia, no de «Escala».
Esa mayor exposición de Shelly, a su vez, se hubiera visto aún más potenciada con la llegada de internet, pero como lo que existe es lo que hay, poco es mejor que nada…
¿Fue realmente una de las primeras mujeres en cantar Heavy Metal?
Si acudimos a los antecedentes del Rock más potente, cuando a finales de los años 60 reinaban pioneras como Grace Slick de JEFFERSON AIRPLANE o la malograda Janis Joplin (D.E.P. 1943-1970), aquí pudimos encontrar —salvando las obvias distancias— el caso de SHELLY junto a NUEVA GENERACIÓN o, al comenzar los 70, a la fugaz cantante gallega María Teresa Pérez Guerra «Tara».
Durante los años siguientes, la escena española estuvo copada por cantantes melódicos, grupos de «música chicle», folclóricas y cantautores, con poca cabida para el Rock y menos aún para voces potentes en femenino; exceptuando al dúo de LAS GRECAS (Carmen «Carmela» Muñoz y Edelina «Tina» Muñoz), el dúo formado por LOLE Y MANUEL (Lole Montoya) bajo marcadas raíces autóctonas, además de casos del dúo ANA Y JOHNNY (Ana Sánchez) o el cautivador dúo VAINICA DOBLE (Gloria van Aerssen – D.E.P. 1932/2015) y Carmen Santonja (D.E.P. 1934/2000).
Mientras en el exterior surgían propuestas como las de FANNY, SUZI QUATRO, HEART o THE RUNAWAYS, en nuestro país tuvimos que aguardar hasta la explosión del «rollo». En 1978, el sello CHAPA DISCOS publicó el segundo LP de los valencianos TARÁNTULA, titulado “Tarántula 2”, en el que su vocalista, Ana María González Pazos, se atrevió a desgarrar sus cuerdas vocales en temas tan cañeros como “Blancanieves”, mostrando una fiereza que, en parte, recordaba a la de Azucena Martín-Dorado (D.E.P. 1955/2005), de SANTA.
Aunque su propuesta se circunscribía al Rock progresivo, Ana es otra de nuestras indiscutibles pioneras y así debía constar en el documental “Ellas Son Eléctricas”. Su localización fue otra odisea para la que contamos con la inestimable ayuda de José Luis Álvarez, quien nos puso en contacto con Vicente Guillot «Valen» (alma máter de TARÁNTULA), quien llevaba 40 años sin saber nada de ella.
Ambos estuvimos pateando de arriba abajo la población levantina de Tavernes Blanques (Valencia), en la que la formación mixta ensayaba a finales de los 70 y donde Ana residía y trabajaba en aquellos tiempos. La idea era localizar a alguien que tuviese algún tipo de relación con ella o con su entorno, como así sucedió de una manera absolutamente milagrosa.
Volviendo al asunto en cuestión, a finales de los años 70 surgió con fuerza una renovada ola de grupos de Heavy Metal, con Inglaterra como claro punto de ebullición. Si en EE.UU., tras la estela de THE RUNAWAYS (seguida por las carreras de Joan Jett o Lita Ford) entraron en acción nada menos que PLASMATICS con la “aberrada” Wendy O. Williams, los británicos redoblaron la apuesta con las GIRLSCHOOL, seguidas por ROCK GODDESS.
Se abría la veda y mientras en Estados Unidos surgían HELLION o BITCH, o bien LEE AARON desde la vecina Canadá, también fueron emergiendo tímidamente otras bandas con presencia femenina por toda Europa, especialmente en Alemania.
Antes de que ocuparan su trono Doro Pesch con WARLOCK o los HOLY MOSES de la «bronca» Sabina Classen, al comenzar la década de los 80 ya habían presentado sus cartas discográficas los teutones VIVA con el EP “Blue Jeans Forever” (1980) y su primer LP “Born To Rock” (1980), contando con su fémina teclista Barbara Schenker (perteneciente a la saga Schenker), o el grupo BRESLAU con la feroz vocalista Jutta Weinhold, quien ya contaba con un par de trabajos en solitario publicados durante la segunda mitad de los 70, “Coming” (1976) y “Jutta Weinhold” (1978)”, y que en la siguiente década también lo haría con ZED YAGO.
Hubo algún otro caso contado en diversos países continentales, como los cañeros ACID en Bélgica, con la vocalista Kate de Lombaerde, que se estrenaron con el 7″ “Hooked On Metal” (1982); los suecos CRYSTAL PRIDE, con Sussie Christensen al frente, que hicieron lo propio aquel mismo año con el EP titulado “Silverhawk”; o MALENA Y BELCEBÚ en España, quienes grabaron los temas “Destrucción” y “Hola Hermano” para el compilado “Unidos Por El Rock” a mediados de 1982, aunque no pudieron ver la luz hasta los primeros meses de 1983 debido a una serie de problemas burocráticos del sello editor.
Si nos referimos a los países hermanos de habla hispana, y sin ánimo de hacer ningún estudio en profundidad, también localizamos a destacadas pioneras como Janet Goitia, vocalista de ascendencia vasca al frente de los venezolanos FAHRENHEIT, quienes publicaron su incunable LP de debut, “Fahrenheit” (1983), o su análoga mexicana Elena Coker, que endureció el legado dejado por la pionera del Rock y el Blues azteca Baby Bátiz (hermana del mítico guitarrista Javier Bátiz).
Aunque Elena Coker formó parte de diversos proyectos a lo largo de los años 80, no logró grabar discos en aquella época, pero ayudó a consolidar un movimiento al que llegaron otras formaciones comandadas por valientes mujeres que sí lo consiguieron hacia mediados de aquella década. Es el caso de ULTIMÁTUM, banda de Heavy Metal de la Ciudad de México que contaba por entonces con la voz de Marcela González, o ABADDON, debido a su manejo escénico, potencia musical y el mensaje de sus letras, que tenía como frontwoman a Brenda Marín.
Un país con una escena con ciertas concomitancias con la nuestra es Argentina. Allí nos encontramos con los metálicos SUPER RATÓN de la cantante Roxana Goudard, cuyo disco se grabó entre 1983 y 1984 con producción de Mariscal Romero, pero que quedó inédito en su día al no atreverse nadie a publicarlo. También destacaron allí LA TORRE y su vocalista Patricia Sosa, quienes publicaron su primer LP, “La Torre” (1982), y el último, “Movimiento” (1988); lo mismo que la rockera Celeste Carballo, mientras que los PÚRPURA de Leonor Marchesi lanzaron sus LPs “Púrpura” (1983) y “Púrpura II” (1984).
Estas tres propuestas, más que dentro del «Metal pesado», podían encuadrarse con sus matices propios dentro del Rock duro. Celeste Carballo actuó en España en 1984 tras la edición en nuestro mercado de un LP recopilatorio de sus dos primeros trabajos; y, a pesar de su rollo rockero, estuvo aquí arropada por U.M.O. (germen de los heavies ZERO) y compartió cartel con ÁNGELES DEL INFIERNO y BANZAI.
Aunque LA TORRE, por su lado y con un par de sus discos editados en España a mediados de los 80, vinieron también a visitarnos por aquellos entonces. El caso más significativo de interconexión entre las dos escenas de Rock nacional lo protagonizó Leonor Marchesi.
Tras el segundo y último álbum de PÚRPURA en 1984, Leonor Marchesi vino a España al año siguiente para sustituir a la icónica y aguerrida Azuzena Martín-Dorado como «voceras» de SANTA.
Con ellos grabó “Templario” (1986), su tercer y último LP publicado y desde entonces y hasta hoy, la vocalista de estilo lírico tan característico ha desarrollado una fructífera carrera entre Madrid y Buenos Aires, lo que la convierte en una de “nuestras eléctricas” por méritos propios.
En cuanto a lo que por aquí se cocía, a comienzos de los años 80 había diversos casos de bandas de Rock duro y Heavy Metal con chicas al frente. Además de BELCEBÚ con Malena, en Barcelona nos encontrábamos con Carmen García (hermana del reconocido Manolo García y primera vocalista de EVO) a la que, ¡cómo no!, también tuvimos muy en cuenta para “Ellas Son Eléctricas”.
Este combo capitaneado entonces por el tristemente desaparecido Pedro Bruque (D.E.P. 1954/1992), estuvo a un paso de ver publicado en 1981 su disco de debut a través de CBS, pero en el último momento la mercantil compañía se echó para atrás por considerar que un grupo de sus “féminas características” no iba a funcionar en nuestro mercado. Hay que tener muy en cuenta que, en esos momentos, el ruido mediático a favor de la artificiosa «nueva ola madrileña», que no tardó en devenir en la cacareada «movida madrileña», era algo ensordecedor y condujo a que todos los grandes sellos «picasen» con grupos «modernos» que, en su gran mayoría, fueron un enorme fiasco comercial y de todo tipo.
No deja de ser gracioso que, al año siguiente, que el sello CBS sí se decidiera a lanzar el disco de debut “Me Siento Igual Que Tú” (1982) de CARMÍN, una rockera jienense que poco «se comió», aunque hay que considerar que su alternativa discográfica se produjo precisamente cuando Zafiro publicaba el primer larga duración de LUZ CASAL, titulado “Luz” (1982); una cantante con muy buenos contactos que había sacado con anterioridad un par de singles, “La Guapa” (1977) y “El Ascensor” (1980), bajo una línea inequívocamente popera, y en cuyo primer LP mostraba un Rock eminentemente domesticado que nada tenía que ver con el Rock duro.
En Madrid, por entonces, había más casos de grupos del Rock más crudo con mujeres en su alineación, caso de AM/FM que contaban con una cantante francesa, aparte de que también estaba funcionando AZUZENA arropada por músicos que habían pasado por bandas como por ejemplo LOS KWAI (la banda rockera de Moncho Alpuente).
También contábamos con una banda rockera totalmente femenina, LAVVA, que no tardaría en endurecer su propuesta para convertirse en DAMAS NEGRAS. Por descontado, había más casos por todo el país, como la también «eléctrica» Mari Luz González Tudanca «Marilu» desde el Gran Bilbao, quien cantaba por entonces en NEUROSIS, o la argentina Adriana Ceballos como vocalista de RINMEL en Palma de Mallorca, entre otras.
El gran problema con el que se encontraban estas y otras formaciones con integrantes femeninas era que el ambiente hostil hacia el Rock duro y el Metal dificultaba cualquier tipo de oportunidad.
No obstante, y aunque lo obstaculizaron todo lo que pudieron, aquellos que negaban (y siguen negando) el pan y la sal a nuestros grupos «duros» no pudieron evitar la explosión del tan ansiado y necesario grupo de Heavy Metal comandado por una mujer empoderada. Hablamos de SANTA, avasallador combo que publicó su primer larga duración, “Reencarnación” (1984), de la mano nuevamente de CHAPA DISCOS y que coronó para siempre a Azuzena Martín-Dorado como la reina del Heavy Metal hispano… pero esa ya es otra historia
Por resumir todo lo anteriormente expuesto, nos aventuramos a aseverar que Shelly, bajo su encarnación como Malena, fue la primera mujer en España en plastificar Heavy Metal en formato vinilo al frente de su banda BELCEBÚ, aunque su legado haya pasado inadvertido cual eslabón perdido del estilo metálico en nuestro país.
Asimismo, también podemos afirmar que MALENA Y BELCEBÚ es, cuanto menos, una de las formaciones pioneras en hacerlo en castellano y, sin duda, también se encuentran dentro de la avanzadilla del Heavy Metal en femenino a nivel mundial. A riesgo de insistir, muy poquitas mujeres hay como SHELLY que puedan presumir de ser pioneras en dos escenas diferentes y en distintos momentos temporales… ¡Y no solo en nuestro país!
Como anécdota, merece la pena comentar que la presentación del documental “Ellas Son Eléctricas”, celebrada en Madrid el 19 de junio de 2021 en la céntrica sala OFF Latina, contó con un gran número de pioneras de nuestro Rock duro y Heavy Metal. Entre ellas se encontraban, por ejemplo: la locutora de la cinta, Eva Benito también batería de TATUAJE o MORGANA; Lupe Villar, guitarrista de SANGTRAÏT; Daría Ras, cantante y teclista de FRÍO; Marilu, cantante de NEUROSIS o HALLEY; Leonor Marchesi, cantante de PÚRPURA o SANTA; Yoly Aragón, cantante de CAÍN; Lola Ferro, cantante de EXCLAVA, y nada menos que seis componentes de la banda femenina PLÉYADE, además de Shelly de MALENA Y BELCEBÚ

Estuvo muy al principio de su carrera ‘cerca’ tanto del joven Camilo Blanes Cortés, más conocido como Camilo Sesto, como de la también jovencita María del Pilar Cuesta Acosta, que todos conocemos como Ana Belén; sin embargo, la suerte esquivó a SHELLY en lo que se refiere al éxito multitudinario que han tenido estos dos artistas nacionales. ¿Cuál crees que fue el motivo principal de que no despuntará?
Efectivamente, Shelly interaccionó en su día con esas dos figuras de rotundo éxito en nuestro país, pero también fuera de nuestras fronteras. No obstante, también hizo lo propio con otros muchísimos artistas y grupos de renombre de la época como LOS ÍBEROS, Mochi, Julio Iglesias, Miguel Ríos, FÓRMULA V, o LOS PEKENIKES, entre otros.
En los casos concretos de Camilo Sesto y de Ana Belén, su interacción fue distinta entre sí. Ya hemos comentado que, cuando nuestra pionera se hizo cargo del micrófono con LOS ROCK’S, la banda actuó con frecuencia junto a LOS BOTINES, el grupo del que formaba parte el mítico alcoyano antes de dar el gran salto a la popularidad.
Aquellas galas «codo con codo» tuvieron lugar en destacados clubes capitalinos y también dentro de la mencionada gira en la que participaron ambas formaciones junto a la cantante Laura Casale, arropada por un avezado grupo inglés.
En lo que se refiere a Ana Belén, «Conchita» conoció a «Mari Pili» siendo aún adolescentes, antes de que esta despuntara bajo el nombre artístico por el que todos la conocemos. Ambas coincidieron recibiendo clases privadas de música del maestro ESTEVARENA, un veterano pianista que supo detectar en ellas un talento innato… ¡Y NO SE EQUIVOCABA! En cuanto a que Shelly no despuntara, eso sería, cuanto menos, matizable. Es obvio que no alcanzó el éxito masivo, pero sí hubo hitos objetivos nada desdeñables.
Aparte de convertirse en una cara famosa gracias a ESCALA EN HI-FI durante 1967, podríamos afirmar que SHELLY Y NUEVA GENERACIÓN quedaron situados a finales de los 60 en una honrosa «segunda línea». Hay que tener en cuenta que, antes de que el combo mixto se marchara a América en 1969, con la consiguiente pérdida de resonancia en España, apenas tuvieron un año de actividad efectiva en nuestro país; un periodo escaso como para haber hecho mucho más de lo que hicieron, que no fue poco.
Ya hemos explicado que publicaron tres fantásticos singles entre 1968 y 1969, para cuya materialización contaron con profesionales de primer nivel como Alfonso Sainz (D.E.P. 1943/2014) de PEKENIKES o el reputado músico y productor Pepe Nieto. Shelly recibió la felicitación del entonces presidente de Philips en España, Mariano De Zúñiga, por las ventas de sus discos (aunque se quedaran a las puertas de registrar un LP completo).
Fueron elegidos por la SER como «revelación de 1968» gracias a sus shows como banda mixta y, asimismo, su «lideresa» fue galardonada en Barcelona como mejor vocalista de manos del célebre José Luis Uribarri (D.E.P. 1936/2012).
Aparte del proto-videoclip con el que el combo quedó inmortalizado en el largometraje “Un, dos, tres… Al Escondite Inglés”, también aparecieron en unas diez ocasiones en TVE, en espacios como NADA SE PIERDE, TODO SE TRANSFORMA (primera experiencia televisiva en España de Valerio Lazarov) o Tele-Ritmo, del otrora popular José María Quero.
En paralelo a actuar por todo el país, fueron entrevistados en multitud de ocasiones, tanto por la prensa escrita como por la radio, recibiendo los parabienes de prestigiosos profesionales como Miguel De Los Santos, Tomás Martín Blanco, Rafael Revert, Joaquín Prat, José María Íñigo, José Luis Álvarez, Luis Del Olmo o el recientemente fallecido Raúl Del Pozo.
La categoría artística de Shelly resulta evidente al analizar hechos como que fuese retratada por los mejores fotógrafos de su época, que su grupo formase parte de una colección de cromos de estrellas de la canción, o el ser la primera mujer en actuar con su grupo en J&J (céntrico local de moda en Madrid).
También fueron los elegidos para la inauguración de la boite del Parque de Atracciones de Madrid o, entre otras muchas cosas, estrenar en nuestro país el micrófono inalámbrico, cuando ella estaba al frente de LOS ROCK’S, con el que pudo interaccionar con el público desde la pista del puntero club CONSULADO.
En resumidas cuentas, Shelly no llegó a convertirse en una gran figura de nuestra música moderna debido a que su proyección de crecimiento exponencial se dio durante un corto espacio de tiempo, y a que su carrera se vio truncada por una serie de sinergias negativas (como la falta de suerte que a continuación analizaremos) o, quizá como motivo principal, debido a una falta de continuidad y recorrido una vez que decidió marcharse a Venezuela y desaparecer del ingrato mundo artístico y musical, siempre en continuo cambio y evolución.
En este mismo sentido y por desgracia, aunque lo volvería a intentar pasados varios lustros, con lo que sí que no despuntó en absoluto fue con su posterior aventura de MALENA Y BELCEBÚ, eclipsada por la omnímoda y hedonista «movida».

¿La música crees que es cuestión de suerte?
Sin duda, la fortuna es un factor determinante para alcanzar o mantener una mayor o menor repercusión mediática, la verdad. En el caso de Shelly, la suerte no fue una de sus grandes aliadas. Solo por mencionar algunos escollos ajenos con los que la joven vocalista se encontró en su camino, podemos citar el mal hacer de terceros que, a espaldas de la propia artista, impidió que ella y su grupo fuesen a grabar a Londres y firmasen allí un contrato de proyección internacional, algo por lo que estaba mediando Fernando García De La Vega, de ESCALA EN HI-FI.
Una vez bajo el paraguas discográfico de PHILIPS en España, este potente sello acabaría estableciendo ciertas trabas que impidieron el pleno desarrollo de su carrera. Tras el lanzamiento de los dos primeros singles de SHELLY Y NUEVA GENERACIÓN en 1968, que pusieron en órbita al grupo gracias a una música de vanguardia marca de la casa, la «multi», en lugar de grabarles el acordado LP bajo aquella misma línea, les impuso un estilo más cercano a los patrones del Pop.
Para ello, tuvieron que prescindir de la sección de viento tan típica del Soul y, sobre todo, pasaron de cantar en inglés de manera natural a tener que hacerlo en castellano; todo lo cual desvirtuó en cierto modo la propuesta original (aunque el pulcro y psicodélico resultado no estuviera exento de calidad).
Por si fuera poco, cuando sobrevino la inesperada separación de Shelly y su banda, la torpeza de PHILIPS fue tal que intentaron obligar a la vocalista a meterse de lleno en la canción melódica, algo ajeno a sus formas. Fue tal la intransigencia que Shelly tomó la drástica decisión de «quitarse de en medio» y aceptar la oferta de irse a trabajar a Venezuela al comenzar los años 70. ¡INCREÍBLE PERO CIERTO!
Otro ejemplo de infortunio se produjo con el filme “Un, dos, tres… Al Escondite Inglés”. Aquella película pretendía ridiculizar el festival de Eurovisión tras la victoria del polémico «La, La, La» de MASSIEL. El rodaje se llevó a cabo entre noviembre de 1968 y enero del siguiente año, buscando coincidir con la celebración en Madrid del festival, aunque tal golpe de efecto se vio truncado por problemas de distribución.
Por ello, se decidió aguardar a la cita eurovisiva de 1970, una edición que ya no se celebró en España, lo que supuso un nuevo revés: para entonces la banda de Shelly no existía y la cantante ni siquiera se enteró del estreno por encontrarse en tierras caribeñas.
En lo que a suerte se refiere, pero como si de la otra cara de la moneda se tratase, nos encontramos con lo sucedido en estos últimos tiempos. Tras el casi milagroso reencuentro con Shelly que ha permitido resolver una deuda histórica desde 2020 (discos de archivo, documental, libro, coloquios…), el azar ha vuelto a actuar de la manera más insospechada.
En junio de 2025, tres meses después de que pusiéramos en circulación el libro-CD “Ellas Son Eléctricas”, Shelly acudía al Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz para una revisión de cadera. Lo hacía acompañada por su hija Jéssica y su bastón, pero los hados quisieron que se equivocaran de planta para encontrarse de bruces con tres músicos que actuaban en un pasillo para la asociación «MÚSICA EN VENA».
Tras escucharlos con emoción, la veterana vocalista no pudo contenerse y les pidió cantar una canción; y entonces sucedió el milagro. Quien tuvo, retuvo: tras 40 años sin hacerlo en público, se lanzó a improvisar e incluso a bailar. Aquel vídeo casero se hizo viral en horas. Desde ese momento surgió la colaboración con el grupo COLUMBUS-3 (dos italianos y un español), una entente que ha registrado material de estudio y lo defiende en directo.
Por si fuera poco, su presencia ha sido reclamada en los informativos de Telecinco, en el magacín Y AHORA SONSOLES (Antena 3) o en programas como HOY POR HOY Madrid (SER) e HISTORIAS DE LA GENTE (Radio 5). ¿Cuestión de suerte?

Creo adivinar que era demasiado moderna para la época, pero no he leído nada del régimen de aquella época en las páginas del libro. ¿Fueron censurados alguna vez por el régimen o es algo en lo que no has querido indagar?
Sí que sufrieron las cortapisas del régimen y, naturalmente, se ha indagado sobre ello. Al leer atentamente este ensayo biográfico, queda reflejada una eventualidad relacionada, además, con la pregunta anterior sobre la suerte (en este caso, la mala suerte).
En enero de 1969, se promulgó una orden ministerial por la cual «la programación de música ligera cantada de todas las emisiones de radio y televisión se [llevaría] a cabo asegurando que se incluyan canciones interpretadas en español o en cualquiera de las lenguas españolas habladas en las diferentes regiones de nuestro país» hasta alcanzar el 75%.
Este proteccionismo impuesto por la dictadura afectó de lleno a Shelly y sus chicos por «hacérselo» en inglés. Por ello, y como se ha comentado, su sello discográfico obligó al contrariado grupo a que su siguiente grabación (que resultaría ser la última) se realizase en castellano, aprovechando además para establecer otras directrices que fomentaban una cierta comercialización musical.
Otro hándicap con el que se encontró el grupo mixto surgió durante ciertas actuaciones televisivas. En alguna ocasión, para evitar que se moviesen demasiado los músicos o la propia vocalista y no «alborotar» a los telespectadores, los integrantes se encontraron con marcas en el suelo de las que no debían salirse. No obstante, Shelly no pudo evitar moverse más de lo acordado; aunque, a la vista del óptimo resultado, finalmente se respetó lo rodado.
No sucedió lo mismo en otra de sus presentaciones televisadas, en la que prohibieron a Shelly lucir un minivestido con aberturas laterales en el torso. La vocalista nos comentaba al respecto que ella, a pesar de vestir con prendas muy modernas, como la minifalda, los mini pantalones, trajes con encajes o botas por encima de las rodillas, jamás trató de llamar la atención por algo escandaloso, sino por su poderío vocal y su magna presencia escénica.
En cambio, y aunque se supone que éramos «la reserva espiritual de Occidente», quizá pueda sorprender que el combo no tuviese problemas a la hora de que se radiara la «impía» La mujer diablo, una de las canciones principales de Shelly y su banda, cuyo título original era “Devil Woman”. Veremos a dónde nos lleva la censura de los algoritmos en estos nuevos tiempos por los que antes me preguntabas…

¿Cuál ha sido la reacción de los lectores o críticos ante «SHELLY» hasta la fecha?
Cuando desde la revista que acompañaba al LP recopilatorio “Ellas Son Eléctricas”, publicado en el 2020, dimos a conocer el secreto mejor guardado de la música española de las últimas cinco décadas, esto es, que Malena, de MALENA Y BELCEBÚ, era en realidad la mismísima Shelly, de SHELLY Y NUEVA GENERACIÓN, el alcance informativo de tan impactante noticia fue considerable. Como ya hemos esbozado con anterioridad, a partir de ahí fuimos dosificando la información referida a la trayectoria artística de la histórica cantante.
De una manera concatenada llegó el documental “Ellas Son Eléctricas”, codirigido por Leo Cebrián como guionista y por mí en calidad de documentalista, estrenado en 2021 aunque sigue muy vivo a través de múltiples presentaciones y debates hasta el día de hoy, seguido del lanzamiento del LP de archivo “Destrucción” (2022), de MALENA Y BELCEBÚ, y del LP sobre SHELLY Y LOS DRIBLINGS y SHELLY Y NUEVA GENERACIÓN en el 2024. Aquellas metas volantes desembocaron en la subsiguiente biografía “SHELLY: La Heroína De La Nueva Generación Soul”, a lo que, desde hace unos cuantos meses, habría que sumar el terremoto mediático generado por el regreso a la actividad de la vocalista junto a COLUMBUS-3.
Por ello, el tomo biográfico sobre la figura de Shelly está siendo del especial agrado de la gente «musiquera» en general y, en especial, de los amantes de los sonidos «modernistas» y «garageros»; empezando por Íñigo Pastor como capo del sello anfitrión, Munster Records, así como de su mano derecha, además de entusiasta maquetador de la «criatura», Javi Bayo, y del resto del equipo de tan inquieta discográfica. Memorable fue la entrañable presentación que Íñigo «Munster» y compañía organizaron en 2024 en honor a Shelly en la librería alternativa Molar, situada en pleno corazón de Madrid, donde la icónica artista pudo interaccionar con sus seguidores y que contó con Jesús Bombín, de RADIO 3, como maestro de ceremonias.
Hay que destacar la repercusión del LP y de la monografía sobre Shelly dentro de los ambientes relacionados con el mítico Festival Purple Weekend de León y el entorno de los leoneses LOS FLECHAZOS, clásicos del Mod español de los años 80 y 90. Sirva como ejemplo que en el n.º 7 (febrero de 2026) del fanzine CONEXIÓN, que edita el músico Paco Vila, se incluye una interesante entrevista a Shelly confeccionada por el melómano Juan Luis Gelezeta; mientras que, en abril de este año, el MUSEO DEL POP DE LA FUNDACIÓN CLUB 45, que dirige el siempre inquieto Álex Cooper en Santa Colomba de Somoza (León), acoge el ciclo «Chicas, chicas, chicas», en el que Shelly es una de sus destacadas protagonistas.
Entre otras consecuencias directamente derivadas del rescate del disco y del libro biográfico, podemos citar la entrevista concedida por la vocalista al periodista y músico César Campoy, incluida en 2024 en el n.º 21 de CUADERNOS EFE EME, o las visitas de Shelly a programas de radio como OTRA SEMANA DE ROCK, de Javier del Valle en Radio Enlace, o CALMARIA, el longevo espacio de Onda Latina que dirige Alberto Monge, gran especialista en Psicodelia y Rock progresivo y sinfónico. Mención especial merece el proactivo documentalista Manolo Sonseca por su continua labor de difusión de nuestra cultura, habiendo registrado en vídeo muchos de los eventos mencionados para el disfrute, desde la nube, de todos los seguidores de nuestra ilustre «eléctrica».
Lo que quizá sí sorprende ha sido la total indiferencia hacia el reencuentro de Shelly con sus fans, y las múltiples derivadas de todo ello, como este ensayo, por parte de la asociación PIONEROS DEL POP MADRILEÑO, que curiosamente dirige Helena Bianco, otra mujer pionera de nuestra escena (en este caso del pop de los 60 y 70 al frente de LOS MISMOS) y dedicada al revival desde hace décadas.
Como era de esperar, muy diferente, por positiva, ha sido desde el principio la respuesta de los medios especializados en Heavy Metal y estilos derivados, como Metalcry.com y muchísimos otros, tanto en lo que se refiere a la etapa de la artista como Malena, como por su mítico pasado como Shelly. Sirva como ejemplo que figuras como el eterno agitador cultural Vicente «Mariskal» Romero, quien ya entrevistó en su día a MALENA Y BELCEBÚ en Radio Centro, o el veterano promotor Ramón del Precinto han querido contar con Shelly para diversas iniciativas.
Incluso ha habido repercusión en países como Argentina; es el caso de la longeva revista THUNDERSTEEL, que en su n.º 58 de 2024 incluyó una entrevista con la cantante hispano-venezolana, aunque se desaprovechó la oportunidad de abordar el paso por MALENA Y BELCEBÚ del batería Alejandro «Pesadilla» Colantonio, quien fuera miembro de V8, uno de los grupos pioneros del Heavy argentino. Sí pudimos, al menos, charlar sobre ello cuando entrevistamos a Alberto «Beto» Zamarbide, el histórico cantante de aquella formación bonaerense, quien vino acompañado de su propia banda y de «Pocho» Andrade, del sello Hurling Metal, con motivo de su actuación en Madrid en 2022.
Aquello sucedió en el programa radiofónico FORJANDO ACERO, que conduce Nacho Navarro desde la sede de la asociación madrileña POUNDING METAL UNION, ocasión que aprovechamos para hacerle entrega a «Beto» (V8, Logos o Primal) del LP “Destrucción”. ¡Aguante!

Fueron pioneros en muchas cosas de la industria musical de España. Tanto es así que han sido valorados en su justa medida con el paso del tiempo y, sin duda, la figura de SHELLY en compañía de NUEVA GENERACIÓN sigue brillando con auténtica luz propia. ¿Cuál es el mejor legado que nos dejaron?
Shelly y sus compañeros supieron desarrollar una personalidad artística y musical muy propia y avanzada en la España de finales de los años 60. La joven vocalista poseía una imagen y una capacidad interpretativa únicas dentro del mundo del espectáculo de nuestro país, haciendo gala de una modernidad sin parangón entre sus coetáneas.
No cabe duda de que SHELLY Y NUEVA GENERACIÓN fueron una rara avis dentro de nuestro panorama artístico, pero, como afirmábamos antes, la formación mixta funcionó durante un periodo demasiado corto, lo que impidió que se consolidasen como un proyecto de cierto recorrido y, por tanto, no lograsen una mayor trascendencia.
Por suerte, dejaron como legado sus tres buscados sencillos (que por algo son tan valorados) y su impactante participación en el mencionado primer largometraje de Iván Zulueta. La figura y dimensión de Shelly venía siendo reivindicada desde los años 80 gracias al sixties revival modernista; sin embargo, aquellos tangibles de los lejanos 60, unidos a la comentada recuperación de parte del archivo de TVE y a la llegada de internet, incrementaron merecida y exponencialmente el interés hacia una pionera tan disruptiva como lo fue ella, lo cual ha traspasado estilos musicales e incluso fronteras.
Adicionalmente y evitando la falsa modestia, el reciente proyecto transmedia “Ellas Son Eléctricas”, junto al consiguiente rescate de material incunable en forma de grabaciones sonoras de archivo y este ensayo biográfico, han contribuido a mantener e incrementar el legado artístico de una pionera con mayúsculas como Shelly.
¿Qué canción recomiendas a quien quiera sumergirse por primera vez en la escucha de su obra?
Dentro de la exigua pero fantástica música legada por SHELLY Y NUEVA GENERACIÓN, la canción que más sonó en su día fue «Mr. Train, Hurry Up», trepidante cara A de su primera referencia discográfica de 1968 y que, de hecho, Shelly acaba de regrabar en estilo americana junto a COLUMBUS-3 con videoclip incluido. Otro fantástico tema, en este caso correspondiente a su segundo trabajo (también de 1968), fue «I’m Just a Fool», la pieza que el propio Iván Zulueta seleccionó para que el grupo apareciera en su inmortal filme “Un, dos, tres… Al Escondite Inglés”.
Por otro lado, habría que destacar la canción del combo que más ha trascendido con el paso del tiempo: «Vestido Azul». Esta adaptación al castellano de un tema brasileño de la época fue incluida en la tercera y última entrega de la banda, en el 1969. Aunque fue una imposición de su compañía discográfica, lo que les alejó a regañadientes de su característico R&B con sección de metales cantado en inglés, el resultado fue una auténtica delicia Pop de aires psicodélicos.
No obstante, mi canción favorita de SHELLY Y NUEVA GENERACIÓN, sin desmerecer el resto de su discografía, es «Devil Woman». Aquí nos encontramos ante un incendiario derroche de calidad instrumental y técnica, con una soberbia producción y la inclusión de efectos que generan una atmósfera inquietante. Todo ello, bien empastado con la voz de una Shelly en estado de gracia, da buena muestra de ese arriesgado Rock psicodélico que practicaban por entonces bandas norteamericanas como VANILLA FUDGe o GRATEFUL DEAD; es decir, toda una propuesta de máxima vanguardia situándonos en la España del remoto 1968.
Por otra parte, ya se sabe que en las caras B de los sencillos es donde se solían alojar ciertas joyas o temas sorprendentes frente a la canción de impacto comercial. Por analogía, y como «cara B» de toda esta apasionante historia, podríamos situar la propuesta de MALENA Y BELCEBÚ. A comienzos de los años 80, Shelly aka Malena puso su voz al servicio de una música tan fuerte y distorsionada como el Heavy Metal. La vocalista se soltó de manera instintiva bajo unas tesituras vocales extremadamente agresivas, bien arropada por unos músicos jóvenes, pero más que solventes.
De aquella reencarnación metálica de nuestra «voceras», un tema a destacar de los dos que registraron en 1982 es la «speedica» «Destrucción». Mientras, de los cinco temas inéditos grabados en 1983 y que pudieron ver la luz cuarenta años más tarde, podríamos elegir cualquiera, aunque citaremos «Cuando Llueva En Tus Ojos» por sus cambios de tempo o la crudísima «Escápate». Aunque todo aquel material quedó plasmado en unos competentes estudios como Musigrama y de la mano de un grandísimo profesional del sonido como Pepe Loeches (D.E.P. 1946/2013), las limitaciones económicas y de tiempo jugaron en contra del resultado, sobre todo en el peso de la instrumentación. No obstante, queda patente el enorme potencial que poseían unos MALENA Y BELCEBÚ que, de haber jugado con otras cartas, podrían haber dado mucho de qué hablar.
SHELLY Y NUEVA GENERACIÓN se separó a finales de los años 60, aunque ella no paró de hacer cosas en las siguientes dos décadas, pero dejó el mundo del espectáculo a finales de los 80 tras tener un fatídico accidente de tráfico su entonces pareja, José Antonio Ortiz, que le costó la vida. ¿Se retiró del mundo del espectáculo debido al accidente o hubo otras razones que no se han aclarado en el libro?
Nunca entramos a valorar la vida privada de nadie, sino que solo nos centramos en lo estrictamente musical. En este caso, sí decidimos abordar el delicado asunto que mencionas porque la propia Shelly así nos lo contó abiertamente; ello permite, además, entender qué motivó el fin de su carrera artística hasta llegar a nuestros días, en los que felizmente la tenemos de regreso.
Como ya hemos explicado previamente, pasado el ecuador de la década de los 80, el productor estrella Alain Milhaud se disponía a trabajar con nuestra «heroína» a raíz de haber escuchado una maqueta que ella había grabado con la ayuda técnica e instrumental de José Antonio Ortiz. Él había sido uno de los dos guitarristas y compositores principales de MALENA Y BELCEBÚ y, además, era por entonces su pareja sentimental.
Lamentablemente, a comienzos de 1987, el músico sufrió un fatídico accidente de tráfico en el que falleció (D.E.P.). Esta desgracia sumió a Shelly en un desánimo tal que tomó la drástica decisión de aparcar todos sus planes artísticos y refugiarse en el calor de su familia. Eso fue lo que finalmente condujo a su retirada, sin que existiera ningún otro motivo.
Como curiosidad, Óscar Sancho, de la banda LUJURIA, se puso en contacto con nosotros para recabar información sobre aquel luctuoso suceso que decidió incluir en el primer volumen de Por Terry, Jose, Azu, Risi, Ponce, Mikel, Mario y Jesús, una serie de libros con los que el cantante segoviano rinde homenaje a los caídos de nuestro Rock.
No hay que olvidar que Óscar Sancho ya entrevistó a Shelly nada más enterarse de que la habíamos localizado; un agradable encuentro que tuvo lugar en 2020 dentro de su espacio ROCKCINANTE y en compañía del periodista y político Mariano Muniesa, quien se encontraba a los controles técnicos del programa radiofónico.
¿Ella estuvo todos estos años desconectada de todo lo que nos dejó, o estuvo en la sombra, interesada en mantener vivo su catálogo, que por desgracia nuestra no es muy extenso?
Estuvo algo desconectada de lo que sucedía en España a nivel musical y cultural cuando abandonó el foco mediático para marcharse a trabajar a Venezuela durante buena parte de los años 70. La cantante nos comentó que, a su regreso, se encontró con un país bastante más abierto e informado respecto a la situación que había dejado atrás unos pocos años antes. Dando un salto considerable en el tiempo, a partir de que «colgase los hábitos» tras aquella desgracia personal sucedida bien avanzados los años 80, ella misma nos asegura que desde entonces estuvo totalmente al margen y que desconocía el interés creciente de estos últimos años por su figura artística, con esa maravillosa discografía.
Por consiguiente, la para entonces ex vocalista no fue consciente de que los temas de SHELLY Y NUEVA GENERACIÓN empezaron a aparecer en cassettes que acompañaban a modzines o que elaboraban diversos pinchadiscos para eventos Mod (algunas de cuyas portadas reproducimos en “SHELLY: La Heroína De La Nueva Generación” Soul como parte de las cerca de cien imágenes inéditas que se recogen). Tampoco estuvo al tanto de que, llegado este nuevo siglo, las canciones de su banda de referencia fueran incluyéndose en diversos discos recopilatorios publicados «de aquella manera», tanto aquí como fuera de nuestras fronteras, como SENSACIONAL SOUL, ¡MELENUDOS!, EL SOUL ES UNA DROGA o MONDO GIRLS.
Sin que ella lo pudiera suponer, empezó también a existir un interés desde cierta prensa especializada e incluso a nivel académico, a través de varias tesis doctorales que citaban a SHELLY Y NUEVA GENERACIÓN como una de las formaciones de referencia del tardofranquismo; al mismo tiempo, se empezaba a valorar a Shelly como una figura satélite del rock venezolano.
En otro orden de cosas y como ya hemos expuesto, aparte de que la película de Iván Zulueta en la que participó el combo mixto se acabará convirtiendo en una obra de culto, con la llegada de los tiempos modernos se produjo el acceso normalizado a internet y, a riesgo de redundar, TVE empezó a desempolvar parte de sus viejos archivos… y claro, Shelly y su entorno más directo estaban en el mundo. Por ello, cuando la localizamos a caballo entre 2019 y 2020, ella sí estaba al tanto de que algunas de sus apariciones televisivas de la época se estaban reponiendo en la pequeña pantalla o que, para su disgusto, el tema «Vestido Azul» era el más recordado y apreciado de su reducida discografía… ¡pero poco más! Es más, su sorpresa al contactarla fue total, ya que no contaba con que hubiese nadie realmente interesado en desenterrar y reivindicar su historia artística y musical como ella bien merece. ¡En buena hora!
Gracias a internet y al mundo actual de las tecnologías, se ha podido poner en su sitio las cosas que hizo en su carrera, y ese “jardín de las delicias” ha permitido redescubrir la forma de cantar y de actuar de SHELLY, y su enigmática aura, apuntalada por una avasalladora imagen que ahora sabemos de primera mano que no fue copiada de otras, ni vino impuesta por nadie más que por ella misma… ¿Qué aspectos de la carrera de SHELLY siguen siendo relevantes en la industria del entretenimiento del siglo XXI?
En primer lugar, su ejemplo supone la demostración de que la experiencia siempre es un grado y no un inconveniente; ni mucho menos un lastre, como por desgracia ciertos «profesionales» empobrecedores y cainitas inculcaron a fuego en el imaginario colectivo de nuestro país desde la llegada de la dichosa «movida».
Por otra parte, la autogestión como forma de funcionamiento de muchos grupos en estos tiempos en los que tanto ha cambiado la industria es algo que SHELLY Y NUEVA GENERACIÓN ya practicaban en cierto modo. Con ello se adelantaron a su tiempo, ya que ellos mismos se encargaban hace cerca de 60 años de aspectos como su propia representación artística o de diversos factores logísticos y ejecutivos para su buen funcionamiento.
Asimismo, y como ejemplo a descubrir por las nuevas generaciones de mujeres rockeras, cabría destacar el carácter indómito del que siempre hizo gala Shelly y que la llevó a romper muchos moldes y techos de cristal. Entre ellos, cantar en grupos de diferentes estilos y épocas cuando lo preconcebido era que lo hiciese un hombre, no tener miedo a emprender retos alejada de su zona geográfica de confort o, por ejemplo, no dejarse manejar por su entorno ni por una compañía discográfica, por muy poderosa que está fuera, cuando la quisieron obligar a hacer cosas a las que ella no estaba dispuesta, como cambiar radicalmente de estilo.
Autocitando unas líneas de la biografía sobre Shelly, en ella resaltábamos: «El carácter outsider de una mujer superclase, rebosante de energía y de personalidad, que supo adaptarse a la modernidad y a la subcultura del rock de vanguardia de cada momento histórico, independientemente de condicionantes personales tales como su juventud, su maternidad o el qué dirán; demostrando en toda circunstancia poseer una enorme libertad e independencia artística e individual […] no nos equivocamos al afirmar que se trata de un caso único de indudable pionerismo dentro de la mejor música facturada en nuestro país: primero como Shelly en los terrenos del Soul y la psicodelia para, pasados tres lustros y «camuflada» para la ocasión, como Malena dentro de un estilo siempre denostado en España (y por culpa de «los de siempre») como es el heavy rock».
Finalmente, hemos de destacar que a día de hoy y por fortuna, ella sigue haciendo alarde de su personalidad artística tan propia al frente de su nueva etapa como SHELLY Y COLUMBUS-3, lo que está generando un enorme y merecido interés, tanto a nivel musical como mediático. ¡Que sea por muchos años más!
¿Hay artistas en la actualidad que la reivindiquen?
Las formas y modos de SHELLY Y NUEVA GENERACIÓN siguen sorprendiendo a quienes los descubren por su modernidad y su energía; dado que su propuesta poco tenía que envidiar a cualquier otra formación coetánea, incluso a nivel internacional, es normal que en estos últimos años hayan sido un buen número los grupos que han versionado alguno de los temas de la clásica formación mixta, como, por ejemplo, LOS SOBERANOS o LOS BELTER, y que, al igual que ELI Y LOS REVIVALITES, Los Retrovisores o LOS 5 IBÉRICOS, reivindiquen abiertamente la impronta de Shelly como mito de nuestro “modernismo”.
Tus dos obras siguientes al fenomenal documental ‘Ellas son eléctricas’ han sido sobre dos mujeres que aparecían en ese proyecto, y me pregunto si seguirás con la misma fórmula en tus próximos proyectos que están por venir en el futuro editorial. ¿Nos puedes avanzar algo al respecto?
En realidad, han sido tres las obras directamente relacionadas con el LP y el subsiguiente documental y libro-CD “Ellas Son Eléctricas”, puesto que además de «SHELLY: La Heroína De La Nueva Generación Soul» y, como bien sabes, también presentamos el tomo «AMARO: Gran-Diosa del Rock», consagrado a la vocalista hard-rockera Joana Amaro, así como el libro-CD que ilustra la trayectoria y los proyectos previos, paralelos y posteriores relacionados con el singular grupo mixto de thrash metal GÀRGOLA; estas dos últimas obras fueron publicadas en 2023 por la editorial independiente MICRONAUTA EDICIONES, creada para tales efectos por nuestro buen colega Albert Solé Vives, responsable también de la publicación en papel LA CATALUNYA METÁLICA, en colaboración directa con quien quedan pendientes al menos un par de trabajos biográficos más, aunque de momento sea preferible no desvelar nada al respecto.

¿Dónde se puede comprar el libro?
Este ensayo ilustrado sobre Shelly titulado “SHELLY: La Heroína De La Nueva Generación Soul”, que publicó Munster Records, se agotó hace un tiempo. Por ello, disponemos desde hace unos meses de una nueva tirada de ejemplares, para cuya distribución contamos con el respaldo y la infraestructura de la editorial La Esquina del Álveo, al igual que para el libro-CD “Ellas Son Eléctricas”.
Además de encontrarse en librerías especializadas como MOLAR o en tiendas de discos independientes como LA NEGRA o BAJOELVOLCÁN, es posible solicitar la obra en destacados comercios como La Casa del Libro, o a través de todas las plataformas y redes sociales asociadas al proyecto “Ellas Son Eléctricas”.
Ha sido un verdadero placer conversar contigo de nuevo sobre la contribución de las mujeres en la industria musical. Gracias por compartir tus conocimientos y pasión con nosotros. Esperamos verte de nuevo en futuras entrevistas en la web de Metalcry.com. ¿Algo más que añadir que se haya quedado en el tintero por cualquier causa?
El placer ha sido mío y os quedo realmente agradecido, a ti y a Metalcry.com, por vuestra continua labor en la difusión de iniciativas como esta que, desde la honestidad y el cariño, pretenden dar a conocer propuestas de alto valor añadido dentro de nuestra escena musical de ayer, hoy y siempre, así que no me queda más que recomendar a quienes tengan oportunidad que vayan a ver en directo a SHELLY Y COLUMBUS-3 ya que, además de asistir a un soberbio espectáculo, podrán asombrarse y vibrar con el tremendo «grito de guerra» de esta pionera mujer: «Come on boys, you’ve got to make it!».

























