Fito Loudness, in memoriam: “Canalla, gamberro, alegre y divertido” (primera parte)

Desde estas líneas en Metalcry.com, Joss Metalcry rinde un pequeño homenaje al músico Adolfo Gil Sousa, más conocido como Fito Loudness (SANGRE CRISTIANA / EL ÚLTIMO ESLABÓN, CAPITÁN MORGAN, BRUQUE, LAS FLORES DEL MAL, DELAWARE – banda pre EL FANTÁSTICO HOMBRE BALA “FHB” -, 100 W, GANESHA, LAST TREE STANDING, BRAINDRAG, etc), quien falleció hace seis años, el pasado 15 de febrero de 2019, debido a un cáncer de pulmón agravado por una neumonía, a la edad de 52 años.
JOSS METALCRY: Supe de la existencia de este baterista y percusionista por casualidad, cuando entrevisté a Mercè Peguero, en un especial dedicado a Sebastián «MUNSEE» Montesinos (R.I.P. 1965-2013), y, desde entonces, esperaba el momento adecuado para realizar un reportaje en condiciones sobre él.
Fito Loudness fue un músico de la escena de Barcelona que militó en numerosas bandas, pero en la industria musical, es difícil ser reconocido por el gran público sin tener un «padrino» influyente.
Me he puesto en contacto con varias personas que lo conocieron en persona y que pueden hablar de primera mano sobre las aventuras que vivieron juntos o que saben más sobre su carrera que lo publicado en internet, en artículos dedicados a algunas de las bandas en las que participó.

JOSS METALCRY: La primera pregunta como introducción se la hice a la persona que me descubrió a Fito Loudness, y estoy hablando de Mercè Peguero, quien también es alguien por descubrir en todos los proyectos que ha realizado y que está por hacer en el futuro.
¿Nos puedes hablar de Fito Loudness?
MERCÈ PEGUERO: Lo conocí en el año 1985, cuando se incorporó como baterista de SANGRE CRISTIANA. Era una persona muy creativa, detallista con la técnica y el sonido. Sentía mucho el instrumento, experimentaba con él y con las composiciones. Lo disfrutaba. Era muy abierto y receptivo a las nuevas tendencias y tenía grandes referentes.
Sin duda, un gran músico. Invitaba a la gente a acercarse a cualquiera de los proyectos en los que participó. Como persona, era alegre, canalla, gamberro y muy divertido, al mismo tiempo que una persona muy generosa, cercana y un buen amigo.
Es una de esas personas que siempre Llevas en la memoria y el corazón. Le guardo mucho cariño, al igual que a su familia.
JOSS METALCRY: No me costó mucho encontrar el contacto del hermano de Fito Loudness, y no podía faltar en este especial unas preguntas que le tenía que hacer a él, ya que nadie mejor que él para hablarnos de su hermano, siete años menor.
¿Qué le dirías a alguien que no conoce a este baterista para que se acerque a descubrirlo en la música que nos dejó?
MIGUEL GIL SOUSA: Que busquen por internet lo bueno que nos dejó y que van a descubrir a una persona apasionada con la música en general y con el instrumento de la batería en particular. Fue un músico inconformista y curioso, ecléctico, creativo y perfeccionista, pero sobre todo una persona que disfrutaba tocando, creando, y que era capaz de transmitir esa necesaria pasión.
Ya en la primera grabación, del disco de SANGRE CRISTIANA/EL ÚLTIMO ESLABÓN (1987), se aprecia una forma de tocar y un sonido de batería que simplemente va más allá de lo que se podría esperar en un primer disco de un grupo novel encuadrado en el Rock Siniestro de la época, y pensemos que por entonces apenas tenía 19 o 20 años en el momento de la grabación. Pero ya se intuye claramente la búsqueda del detalle en su forma de tocar, absolutamente orgánica y visceral al mismo tiempo.
La verdad es que ese disco, hoy, casi cuarenta años después, y si se escucha sin prejuicios y sin atender a etiquetas, es un disco magnífico y adelantado a su época, y que debería haber tenido mucha más repercusión porque muestra a una banda absolutamente compacta, convencida y crecida, con una propuesta musical rica que puede tener sus raíces en grupos reconocidos de onda siniestra como KILLING JOKE, PARÁLISIS PERMANENTE, SIOUXSIE AND THE BANSHEES o BAUHAUS, pero que musicalmente trasciende dichas referencias.
Por cierto, aprovecho aquí para mandar un fuerte abrazo a Ana Curra (PARÁLISIS PERMANENTE, ALASKA Y LOS PEGAMOIDES, DIGITAL 21 VS. ANA CURRA, NEGROS S.A., LOS SERES VACÍOS…) que metió sus teclados en ese disco y que siempre fue una persona muy apreciada por la banda.
He querido mencionar el disco de SANGRE CRISTIANA/EL ÚLTIMO ESLABÓN, por ser la primera grabación, cuando se carece de la experiencia en estudios, etc., pero desde luego, para completar el perfil de músico de mi hermano Fito, conviene rescatar también el resto de aportaciones en sendos LP´s con LAS FLORES DEL MAL y con BRUQUE, o en grabaciones autoproducidas más recientes (HERMÉTICO, BRAINDRAG…).
Finalmente, me voy a apropiar de las palabras que sobre él dijo Mercè Peguero y que yo suscribo al 100%: «Creativo, muy detallista con la técnica y el sonido. Sentía mucho el instrumento, experimentaba con él y con las composiciones. Lo disfrutaba. Muy abierto y receptivo a las nuevas tendencias y con grandes referentes. Un gran músico. Invitó a la gente a acercarse a cualquiera de los proyectos en los que participó. Sin duda alguna, un gran músico…».
¿Era autodidacta o tenía estudios?
MIGUEL GIL SOUSA: Se podría decir que era autodidacta. Carecía de estudios musicales reglados. La única formación externa que recibió quedó limitada a 6 o 7 clases que le dio un buen amigo, Salva (no recuerdo el apellido), que había sido el baterista de AGUA, un grupo de Barcelona de finales de los 70´s que hacían Rock Sinfónico o Rock Progresivo. Él le abrió la mente a muchas tendencias musicales.
Fito tenía 16 o 17 años en ese momento y era un chaval de su generación y de su barrio, el Casc Antic (Santa Catalina) de Barcelona. En esos años (últimos 70´s y primeros 80’s), la mayoría de los chicos de su edad se debatían entre LOS CHICHOS y DEEP PURPLE. Digamos que era un barrio «curioso».
Aunque luego, sobre 1988, nos mudamos al barrio de Gràcia (Barcelona), vivíamos junto a Plaza Joanic y Plaza Alfonso X, más concretamente en la C/ Encarnación. Fito mantuvo el contacto con el barrio y sus amigos de la calle, aunque estos nada tuvieran que ver con sus aventuras musicales.
Cuando comenzó a tocar, enseguida se fijó en referentes indiscutibles del instrumento. En esos primeros años, sus ídolos eran figuras incuestionables como Carl Palmer (THE CRAZY WORLD OF ARTHUR BROWN, ATOMIC ROOSTER, Emerson, Lake & Palmer (EL&P), ASIA, Mike Oldfield), Billy Cobham o Bill Bruford (GENESIS, YES, UK, KING CRIMSON…). Sé que también le gustaba la personalidad (tocando) de Stewart Copeland (THE POLICE).
Lo cierto es que era una persona muy abierta y curiosa musicalmente. Desde muy jovencillo se formó una buena cultura musical. Entre sus grupos favoritos figuraban SOUNDGARDEN o PEARL JAM, pero también escuchó mucho a DAVID BOWIE, a BRUCE SPRINGSTEEN, THE PSYCHEDELIC FURS, etc. Máximo eclecticismo musical y mucho respeto por los músicos profesionales y por la música en directo.
Recuerdo cómo valoraba, por ejemplo, las producciones en directo de Alejandro Sanz, artista en las antípodas de sus gustos. Volviendo a tu pregunta, simplemente pasó que la batería, el instrumento, le atrapó por completo. Podía pasarse horas y horas tocando él solo, con cascos, sobre los discos que le gustaban, de Heavy, Pop, Sinfónico…, de lo que fuese.
Tocar era una absoluta pasión para él. Le cambiaba hasta la expresión. Era un crack y le daba lo mismo un directo, una grabación o un ensayo. Él siempre iba al límite porque era su máxima satisfacción.
Tenía todo el tiempo la música en su cabeza. Era normal (y a veces algo insoportable) ver cómo cogía dos tenedores o cucharas o lo que fuese y se ponía a percutir en la mesa o en cualquier mueble, en casa, en un restaurante, donde fuera.

¿Crees que estamos en un país que reconoce a sus músicos como se merecen en el ámbito musical?
MIGUEL GIL SOUSA: No, ni a Fito Loudness, ni a tantos y tantos músicos y artistas de diversas disciplinas, que se dejan la piel creando, pero que, si no están en los «circuitos comerciales» establecidos, pasan sin pena ni gloria. Como si no hubieran existido nunca.
Quiero pensar, y en eso me consuelo, que para Fito el reconocimiento comercial siempre fue algo secundario. Él simplemente disfrutaba muchísimo tocando; todo lo demás era secundario. Le recuerdo en fantásticos conciertos, como la presentación de SANGRE CRISTIANA en la sala 666, o con LAS FLORES DEL MAL en Zeleste II, como teloneros de MANO NEGRA, ambas actuaciones en Barcelona. Tenía la misma cara de satisfacción que cuando le daba alguna clase informal al hijo de 10 años de algún amigo. Lo suyo era la música; el resto, todo, era secundario.
Es triste que personas tan entregadas al arte (que es lo que es la música) no puedan llegar a vivir de dicha pasión, máxime cuando aportan cierto nivel de innovación, de búsqueda de excelencia, etc., que considero, modestamente, es lo que siempre trató de conseguir Fito.
¿Sabes de dónde viene lo de Loudness?
MIGUEL GIL SOUSA: Hoy en día, los amplificadores de Alta Fidelidad son cajas cuadradas de líneas puras, asépticas y carentes prácticamente de otros botones o potenciómetros que no sean selector de fuente y volumen. Ya ni siquiera llevan control de graves y agudos. Pero en los 70´s y 80´s, los amplificadores de Alta Fidelidad (frecuentemente abreviada en inglés HI-FI) llevaban, entre otros, un filtro denominado «Loudness», cuya función era realzar las frecuencias más extremas tanto de graves como de agudos para las escuchas a bajo volumen.
No era recomendable su utilización para escuchar a volúmenes «normales» o altos, porque producía un exceso de brillo en agudos y los graves se descontrolaban, llegando a retumbar. Pero, para Fito, la utilización de dicho filtro a cualquier volumen era imprescindible, porque aportaba la profundidad y el detalle que él apreciaba en las escuchas musicales. Eso, para sus oídos, era fundamental; para el resto, era excesivo.
Así era normal que, en casa, se oyera: «Fito, desconecta el LOUDNESS…», y poco a poco la petición se fue simplificando: «Fito, el LOUDNESS, coño», hasta quedar en «Fito, ¡LOUDNESS!». No siempre hacía caso, claro. Casi nunca. El caso es que le gustó como «apodo». Identificaba su significado con su manera de tocar la batería, buscando profundidad, detalle y potencia al mismo tiempo.
JOSS METALCRY: He conseguido hablar con el 50% de la formación de SANGRE CRISTIANA / EL ÚLTIMO ESLABÓN, y aquí os dejo a continuación las palabras que me transmitieron estos dos artistas para el homenaje. Quedan con vida Ernesto Giménez (voz) y Miguel Serrano «Piki» (bajo) de la banda SANGRE CRISTIANA / EL ÚLTIMO ESLABÓN, donde empezó Fito Loudness (batería) a mediados de los 80. Ahora estoy haciendo en Metalcry.com un especial sobre él, recordando su figura musical, tras haber hecho otro especial sobre Sebastián «MUNSEE» Montesinos (guitarra).
¿Qué crees que hubiera sido del grupo si hubiera seguido en activo más tiempo?
MIGUEL SERRANO «PIKI»: Eso nunca lo sabremos debido al poco tiempo que estuvo la banda en activo. Sin embargo, en su día salimos a tocar por Europa, visitando países como Francia y Suiza. La idea inicial del grupo fue de Ernesto Giménez y Sebas Montesinos, y, a partir de ahí, contactamos con Fito Loudness, creo que por un anuncio que él puso en alguna tienda de música de Barcelona. Yo no era consciente de todo lo que vendría después.
Grabamos como SANGRE CRISTIANA el concierto de la sala «666» el 14 de junio de 1985, y no está ni siquiera disponible en internet hasta la fecha de hoy. Solo en la web de (https://www.discogs.com) se puede encontrar algo de información al respecto. Otra demo con 4 temas se grabó en el Zeleste antiguo, situado en la C/ Platería de Barcelona.
Después, nos fuimos a los estudios Soundwork de Bruselas (Bélgica) los días 11, 12 y 13 de septiembre de 1986, y grabamos 4 temas («Santos Inocentes», «Sangre Cristiana», «Recuerdas» y «La Condena») bajo nuestra propia producción. Sin embargo, debido a desavenencias con los que nos iban a editar el disco, no salió a la calle. Tras más de 25 años, con el sello Tres Calaveras Producciones, nuestro cantante Ernesto Giménez editó ese material de Bruselas (Bélgica) como Cara A de un vinilo de edición limitada de 500 copias, y que era inédito hasta ese momento.
De vuelta a España, volvimos a grabar las mismas canciones más una extra llamada «Dame Una Prueba», y se cambió el nombre de la banda a EL ÚLTIMO ESLABÓN, pero seguíamos siendo los mismos miembros. Ese mini-LP llamado «La Condena» (Justine Records) se registró en los estudios Aprilia-Sonido en abril de 1987 en Barcelona, con nuestra propia producción y con la ayuda de un técnico de sonido canadiense que reside en Barcelona, Peter «Java» Eickenberg.
Le mandamos una muestra de nuestros temas a Ana Curra, y al escucharlos, decidió grabar con nosotros en Bruselas y en Barcelona. Todo esto teniendo en cuenta que fue hace casi 4 décadas y que entonces no existía internet como ahora, y eso fue todo un logro en esa época que estábamos viviendo en España.

Como bien nos dijiste, en el año 2013, Ernesto Giménez editó el único álbum que grabasteis, que se publicó bajo el sello discográfico Tres Calaveras Producciones, creado específicamente para esta ocasión. Él también se encargó de todo el trabajo de artwork de esta «reencarnación» del álbum. ¿Si no nos hubieran dejado prematuramente tanto Sebas en 2013 como Fito en 2019, hubiera tenido una segunda vida la formación?
MIGUEL SERRANO «PIKI»: Antes de fallecer, Sebas nos dijo que volviéramos a tocar, pero no se llegó a materializar ni llegamos a ensayar para tal cosa. Solo nos lo dijo, pero no se planteó seriamente. Después, como bien dices, nos dejó Fito por una grave enfermedad.
JOSS METALCRY: No creía que iba a ser fácil hablar con el que era frontman de SANGRE CRISTIANA / EL ÚLTIMO ESLABÓN, ya que está retirado hace mucho tiempo de todo lo que conlleva la industria de la música. Ese trabajo fue la primera grabación de Fito, con 19 o 20 años, en aquel año 1987, como nos ha comentado anteriormente su hermano. El álbum, escuchándolo casi cuarenta años después, ha sabido envejecer como el buen vino, y no como otros discos de la época que hacen daño a los oídos al escucharlos a día de hoy, en 2025.
Llegasteis a tocar en la ya desaparecida sala 666 de Barcelona, y he leído que no dejabais a nadie indiferente, tanto por vuestra imagen como por el directo que dabais. Los temas se escuchaban en Radio 3 gracias a un periodista que grabó ese show. ¿Podrías definir a Fito en aquellos días?
ERNESTO GIMÉNEZ: Recuerdo que Sebas y yo quedamos en la Plaza Sant Jaume para conocerlo. Venía recomendado por la gente de la sala Sidecar, que ahora es el Club Sauvage. Buscábamos a alguien que diera solidez al proyecto que teníamos entre manos. En esa época, ya estábamos Sebas, Miguel Serrano «Piki» y yo en la banda, y nos faltaba cubrir el puesto de la batería.
De entrada, nos pareció un tipo tímido, pero con un punto divertido que nos gustó mucho. Esa misma tarde, fuimos a probar cuatro temas que teníamos preparados, y creo recordar que también tocamos alguna versión. En el segundo tema, Sebas me miró y me guiñó el ojo. Al acabar el ensayo, Piki también me dio su OK.
Empezamos a ensayar cuatro veces por semana, porque teníamos planeado grabar una maqueta en directo en la sala Zeleste, y luego el concierto de la sala 666. Fue una temporada muy frenética, porque solo teníamos media docena de temas y necesitábamos unos cuantos más.
Ahí empezamos a conocer al Fito que todos recordamos con tanto cariño: un tipo gamberro, divertido y muy profesional con la música. Era muy técnico y venía influenciado por bandas como KING CRIMSON, THE POLICE y toda banda que tuviera un batería «chanante», como él diría. Nosotros le empezamos a descubrir bandas de los ochenta, como BAUHAUS, IGGY POP, THE PSYCHEDELIC FURS, LORDS OF THE NEW CHURCH, etc., y rápidamente empezó a surgir la magia.
Fue una época frenética en cuanto a composición y conciertos, y en poco tiempo nos hicimos un nombre en el ámbito nacional y europeo.

¿Cómo lo ves con la perspectiva de casi cuarenta años ese álbum?
ERNESTO GIMÉNEZ: Creo que el álbum «La Condena» (1987) estaba adelantado a su tiempo a nivel técnico, sobre todo por los ritmos a contratiempo y sincopados que aportaba Fito. A mediados de los ochenta, muchas bandas empezaban a tocar en locales casi sin conocimientos musicales, pero creo que nosotros llegamos con los deberes bien hechos. Yo sinceramente creo que el disco ha aguantado bien el paso del tiempo.
Al verlo ahora, casi cuarenta años después, evidentemente cambiaría cosas: haría las partes vocales con más melodía, quizás las letras serían diferentes. Sin embargo, no podemos cambiar nada, ya que no podemos viajar en el tiempo. Estamos muy orgullosos de ese disco, de la maravillosa colaboración de Ana Curra para el mismo y de lo bien que lo pasamos en ese tramo de nuestras vidas.
A día de hoy, no pasa un día sin que recuerde con una sonrisa en la cara a mi compañero de camino Fito Loudness. Valió la pena, sin duda.
¿Por qué reeditaste aquel álbum con unas copias tan limitadas?
ERNESTO GIMÉNEZ: En realidad, queríamos hacer aún menos, unas 300 copias, pero la diferencia en el planchado del vinilo era tan poca que decidimos hacer 500. Quería que siguiera siendo un disco de minorías y sabía que iba a tener buena acogida, viendo la demanda que tenía la obra original.
Aproveché para hacer la portada que me hubiese gustado para nuestro primer disco y me encargué de todo el artwork. Se reeditó con mucho cariño y sinceramente creo que quedó genial. En toda esta aventura, me ayudaron varias personas, como Niko Creeps (técnico de sonido), Pedro Munster (periodista) y Mikan Obscure (cantante, letrista y diseñador).
JOSS METALCRY: Seguimos con entrevistas a personas que pasaron por la vida de Fito Loudness, y ahora le toca el turno a Javier Garrido, que en su día hizo de técnico de directo y algo de fotografía en los inicios de SANGRE CRISTIANA / EL ÚLTIMO ESLABÓN. Seguro que vivió buenos momentos con el desaparecido baterista.
¿Nos puedes contar alguna anécdota con Fito en aquellos años?
JAVIER GARRIDO: Tuve la gran suerte y el placer de conocer a Fito desde que era un niño, y de estar a su lado desde el primer día que empezó a tocar la batería. Su hermano Miguel fue quien le propuso que empezase a tocarla en serio. Desde la primera clase, sorprendió a su profesor. Tras explicarle cómo se leía una partitura y sin haber tocado nunca, empezó a hacer sonar la batería con toda naturalidad. Creo que fueron cuatro o cinco clases más y empezó a tocar encima de los discos de THE POLICE, KING CRIMSON, YES, DIRE STRAITS, etc. Todas las super bandas de la época, esa fue su verdadera escuela.
Su hermano Miguel, yo y un par más de amigos, Roberto Tierz Soto y Jordi Soler, al volver de la mili, fundamos en 1982 la sala Sidecar en Barcelona. Fito trabajaba con nosotros. El movimiento de músicos era continuo, y así es como entró en contacto con Ernesto, Sebas y Miguel de SANGRE CRISTIANA, que estaban buscando batería. Tenían un batería provisional llamado Pabli Zedena, que era un amigo de ellos que a veces había tocado con el grupo CHRISTIAN DIOS. Sin embargo, nunca fue batería de SANGRE CRISTIANA, ni Fito Loudness lo sustituyó. Fito fue el primer y único batería que tuvo el grupo.
Al principio, SANGRE CRISTIANA empezaron a hacer bolos, y sonaban super contundentes. Yo les hice de técnico de sonido en varios bolos. Luego les ofrecieron ir a tocar a Toulouse (Francia), compartiendo cartel con el grupo belga LA MUERTE. Durante las pruebas de sonido, iban de superestrellas, como despreciando a los teloneros que tenían. Sin embargo, cuando SANGRE CRISTIANA empezó a tocar, se pasaron toda la actuación delante del escenario con la boca abierta, estaban alucinando con el sonido de la banda.
Luego les ofrecieron ir a grabar a su propia discográfica independiente en Bruselas (Bélgica). En este bolo hice de chofer, técnico y fotógrafo para un artículo que publicaron en la revista POPULAR 1: Rock and Roll Magazine.
De regreso en el coche, nos reíamos con las ocurrencias de Fito, su espontaneidad, su alegría. Era una persona tan transparente, tan noble, que te hacía sentir super bien. Fue un viaje inolvidable. Siempre te recordaremos, nos dejaste tu luz. Te mando un abrazo allá donde estés.

¿Cómo nació esa participación con la formación?
ANA CURRA: Conozco a la banda SANGRE CRISTIANA, que luego pasaría a llamarse EL ÚLTIMO ESLABÓN. En 1985, ellos se pusieron en contacto conmigo, más concretamente Ernesto Giménez, que era el cantante. Me fui con ellos a Bruselas (Bélgica) a grabar el disco a finales de verano de 1986. Sin embargo, ese trabajo no se publicó debido a las condiciones que les daba un sello belga en el que habían confiado.
Así que, pasado un tiempo, lo volvimos a grabar en Barcelona unos 6 meses después, y salió en 1987. Como anécdota, recuerdo también unas vacaciones o mini-vacaciones que pasamos juntos, y que también estaba Fito, en Cataluña. Yo creo que fue por Tarragona, pero no recuerdo con exactitud, ha pasado mucho tiempo.
¿Cuál fue el contacto que tuviste con Fito?
ANA CURRA: Éramos muy jóvenes por aquellos años, y recuerdo a Fito Loudness como un tipo súper afable, con esa pedrada que suelen tener las baterías de siempre, ir un poco por libre, a su bola en cuanto a carácter, muy desenfadado y muy buen batería. La verdad es que funcionó muy bien, y resultó muy bien en la grabación.
¿Está suficientemente valorado este álbum en el ámbito de Rock Siniestro?
ANA CURRA: Con respecto a esta época de Post-Punk en España, todos estos grupos estaban en un nicho y realmente se quedaron ahí, la gran mayoría. A mí me parece un buen disco, y me parece que eran una buenísima banda. Si no, no hubiera colaborado con ellos, es obvio. Pero bueno, era lo que se daba en ese momento.
El Punk en España sí que había despegado un poco con grupos como SINIESTRO TOTAL o LOS NIKIS, o incluso ALASKA Y LOS PEGAMOIDES. Pero realmente, el Post-Punk es la época de cuando los grupos se van por otros derroteros, mucho más por senderos secundarios, y buscan otro tipo de sonido, mucho más experimental, más artístico si cabe, con otra onda más oscura.
Tuvieron poca repercusión en España, pero sí que es una banda que está en mi corazón, y que ahora, cuando se ha hecho una revisión de todos los grupos de la época, en varios libros sí que sale el nombre de SANGRE CRISTIANA/EL ÚLTIMO ESLABÓN.

JOSS METALCRY: En nuestros días, es «fácil» grabar canciones en home-studios con un ordenador en buenas condiciones, pero a mediados de los años 80, no era una tarea al alcance de todos. En el álbum de EL ÚLTIMO ESLABÓN, que se grabó en la Ciudad Condal, contaron contigo como técnico de sonido en los estudios Aprilia-Sonido.
Tengo entendido que las grabaciones de las baterías son lo más difícil en ese proceso, y es que se tiene que poner bastantes micrófonos en todos los lugares que vean más adecuado para sacar el sonido deseado del instrumento. ¿Qué recuerdas de aquellos años 80 y de nuestro homenajeado Fito Loudness?
PETER «JAVA» EICKENBERG: Tengo muy buenos recuerdos de él. Lo conocí en la primavera de 1987, cuando yo llevaba solo unos meses en Barcelona y, por supuesto, no hablaba casi nada de castellano por aquel entonces. Yo estaba ganándome la vida trabajando en el estudio Aprilia (Barcelona), y vino la discográfica con un grupo que era SANGRE CRISTIANA, y querían conocer el estudio, conocer al técnico que iba a llevar la grabación y tantear un poco el terreno para saber en qué iban a gastar el dinero. Así fue el primer contacto con Fito, pero me cayeron todos los componentes del grupo bien.
Yo les propuse a la banda que, antes de grabar, fuera al local un par de veces para tener una mejor idea de cómo trabajaban antes de entrar al estudio, porque eran caros en aquellos años las horas que se tenían que meter en el estudio. Quedamos en el barrio de Sta. Catalina (Barcelona), que era mi barrio también, y conocí bastante a fondo a Fito allí (risas). No nos entendíamos entre unos y otros, pues no había comunicación fluida porque todo era a través de lenguaje de signos, un poco de gestos. Pero personalmente, me impresionó muchísimo su forma de tocar desde la primera toma de contacto que tuvimos.
Ya tenía yo bastante currículum, había trabajado con gente muy buena, en estudios muy buenos en Nueva York, Toronto…, en varios sitios. De verdad, tengo que resaltar que Fito era muy especial, y no solo esto, era un sol de persona, con un corazón enorme. Yo, en este poco tiempo que llevaba en Barcelona, estaba viviendo muy precariamente, había llegado de Canadá con una mochila solo, y él directamente me ofreció sacar su frigorífico del local de ensayo donde guardaban las cervezas, y al día siguiente me trajo a mi casa ese frigorífico encima de su Vespa, así era este tío. Era muy motero, y la moto la hacía servir para todo.
Este es uno de los primeros recuerdos que guardo, y lo cuento con todo el cariño del mundo hacia él. Luego, al poco tiempo, entramos en el estudio, y ciertamente, en esta época, no era como ahora, que lo puedes grabar fácil en casa con un PC, y más o menos todo suena bien, y es mucho más barato que entonces. En esos días, los estudios eran algo importante, y era difícil entrar en ellos, y había que estar muy seguro para meterse a grabar lo que fuera.

Por vídeos que he visto en YouTube de este instrumento, no son los más fáciles de registrar, y muchas veces son los que más horas invierten para que quede reflejado como piensan los músicos. ¿Fue fácil trabajar con él o era exigente?
PETER «JAVA» EICKENBERG: Ciertamente, la batería es uno de los instrumentos más complicados de grabar hasta hoy en día, por microfonearla. Fito era muy exigente, de verdad, tremendamente exigente. Nos costó mucho sacar el sonido con el que él se sentía a gusto. Ya te digo, yo tenía mucha práctica, pero quizás era un poco problema del lenguaje o algo parecido, aunque sí puedo decir que fue bastante difícil ajustar las cosas para que él se pusiera contento, porque vuelvo a repetirte que era muy exigente, cosa que era natural en su personalidad.
Ahora te puedo decir que, con más de cincuenta años en la industria musical y, seguramente, por encima de 250 discos que han pasado por mis manos como créditos, aún Fito es uno de mis favoritos de todos los mejores baterías y percusionistas con los que he tenido el placer de trabajar. Fito es de los mejores por su sentimiento al tocar, su sentido, sus ganas, su manera era natural, no era alguien que hubiera aprendido en la escuela, porque si alguien piensa eso, le diré que ¡No! Le salía de su alma, y era muy especial. Esto me gusta mucho de él, y me ha marcado para siempre en mi profesión.
¿Cómo ves la evolución que tuvo desde SANGRE CRISTIANA hasta BRAINDRAG?
PETER «JAVA» EICKENBERG: Le veo una evolución continua ascendente entre todos los grupos que ha participado hasta su fallecimiento, y es que estuvo 40 años en activo con la pasión intacta que tenía la primera vez que lo conocí en 1987. Hay que reconocer que estuvo muchísimos años luchando a pico y pala en la música, como se suele decir, y todavía no tiene el reconocimiento que se merecería en el panorama Rock de un país como España.
¿Crees que se desanimó en algún momento?
PETER «JAVA» EICKENBERG: Creo que sí, el pobre se desanimó de la industria musical. Hablamos juntos de esto muchas veces, de que realmente era muy difícil en España triunfar como músico, porque las cosas eran muy negociadas, muy previstas y no era una cuestión de talento, que esos son los que deberían subir arriba.
Él era muy bueno y le frustraba bastante que no pudiera hacer carrera de esto, pero él se tomaba las cosas con una sonrisa y cualquier oportunidad que tuviera para tocar la aprovechaba y estaba muy a gusto.
Vuelvo a decir, de verdad, que, para mí, de todos los buenos músicos con los que he participado, colaborado o trabajado, porque yo también soy músico, Fito siempre ha destacado por su naturalidad, su manera de coger el sentido de la canción, sabía perfectamente dónde tenía que frenar y empujar.
Eso es una cosa que te sale de dentro o no te sale. Puedes estudiar en los conservatorios de música y ser muy bueno técnicamente, pero no tienes este talento como músico, y yo lo valoro más que ninguna cosa, más que alguien que se haya estado muchos años con los libros.
¿Te hizo escuchar música española?
PETER «JAVA» EICKENBERG: Sí, por supuesto. Él me introdujo a oír mucha música de todo tipo; él era muy variado en lo que escuchaba. Me hizo descubrir a RADIO FUTURA, LOS SECRETOS, NACHA POP… No solamente escuchaba grupos siniestros, oscuros o heavies, y estos tipos de artistas.
Él ha tocado de todo; le he escuchado tocar de todo. Fue como mi mentor al llegar a España y meterme en la cultura española, pero no solamente con grupos que en aquella época eran actuales, sino que me enseñó grupos ya desaparecidos como TRIANA, y grupos más antiguos. También me enseñó las raíces del flamenco y las percusiones con el cajón.
Fito me introdujo a todo esto, y la verdad es que nunca olvidaré al tío por mucho que nos haya dejado. No le podré pagar lo que hizo por mí, y lo echo de menos muy a menudo. A Fito lo echo mucho de menos. Para mí personalmente era mi mejor amigo. Cómo dije antes en una anterior respuesta me ayudó mucho en los primeros años en Barcelona. Donde esté, le mando un beso muy grande.
JOSS METALCRY: Todo está viniendo rodado en encontrar a gente que compartió parte de la vida con el homenajeado, y encontré también a Miguel Figuerola (voz y guitarra), de LAS FLORES DEL MAL. En 1991, graba con él un larga duración, titulado “Donde Termina La Luz”, y en este disco, el encargado de tocar la batería fue Fito Loudness, excepto en un tema que lo hizo el aclamado Antonio Martín Caruana “Ñete” (LA FRONTERA, NACHA POP, LOS SECRETOS, SINIESTRO TOTAL, HARD RAYZ…). ¿Qué recuerdas de esos lejanos tiempos juntos?
MIGUEL FIGUEROLA: Como dices era el año 1991. Habíamos firmado un contrato con el sello Blanco y Negro en 1990 por tres discos, pero la hora para entrar a grabar nunca llegaba. Así que decidimos ponerlo en manos de nuestro abogado, Josep Maria Loperena, e intentar rescindir el contrato con ellos. Llevábamos un año en dique seco, sin actuaciones. Nuestro batería, Antuan Lopez “Lupi”, cansado de esperar, nos dejó y volvió a Francia.
Fue entonces cuando recibimos la llamada del productor musical español Paco Martín para fichar por Discos Pasión, una nueva discográfica que había creado tras la disolución del sello discográfico independiente Twins. Fuimos unos de la primera hornada que Paco fichó para su nuevo proyecto, junto a MÁS BIRRAS, ANTONIO VEGA y LOS RODRÍGUEZ. De repente, nos cambió la suerte, y tuvimos que ir a Madrid al cabo de un mes y medio a grabar nuestro primer LP, llamado “Donde termina la luz” (1991).
Tony Nervio Roto (bajista) estaba tocando en ese momento con Fito en el grupo HERMÉTICO. Se lo propuso y Fito aceptó encantado. Él era muy buen batería y un trozo de pan como amigo. Nos pusimos a preparar las canciones durante cincuenta días. Él trabajaba de mensajero, y al terminar su jornada laboral, se unía a nosotros en el local que teníamos en la C/ Santa Elena del barrio de El Raval (Barcelona). El 05 de marzo firmamos el contrato, y el 02 de mayo, Fito empezó a grabar baterías. Estuvimos un mes en los estudios “Cinearte”, en Madrid, grabando durante veinte noches.
En esa época, los estudios de grabación eran carísimos, y las compañías querían asegurar el tiro. La mayoría de las baterías eran sustituidas por músicos de sesión. Pocos grababan sus temas. Eso lo sabía Fito, y en nuestro caso, con más razón, ya que Ñete, batería de NACHA POP, en ese momento en LA FRONTERA, fue el productor del disco. Ñete había grabado y ha grabado las baterías en infinidad de discos como músico de sesión, y se puede comprobar.
Así que ya nos advirtió que ensayáramos con claqueta hasta la saciedad. Para Fito, eso fue un reto y un aprendizaje brutal. Ñete grabó finalmente un tema del LP que se llama “Hijo Del Viento”. Fito volvió a Barcelona a trabajar, y como nos sobró tiempo y una cola de cinta multi-pista, grabamos un tema extra que no estaba previsto.
Con el paso del tiempo, he sido consciente de que en aquel estudio coincidieron dos auténticos maestros de la batería. Antonio Martín Caruana “Ñete” consiguió sacar lo mejor de Adolfo Gil Sousa “Fito Loudness”, tanto en técnica como en sonido. Como han dicho anteriormente varias personas que has entrevistado antes que yo, Fito era muy creativo, perfeccionista, con criterio propio y las ideas muy claras. Su forma de tocar era elegante y muy contundente.
Debo mencionar que unos días antes de irnos a Madrid, el gran Fito había recibido su flamante Harley Davidson Sturgis. Era la primera que llegaba a Barcelona, y recuerdo que la revista especializada Solo Moto hizo un artículo y un reportaje fotográfico. Metimos la Sturgis en el local, junto a su batería Yamaha. Fito era un tipo risueño, pero la cara de felicidad que tenía esa tarde era totalmente increíble.
¿Se quedó como miembro de la banda en directo?
MIGUEL FIGUEROLA: Después de grabar, tardamos algunos meses en volver a los escenarios hasta que el disco estuvo en la calle, allá por 1992. Fue como volver a empezar, ya que, entre una cosa y otra, habíamos desaparecido durante un par de años. Nuestro regreso fue a lo grande, actuando como teloneros de MANO NEGRA en la gira PUTAS FEVER, dos días en la sala Zeleste (actual Razzmatazz) con llenazos históricos.
Esas actuaciones fueron las primeras con Fito a la batería y Julio Lobos en las teclas, los dos grabaron el LP “Donde Termina La Luz”. Después, actuamos en Torelló (Barcelona), Castellón de la Plana y en la Sala Babel de Terrassa (Barcelona). Tras esas actuaciones, murió nuestro manager, Josep Sabater Ràfols “Saba”, y entramos en una profunda crisis emocional. Fue un palo terrible. Saba era nuestro manager, mentor, amigo y guía. En ese momento, hicimos una parada y nos quedamos huérfanos. Retomaríamos el grupo más adelante, pero ya sin Fito.
Creo que, en ese momento, Fito ya tocaba con DELAWARE (pre EL FANTÁSTICO HOMBRE BALA), y entró Pablo Zedena en la banda, batería de CRISTIAN DIOS.
¿Seguisteis en contacto después de la disolución de la formación?
MIGUEL FIGUEROLA: Nos íbamos viendo, ya que frecuentábamos los mismos sitios. Poco a poco, nos fuimos alejando todos de la música. Hicimos tres o cuatro actuaciones más con LAS FLORES DEL MAL, y recuerdo que venía a vernos a los conciertos. Después, hubo una desbandada general, y nos perdimos todos la pista durante años.
Como última cosa, me gustaría darte las gracias en nombre de Manel Domènech Soler (guitarra), Tony Nervio Roto (bajo), Julio Lobos (piano), Antonio Martín Caruana “Ñete” (producción artística y batería), Juanito González (técnico de sonido), Josep Sabater Ràfols “Saba” (manager) y en el mío propio (voz y guitarra) por hacer este homenaje, pues Fito se lo merece.
Quiero mencionar también que, recientemente, en abril de este 2025, Universal Music reeditó digitalmente nuestro LP, lo que permite que el trabajo que realizamos con Fito Loudness en los años noventa pueda ser escuchado de nuevo en las plataformas de streaming con calidad.

JOSS METALCRY: Tanto tú como Fito Loudness estuvisteis como base rítmica en las bandas LAS FLORES DEL MAL y HERMÉTICO, pero después, como dice Miguel Figuerola, os fuisteis distanciando los unos de los otros. ¿Crees que no había suficiente compromiso por la música o que os llegó el desánimo al ver que no se hacía caso a vuestro trabajo discográfico?
TONY PALACIOS SALAZAR “NERVIO ROTO”: Estoy de acuerdo en todo lo que ha dicho Miguel Figuerola, y con todo lo que te ha contado. No sé qué más aportar. Yo, después de más de treinta años y sin haber parado de tocar, tengo los recuerdos más que borrosos y no recuerdo esa época claramente. Después de grabar el disco de LAS FLORES DEL MAL, no recuerdo ni siquiera si hicimos bolos. Lo que sí es que yo personalmente perdí la pista del homenajeado Fito Loudness.
Dejaría las cosas tal como están contadas por Miguel y no añadiría nada más que pueda dañar el trabajo que estás haciendo amablemente. Solamente lo que recuerdo más claramente es un gesto característico que tenía Fito, que precisamente no sabría explicarlo aquí por escrito.
Lamento no serte de demasiada utilidad en el especial que le estás dedicando a nuestro amigo Fito, pero transcribo todo lo que dijo Miguel Figuerola en las anteriores preguntas que le hiciste.
JOSS METALCRY: Las descendientes del gran Fito no podían faltar en este humilde especial que le estoy dedicando. Os dejo aquí las sinceras palabras de sus dos hijas, que siguen los pasos de su progenitor en la música.
¿Cómo os encontráis tras este tiempo transcurrido desde su triste defunción?
ELIA GIL: Fue un duelo complicado. Al final, es algo que no te suelen enseñar, y hasta que no te toca, no te enteras ni del clima. Al principio fue un shock; luego me puse en modo automático y todo parecía que estaba bajo control. Ahora, no me gusta el «Día del Padre». Al final, es algo con lo que aprendes a vivir día a día y te enseña que la vida no es como tú quieres que sea; tú eliges cómo vivirla.
Aunque podría decir que la música me ha salvado un poquito. Esa conexión, esa capacidad de expresar, de adentrarse en un sonido, en un ritmo, en una letra, en una historia… Siempre recuerdo a mi padre con una sonrisa en la cara, y aunque ya no esté con nosotros en esta dimensión, dicen que uno no muere hasta que no se olvida.
Y a mí me encanta recordarlo a menudo, con tantas de las anécdotas que me dejó a mí y a todas las personas por las que Fito Loudness cruzó en su camino, y sin duda, también en las canciones, tanto en las suyas propias como en las que me crie.
VEGA GIL: Ya son unos cuantos años desde su pérdida, e inevitablemente, fue un duelo muy difícil de aceptar. En su momento, tenía apenas 13 años, y de manera casi inconsciente, tuve que hacerme la idea de rehacer, como quien dice, mi vida. Por otra parte, puedo decir que hoy en día puedo hablar de él con una sonrisa en la cara.
Ahora, se halla en mí un vínculo especial y único con la música, con los ritmos. En base también a ese bloqueo emocional que pasé, junto con una dificultad para descifrar y expresarme interiormente, surgió el empezar a plasmarlo todo a base de letras, de composiciones y de cantar.
Empecé a dar algunos conciertos, a conocer lo que realmente me hace vibrar, y por mucho miedo o nervios que dé a veces, tengo el doble motivo de seguir intentándolo, por él y para que me escuche donde quiera que esté.

¿Queréis dejar algunas palabras de recuerdo hacia él?
ELIA GIL: No sabría por dónde empezar, y tampoco querría hacer de esta pregunta un podcast. Pero ojalá todo el mundo hubiera podido conocerlo. Pongo la mano en el fuego sin miedo a quemarme que todos lo recordarán por su carácter gamberro, extrovertido, chulesco y canalla que envolvía aquella alma tan pura.
El humor formaba parte de su vida; si estabas con Fito, las risas estaban aseguradas. En algún momento (o en prácticamente todos), las carcajadas iban a salir disparadas de tu boca. Con la música pasaba exactamente lo mismo. En cada sonido encontraba una ocasión para percutir: en el rugir o en el traqueteo de un motor, en los pasos de la gente, en el tic-tac de las agujas del reloj…
En su mente, todo giraba alrededor de la música; lo envolvía a todas horas. Estaba claro que eso no podía quedarse ahí, en su mente; la necesidad de hacer realidad y expresar las percusiones que creaba en segundos le recorrían todo el cuerpo. No recuerdo un día en el que tuviera las manos quietas. En casa, cualquier mueble u objeto le servía; en la calle, por ejemplo, le bastaba con hacer sonar las palmas chocando contra su pantalón mientras caminaba.
En el coche, hacía sonar sus dedos en el volante al son de la música; en los restaurantes, los cubiertos y vajillas se volvían sus mejores amigos (claro está) porque ampliaban el espectro musical del momento. Sin duda alguna, su pasión por la música era digna de admirar.
VEGA GIL: Es mucho lo que querría hacerle llegar: decirle que marcó un gran papel en mí y que, sin su carisma, carácter y cariño, no habría llegado a ser ni la cuarta parte de lo que soy hoy en día. Que me siento orgullosa de lo conseguido, aunque a veces cueste centrarse con tanta opinión externa y desafíos.
Fue una suerte tenerle de padre; su imagen trascenderá porque me apasiona hablar de sus historias, sus locuras. Igual que lo creo yo, mi gente cercana también piensa que se hubieran llevado muy bien con él. De una forma u otra, vive en cada una de mis letras, de mis poesías, de mis sueños, mis motivaciones, mi forma de percibir los colores, de mis manías, mi perfeccionismo, de ser tan cabezota cuando me centro en conseguir algo, de mi ilusión por pequeño que sea el detalle, y tantas otras que tardaría en acabar de escribir.
JOSS METALCRY: Todo el mundo lo quiere mucho por las preguntas que estoy haciendo a otras personas que lo conocieron, y se nota leyendo sus respuestas que era una gran persona en todos los sentidos de la vida. ¿Habéis pensado, hijas, en hacer algún concierto homenaje?
ELIA GIL: Antes de que mi padre nos dejara (todos sabíamos que la tragedia en algún momento sucedería, así que nos adelantamos a ella), organizaron un concierto en homenaje a él en Lennon’s Club de L’Hospitalet de Llobregat (Barcelona), donde asistieron muchísimos amigos, conocidos y familiares de Fito Loudness para verlo tocar con los últimos grupos donde formó parte como batería (LAZY BONES, LAST TREE STANDING, BRAINDRAG…) y con viejos amigos de la escena musical.
Estuvo todo el concierto haciendo sonar la batería mientras los músicos del escenario cambiaban para dejar paso a los siguientes (donde el batería siempre era él, por supuesto), entregado en cuerpo y alma al bombo, caja y platillos. Lo dio todo y disfrutó cada segundo con la misma pasión insana de cada día, mientras estaba a 40°C de fiebre. Está claro que la música era el motor de su vida. Así que mi respuesta es sí, creo que sería muy bonito organizar algo donde pudiéramos expresar lo que Fito nos hizo sentir en algún momento de nuestra vida.
Como he dicho antes, la música ha sido mi cura y me ha acompañado siempre. En ella, he encontrado la manera de expresarme, tanto escribiendo mis propias letras como cantando las de tantos artistas increíbles, aunque siempre ha sido algo que se ha quedado para mí y mis amigos más cercanos. Creo que la música nos une mucho, igual que le pasa a mi hermana, y es algo que nos sigue uniendo a día de hoy, aunque ya no estemos juntos físicamente. La música tiene ese poder tan mágico de poder teletransportarte allá donde quieras. Eso es algo que no se puede perder nunca.
VEGA GIL: Actualmente, como ya mencioné, he estado haciendo algo de música propia y también dando shows. En lo que llevo de recorrido, ya se ha reflejado en la mayoría de mis proyectos un cierto homenaje, porque propiamente todo nació con un doble sentido, y es que, aparte de la necesidad de plasmar y expresar todo, siempre me inspiró mucho la conexión y afinidad que tenía mi padre con la música.
Saqué mi primer EP, llamado «Loudnss», en referencia a su nombre artístico, Fito Loudness, y dentro de él, aunque no tan explícito, hay muchas referencias en frases de canciones que son dedicatorias. En un futuro, sí me gustaría dar un concierto totalmente enfocado en recordarlo. Sería genial juntar a la gente que formó parte de su vida, participar junto con mi hermana y acercarnos al estilo que tanto respaldo: larga vida al Rock & Roll.
JOSS METALCRY: Pues hasta aquí ha llegado la primera parte de este especial que le estoy dedicando a Fito Loudness. Próximamente, saldrá otra parte con las últimas bandas donde tocó y con amigos más personales que tuvo él en vida, que le aprecian tanto como persona como para tener trato con su propia familia.

























