HAMLET – Sala Totem, Villava/Atarrabia // 4 – 03 – 2022
HAMLET es una de esas bandas que todo metalero en este país está más o menos de acuerdo en su grandeza e importancia. De las mejores formaciones de metal que ha dado el estado en su historia sin lugar a dudas, por lo menos por mi parte, tiene en su haber grandes trabajos, algunos de ellos de lo mejor que se ha editado en castellano y seguramente insuperables en su estilo. Con Hamlet, uno siempre tiene a la vez la sensación de que deberían tocar delante de bastante más audiencia, que su nivel no se corresponde en absoluto con la cantidad de personas que van a sus conciertos y que podrían o deberían tocar en pabellones de más aforo. Es Hamlet una banda que uno tiene la sensación que siempre tengan que estar demostrando algo y que parece que tengan que hacer más que otros para estar donde están. Sin embargo en tiempos en los que hay bandas que a duras penas consiguen congregar a un centenar de personas, los madrileños siempre tienen su sólida base de fans, cantando y dejándose el sudor junto a ellos.
Tal vez es por todos estos motivos que Hamlet es tan profesional y siempre lo da todo en el escenario y por eso seguramente son tan queridos y respetados. De los últimos grupos que giraron en Pamplona allá por Diciembre de 2019, justo antes de que explotara el Covid, ya por entonces, Molly agradecía una y otra vez al público su asistencia, dados los duros tiempos que vivía la música en directo con la escasa afluencia a las salas. Siempre agradecido a esa posición que ocupan por el respaldo de los fans no dudaron en adaptar su repertorio a formato acústico para poder seguir tocando ellos por un lado y haciendo disfrutar a su público en los duros momentos de restricciones pandémicas, con gran éxito y acogida por parte de sus fieles, que no dudaron en aguantar sentados a un grupo que te pide saltar y gritar como posesos, tal y como lo hacen ellos sobre las tablas.

Las restricciones aflojan, las bandas se ponen en marcha y Hamlet retoma su idea de tocar sus masterpieces “Revolución 12.111” e “Insomnio” en una gira revival y en formato normal, eléctrico, de pie y pudiendo beber, saltar, cantar y lo que hiciera falta. Y entonces
Viernes, 4 de Marzo, me levanto como un día normal y un simple comentario me empieza a hacer dudar. Me dicen haber oído algo brutal, el Molly con sus Hamlet, tocan en la ciudad. Hay ganas de bolo, el día está medio lluvioso y frío y los comentarios de la peña días antes hacen temer poca asistencia al evento, cosa muy repetida últimamente en muchos conciertos y que no siempre uno entiende, con tantas ganas de concierto que dice tener la gente, pero bueno, esa es una cuestión a analizar detenidamente. El caso es que llegamos a la Sala Totem y nos la encontramos cerrada aunque a punto de abrir. Estamos 4 gatos y empiezo a temerme lo peor. Mientras echamos una birra y saludamos gente, empieza a llegar la audiencia y pasan un par de minutos de las 9 de la noche cuando las luces se apagan y por los altavoces se oye a una pareja decirse te quiero para acto seguido amenazarnos a todos con desplumarnos con extremada violencia. Son Pumpkin y Honey Bunny dando paso a ese temazo inmortal que es “Misirilou” y que abría la genial “Pulp Fiction” de Quentin Tarantino, y que nos transporta a todos a finales de los 90’s. Unos en Delorean, otros irían en la cabina telefónica de Bill & Ted, pero sus entre 300-400 fieles, ahí estaban finalmente en ese viaje en el tiempo, por si Molly pasaba lista, para comprobar si los de la capital defendían sus clásicos al mismo nivel de antaño.
Acaba la intro y un riff va creciendo en intensidad volviéndose cada vez más crudo, “Cronica Antisocial” abre la noche y la banda revienta con Molly con esa pose habitual suya, una mano sobre su femur, ligeramente encorvado y caminando nervioso a pasos cortos de lado a lado del escenario. Parece que se esté meando, y va soltando sus versos rabioso. Su estado vocal es excelente y la intensidad de la banda la acostumbrada. Desde el principio uno se da cuenta de que las historias que Hamlet criticaba en sus canciones hace más de 25 años siguen vigentes y por desgracia solo has de cambiar nombres y la crónica social cuadra igual que en los 90’s. Si has leído hoy internet o en el móvil escuchar, como siguen manteniendo a Ukrania/Rusia en acción, terrorismo en el gobierno, espionaje y corrupción (y en la oposición), aparece un jodido nuevo virus, es en Wuhan el lugar. La siguiente en caer es “Tortura Vision”, con ella la banda criticaba como nos engañan atontándonos frente a la TV, haciéndonos tragarnos esos programas de cotilleos que más de dos décadas después se han extendido más allá de lo “rosa”, con esas tertulias a gritos también en política y deporte, realities y demás mierda.

La banda a todo tren como siempre, Ken HC se muestra muy activo acompañado a su lado por Alvaro Tenorio al bajo y las cuerdas vocales de Molly sacan sus tonos más rasgados y guturales evidenciando que su voz está caliente y en buen estado, mientras Paco marca el ritmo con su habitual precisión y contundencia y Luis Tarraga hace su propia guerra al otro lado del escenario como un torbellino, saltando y retorciéndose según marquen las notas de su instrumento. Sin tregua ni oferta de parlamento, la banda nos ataca con “Poseer bajo sumisión”, feroz crítica a las sectas y su resultado. Esos lobos con piel de cordero que vienen a llevarse todo lo que tienes aprovechando tus momentos bajos. La banda suena que atrona, nivelazo de sonido como siempre en Totem. Los madrileños no están por la labor de aflojar y nos deleitan con otro de sus grandes temas, “Dementes Cobardes”, otro tema que tristemente está de realidad y en el que Molly nos cede parte del protagonismo vocal, poniéndonos a todos a cantar a cara perro. Un tema que siempre tiene gran respuesta del público.
Tras este enorme clasicazo la banda entra de lleno en su “Revolución” y la violencia sónica y la rabia vocal inundan la sala con “Creerse Dios” para después dejarnos reposar un poco con “Racismo es Desigualdad”, bestial crítica a medio tiempo al racismo de muchas personas. Muy aplicable en estos momentos tanto en el distinto trato que se da a las víctimas de las guerras que aún se dan, según quien las sufra, como a declaraciones de no pocos políticos de este país en sus acusaciones contra según que etnias o comunidades. Cruda y contundente con su ritmo machacón. El supuesto descanso se acaba y los de Madrid aceleran el ritmo nuevamente con “No me jodas”, con ese ritmo thrash hardcore y partes rapeadas por Molly.
El siguiente tema empieza con el ya tradicional homenaje a ese bonachón que es Paco Sanchez, el batería de la formación. Y es que cada vez que la banda va a ejecutar dicho tema, el público siempre empieza a corear al contundente y preciso batería, “Pakoo, Pakoooo, Pakoooo, Pakoo”. El bajo calla a la multitud y Molly empieza a susurrar “La Tierra de Paco” un tema que va a más en intensidad y que desata hasta un pogo para acabar con Molly desgañitado pidiendo “No más dolor”.

Con un riff de guitarrra la banda vuelve a “Insomnio”, cruda, seca y botón del verbo botar, “Muerdesela”, otro tema cuya letra desgraciadamente no puede estar más de actualidad con tanto maltratador y asesino de mujeres y niños, y que pone al respetable a mover el cuello como posesos primero y en su parte final a saltar y empujarse bailonamente en las primeras filas.
Molly aprovecha para hacer un corto alegato antibelicista al presentar “El pequeño Dictador” y mandarle un recado a Putin. A estas alturas de concierto, no sé donde estoy ni hacia donde voy, acaso soñé Yo algo así?, todo es tan normal… nunca imaginé algo tan bestial, supera la realidad. Hoy me he dado cuenta de lo que es “normalidad”. Cuanto tiempo sin disfrutar un concierto así, en libertad. Ahora todo toca a su fin y no voy a consentir que vivas tu por mí. Acaba “Donde duermo hoy” y viene ese trallazo que es “Hombre del 2000”. Que temarrako y que pedazo de letra, como me gusta esta canción. Tras más de dos años, es la realidad, la situación, este es el hombre del 2022, sin confinación, sin tapabocas, así es el hombre del 2022. Hamlet acelera y echa el resto y la gente va a tope con ellos. ”Hombre del 2000”, sin educación, sin compasión, da paso a ese himno que es “El color de los Pañuelos”, un tema que crea una atmosfera especial. Otro tema, el de las pandillas, de rabiosa actualidad. Un retrato de America en su día pero aplicable a algunas de nuestras ciudades actualmente. Al acabar, Molly aprovecha para descansar un poco presentando a la banda.
Alternando “Revolución” e “Insomnio”, le toca el turno a “Odio”. La peña se deja las cuerdas vocales con el estribillo. Hamlet… que placer es descubrir que su existir te hace cantar así, ellos ya están donde otros jamás podrán alcanzar. “Habitación 106” otro de sus grandes temas, absolutamente hardcore, termina poniendo patas arriba la Totem. Su apariencia agresiva es su única verdad, otra noche igual, la paliza toca aguantar, sabes que el siguiente vas a ser tu y que va a joderte con lentitud hasta que acabes extasiado. Se oye a Molly parlotear, animales maltratados por la codicia, el kaos sónico se desata en ese discurso defensor de la naturaleza en contra de la explotación animal y del planeta. Salvajismo incontrolado se sucede como algo normal hasta que un desgarrador grito con el nombre del tema, “Egoismo” deja al público a solas mientras la banda se retira. Son las 22’25 y llevamos casi hora y 25 minutos de concierto casi sin parar. Claramente la banda estaba con ganas y disfrutando sobre el escenario, y ni ellos ni el respetable han notado los más de dos años de abstinencia de directos ni la acomodación por los que hemos visto con la peña sentada.

La gente lo pide y la banda no tarda en volver a escena. “1998” es el tema elegido para arrancar el bis. Un tema algo más tranquilo y más espiritual, no tan visceral como los temas de “Revolución” pero que poco a poco va creciendo en intensidad. Algo así como volar y de repente ya no estar, para aterrizar en un pogo hacia el final. Demasiada combustión, nos aceleró el corazón y tocaba cantar un poco. Turno para ese temazo que es “Antes y Después”. Mucha gente conoció a esta banda gracias a este tema y en los bolos la gente se deja la garganta intentando llegar más allá que Molly y cuando no ves solución, ya no puedes más, es hora de acabar, Hamlet te dá “Tu Medicina” y entonces a ese ritmo bailón sonríes, después de tanto tiempo, sumido en una oscura lucha por lograr lo que nos hemos merecido. Hay felicidad en el ambiente, la gente canta, salta y disfruta y la banda se nota que está pletórica. Si, su gira acústica estuvo muy bien, pero Hamlet es esto otro. Garra, pasión, mala hostia y sobre todo crítica social. “JF”, “Jodido Facha” pone punto y final al show tras casi 2 horas, con la banda agradeciendo a sus fieles y estos ovacionándola. Chocando sus manos por la satisfacción de un gran concierto gracias a la comunión entre unos y otros.
Tras más de dos años de mierda y penurias volvimos a nuestro hábitat en las primeras filas de un concierto y tuvo que ser con Hamlet repasando sus, para mí, dos mejores obras casi íntegramente y rodeados de colegas de nuevo, como si nada hubiese ocurrido.
Todo esto que has leído es una crónica real, ronco sin voz al soñar, dolor de cuello al despertar… peerooo…ahora ya puedo hablar como fue, ahora ya puedo hablar como fuee, ahora ya puedo hablar como fueee, ahora ya puedo hablar como fueeeeeee!!!!.
Texto y fotos: Patxblack

























