HELLISH TOUR 2007/2008 (AXXIS + GAMMA RAY + HELLOWEEN) – 19/01/2008
Resulta vergonzante que una de las giras más esperadas de todo el año 2007 y, seguramente, uno de los 10 mejores shows que nos traerá este nuevo año 2008, se vea empañado por la poca seriedad con que las salas y las promotoras de nuestro país tratan a los conciertos de rock y heavy metal. Que el mismo día del concierto más de la mitad de los asistentes desconocieran el adelanto de horario, que no fue de media hora, sino de la friolera de 2 horas, denota que algo se hizo realmente mal y, como no podía ser de otra forma, pagaron el pato los de siempre, los fans y las bandas.
Sea como sea, y parafraseando a aquella gran banda británica, el show debe continuar, y gracias a la fuerza, la pasión y, en este caso, la historia que rodea a esta música, así lo hizo.
Tras nuestra amena charla con Axxis, que podréis disfrutar en nuestra sección de Entrevista, las puertas se abrieron a las 18:00 (estando previsto hacerlo a las 20:00) y la gente que allí ya estaba, proveniente de multitud de lugares y desde, prácticamente, tres generaciones distintas, empezó a reunirse en el recinto de La Riviera. Durante las casi 2 horas siguientes se continuó prolongando la llegada del público, en gran parte desconocedor de que ya se habían perdido la actuación de Axxis e incluso algunos encontrándose a Kai Hansen subido ya al escenario pero oigan, la discoteca tiene que sacar la máxima tajada tanto del concierto como de su apertura nocturna posterior, esto es un negocio…
Emoción, ganas o impaciencia serían adjetivos acertados o apropiados con los que un avezado observador describiría el ambiente previo al comienzo de este Hellish Tour 2008. Ganas de ver a Kai compartiendo escenario con Weikath, o simplemente la tensión de pasar gonfiabili per bambini una velada repleta de intensidad y de dos de los grupos que son la banda sonora de la vida de una gran cantidad de seguidores de esta música, sin olvidar a Axxis, el aperitivo de lujo del cartel y una de esas bandas históricas que ahora está en alza y que te brindan un rato de diversión garantizada con su perfecta comunión entre el power metal y el hard rock más clásico.
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18:30. Con una puntualidad británica los germanos AXXIS, sin el acompañamiento vocal de Ana Mladinovici, salieron a escena como un auténtico huracán. Lástima que ese huracán solo se llevara a algo más de la mitad de la sala, pues los escasos 35 minutos que Bernhard Weiss y los suyos estuvieron en escena podrían haber calado muy hondo con un aforo completo y expectante.
Pero no importó. Las primeras notas de “Doom of Destiny” ya nos dejaron claro que Axxis no tenía en mente dejar tregua alguna y, aunque el sonido sobre todo de la voz y las guitarras fue al principio algo confuso poco a poco se fue equilibrando.
A pesar de ello, a esas alturas, ya habíamos sido completamente hipnotizados por el derroche de energía y simpatía de Bernhard. Si me aseguraran que tras el autobús de gira de Axxis circula, siempre cargado, un camión repleto de una de esas ‘bebidas energizantes’ de sospechoso color, me lo creería. Ya en el segundo tema, “Tales of Glory Island”, el sudor corría por todo los poros de la piel del vocalista y así sería hasta el final del show.
Uno de los aspectos que más sufrió debido a este detalle fue la propia voz, que, de puro agotamiento físico con tanto ritmo frenético de movimientos a veces no conseguía llegar a donde nos tiene acostumbrados. Sea como sea, que alguien vaya pensando en comprarle una pasarela a este hombre desde ya.
El resto del grupo se mostró muy sólido y, tanto la simpatía de Rob Schomaker y Harry Oellers, el buen hacer de su nuevo guitarrista, Marco Wriedt, cuyos solos sonaron muy nítidos, y la impresionante pegada de André Hilgers a las baquetas se adaptaron perfectamente tanto a los temas más antiguos del grupo como a los más recientes.
Lo más negativo fue que se hizo muy corto pero, por el contrario, les dio tiempo a mucho.
Tras el segundo tema Bernhard, chuleta en mano, se metió al público en el bolsillo encadenando todo un “discurso” en español y pidiéndonos que le siguiéramos en sus juegos vocales. Algo típico, pero muy bien llevado por el frontman.
Nos cambiamos de vestimenta, miramos hacia finales de los 80 y nos vamos a la otra cara de los alemanes. “Little War”, junto a una posterior “Little Look Back” y el clasicazo de la banda que cerró el show, “Kingdom of the night” demostraron que, aunque los últimos discos del grupo siguen una línea mucho más heavy y potente, la energía que destilan sus canciones más antiguas sigue siendo uno de sus mayores puntos fuertes en directo.
Entre ellas “Blood Angel” fue un claro ejemplo de la fuerza con la que está calando el nuevo disco de Axxis entre los fans españoles. Mucha participación en un tema simplemente espectacular. No llegaba a los puntos más álgidos del estribillo su cantante, pero como lo va a hacer si debía de haber perdido ya 4 kilos moviéndose… Espectacular.
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Después de calentar motores con unos espléndidos Axxis, y un breve intervalo para soltar y reponer líquidos, comenzaron Gamma Ray con la Riviera casi abarrotada.
Seguía llegando gente que a buen seguro lamentaba haberse perdido el comienzo del show aunque, desde luego, en el foso frente al escenario ya no cabía un alma desde que finalizó Axxis su actuación.
Tras la sempiterna intro que acompaña a los Gamma Ray desde 1989, no en vano llamada «Welcome», comenzaron a descargar la tormenta de heavy metal con «Into the Storm», tema que abre su último álbum y con el que empezamos a vibrar, como si ya se tratara de alguno de los clásicos de la banda.
Tras la primera descarga de energía, a un servidor desde luego le sorprendieron tocando uno de los himnos mas coreados de la historia de la banda germana: «Heaven can wait», con el que el público pudo cantar y seguir la letra del tema que define a la perfección el espíritu siempre alegre y optimista de Hansen y cia.
Sin tregua, comenzaron con «New world order», que si bien para mi gusto no es de los mejores temas que tienen en su repertorio, es sin duda un seguro en cada actuación, ya que en directo tiene una pegada impresionante y se la sabe todo el mundo.
Un breve descanso para presentar al compositor del tema, Henjo Richter, y “Fight”, entra como un auténtico huracán de heavy metal que, siendo una gran canción, parece no haber calado todavía entre los seguidores de la banda.
Parecía que nos iban a dar un poco de paz, cuando rememorando viejos tiempos, prometieron una lenta y tras una advertencia de Kai: «Now were going to something seriuos» comenzó la melodía que, en forma de broma, acompaña Hansen desde sus comienzos. Pero de bromas nada.
La sala se vino abajo tan pronto como comenzó a sonar el mítico «Ride the Sky», heavy metal sin concesiones y a miles de revoluciones por minuto.
Quizá parecía que el espectáculo había llegado a su cenit, y entonces comenzó la rebelión: «Rebellion in Dreamland», otra grata sorpresa para los que teníamos la impresión de que el repertorio cedería mucho más protagonismo a los temas de «Land of the Free II» y que, sin embargo, se centró en los grandes hits de la historia del grupo. Una auténtica alegría, aunque acortaron un poco el tema, y nos quedamos sin escuchar el espectacular solo final de Henjo.
A continuación, una pequeña sorpresa: Kai abandonaba los micrófonos durante un par de temas, para cedérselos a Henning Basse, cantante de Metalium, que, según palabras de Kai, «les había salvado el culo» en los dos conciertos anteriores ya que un catarro le había dejado sin voz.
Henning Basse estuvo espectacular, sin duda no desmereció en absoluto la interpretación de la banda. Aun siendo un fan muy purista del grupo, debo reconocer que Henning tiene mejor voz que Kai, y que se adaptó a los temas de manera impecable. Se que puede sonar herético, pero si decidieran incorporar una voz como esa al grupo, la calidad de los directos aumentaría. A Kai todos le queremos, pero tiene sus limitaciones, y cuando además se encuentra entre dos voces inmensas como las de Axxis y Helloween, se nota inflatable water slide todavía más. En resumen, que nadie hubiera lamentado demasiado que Kai siguiera acatarrado, con todos mis respetos y veneración al líder de la banda.
Contundentes «Land of the free» y «Real world», nuevo tema cuyo estribillo ya parecía conocer el público de memoria, y que con un coreadísimo «Welcome to the show», terminó la pequeña colaboración del sustituto de Kai.
Con Hansen de nuevo a los micrófonos, otra sorpresa, el aclamadísimo «Somewhere out in Space» que además tocaron si cabe, más rápido de lo que lo había escuchado nunca. El delirio. A estas alturas de concierto, un servidor seguramente había perdido un litro de agua y media cuerda vocal, aparte de provocarse la cervicalgía que hoy sufre. Pero mereció la pena, la cuidada selección de temas para no parar ni un segundo concluyó con un tema, que sin ser el mejor de lejos, es siempre muy efectivo, ya que suena muy limpio y potente, amén de que todos conocemos la letras perfectamente: «Send me a Sign», presentado por Dirk Schlächter en un castellano-germano, con el que terminaron de rematar una faena realmente buena, en la que el público pareció haberse olvidado de que lo fuerte venia a continuación, y dejaron toda su energía en forma de rayos gamma sobre el patio de la Riviera.
Resumiendo, fue un concierto corto, algo menos de hora y media, pero muy intenso, siguiendo los dictados de «Heavy metal is the law»: «Play loud, live fast», y no defraudaron a nadie, si bien superaron las expectativas de ver a un gran grupo teloneando a su semilla primigenia, y dándolo todo al entregado público que allí nos concentramos.
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Tras el descanso de rigor llegó el turno de las calabazas. Helloween prepararon un decorado muy conseguido, con ruleta incluida. Todos esperábamos que fuese algún tema del nuevo disco el que abriese el concierto, pero tras la intro inevitable todo el público quedó sorprendido al escuchar el comienzo de “Halloween”. El clásico de la banda sirvió, y de que manera, para meterse al público en el bolsillo desde el principio. No deja de ser sorprendente abrir con un tema de trece minutos de duración. La interpretación fue exquisita y la respuesta del público muy buena.
A continuación fueron “Sole Survivor” y “March Of Time” las encargadas de llevar a una entregada audiencia a un mundo de ese power metal tan personal de Helloween. Tras algunos años de vacas flacas los alemanes volvieron a encontrar retazos de su sonido en “Keeper of the Seven Keys III: The Legacy” y su reciente “Gambling With The Devil” es una prueba de que vuelven por el buen camino. Así lo certificó el siguiente tema de la noche, “As Long As I Fall”.
El single de su último disco se dejó escuchar alto y claro, muy coreado por el público, totalmente entregado. Andi Deris se dedicaba a jalear a la audiencia mitad en inglés mitad en un peculiar castellano.
Justo entonces comenzó a sonar uno de los temas más emblemáticos de la banda, “A Tale That Wasn’t Right”. Posiblemente sea una de las mejores canciones que este grupo ha compuesto en su carrera. Instrumentalmente fue una interpretación perfecta y el público lo dio todo, fue una verdadera lástima escuchar que Andi no estuvo fino y dejó escapar alguna nota por donde no debía
Que Andi Deris es un gran vocalista y que Helloween le deben el no haber desaparecido hace bastante tiempo, es algo innegable, pero al escuchar su interpretación de “A Tale That Wasn’t Right” no pude evitar pensar en aquel entonces joven vocalista rubio que maravilló a la escena en los ochenta.
No obstante las calabazas querían continuar dando caña y, tras el inicio de un solo de batería, la aparición de Sascha, Andi y Markus disfrazados de enanitos de circo, versioneando “Smoke on The Water” en “versión pitufo” gracias a la distorsión añadida a la voz, para “morir” tiroteados por Weikath, arrancó las risas del respetable. Acto seguido se reanudo un muy buen solo de batería por parte de Andy Loblë, para dar pie a “King For a 1000 Years”, que tuvo una buena acogida, aunque algo menor que los anteriores temas.
No obstante, “Eagle Fly Free” llegó en el momento perfecto, reactivo al público que se había relajado con el anterior tema y fue la antesala ideal para “The Bells Of The Seven Hells”, tema de su último trabajo que resultó sorprendentemente bien acogida, y donde Deris pudo jugar un poco con el público. If I Could Fly continuó con la fiesta, regalándonos un curiosos agudo final de Deris.
Dr. Stein desató la locura general en La Riviera , siendo uno de los temas con mejor respuesta de la noche. Tras él, llegó el turno de que el grupo se tomara un descanso. Fue lo suficiente para que cogieran aire, se hidrataran y Deris se ataviase con una interesante chaqueta roja y un sombrero de copa muy, digamos “evidente”. Tras el descanso el grupo dio un verdadero espectáculo durante un meadly que recogió partes de los temas “I Can”, “When The Rain Grows”, “Perfect Gentleman”, “Power”y “Keeper Of The Seven Keys”, con presentación del grupo entre medias.
Para terminar, Gamma Ray volvió a salir al escenario para acompañar a Helloween en un coreado“Future World”, que lo fue menos porque todos estábamos esperando lo que vino a continuación, y como guinda del pastel, “I Want Out”, que fue recibida como se merece entre una lluvia de calabazas hinchables arrojadas por el grupo.
El resultado final del concierto fue una magnífica noche de metal alemán. Una abarrotada Riviera se despedía sudorosa de quienes habían conseguido hacernos olvidar los desastres organizativos con una fabulosa descarga sobre el escenario. Muchos de los presentes se habían perdido la actuación de Axxis, pero los que habíamos asistido reconocimos muy buenas tablas y muchas ganas en el grupo.
Gamma Ray eran el plato fuerte para muchos y ofrecieron un concierto de categoría, aunque la arrolladora actuación de Helloween fue demasiado para Kai Hansen y compañía. En definitiva, una tarde que tardaremos mucho tiempo en olvidar.
Autor: David Rodrigo / Daniel Velasco / Pablo Paso




























