Iron Maiden recuperó este clásico tras décadas… y Atenas explotó
La celebración del 50 aniversario de Iron Maiden volvió a ponerse en marcha a lo grande en Atenas. El Estadio Olímpico de la capital griega fue el escenario elegido para dar el pistoletazo de salida europeo al “Run For Your Lives World Tour 2026”, una gira marcada por la expectación que siempre despierta la doncella cuando toca revisar su legado… y más aún después de las incógnitas que dejó el tramo del año pasado respecto a posibles cambios en el repertorio.
La banda británica sigue además ocupando titulares durante estas últimas semanas gracias al estreno en Londres de “Burning Ambition”, el documental que repasa medio siglo de historia de Iron Maiden y cuya première no estuvo exenta de polémica entre los seguidores. La ausencia de Steve Harris, Janick Gers y el nuevo batería Simon Dawson en el evento provocó multitud de comentarios y debates en redes sociales, aumentando todavía más el foco sobre un grupo que, cinco décadas después de su nacimiento, continúa generando conversación allá donde aparece.
Con todo ese contexto alrededor del grupo, la sensación en Atenas era la de estar asistiendo al inicio de algo importante. Y lo cierto es que la noche dejó claro desde el primer momento que Maiden sigue manteniendo intacta su capacidad para convertir cada concierto en un gran acontecimiento.
La jornada además comenzó con una climatología bastante incierta. La mañana amaneció lluviosa y durante varias horas las nubes oscuras cubrieron buena parte de la ciudad, dejando cierta preocupación entre muchos aficionados que pasaban el día recorriendo los alrededores del estadio o visitando algunos de los puntos más turísticos de la capital griega. Sin embargo, según fueron avanzando las horas, el cielo comenzó poco a poco a abrirse. La lluvia desapareció completamente por la tarde y el ambiente terminó transformándose en una noche perfecta para un concierto al aire libre, con temperaturas agradables y miles de seguidores desplazándose hacia el Oaka conforme se acercaba la hora de apertura de puertas.
Pero antes de que la doncella tomara el escenario, hubo otra formación encargada de preparar el terreno a base de velocidad y contundencia. Anthrax son los compañeros de cartel elegidos para las primeras fechas de la gira —Atenas, Sofía, Bucarest y Bratislava— y aprovecharon perfectamente sus 45 minutos sobre el escenario para demostrar por qué continúan siendo una referencia absoluta dentro del thrash metal estadounidense.
Sin demasiadas introducciones, los neoyorquinos comenzaron descargando “Among the Living” y desde ahí no levantaron el pie del acelerador. “Madhouse”, “Caught in a Mosh”, “I Am the Law”, “Antisocial” e “Indians” fueron cayendo una tras otra en un set corto pero tremendamente efectivo, con una banda muy activa sobre las tablas y un público que respondió desde el primer momento. Especialmente cuando Scott Ian lanzó aquello de “Do you like thrash metal?”, provocando una inmediata explosión de energía en todo el recinto.
La única pequeña espina fue no poder escuchar “It’s For The Kids”, el nuevo tema que el grupo ha estrenado recientemente tras más de una década sin publicar material nuevo. Existía bastante curiosidad por comprobar cómo sonaría en directo durante una noche tan especial, pero finalmente quedó fuera del repertorio.
También llamó la atención la presencia de Darby Todd ocupando el puesto de Charlie Benante en la batería. Aunque no se explicaron los motivos del cambio, su rendimiento fue impecable. El batería británico, con una trayectoria que incluye trabajos con The Darkness, Gary Moore, Kee Marcello y Joe Lynn Turner, demostró una vez más su enorme versatilidad.
Con el estadio ya presentando una muy buena entrada y el ambiente alcanzando temperaturas altísimas, llegó el momento más esperado de la noche. Desde primeras horas de la tarde, Atenas había respirado ambiente Maiden en prácticamente cada rincón de la ciudad. Las inmediaciones del estadio, las estaciones de metro y las terrazas más céntricas estaban repletas de seguidores llegados desde numerosos puntos del planeta para asistir al arranque oficial de la gira.

Eso sí, el Estadio Olímpico no llegó a presentar un lleno absoluto. Algunas zonas de las gradas permanecieron cubiertas con lonas verdes tapando asientos, dejando claro que el salto definitivo de pabellones a grandes estadios sigue siendo un reto enorme incluso para una banda como Maiden. La diferencia respecto a fenómenos masivos como Metallica o AC/DC todavía es evidente en términos de convocatoria global. Aun así, el ambiente fue notable y el estadio ofreció una imagen sólida.
A eso de las 20:45 empezaba a sonar el archiconocido «Doctor, Doctor» de UFO, para dar paso a la intro de “The Ides of March” y las primeras imágenes de Londres allá por los años 70. “Murders in the Rue Morgue”, que regresó al repertorio el año pasado por primera vez desde 2005, seguido de “Wrathchild” y “Killers”, en un arranque directo y muy efectivo, con la primera aparición de Eddie.

Uno de los grandes momentos llegó con “Phantom of the Opera”, sonando con una enorme solidez. En esta ocasión, volvemos a ver el montaje visual basado en pantallas LED que el año pasado sustituyó definitivamente a las antiguas lonas, reforzando el impacto escénico de cada tema.
Después llegó el bloque más icónico: “The Number of the Beast”, cantado por todo el estadio junto a Bruce. Tras el tema, Dickinson agradeció al público griego el recibimiento y destacó Atenas como un lugar perfecto para abrir esta gira.

“Infinite Dreams” regresó al setlist por primera vez desde 1988, sustituyendo a “The Clairvoyant”, y se convirtió en uno de los momentos más celebrados de la noche por su carga emocional y su interpretación impecable.
Con “Powerslave” llegó también el primer gran despliegue de pirotecnia, que acompañó el crecimiento visual del concierto, dando paso a una producción cada vez más espectacular.

Uno de los puntos álgidos fue “Rime of the Ancient Mariner”, interpretada con un enorme trabajo visual que reforzó su carácter épico. El público respondió con una atención total durante toda su duración.
A esas alturas del concierto los asistentes estaban completamente entregados. El ambiente en las gradas y en pista fue constante durante toda la noche, con un estadio participando prácticamente en cada estribillo. Uno de los detalles más llamativos fue la aparición de varias bengalas en diferentes puntos del recinto durante algunos de los momentos más intensos, especialmente en “The Trooper” y “Fear of the Dark”, creando una imagen muy potente y poco habitual en este tipo de conciertos.

La recta final mantuvo el nivel con “Run to the Hills”, “Seventh Son of a Seventh Son”, “The Trooper” y “Hallowed Be Thy Name”, antes del cierre del bloque principal con “Iron Maiden”, que volvió a contar con una de las apariciones más espectaculares de la noche: un Eddie completamente virtual, integrado en las pantallas y dominando visualmente el escenario con una presencia casi cinematográfica.

A nivel individual, la banda volvió a sostener el concierto sobre una base de enorme solidez. Steve Harris fue el auténtico motor del grupo, marcando el pulso con su bajo inconfundible y su presencia constante en escena. Dave Murray aportó su habitual elegancia melódica y precisión, mientras Adrian Smith sumó equilibrio, técnica y contundencia en los momentos clave. Janick Gers volvió a ser el más imprevisible sobre el escenario, con su energía desbordada y su estilo casi caótico pero efectivo. Al frente, Bruce Dickinson firmó una actuación vocal y escénica muy sólida, combinando potencia, control y teatralidad, confirmando su vigencia como uno de los grandes frontman del heavy metal.

Los bises cerraron la noche con “Aces High”, seguidos de una versión masiva de “Fear of the Dark”, con miles de móviles iluminando el estadio y una respuesta coral impresionante. El cierre definitivo llegó con “Wasted Years”, antes de que “Always Look on the Bright Side of Life” de Monty Python pusiera el broche final.
El inicio de esta gira en Atenas dejó claro que Iron Maiden sigue siendo una banda capaz de sostener grandes acontecimientos en directo, incluso tras cinco décadas de carrera. Una noche de contraste entre legado, renovación y un presente que todavía les mantiene en plena forma sobre el escenario.



























