JARED JAMES NICHOLS – SALA GARAJE BEAT CLUB, MURCIA – 05/06/2015
Ya es grande; lo será mucho más
Embarcado en una gira que le ha llevado nada menos que por catorce salas en España, y que él ha llamado Spanish Blues Power, el bluesman americano JARED JAMES NICHOLS recaló en la “Garaje” murciana el pasado jueves día 5 de junio para volarnos la tapa de los sesos. Así, sin contemplaciones.
Si has escuchado su disco, habrás notado que está lleno de blues a la usanza de STEVIE RAY VAUGHAN, con un poco de ZZ TOP por aquí, un toque de HENDRIX y JOHNSON por allá, una pizca de CLAPTON y WINTER por acullá, e incluso alguna pincelada del más genuino country rock americano… Bueno, pues nada comparado con el torrente de guitarrazos, la fuerza, el poderío y la energía que se gasta el amigo JARED en directo. Si sólo le vieras en vivo, pensarías, y con razón, que es un artistazo de hard-blues (muy hard, muy rockero, por cierto) como la copa de un pino… y lo es. Nada que ver sus descargas en vivo con su trabajo Old Glory and the Wild Revival.
Armado única y precisamente con su “Old Glory”, una vieja Gibson Les Paul Custom de 1958, con una sola pastilla P90 en la posición del puente, sin púa, sin pedales, jugando con tono y volumen y con un pedazo de combo Blackstar 50 Watt Series One que suena como los ángeles, el de Wisconsin (residente en Los Ángeles) nos pasó por encima en una noche de blues eléctrico difícil de olvidar. Le bastan sus dedos y su hacha negra para reventar la sala y dejar con la boca abierta al muy escaso personal (150.000 personas viendo a una banda australiana hace poco; unas 40 viendo a JARED) que tuvo la inmensa suerte de asistir a un bolazo como éste.
Los teloneros, SLEEPING VILLAGE, que se definen a sí mismos como una banda de rock oscuro, abrieron fuego con su sonido pesado con componentes stoner, liderados por Mr. D., un cantante y guitarrista con pinganillo a lo MADONNA, armado con una Tokai que sonaba como un trueno, por cierto. Discreto concierto, sin mucho entusiasmo del respetable que esperaba como agua de mayo el plato fuerte de la noche.
¿He dicho “fuerte”? Pues eso: lo vivido en Murcia ha sido, para el que suscribe, el mejor bolo del año, así es que, si te lo has perdido, te jodes, con perdón por la sinceridad. La cosa empezó prometedora con una versión del Jesús Just Left Chicago, del Tres Hombres de ZZ TOP, que ya nos dejó pasmados por la resolución y el carácter que le imprime JARED. Nos han soplado que hace también una La Grange que quita el hipo pero, lamentablemente, no sonó en Murcia.
A las primeras de cambio pudimos comprobar qué nos iba a ofrecer vocalmente. Su voz, si bien no es un vozarrón que apabulle, es muy correcta, con buena afinación y desgarros y requiebros blueseros hechos con gusto y mesura. Aguantó bastante bien toda la noche en el que fue ya su décimo segundo bolo en España.
HOLM y SANDIN, los suecos que le acompañan en esta gira, forman una base rítmica considerable, suficiente, conformando un interesante “power trío”, pero se les nota algo por debajo del nivel del maestro NICHOLS. Y es que este tío, para mí, está destinado a ser uno de los grandes del hard-blues, y a fe que ya ha empezado a serlo a sus escasos veintisiete años. No en balde, viene de talonear a LYNYRD SKYNYRD (y de jammear con ellos) y este otoño le podréis ver de nuevo en España dando cera a la sombra (nada menos) del mismísimo GLENN HUGHES, casi nadie en esto del rock (modo ironía on).
En plena presentación de su primer trabajo en estudio, fueron cayendo temas de su disco, como Crazy, Haywire, Can You Feel It (en la que pidió la colaboración del público), Now or Never y la traca final Playin’ For Keeps, que nos pateó con fuerza con su tremendo ritmo, acelerado por un JARED que, amparado por su insultante juventud y su rubia melena, se mueve por el escenario como pez en el agua; en ocasiones de espaldas, encarando su ampli de rodillas en una suerte de oración bluesera, saltando, acercándose a la gente, posando con los que se hacían fotos con él a pie de escena y, en general, contagiando pasión rocanrolera a los alucinados presentes.
No faltaron versiones, como la citada de los barbudos tejanos, Rock ‘n’ Roll Hoochie Koo, del gran RICK DERRINGER, Come on in my Kitchen, de ROBERT JOHNSON y una atronadora Mississippi Queen de MOUNTAIN.
Hubo un par de anécdotas interesantes. Casi al principio, ¡zas! Se le rompe la prima de su Gibson, aunque suele usar cuerdas D’Addario hard, que aguantan lo suyo… y me flipó la rapidez con la que la cambió y puso a punto, sin siquiera descolgarse la guitarra. Creo que no tardó ni un minuto, mientras bajo y batería mantenían la tensión.
Otro momentazo fue cuando alguien del público le ofreció una púa con toda la sorna del mundo… y la respuesta de JARED fue hilarante: “¿Esto qué es? ¿Para qué sirve, para el pelo? ¿Para metérmela por el culo? No… ¡paso!, jajaja” (trago a su Jack Daniels) Y es que, como he dicho, este tipo pasa de púas y de pedales. Como me dijo tras el bolo, él busca lo auténticamente vintage, así es que ahí le tenemos tocando una vieja Gibson sólo con los dedos, con callo en el pulgar, a lo ALLMAN BROTHERS o a lo WARREN HAYNES.
En definitiva, un concierto de ésos en los que sales con una sonrisa de oreja a oreja. Lo pude comprobar en las caras del respetable, totalmente penetrado por el espíritu del blues más cañero y con un semblante de felicidad radiante, como no puede ser menos después de haber asistido a una descarga de hora y media larga con semejante bestia arriba del escenario.
Recuerdo: viene con GLENN HUGHES tras el verano. Buena oportunidad de ver a dos monstruos juntos y, encima, por un precio razonable. Quién sabe si, tras ello, el “León” retornará a una sala… Quizá su destino natural sea ya un recinto enorme, así es que somos muy afortunados de haberle tenido a escasos centímetros. Power to the Blues!
SLEEPING VILLAGE son:
Mr. D. – Voz, guitarra.
B. Samedi – Bajo.
Lilith – Batería.
JARED JAMES NICHOLS – guitarra y voz.
Erik Sandin – bajo.
Dennis Holm – batería.


























