JOE SATRIANI – PABELLÓN HUERTA DEL REY, VALLADOLID – 19/11/10
Hablar de Joe Satriani, es hablar de calidad referida a las siete cuerdas por lo que indudablemente era de esperar la asistencia al concierto que ofreció en Valladolid el pasado viernes 19 de Noviembre.
Para mi llegada, apenas un centenar de personas aguardaban en el insólito frío pucelano a que abrieran las puertas del pabellón Huerta del Rey para ir acomodándose lentamente en las primeras filas y copando las distintas gradas dispuestas para disfrutar del evento en torno a un escenario que se presentaba inmensamente vacío en cuanto a lo que tamaño-ocupación se refiere.
A las nueve de la noche hora exacta salía el grupo americano que les acompañó durante toda la gira, llamado Ned Evett and Triple Double, los cuales presentando tres miembros en escena consiguieron ir calentando el ambiente con su rock sureño setentero más bien, perfectamente ejecutado.
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Lo cierto es que no tenía ni idea de quienes eran aquellos que estaban amenizando el previo al concierto del que habíamos ido a disfrutar, pero me gustó mucho la destreza del guitarra y cantante de la formación para ejecutar los temas con unas guitarras sin trastes que sumaban complejidad a los cortes que iban ejecutando.
El bajo no termino de sonar bien en los temas que nos dedicaron, y el solo final de batería se hizo bastante ameno pese a que no presentaba nada nuevo ni algo digno de mención en cuanto al uso de las baquetas.
Al terminar el grupo, rápidamente cambiaron el escenario para que saliera el genio de las siete cuerdas, de hecho recuerdo perfectamente la cara que se me quedó cuando a falta de un cuarto de la hora programada, salieron a escena para ofrecer su completísimo show.
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Pudimos ver como Joe ahora luce varios amplis marca Marshall, cosa que no recordaba anteriormente con varios cabezales que hacían justicia al mismo y unas preciosas guitarras Ibanez que hicieron las delicias del público, sobre todo la naranja que más usara en todo el recital. Por otro lado, en ese tema que respira ambiente español titulado “Andalusía” el músico lució una preciosa guitarra electroacústica con la que volvió a emocionarnos.
Por otro lado, hablar del concierto que escuchamos no sería posible sin la participación de una banda de altura y es que la propuesta de los teclados a cargo del maestro Mike Keneally, la soltura de la batería por parte de Allen Jeff Campitell, un guitarra rítmico (Galen Henson) que perfectamente subo cubrir con cortesía el instrumento de Joe, y sobre todo la gran labor de Allen Whitman al bajo, que supo despistar la atención que profesamos a Joe en más de una ocasión con su buen hacer y fenomenal estar en tablas.
Muy también a tener en cuenta, totalmente en contra de lo que yo esperaba, fue que apenas un cuarto de hora del comienzo de Satriani, el aforo del pabellón llegaba seguramente a más de dos mil almas, con el consiguiente cabreo de todos los que por H o por B no habían podido acceder a las diez menos cuarto, pensando que mínimamente los horarios serían puntuales.
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Si hablamos un poco del ambiente del concierto, pues está bastante claro que no era para nada metalero, de hecho la gente estaba más concentrada en ver las ejecuciones con un silencio sepulcral, roto únicamente al final de los temas para ovacionar al gran músico, que en disfrutar del propio concierto a ritmo de las impresionantes guitarras de las que hace gala el señor Satriani, pero bueno supongo que pasa lo mismo que con grupos progresivos en los que la gente atiende mucho más a la manera de interpretar que a lo propiamente interpretado.
Si hablamos un poco de lo que el concierto ofreció en sí mismo, podemos dar detalles como la pantalla que situaron al final del escenario donde íbamos viendo clips e imágenes abstractas en el desarrollo de la friolera de 22 temas con una duración de dos horas y diez minutos que lleva en gira.
El repertorio estuvo plagado de clásicos aunque como era de esperar tuvo un gran referente la puesta en escena de su último larga duración “Black Swans and Wormhole Wizards”, del que si no recuerdo mal interpretaron seis cortes.
El concierto se inició con el clásico “Ice 9” que nos puso en vilo desde de el músico tocara la primera nota, tras la que “Hordes of Locust” y “Flying in a Blue Dream” que presentó ritmos más pausados y una mayor conexión entre instrumentos con una presencia destacable de los teclados.
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Pasábamos ahora por “Light Years Away” con el que ha presentado su último trabajo presentando de nuevo una nota de color en su repertorio y un Memories, cuya interpretación hubiera dejado seco hasta a los más detractores de las siete cuerdas.
Y la cosa continuaba con la total aprobación de los presentes a cargo de temas como “War”que pasó sin pena ni gloria por Valladolid, “Premonition”, “Satch Boggie” de ritmos endiablados, “Revelation” o “Pyrrhic Victoria” en el que hasta pudimos ver como el maestro echaba mano de los dientes a la hora de realizar el solo.
Una de las mejores interpretaciones de la noche estaría reservada para “Crystal Planet”, tras lo que en “The Mystical Potato Head Groove Thing”, pudimos ver como el bajista hizo de tripas corazón y dejó la púa a un lado para sorprendernos con este corte (único en el que no uso el pequeño plástico).
“Dream Song” gozó de un solo central tremendamente espectacular, tras lo que “God is Crying” y el estupendo feeling de “Andalusia”, ponían la mejor calidad interpretativa del genial Satriani. Tras esto el concierto continuó con ”Littleworth Lane” (de la que algo comentó aunque no pude entenderle correctamente…), “Why” que fue una de las que los presentes más supo apreciar y “Wind in the Trees”.
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Para ir cerrando el cupo sonó “Always With Me, Always With You”, de gran progresión en directo y un “Big Bad Moon” en el que fácilmente le pudieron haber llovido piedras al cantar algunas estrofas de manera bastante desastrosa, escudándose únicamente tras sus permanentes gafas de sol, por suerte hubo momentos de harmónica que funcionaron bastante mejor dentro de la canción.
Tras todo esto, salieron de escena para luego interpretar dos bises; en el primero salio Joe solo frente a todos nosotros para tocar “Crowd Chant” y hacernos entonar los estribillos y un tremendísimo Summer Song para despedirnos.
No se bien que más se puede añadir a todo lo mencioado en la soberbia actuación del americano, es que no tuvo ni un solo pero o nada que se le pueda echar en cara… Fueron más de dos horas de poderío a las siete cuerdas en las que nos hizo vibrar de principio a fin con so elegancia, desparpajo y soltura en el directo. Así que sin más espero volver a verlo pronto.
Autor: Javier Fraile






























