LA GRAMOLA: CREEDENCE CLEARWATER REVIVAL
Un poco de Country, un poco de Rock, un poco de Blues y la esencia de lo que quedaba del R&B de la década anterior, dieron como resultado una de las superbandas de este planeta. Comandada por John Fogerty, la Creedence irrumpió en la escena rockera con una osadía digna de quienes se sabían iban a ser grandes. Rompieron los moldes de la progresión y la psicodelia de la Bay Area, subyugada en sí misma a la New Wave inglesa de los sesenta, que era lo imperante en la época, unido a la movida hippie, el Flower Power y todo el rollo de Monterrey, amén de la gigantesca pre y post Grateful. CCR, por el contrario, representaban la clase obrera, su música era considerada de compromiso, de roots music para su época, como lo fue la de Chuck Berry, Little Richard, Eddie Cochran o Gene Vincent en los cincuenta, una música compuesta desde el alma y con la vista puesta en el pasado para saber coger lo mejor y reformarlo, consiguiendo así, una combinado country-rock con ramalazos bluesy.

Ya en 1968 la compañía lanzó uno de los singles de adelanto de los Golliwogs, en concreto el tema “Porterville”, pero lo hizo con el nombre de Creedence Clearwater Revival, bautizados así por un amigo de Tom llamado Creedence. A partir de ahí comenzaron una serie de shows sin descanso allá donde podían, intentando promocionarse al máximo, llegando a tocar hasta en las bases militares. No obstante, y a pesar de tener bastantes shows, John, siempre muy activo durante su carrera, incluyendo su adolescencia, buscó espacio para desarrollar su voz en otra banda que le servía de distracción mientras la CCR no hacía shows. Esto en sí, le dio tablas para el real desarrollo de su capacidad vocal, hasta tal punto de convertirse en el principal cantante de la CCR. A partir de ahí, la Creedence Clearwater pasó a ser el grupo donde John Fogerty tomó las riendas compositivas, de guitarras, voz, y hasta de producción.
Llegados a este punto, el primer single que vio la luz fue la versión de Dale Hawkins “Suzie Q”, (editada y recortada por supuesto, para dar cabida al 7”) que de hecho sonó antes de que el primer trabajo de la CCR apareciese en escena (cosas de las compañías de antaño, y que a día de hoy siguen exprimiendo).
”Suzie Q”… y la Creedence comenzó su andadura.
Meses después vino su primer trabajo, de homónimo nombre “Creedence Clearwater Revival” (1968), donde público y prensa especializada quedan absortos con ese grupo que con un sonido en el que a pesar de ser básico, resultaba contundente, siendo capaces de transmitir intensidad, rabia, tristeza y alegría. El abanico era tal que el disco resultó ser una catapulta hacia lo que restaba por llegar. Fueron capaces de introducir (hablamos de 1968 y de San Francisco) canciones de más de 8 minutos sin rozar ni de lejos la psicodelia. La primera esencia que encontramos de lo que en un futuro serían las geniales y únicas composiciones de John Fogerty, en este álbum, las podemos encontrar discretamente ya en temas como “The Working Man”, “Walk on the Water” o la mismísima “Porterville”, aún así el trabajo se tuvo que apoyar en un par de versiones, la citada “Suzie Q” y la que abre el disco “I Put A Spell on You”.
”I put a Shell on you”, el primer gran single de “Creedence Clearwater Revival”
Justo al año siguiente publican a primeros de año “Bayou Country” (1969) donde el sonido Creedence queda patente en todos y cada uno de los temas. Aquí John Fogerty se libera de determinados estigmas de glorias pasadas a la hora de componer y lo hace partiendo de sus principios y su experiencia. Nos encontramos con “Proud Mary” como un tema brutal, imperecedero, sempiterno, y que ha sobrevivido a las llamaradas de los distintos estilos que desde aquella época han ido pululando por todo este circo del rock. Tenemos otros temas como la propia “Born on the Bayou” de imposible olvido, o “Bootleg” de marcado acento acústico con raíz sureña. A partir de este disco es cuando podemos hablar de que la CCR tiene discos redondos y no canciones en algunos de ellos, todo lo que la CCR hizo fue glorioso, y todos los temas son singles en potencia. La facilidad con la que Fogerty combina fuerza y melodía sólo le compete a él y sólo se le puede reconocer a él. Y es en este álbum donde las composiciones de John toman más fuerza que las versiones. Son mejores y más acertadas, con sello personal de la casa.
”Proud Mary”, uno de los mejores temas de la historia del rock…
Durante el mismo año registran su tercer trabajo “Green River” (1969) en verano, y apenas medio año después de ver la luz el anterior, con lo que la prolífica actividad compositiva de John iba en aumento, y más en una época dominada por los continuos conciertos, sin apenas tiempo de pararse a componer y a rebuscar ideas, hecho que acrecienta la leyenda Fogerty, tipo que, aquello que le viene lo plasma en el disco, no lo pule, no lo superproduce, simplemente registra aquello que tiene claro. Green River es un trabajo maduro, con una base rítmica más contundente y sobretodo, más compenetrada, de hecho el disco se grabó entre shows y shows, y eso es audible en el mismo disco, se nota la brillantina, pericia y destreza que da el directo continuado. Temas del calado de la propia “Green River” o “Bad Moon Rising” reflejan el posicionamiento real de la banda, incluso su lado más oscuro, que también era bueno mostrarlo. John siempre ha sido un letrista, sino político, sí que consciente de los distintos cambios sociales según las épocas en que ha venido viviendo y vive. La balada “Lodi” bien puede servirnos también de ejemplo para este disco.
”Green River”, el tema que dio título al tercer disco de la Creendence
Ya sonaban masivamente en los charts y ya habían colocado varios temas en altas posiciones de la Billboard. Como cuchillo en mantequilla entró su cuatro trabajo de estudio, que vio la luz en 1969 y fue bautizado como “Willy And The Poor Boys” (1969), un álbum insigne en la trayectoria de la música rock, en lo más alto del escalafón de todo lo preciado del rock, y como continuación de “Green River” en un estado de nirvana compositivo (¡tres discos en un solo año!), editan temas de un orgásmico rock como la exquisita “Fortunate Son”, “Down on the Corner”, “Poor Boy Shuffle” donde la armónica se adueña del paraíso Creedence. Están en lo más alto, el momento hay que aprovecharlo y es justo al año siguiente cuando editan “Cosmo’s Factory” (1970), trabajo con el que por fin alcanzan el liderato de las ventas de la lista de éxitos inglesa, amén de posicionarse número 2 en los USA. Hacemos revisión de este trabajo en nuestra sección de clásicos.
”Down of the Corner”, otro gran clásico del rock de 1969
Siguiendo en el mismo año y manteniendo la esencia que los ha caracterizado siempre, ponen a la venta en navidades “Pendulum” (1970), lo que sería a la postre el penúltimo trabajo de la banda y el último en el que Tom Fogerty participa. La banda, y sobre todo John, recibieron durante el año anterior a la edición de Pendulum constantes críticas del sector más conservador de la prensa especializada americana, tildándolos de banda de éxitos y comercialidades varias (nunca más lejos de la realidad), por lo que este trabajo tuvo su pequeño matiz de querer dar un golpe en la mesa en plan “hacemos lo que nos da la gana”. Esto les costó un cierto retiro de su legión de fans ya que, tan sólo “Have you Ever Seen the Rain” y la que introdujeron como cara B “Hey Tonight”, podrían salvarse de la quema y permanecer en el status Creedence. El resto son composiciones dedicadas a rellenar un álbum tan desesperante como brillante, tan desilusionante como satisfactorio. Es el álbum de la discordia, el trabajo en el que no nos ponemos de acuerdo nunca, ni siquiera ellos, los propios miembros de la banda. Tom comentó en cierta ocasión que “Pendulum fue el final de mi relación con la banda y con mi hermano en cuestiones musicales, pero fue el mejor final que pudo hacerse en estudio y me siento orgulloso de haber dejado a la CCR con este disco tan sublime”. El tiempo ha situado a Pendulum a la sombra de sus grandes obras, pero este disco, por sí sólo, es un sobresaliente sin reparos.
Tom Fogerty (1941-1990), siempre a la sombra de su hermano John
Con Tom fuera de la banda, John intenta democratizar el asunto y acuerdan seguir sin su hermano, pero aportando cada uno sus propias canciones, e interpretándolas de la misma forma, tanto en estudio como en directo; el resultado: “Mardi Grass” (1972), un bajón sin fisuras entre la crítica ni los fans con respecto a todo lo anterior. Puede que fuera la falta de Tom en la banda, o el arsenal compuesto en tan solo cuatro años, el caso es que Mardi Grass, sin ser un disco mediocre, es un plástico que, de ser el único que la CCR hubiese sacado, se hubiese quedado en eso, un disco de una banda californiana más, que para los buscadores de oro en el viejo oeste les hubiese venido bien, pero que no tiene los suficientes kilates para estar a la altura de lo que estos músicos fueron capaces de ofrecer. No tiene malos temas, pero no hay gancho, no hay un feeling implícito en él, la balada “Someday Never Comes” es auténtica, pero no tiene a mi entender la melancolía que otros temas han tenido y mantienen, incluso rockeando con “Sweet Hitch-Hiker” no acabaron de convencer ni a la parroquia roquera, ni a la sureña, ni a la bluesera.
”Someday never comes” (1972), los últimos coletazos de una leyenda…
Hasta aquí llegó el legado Creedence, y hay quien dice que si hubieran seguido hoy serían más grandes que los Rolling o los Beatles, y hay quien defiende que pararon en el momento justo (un servidor), quién sabe, el caso es que lo que han dejado para la posteridad ha servido y sirve a miles de bandas para versionar, aprender y disfrutar de todo ello, así como a los rockeros y amantes de la música en general, para deleite continuado de estos clásicos.
Hay dos box set editadas con las que puedes obtener su discografía sin perder detalle, una es Creedence Clearwater Revival Box Set, formada por seis cedés que hacen repaso a toda su discografía siguiendo orden cronológico, incluso empezando por la etapa preCreedence, incluyendo directos, temas extras y demos. Muy interesante. En formato Box set pero con discos de cajetilla de plástico.
Por otro lado y de edición en 2009 en formato card y Box Set de cartón bastante interesante, nos encontramos con toda su discografía a un precio asequible y ordenada. Eso sí, sin extras, aunque se incluye un libreto bastante interesante para los más curiosos.
Si tenéis ocasión, no dejéis de asistir a un directo de John Fogerty, cuyo repertorio tiene el 50% de su etapa como CCR. No os defraudará.
Siempre Creedence!!!. Creedence Clearwater Forever!!!
Autor: Jesús Cabezas (Noko)


























