LUCA TURILLI’S RHAPSODY – SALA BIKINI, BARCELONA – 16/11/2012
L.T.RHAPSODY se estrenan con buena nota
Tras la escisión sufrida por RHAPSODY OF FIRE, las expectativas eran máximas (al menos por parte de servidor) por ver de lo que era capaz el bueno de Luca Turilli, ahora que puede dar rienda suelta a su creativo potencial lejos de su compañero de fatigas Alex Staropoli. Con una más que aceptable entrada, la Sala Bikini de Barcelona acogió al maestro italiano con gran entrega y entusiasmo. Antes de eso, los chicos de VEXILLUM, ORDEN OGAN y FREEDOM CALL, se habían encargado de caldear el ambiente. Una lástima no haber podido disfrutar de ninguno de ellos ya que, procedente de Tarragona, llegué justo para el inicio de Luca Turilli’s RHAPSODY.
Sassy Bernert, el complemeto ideal para la voz de Alessandro Conti
Un nada habitual «Riding the Winds of Eternity», extraído del «Symphony of Enchanted Lands», sería el encargado de encender la mecha, tras la intro “Quantum X”, que inaugura la primera entrega de la nueva etapa de Luca y sus RHAPSODY. Más representantes de “Ascending to Infinity” con las siguientes «Clash of the Titans» y la excelsa «Tormento e Passione», en la que apareció por primera vez la cantante Sassy Bernert, dispuesta a dar el apoyo vocal a un Alessandro Conti que demostró su increíble don tema tras tema. El excantante de TRICK OR TREAT, no desfalleció ni un momento, haciendo honores tanto a Olaf Hayer (cantante habitual de Luca en solitario) como a Fabio Lione (RHAPSODY OF FIRE), ahora bien, también hay que decir que se mostró algo insípido de cara al público. Alessandro, levantaba los brazos y el público respondía, pero, sinceramente, no le vi metido en el papel de frontman. Quizás aquí si que podemos decir que la losa de Lione pesa demasiado, pero bueno, también hay que darle tiempo a Conti, que poco a poco irá cogiendo tablas y nos hará disfrutar aún más en directo.
Patrice Guers, el bajista francés de Luca Turilli’s RHAPSODY
Este hecho, sumado a la algo floja “Experiencia Cinemática” que tanto nos prometían los italianos, con bailarina incluida, enfundada en traje de luces, en una ocasión, y en otra jugueteando con dos abanicos, que corta el ritmo del concierto, hace que hoy por hoy, si tuviera que escoger entre las dos versiones de RHAPSODY, me quede con el directo de RHAPSODY OF FIRE. Dicha experiencia se redujo a una pantalla de fondo, por la que iban apareciendo imágenes del grupo, la portada del “Dawn of Victory”, el vídeo de “Dark Fate of Atlantis”, mientras estaba siendo interpretada, o los créditos finales con todos los protagonistas de la puesta en escena vivida.
Alessandro Conti con su luminoso pie de micro
El resto de show, estuvo muy apoyado en el material más antiguo de RHAPSODY, así como de la etapa inicial de Luca en solitario. Temazos como el «Dawn of Victory», “The Village of Dwarves”, «The Ancient Forest of Elves», “Warrior’s Pride”, «Forest of Unicorns» o «Demonheart», se compaginaron a la perfección con las nuevas “Excalibur”, “Of Michael The Arcangel And Lucifer’s Fall” o «Son of Pain», la más reciente de RHAPSODY OF FIRE en aparecer, con nieve cayendo sobre nuestras cabezas y otra vez con Sassy al micro. Y como colofón final, no podían faltar «Emerald Sword» ni «Warrior of Ice», antes de que sonara la intro de rigor “Ira Tenax”, que abre el primer disco de RHAPSODY: “Legendary Tales”.
El maestro italiano de las seis cuerdas Luca Turilli
A pesar de todo, no penséis que fue un mal espectáculo, ya que como he dicho se cerró con muy buena nota y el set list estuvo a la altura. Como fan de Luca Turilli, me quedé con ganas de más material en solitario, como de su tercer disco “The Infinite Wonders of Creation” o del Luca Turilli’s DREAMQUEST: “Lost Horizons”, que se omitieron por completo, pero en definitiva la gente respondió muy agradablemente ante la banda. Los músicos son una pasada: Mikko Härkin a los teclados, el batería Alex Landenburg, que nos regaló un gran solo, al igual que el inquieto bajista Patrice Guers y, como no, la espectacular garganta de Alessandro Conti. Todo el conjunto hace prometer los mejores augurios para Luca Turilli’s RHAPSODY, de los cuales ya esperamos ansiosos la segunda entrega discográfica.





























