MAGO DE OZ + BREED 77 – 01/11/2008 VISTALEGRE (MADRID)
Vistalegre esperaba ansioso la salida de Mago de Oz. Aunque el palacio estaba lejos de reflejar un lleno total, había mucha gente esperando un concierto que se había retrasado demasiado. Pero antes, Jose y Txus salieron al escenario a presentar al grupo que abriría para ellos: Breed 77. Los definieron como uno de los grupos más auténticos que se habían encontrado en sus viajes.

Breed 77 es un grupo de metal con todas las letras, que combina voces y riffs cercanos al death metal y algunos pasajes de guitarra acústica de claro corte flamenco. Para los que no conocían el grupo y habían leído que eran ingleses, fue una sorpresa que su cantante hablase un perfecto castellano con cierto acento andaluz. Las dudas quedan despejadas al conocer que el grupo es natural de Gibraltar.
Así pues, Breed 77 salieron a escena dispuestos a meterse al grupo en el bolsillo. La formación derrochaba fuerza, con un buen tandem de guitarras y una batería muy potente.
Su vocalista demostró ser un gran frontman, que no dejó de animar al público ni de moverse por todo el escenario durante toda la actuación. Aunque en un principio los aplausos fueron tímidos, no les costó mucho esfuerzo arrancar sinceros vítores del respetable.
El estilo de Breed 77 dista mucho del de Mago de Oz, por lo que su elección podría parecer a priori algo arriesgada, no obstante el resultado fue excelente y tras presentar algunos de sus temas (uno de los que más me gustó fue “Jihad”) y una interesante versión de “We Will Rock You”, Breed 77 se despidieron del público de Vistalegre entre aplausos, prometiendo regresar el año que viene.
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Eran las 21, y tras la brutal descarga de BREED 77, era el momento de que se apagaran las luces y terminara la espera para que toda la congregación de devotos fans que se habían reunido en el Palacio de Vistalegre disfrutaran de ese grupo tantas veces comentado, para bien y para mal, en los últimos 10 años de nuestra historia musical. MÄGO DE OZ eligieron este emplazamiento para presentar ante su querido público madrileño su última y ligera obra “La Ciudad de Los Árboles”, así como su nuevo DVD en directo, “Barakaldo D.F.”, y su gente no falló a la cita pues pocos minutos antes de que se plantaran sobre el escenario el recinto presentaba una entrada que, sin ser incómoda, tampoco dejó un solo hueco libre.
Luces fuera y las grandes pantallas laterales se encendieron mostrando a la banda saliendo del vestuario en dirección al escenario mientras por los altavoces sonaba esa gran canción dedicada al eterno Big Simon titulada “Y serás Canción”… La joven multitud, por supuesto, ya se la sabía de memoria y no hubiera dudado en cantarla entera de no ser porque a mitad de la misma el telón comenzó a abrirse y comenzaron las primeras notas de la intro de “La Ciudad de los Árboles”.
Pueden gustarte o no, hay quienes consideran que Mägo de Oz ni siquiera hacen heavy metal (aunque, para que mentir, el 70% de su público lo es o lo será más adelante…) pero no entraré en esos detalles aquí… Lo que me gustaría recalcar a la hora de comentar el comienzo del concierto es que el grupo madrileño ha alcanzado unas cotas de espectáculo que prácticamente nadie puede reprocharles. Con cada disco no escatiman en gastos para hacer que sus conciertos se conviertan en una oportunidad visual única para lo que este país está acostumbrado y eso es digno de tener presente cada vez que se hable de ellos, para bien o para mal.
En esta ocasión, en la intro fue protagonista un árbol enorme que comandaba todo el escenario y, bajo él, toda una compañía de teatro disfrazada de los más pintorescos personajes del bosque mágico que cada uno pueda tener en su mente. Vestidos con ropas fluorescentes volvieron a dar una grata sorpresa a numeroso público joven que allí se dio cita. Tras ellos surgió todo el grupo para interpretar el tema que abre y titula su último disco “La Ciudad de los Árboles”.
Ni que decir tiene que ya todo el mundo se sabía de pe a pa este nuevo tema y que los siguientes fueron recibidos con el mismo entusiasmo por todo el mundo y, sobre todo, por su público más heavy, pues se trataron ni más ni menos que de “El Santo Grial” y de “Van a Rodar Cabezas”.
En este punto habría que decir que un servidor notó cierto relajamiento o despiste por parte de la banda, con algún que otro problema de micro y un Jose que entró tarde en un gran porcentaje de las estrofas de la mayoría de las canciones. No iba a ser el concierto más pasional de la banda que se haya podido ver y problemas con la petaca de sonido y algún que otro detalle ya nos lo estaban haciendo ver. Pero, de igual forma, habría muchos momentos a destacar que seguiremos desgranando a continuación.
El siguiente tema en sonar fue “Hazme un sitio entre tu piel” y, en cierto modo, este tema me hizo entender que no tendríamos grandes sorpresas en cuanto a setlist en esta nueva gira. La razón, bajo mi punto de vista, es que el grupo ha decidido seguir la filosofía con la que han sacado un disco como “La Ciudad de los Árboles”. La de relajarse, la de disfrutar tocando y la de ofrecer conciertos sencillos, divertidos y repletos de sus más laureados singles, que ya habrá tiempo de complicarse con Gaia III…
Así, tras repetidas muestras de agradecimiento de Jose hacia sus fans, continuaron cayendo temas ya tan clásicos como “El que quiera entender que entienda” o el nuevo “El Rincón de los Sentidos”. “Alma” fue dedicado con gran acierto a todos aquellos que padecen algún tipo de enfermedad crónica pero que, a pesar de ello, siguen luchando por vivir día a día y no dudan a acercarse a un concierto como este para disfrutar de la vida.
Tras él fue momento de recuperar ese tema de “Finisterra” llamado “Hasta que el cuerpo aguante” en el que pudimos disfrutar, a la segunda voz, del estupendo Toni Menguiano (¿para cuando ese nuevo disco de NEOMENIA Toni? Ya hay ganas…) y de una participación masiva de todo el público que no paró en todo el concierto de enviar muestras de cariño al grupo, mensajes en carteles, sábanas, etc… Y es que, si bien muchas veces ya uno se cansa de escuchar a aquellos que ya critican a un grupo como Mägo de Oz, que hace tiempo que se posicionó en un lugar propio donde no creo molesten más que a los más picajosos y ociosos…, lo que no es tan habitual es hablar de el profundo amor que procesan los seguidores de este grupo sobre todos y cada uno de sus miembros. En ese aspecto MÄGO DE OZ es probablemente, a día de hoy, uno de los grupos más afortunados de este país y eso se nota en sus conciertos.
“Molinos de Viento” e “Y ahora voy a salir (Ranxeira)” llevaron el éxtasis a Vistalegre y, si uno se quedaba parado era prácticamente impulsado a botar por el resto de los asistentes a la citada plaza de toros.
En este momento el concierto se paró y dio pie a que Txus tuviera su momento estelar cantando el antiguo tema del grupo “Lo que el viento se dejó”. Un blues en clave de humor que contó con el apoyo de Carlitos a la guitarra y los coros de Toni y Patricia Tapia para darle colorido y más ritmo si cabe al tema. La boca abierta volvió a dejar Jorge Salán tras este tema al interpretar su clásico solo de guitarra con influencias marcadísimas de grandes como Vai o Malmsteen y acabar ofreciéndonos la clásica Marcha Turca de Mozart junto al violín de Moha y, finalmente, junto a todo el grupo al completo.
Tras él, la sección folk del grupo se retiró para dar paso a una moto hinchable que apareció de las entrañas del árbol que reinaba en el centro del escenario y las primeras notas de ese tema tan simple, pero tan divertido de escuchar que es “Mi nombre es rock’n’roll” hiciera levantar los cuernos a todo el mundo a la vez.
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En estos momentos la banda ya estaba mucho más animada que al principio del concierto y, sin ser su mejor show, pudimos empezar a un Jose muchísimo más dinámico, más juguetón con el pie del micro y con mucha más interacción entre sus miembros. Frank no falló ante sus fans, siempre con su sonrisa a cuestas y el resto del grupo comenzó a sentir el calor del público y del concierto.
Con estas premisas entraron mucho mejor temas como la rescatada balada “Adios Dulcinea” o el potente “Poema de la lluvia triste”, que a su vez marcaría un notable descenso en la calidad del sonido respecto a lo que habíamos estado viviendo en todo el concierto anterior, aunque en la siguiente “La Posada de Los Muertos” poco se notaría puesto que la verdadera fiesta se desarrollaría entre el público deseoso de alzar su cerveza y brindar por sus “mago”.
Seguían los problemas de sonido y en el siguiente bis fueron estrepitosos. “La Costa del silencio” recibió una amputación sonora de prácticamente 30 segundos que a todo el grupo se le debió hacer eterna y que solo se salvó gracias a un público que continuó cantando el tema mientras sobre el escenario solo se escuchaba la batería desenchufada de Txus y se veía a todo el grupo muy preocupado por lo que estaba ocurriendo en una noche como esa.
Por suerte el sonido volvió, y a pesar de algún pequeño corte más la fiesta no se detuvo. Los últimos bises serían para, primero, una sorpresa en forma de nueva canción que MÄGO DE OZ han compuesto para la próxima serie de TVE llamada “Águila Roja”, titulado “Puedes Contar Conmigo”. Su estribillo y estructura no resultarían nada extrañas para cualquier asiduo al grupo por lo que pronto todos nos la sabíamos de memoria y, puestos a sabernos temas de memoria no quedaba otra que acabar con la clásica “Fiesta Pagana”, que puso el colofón total a una noche que, si bien no fue la mejor de las que un servidor ha visto realizar a los madrileños, si que cumplió con las expectativas de volver a demostrar que son una institución musical en nuestro país y más allá de nuestras fronteras. Que han conseguido hacerse con un público fiel, que, por mucho que se piense, creo sinceramente que va mucho más allá de modas sino que ofrece la posibilidad a gran número de generaciones de presenciar un magno espectáculo que pocos podrían haber predicho que pudiera logra un grupo dentro de nuestra, casi siempre, temerosa cultura musical nacional.
Confetis, espectáculo pirotécnico, un despliegue actoral digno de mención y un grupo que prometió tomarse unas buenas cañas con su gente en las barras de la Plaza de Toros de Vistalegre, fueron el colofón final para un concierto en el que un grupo que probablemente no tuvo su mejor día fue levantado una y otra vez por un público que les quiere y no les deja tropezar más que lo justo para saber que están ahí, con ellos, por el simple hecho de que sus canciones les hacen felices. Esto es la música, ni más, ni menos.
Autor: David Rodrigo (Coon) y Daniel Velasco Alonso



























