Marian Celma, la “Heroína del silencio” (Especial 8M)
Hoy, día de la mujer, tenemos el orgullo de contar una historia muy especial, de esas que merecen la pena ser difundidas para que lleguen al corazón de todos nuestros lectores. Nuestra protagonista es Marian Celma, una zaragozana que ha vivido casi toda la música que se ha fraguado en su ciudad, y decimos “casi” porque, a raíz de su sordera profunda, ya desde niña, ha tenido que seleccionar muy bien la música que le llegaba a sus restos auditivos del 10% en ambos oídos. Esto quiere decir que Marian se esforzaba, no el doble, sino el triple o más, para poder entender muchas de las letras de las canciones que para ella eran inaudibles, con la inestimable ayuda de su madre.

Desgraciadamente, Marian perdió el sentido del oído a la temprana edad de ocho años, por una negligencia médica, pero, aun así, ha seguido la carrera de bandas como HÉROES DEL SILENCIO, a los que está muy unida, no solo como seguidora. Ella vivió momentos inolvidables al lado de cada uno de los componentes de la banda, gracias a residir en Zaragoza y poseer amigos en común, a su vez íntimos de algunos de los músicos de HÉROES. Por ese motivo, ha podido verlos, tocarlos y respirarlos tan de cerca, incluso llegando a tomar copas con alguno de ellos.
Su discapacidad no fue una barrera, más bien la impulsó a vivir cada uno de esos pequeños o grandes momentos con más intensidad, aún a sabiendas de no poder entenderles. Por si fuera poco, colecciona todo lo referente a HÉROES DEL SILENCIO, su banda zaragozana favorita. “No tendré muchas cosas, pero las que más valoro son las que he adquirido en la época en que los seguía, con mucho esfuerzo económico, por supuesto, y, de una parte a este tiempo, sigo completando cosas que no pude adquirir en la época. La caja ‘The singles’ es una de las piezas que más ilusión me hizo tener”.

Esta “Heroína del silencio”, vivió aquellos tiempos muy vehementemente. Recordemos que era una etapa en la que HÉROES DEL SILENCIO estaba en la cresta de la ola, a principios de los años noventa, cosechando cada vez más fama, incluso fuera de nuestras fronteras. Según Marian, por mucho tiempo que haya pasado, echa la vista atrás y le parece que hubiera sucedido ayer. Su primer contacto, en directo, con la banda zaragozana fue nada menos que en el Paseo de la Independencia, en el año 1987, en las fiestas del Pilar.
Ya después, la música de HÉROES DEL SILENCIO se convirtió en algo primordial en su vida; en su segunda piel. Los conoció ese mismo año 87, gracias a que su vecina le dejó una cinta de casete. “No entendía al cantante Enrique Bunbury, pero me enganchó la música con los restos de audición que me quedaban. Me quitaron un 90% en ambos oídos, así que, ‘gracias’ a un solo audífono me ampliaba el sonido y podía escuchar la música que me gustaba por aquella época. Unos años más adelante, gracias a mi pareja Jesús, me pude permitir ponerme el primer audífono en el oído izquierdo, a la edad de 24 años”.

Según nuestra protagonista, en pleno siglo XXI, la suya debería dejar de ser una discapacidad invisible: “Invisible porque no se nos ve, por lo tanto no se nos entiende. Aunque vean las prótesis auditivas, tampoco saben cómo hablarnos. Nuestro mundo es un ‘idioma’ que no todo el mundo comprende. La comunicación es primordial para un buen entendimiento fluido. La mayoría de la gente no es consciente porque no ha perdido ese sentido, por lo tanto cuesta ponerse en nuestra piel”. Celma añade que, dentro del mundo del silencio, hay varios tipos de sordera: por un lado están los que han nacido sordos desde su nacimiento: los “pre-locutivos”. A ellos se les nota que son sordos y, cuando la gente los oye hablar, en ese caso se esfuerzan más para hacerse entender. Luego está el ejemplo de Marian, que perdió su capacidad auditiva después de haber aprendido a hablar, por tanto es “post-locutiva”.
En su caso, como puede hablar bien, si les dice que es sorda, sus interlocutores le hablan alzando la voz, cosa totalmente contraproducente. “La gente, cuando me oye hablar bien, no me cree o, si lo hace, me trata como si fuese una sordera leve, gritándome cuando eso no debería hacerse, ya que nos distorsiona el sonido. Es decir, sin vocalizar ni pronunciar bien las palabras no vamos a entender, aunque claro, no todo el mundo sabe hacerlo”. En la actualidad, para más inri, el uso de las mascarillas para prevenir contagios por el covid-19 ha dificultado el entendimiento. “Como persona sorda, mi medio de comunicación son las expresiones faciales, no solo el leer los labios. Así pues, al cabo de tres meses de confinamiento, salir a la calle por primera vez y ver a las personas con mascarillas quirúrgicas me hizo llorar mucho”.
Efectivamente, el uso de mascarillas resulta una gran barrera para su discapacidad, y, hablando sobre el tema, Marian añade que “muchas de esas barreras son muros que nos ponen las personas que no piensan en nosotros. No estamos limitados, el límite nos lo ponen. Por ejemplo, las megafonías y locuciones de hospitales, centros comerciales, transportes, etc. Otro ejemplo es todo lo relacionado con trámites telefónicos y más ahora con la pandemia. Somos los grandes olvidados”.

El pasado año 2021, Celma editó el libro «Promesa cumplida, silencios ocultos que se abren a la luz», en el que explica cómo ha sido su periplo hasta la actualidad, una obra recibida con entusiasmo por parte de la comunidad sorda. De todas maneras, es un libro que va enfocado al público en general, ya que toca el tema del maltrato físico a la mujer y la enfermedad del cáncer de su madre. Todo lo recaudado por la obra, unos 460 €, ha sido destinado a la lucha contra el cáncer, como forma de hacer un homenaje póstumo en memoria de la madre de Marian. “Nadie estamos exentos de padecer esta maldita enfermedad. Así pues, quise aportar mi granito en la lucha contra el cáncer, con la ayuda de mis amigos principalmente, y gracias al libro he conocido otras personas maravillosas”.
En palabras de la propia Marian Celma, las mujeres sordas están más predispuestas a sufrir el doble que las demás mujeres. “Les diría que nunca se callen, que sigan defendiendo lo suyo, sus derechos y libertad. Si algo no encaja, que denuncien”. Afortunadamente, nuestra «Heroína del silencio» fue sometida a una operación en abril del 2019, para que su cerebro pudiera interpretar el sonido, teniendo que estar un mes después en el más absoluto silencio, para que cicatrizase la herida. “Ya al mes, me activaron al mundo del sonido. Tuve que trabajar muchísimo e ir al logopeda por la mañana y por la tarde, a diferentes sitios. Tuve que entrenar sin descanso la cóclea, donde tengo insertados doce electrodos para que así las señales eléctricas se convirtieran en acústicas y el cerebro lo pueda interpretar como sonido. Después de casi un año entrenando duramente, se desata una pandemia mundial, en la que de repente vamos todos con bozal”.

Gracias al implante coclear, Marian percibe frecuencias graves que antes no tenía, las cuales pudo escuchar por primera vez. “Por ponerte un ejemplo: yo sabía que Joaquín Cardiel hacía los coros con Enrique Bunbury, pero hasta que no llegó el implante coclear no pude apreciarlo. De todas maneras, el implante coclear no es milagroso”. Al margen de la felicidad por poder percibir la música de HÉROES DEL SILENCIO, descubrir el rumor del mar o volver a oír a sus gatos es algo que agradece.
En cuanto a los conciertos, su manera de disfrutarlos dependerá de la adaptación de la salas, ya que no todos los locales están actualizados con el sistema del bucle magnético. “Solo conozco un local de música en toda Zaragoza que tiene bucle magnético, es el Rock and blues. Es una maravilla poder percibir el sonido sin ruidos externos que te dificulten la comprensión de lo que estás escuchando. En alguna ocasión, me ha tocado aguantar a los típicos personajes que se colocan detrás de ti y arman un escándalo con sus voces. Nunca he entendido para qué pagan un concierto si luego no escuchan. En una de esas ocasiones, tuve que hacer esfuerzos tremendos para poder escuchar el concierto, leyendo los labios de las personas”.
Tras varios años de lucha, nos explicaba Celma que recientemente han colocado el bucle magnético en el teatro principal de Zaragoza y que solamente un cine en toda la ciudad cuenta con ese sistema: el Cine Palafox, situado en el Paseo de la Independencia nº 12. Poco a poco, se van logrando avances, pero todavía es largo el camino por recorrer. Esperemos que, después de leer este artículo, seamos un poco más conscientes de la realidad de las personas con discapacidad auditiva e intentemos facilitarles la existencia aportando nuestro granito de arena. ¡Feliz día de la mujer!


























Impresionante historia. Solo puedo desearte lo mejor Mariam y espero que sigas siendo fan de los HDS por mucho tiempo y que todo te vaya bien. Cuidate.
Un abrazo. Marchoso Benito
Muchas gracias por tus palabras y por tu tiempo, Marchoso Benito.
Tiempo.. Hoy en día, muy valioso para lo rápido que vivimos.
Héroes para siempre 🤘🏻
Un abrazo.
Marian Celma