Max & Igor Cavalera Return Beneath The Arie, Sala Cats, Madrid 30/11/2019
El sábado 30 de noviembre teníamos, los amantes de la época dorada de Sepultura, una cita ineludible con los hermanos Cavalera, un setlist basado en esas obras maestras del Thrash metal que son Beneath The Remains y Arise era la excusa perfecta. Ni el chapucero anuncio de la gira por parte de la agencia de los Cavalera, anunciando el show prácticamente a 2 meses vista del mismo, ni las incomodidades de la sala Cats, de las que luego hablaremos, fueron problema para que se colgase el cartel de no hay billetes semanas antes del concierto.

Siempre he tenido a la familia Cavalera como la Kelly Familiy del metal y no pierden opción para meterte alguna banda del clan familiar a la menor ocasión, y así fue con Healing Magic. Tras este nombre nos encontramos al menor de los hijos de Max Cavalera, Igor, tocando el bajo y cantando, por cierto con un registro muy similar al de su progenitor. Healing Magic es un trío formado hace escasamente un año y con solamente un EP en el mercado. La banda practica una especie de sludge metal bien pesado pero que no consiguió del todo conectar con el público, un público que se preocupaba mas de procurarse un buen lugar, dado que las malditas columnas que inundan la sala Cats impiden la visión del escenario salvo que estés bien ubicado, que de la actuación del trio de Arizona. Por cierto hablando de la sala, estos señores vieron negocio y tuvieron la brillante idea de cobrar 8 euros por una miserable cerveza, algo que ni en ciudades europeas como Londres o Paris pasa en la salas de conciertos, las cuales dan mil vueltas a las de aquí y es que si esto no es un atraco a mano armada poco se lleva. Pues eso Healing Magic, estuvieron correctos y poco más, sin pena ni gloria.
Seamos sinceros, teníamos muchas dudas sobre los que no podía deparar el show de los hermanos Cavalera esa noche, no por Igor, sino por el estado de forma de Max, es cierto que la gira en la que tocaron el Roots no estuvo del todo mal y el espectáculo duró lo que le duró la gasolina a Max, es decir medio show hasta que aquello se convirtió en una verbena. Afortunadamente eso no sucedió en Madrid y disfrutamos de un concierto digno de la leyenda que atesoran los hermanos a sus espaldas.

La locura estalló en la sala casi desde el minuto uno, mientras los primero acordes de Beneath The Remains atronaban en el ambiente, acto seguido Inner Self y Stonger Than Hate acabaron por sacudir los cimientos de la sala Cats mientras la guerra era total en las primeras filas. Por si no habíamos tenido suficiente Max y los suyos nos descargaron la brutal Mass Hypnosis, seguida por Slaves Of Pain y Primitive Future ponían punto final a la parte del Beneath The Remains. A todo esto veíamos a un Max mucho mas centrado en tocar la guitarra que lo habitual y sufriendo menos vocalmente que lo acostumbrado y siempre bien escoltado por Marc Rizzo y Mike Leon de Soulfly a la guitarra y al bajo, respectivamente. Toda esta magia que desprendían estos viejos temas nos indicaba que ese día estábamos en el lugar adecuado y en el momento adecuado.
Pero la noche sólo había hecho mas que comenzar y era tiempo de repasar el material de Arise y así sonaron magistralmente clásicos como Arise, Dead Embryonic Cells, Desperate Cry o Altered State para finalizar con esa gloriosa versión de Motörhead que es Orgasmatron y que Sepultura grabó como cara B del Arise. Un crecido Max al grito de “nosotros somos los verdaderos Sepultura” nos obsequió con la mítica Refuse/Resist del Chaos A.D antes de poner el punto final con el clásico medley verbenero e innecesario de Beneath The Remains/Arise/Dead Embryinic Cells.

Lamentablemente el incumplimiento del horario de apertura por parte de la sala hizo que nos quedásemos sin alguna que otra canción más, aunque la cara de satisfacción de los asistentes era más que notable, ya que sin duda alguna lo que vimos esa gran noche fue los más cerca que jamás volveremos a estar del espíritu de los primeros Sepultura. Esta vez si, Max e Igor Cavalera demostraron estar a la altura y nosotros mas felices que unas castañuelas.
Texto y fotos: Txiki y Urdín (Fotos en Londres con móvil)

























