METALWAY 2009 – SEGUNDO FIN DE SEMANA

Con el sabor agridulce del fin de semana anterior y con la “resaca” metida en el cuerpo aún, casi sin darnos cuenta se echó encima el día de volver a Zaragoza para disfrutar de un fin de semana que solo con ver el cartel ya impresionaba. A las siete de la mañana, reunidos para coger un autocar rumbo al festival, había una noticia que pasaba de boca en boca: Michael Jackson había muerto. Una noticia que aparentemente poco tenía que ver con los que estábamos allí y los que nos esperaban en Zaragoza, pero que fue la comidilla del fin de semana. Y ya lo emplearan en bromas, en homenajes o en alabanzas, todos sabíamos que se había ido un grande de la música, más allá de escándalos y excentricidades.
Dejando de lado la triste noticia y pensando en lo que teníamos por delante, volvimos a utilizar la música como revitalizante para llenar nuestras baterías personales, soportar el largo viaje en autocar y llegar a punto para los conciertos. Como ya ocurriera el fin de semana anterior, el viaje y el montaje de la tienda (aunque esta vez sin un soplo de viento) llevó un tiempo que nos hizo perdernos a BLACK STONE CHERRY, quienes al parecer dieron un excelente concierto, y a los reformados PRONG. Con esas, el primer concierto del que podemos hablaros llegó un par de minutos antes de las dos de la tarde, bajo un sol abrasador y un calor sofocante.
EPICA
Los holandeses salieron al escenario del Metalway dispuestos a sobreponerse a las intempestivas horas y al hecho de que su pomposa música siempre es mucho más agradecida bajo un bonito juego de luces, la oscuridad de una sala y la atenta mirada de su público a las virtudes vocales de su soprano Simone Simons. Y lo cierto es que se sobrepusieron con mucha elegancia y buen hacer, apoyados al máximo en los guturales de Mark Jansen, que dio un concierto realmente soberbio para las circunstancias en las que le tocó actuar a la banda.
Así pues, y con una Simone Simons aumentando al albedo terrestre con su blanca piel ante los rayos del sol comenzó el concierto con “Indigo” y su evidente continuación del nuevo disco “The Obssesive Devotion”. Sonido regular pero bastante aceptable durante todo el concierto y una gran y activa asistencia del público fueron las notas más destacables del concierto de los holandeses, quienes lo dieron todo para que el sol zaragozano fuera consciente de la capacidad de convocatoria que tienen hoy en día ya temas como “Sensorium”, o lo hipnótica que se convierte la voz de Simone en la sentimental “Chasing the Dragon”.
El último disco de la banda “The Divine Conspiracy” tuvo mucha presencia en los 50 minutos de concierto del grupo y gracias a ello pudimos escuchar grandes temas y largos temas como “Fools of Damnation” o “Sancta Terra”, mientras entre ellos se intercalaron otros como los coreados y conocidos “Quietus”, del segundo trabajo del grupo, y la ya archiconocida “Cry For The Moon”, sin duda uno de los momentos más algidos del concierto junto con el espectacular y sinfónico “Consign to Oblivion”, que puso el punto final a una gran actuación que demostró que, más allá de la imagen exquisita que lleva la banda con su tipo de música, detrás hay unos auténticos currantes.
AMON AMARTH
Igualmente acompañados por un abrasador astro sol salían a escena Amon Amarth, orgullosos, arrogantes, prestos a luchar y listos para matar, como diría el señor Silverio Solorzano allá por el 87. Como decía el estribillo; han llegado desde el norte, arrasando Europa a su paso… Esa fue la sensación que nos quedó tras la descarga de los vikingos liderados por el gran Johan Hegg.
Un espectacular telón con la portada de su último trabajo “Twilight of the Thunder God” cubría el fondo del escenario y servía de introducción gracias al homónimo tema que interpretarían al empezar la conquista de estas tierras zaragozanas. Del mismo disco tocarían “Free Will Sacrifice”, “Varyags of Mirklagaard”, “Live for the Kill” y la grandiosa “Guardians of Asgaard” por la brutal pegada que posee. Otra de las que más cundió entre el afamado público sería la pegadiza e imprescindible “Pursuit of Vikings”, que nos hizo mover las insoladas cabezas sin descanso.
Johan recurrió en contadas ocasiones a su cuerno, cosa que me extrañó, quizás se le calentaba la cerveza con tantos calores, aunque no parecía faltarle hidratación a su garganta ya que rugía como nunca al interpretar temas como “Asator”, “Runes to my Memory”, “Fate of Norns” o “Cry of the Blackbirds”. Con “Death in Fire”, la hora de concierto llegaba a su fin, Amon Amarth se habían merendado el escenario sin piedad con once temas bien elegidos de entre su discografía, con un sonido inmejorable y con una total entrega por parte del público que aguantó estoicamente los 40 grados de calor.
TESLA
Nos merecíamos un descanso, un refrigerio y una escapada de los incesantes rayos del sol, por lo que, a poco de empezar la actuación de los legendarios TESLA, que por supuesto era uno de esos conciertos de obligado visionado dentro del festival, nos encontrábamos en una de las carpas del recinto, cercanos a la barra y apurando una fresquita cerveza a 8 euros el litro… como para no disfrutarla… Mientras nuestros cuerpos se reponían momentáneamente del primer esfuerzo del festival comezaron a sonar las primeras notas de “Forevermore”, tema del nuevo y celebrado disco de los americanos. La primera reacción fue la de levantarnos, asomarnos y echar una primera ojeada a los primeros compases del concierto… en el segundo movimiento ya estábamos dentro del show, atrapados y con ganas de volver a aguantar estoicamente todo lo que nos quisiera echar el sol encima… la ocasión lo iba a merecer.
“I wanna live” siguió demostrándonos la importancia que ha tenido entre los fans el nuevo disco de la banda y tras él “Modern Day Cowboy” nos trasportó directamente a los primeros años del grupo, allá a mediados de los 80 con aquel gran “Mechanical Resonance”, seguido por singles que recogieron el legado de este primer gran tema, cosas como “Hang Tough” o “Heaven’s Trail”, que destilaron clase por los cuatro costados.
Tesla nos estaban ofreciendo un concierto perfecto, un sonido envidiable y con una clase que sería difícilmente igualada durante el resto del día, siempre al mando de un Jeff Keith que con su voz rota y particular cumpliría con creces todas las expectativas que uno tiene cuando piensa en la trayectoria de este histórico grupo. “Getting Better”, “Into The Know”, “So What” y “Signs” fueron algunos de los temas que el grupo nos fue regalando para acabar a lo grande, con dos clásicazos de 1986 como “Cumin’ Atcha Live’ y “Rock Me To The Top”. Un final de auténtica fiesta que estoy seguro de que sorprendió a los más jóvenes del lugar, poniendo en sus mentes a una banda que quizás no esté dentro del círculo de las más grandes de los 80, pero cuyo legado es casi de obligada escucha.
TARJA
Después de los siempre efectivos Tesla, llegaba el turno para una mujer que se ha convertido con los años en casi un símbolo para las generaciones más jóvenes. La que fuera vocalista de Nightwish llegaba a Zaragoza dispuesta a demostrar que puede salir adelante por su cuenta.
Con el aparentemente claro objetivo de mostrarnos como suena su música en directo, Tarja nos entregó un par de temas de sus disco “My Winter Storm” y para sorpresa y regocijo de la mayoría de los asistentes a su concierto (quizás no tantos como cabía esperar) la vocalista nos presentó un setlist repleto de temas de su etapa en Nightwish.
Por supuesto no podía faltar “Wishmaster”, que sonó al principio del concierto, ni tampoco la versión de “Over The Hills And Far Away”. Más llamativas fueron las inclusiones de “Nemo” o “Once”. El resultado del concierto es la incertidumbre de si Tarja quiso aprovechar el festival para divertir a la gente con los temas que más conoce o si realmente sigue confiando más en el material de Nightwish que en el suyo propio.
Parece mentira que con una historia comparativamente tan corta y un estilo tan peculiar, el siguiente grupo haya conseguido un status y un grueso de fans tan significativo, algo que quedó demostrado ante la masa de gente que congregaron expectantes.
APOCALYPTICA
Y es que si hay una banda única, sin duda son Apocalyptica. Quizás su éxito sea desmesurado, pues las partes más importantes de su setlist son siempre versiones y sus temas propios solo apasionan a los que son muy, muy, muy fans del grupo.
Sin embargo ver a este trío de violonchelistas sobre el escenario es todo un espectáculo. A pesar de contar con unas enormes y espectaculares sillas, los miembros del grupo apenas se sentaron en una canción y era sorprendente verles ejecutar virguerías de todo tipo con unos instrumentos tan enormes y pesados como los suyos.
La sorpresa del día fue que contaran en el escenario con el ex vocalista de FUEL, Brett Scallions, para la interpretación de un par de temas, tales como “I don’t Care”. La banda era consciente de lo que los fans esperaban y nos regalaron las interpretaciones de “Werever I May Roam”, “Refuse/Resist” (imperecedero de Sepultura), la coreada “Enter Sandman” o la beligerante “Seek And Destroy”. “Last Hope”, “Life Burns” o la preciosa “Fight Fire with Fire” completaron un setlist bastante ameno y acertado. Ya no sorprenden tanto como antes, pero su progresión apunta buenas maneras.
Después de la actuación de esta todavía joven banda, le llegaba el turno a un grupo que ha sido uno de los iconos de nuestra música durante muchos años. Uno de los pocos afortunados que han podido colocar una de sus obras entre los discos más respetados y alabados de la historia del Heavy Metal.
QUEENSRYCHE
La expectación con este grupo era considerable, como cabría esperar. Los más realistas sabíamos que iba a predominar la presentación de su nuevo trabajo “American Soldier” y que los esperados temas de Operation Mindcrime y Empire, serían pocos. Lo que no podíamos esperar era lo que sucedió finalmente.
Queensryche empezaron el concierto verdaderamente bien, presentando temas de su nuevo disco como “Sliver”, “Death Man’s Words” o la contundente “Man Down”, que aunque tímidamente, calaron entre los que más habíamos disfrutado con su último disco de estudio. El clásico “Walk In The Shadows” fue verdaderamente agradecido por el público, que esperaba escuchar los mayores éxitos del grupo de un momento a otro.
De prono comenzó la intro de “Best I Can”, parecía que aquello despegaba, pero un fallo técnico tiró la canción por tierra, el grupo decidió no interpretarla y ni siquiera con la inmortal “Jet City Woman” levantaron el ánimo de un público que termino decepcionado, reconociendo la elegancia y el buen hacer de la formación, pero echando mucho de menos temas como “Revolution Calling” o “Queen Of The Reich”.
Por suerte, la verdadera fiesta aún estaba por comenzar, pero pocos o ninguno esperábamos que fuera a hacerlo de forma tan contundente. Era un concierto muy esperado, sin duda, pero superó todas las expectativas.
TWISTED SISTER
De Twisted Sister uno espera fiesta, uno sabe que va a escuchar temas que son fijos en cualquier fiesta de hard rock y heavy metal de los 80 que se precie, pero estoy seguro de que ninguno de los que allí estábamos, o al menos la gran mayoría, se esperara que fuera a presenciar uno de los mejores conciertos de todo el festival (con el permiso de unos suizos que llegarían al día siguiente a Zaragoza…). Una demostración de intensidad y energía que además fue una celebración y un homenaje a una banda que es, en su esencia más pura, todo lo que cualquiera puede pedirle a una banda de rock.
La banda venía, además, a celebrar el 25º aniversario de su disco más laureado, el “Stay Hungry”, el cual poco después sabríamos que representaría todo el setlist de los americanos y una de las preguntas que más pululaba entre los miles de asistentes que a estas horas ya nocturnas se reunieron para presenciar el concierto fue la de si el grupo daría buena cuenta de su conocido maquillaje y vestimenta o si, por el contrario, el afamado Dee Snider se dejaría caer sobre Zaragoza con una imagen más sobria y discreta…
Las dudas se disiparon pronto, para alegría de todos los allí reunidos… Tras los primeros acordes de “Stay Hungry” aparecía un Dee Snider perfectamente ataviado para la ocasión, con su traje de gala directamente sacado de 1984, acompañado de su inseparable micro rosa y maquillado tal y como todos queríamos verle… La cosa no podía empezar mejor y más si lo siguiente que tuvimos fue el subidón que es siempre un tema como “We’re not gonna take it”. Quizás era pronto para gastar una munición de este calibre, pero cumpliendo a rajatabla el orden del mencionado disco era lo que tocaba, y así lo disfrutamos todos los asistentes… Una fiesta que, gracias a la aportación hispana del guitarrista Eddie Ojeda, continuo con el sorprendente “Huevos con Aceite…” que a ritmo del coreado tema todo el mundo cantó para sorpresa y sonrisa de Snider.
La banda al completo se dejó la piel, buenos solos de Jay Jay French, una pegada brutal a la batería de Pero y un espectáculo digno de mención el que nos ofreció Mark Mendoza con su sufrido bajo, al que no cesó de mamporrear y atacar salvajemente para asombro de todos los que allí estábamos. Sonido perfecto y entrega absoluta hicieron que cosas como “Burn in Hell”, “Street Justice» brillaran con más fuerza de la que ya tienen, mientras que a “I wanna rock” no le hizo falta nada más que empezar para que todo el mundo se volviera loco y levantara los cuernos y los puños al cielo… ¡¡I wanna rock!! gritó al aire Snider de pronto, y todos al unísono pronunciamos la palabra mágica tras él… y el Rock atronó Zaragoza.
Con los sentimientos a flor de piel “The Price” vino a erizarnos el vello y a hacernos sentir el poder de este precioso medio tiempo en clave de balada, mientras que la cosa continuó magistralmente con “Don’t Let Me Down”, “The Beast” y puso el punto final “S.M.F.”, para un concierto al que, evidentemente le faltaron muchos clásicos (a quien no le hubiera gustado escuchar cosas como “The Kids are back”, “Be Chrool to your scuel” o “Under the Blade”), pero del que lo más importante fue, en esta ocasión, la banda, que, a sabiendas de que no iban a ofrecer todo lo que el público quizás les iba a pedir, lo suplieron con creces con un espectáculo intenso y brutal de principio a fin. Twisted Sister reinaron sin duda el 26 de Junio de 2009 en Zaragoza.
A lo que vino después le sobran las presentaciones…
MOTÖRHEAD
Motörhead son leyenda viva del rock, del metal, de la música. Cuando Lemmy, Phil Campbell y Micky Dee salen al escenario se para el mundo, todos miran, todos esperan y entonces el grupo empieza a tocar. Así, sin más. Sin decir hola, sin presentaciones. Nadie en su sano juicio esperaría que Lemmy se pasara cinco minutos jugando con el público, nadie puede esperar con derecho que Phil Campbell y el señor Kilminster se pongan a hacer poses en mitad del escenario, “We are Motörhead and we play Rock and Roll” dice Lemmy y punto. Porque en esto de dar conciertos y vivir el rock, la palabra de Lemmy es la ley.
Por eso puede permitirse el lujazo de empezar un concierto con temas como “Iron Fist” o “Stay Clean”, una táctica perfecta para provocar orgasmos multitudinarios entre los asistentes y dejarnos a todos suaves con clásicos como “Metrópolis” o la impresionante “Kill By Death”, en la que Dee Snider, viejo amigo de Lemmy, volvió a saltar al escenario para protagonizar un dúo asombroso.
Por descontado hay temas que Motörhead tienen que tocar siempre, si o si. Por lo que el final del concierto nos lo esperábamos todos y también lo deseábamos con todas nuestras fuerzas; “Ace Of Spades” y “Overkill” pusieron el punto final a una de las mejores actuaciones del festival. Un concierto sin alardes, sin poses, sin tonterías, simple y llanamente Rock. Lo de siempre con Motörhead, y que no falte.
Visto a Lemmy solo nos quedaba el plato fuerte del día, una de las reuniones más sonadas del verano, un concierto irrepetible.
WARLOCK
Twisted Sister inmejorables, Motörhead inamovibles de su trono… habíamos sudado y vibrado como nunca y aún teníamos que sacar energías, nadie sabe de donde, para mantenernos de pie una hora y media más, y no solo mantenernos de pie, sino volver a entregarnos y a saltar y gritar con un clásico, con un grupo que tendríamos pocas ocasiones de volver a ver reunido, los míticos WARLOCK con la eterna Doro Pesch al frente y acompañada de sus compañeros de grupo en los 80, Peter Szigeti y Rudi Graf a las guitarras y Michael Eurich a la batería.
Era un honor, tras varias veces a lo largo de estos años en festivales como el Wacken, tener la reunión de WARLOCK en nuestro país, de eso no hay duda pero, siendo del todo fieles a la verdad, lo cierto es que quien sigue siéndolo todo cuando se sube a un escenario, ya sea bajo su propio nombre o bajo el que la amparaba allá por la década de los 80, es Doro Pesch. La reunión de Warlock se convirtió pronto en la oportunidad de volver a ver a Doro Pesch interpretando clasicazos de Warlock que en otras ocasiones no habíamos visto y, aunque el resto de miembros cumplieron a la perfección, a falta de estar no todo lo engrasados que uno le podría pedir a músicos con su leyenda y nombre, lo cierto es que la reina de la fiesta volvió a ser Doro Pesch.
Ella consiguió volvernos a hacer sentir esa sensación de que se lo deja todo sobre el escenario, que con sus gestos, sus palabras y su energía inagotable te agradece mil veces por segundo el hecho de que tu estés ahí abajo, aguantando y presenciando su espectáculo, vibrando con ella y con sus temas. Esa sensación es impagable, y por ello merece la pena siempre asistir a los conciertos de la alemana, no importa cuantas veces la hayas visto ya.
Del setlist hay poco que comentar, ya que queda todo dicho al verlo. Comenzar con la matadora “Earthsaker Rock” y continuar con clasicazos como “I rule the ruins”, “Fight for Rock” o “Burning the Witches” te asegura intensidad y muy buenas sensaciones. Con Doro perfecta en todo momento y con unos buenos solos de Peter y Rudi, aunque en muchas ocasiones algo descordinados, cayeron temas que antes no habíamos presenciado en los conciertos de Doro en solitario, cosas como “All Night” o la mítica “Midnite in China”, tras la que nos dejamos llevar por Doro para cantar a pleno pulmón el clásico y atemporal “Fur Immer”, que de nuevo volvió a ser mágico cuando todo el público pronunció al unísono esa pequeña frase en español que tiene. Tras este momento llegó un potente combo compuesto por “True As Steel”, con multitud de cuernos acompañantes, “Out of control”, “East Meets West” o la potente “Metal Racer”.
Y por supuesto no podía faltar el momento álgido de la noche… “All We Are”, un tema que probablemente suene miles de veces cada noche en los bares rockeros y discotecas de heavy metal de toda la geografía mundial y que fue rematado magistralmente con “Hellbound” para finalizar un concierto que, como bis, tuvo la ya clásica interpretación de Doro del “Breaking the Law” de Judas Priest. Un punto negativo a mi entender, ya que fue un elemento realmente discordante con lo que estuvimos viendo toda la noche. “Breaking the Law” es un tema que ha hecho propio Doro con mucha clase, pero que forma parte de su carrera en solitario y nunca de lo que se supone es un concierto de Warlock.
Más allá de este apunte el final de la noche en el escenario del Metalway fue de traca y, aunque no se pueda decir que Warlock dieran el mejor concierto del día, sin duda nadie podrá ponerle pegas a la afirmación de que fue un perfecto final de fiesta.
Un fin de fiesta que realmente, y para los más trasnochadores, lo puso THE HIGHWAY TO HELL BAND, un conocido grupo de versiones de AC/DC, en la carpa. Pero la mayoría, conscientes de lo que se avecinaba al día siguiente, pusimos rumbo en busca de Morfeo y su reparador bálsamo de inconsciencia
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Una vez descansados y con el sol de la mañana cayendo sobre nosotros, fuimos conscientes de que no veríamos el concierto de HOLLYHELL. Los acompañantes de Manowar, al parecer, sonaron bien sobre el escenario del Metalway, reuniendo a un buen puñado de fans frente al escenario pese a ser aún bastante pronto. Las impresiones generales fueron buenas, así que imagino que sus fans tendrán ganas de que vuelvan.
El primer plato del día llegó con un grupo que no resulta muy fácil ver por nuestras tierras, una banda mítica e infravalorada hasta el infinito.
CANDLEMASS
Los suecos se plantaron sobre las tablas de Metalway para presentarnos su último trabajo “Death Magic Doom” y de paso repasar alguno de sus imperecederos clásicos. Con la misma formación que grabara Nightfall años atrás, con la salvedad de Robert Lowe, que sustituye a Messiah Marcolin (y en mi humilde opinión haciéndolo infinitamente mejor), Leif Edling y los suyos comenzaron el carrusel de temazos bajo un sol de justicia.
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No éramos muchos los valientes que nos atrevimos a soportar aquel calor para disfrutar de Candlemass, pero los que fuimos capaces de reunirnos en las primeras filas del concierto pudimos disfrutar de cortes nuevos como “If I Ever Die” o la imponente “Hammer Of Doom”, junto a cortes clásicos como “Samarithan”.
Candlemass han conseguido a lo largo de su dilatada carrera contar con demasiados temas ideales para el directo y la elección de un set list se hace muy difícil, pero sin duda hay un par de temas que nunca faltarán en un directo de la banda, y esta no iba a ser una excepción: “At The Gallows End” y “Solitude” marcaron los puntos álgidos de un concierto que pese a verse perjudicado por el calor y algún pequeño problema técnico, hizo vibrar a sus fans.
De nuevo el acierto de la organización a la hora de colocar a los grupos facilitó el flujo de gente entre concierto y concierto y los fans pudieron disfrutar de su actuación favorita desde una posición privilegiada.
PRIMAL FEAR
Porque resulta evidente que pocos son los fans que comparten Candlemass y los alemanes Primal Fear. Ralf Scheepers y su séquito llegaron a Zaragoza dispuestos a hacerse dueños del cotarro, a pesar del calor sofocante, a pesar de los innumerables problemas que dio el micrófono y a pesar de venir a presentar un disco nuevo.
Después de un tiempo sin ver a Primal Fear por aquí, escuchar “Angel In Black” (o Painkiller 2, como queráis llamarlo…) fue una gozada. La banda al completo, arropada por la demoledora batería de Frank Black, se dejó la piel sobre el escenario, con un sonido que se mantuvo a la altura hasta que llegaron los problemas en el micro de Ralf durante “Final Embrance”. Del nuevo disco pudimos escuchar “Six Times Dead (16.6)” y la cañera “Riding The Eagle”.
Para terminar el concierto, un solo bastante bueno (aunque a mi me parece que estas virguerías en un festival del que no eres cabeza de cartel están de más), “Metal Is Forever”, posiblemente el mayor himno que han compuesto, que fue coreada hasta la saciedad y el clásico “Chainbreaker”. Sin duda, un concierto digno de la banda que había sobre el escenario (en la que, por cierto, no estaba Magnus Karlsson, quien se ha quedado en casa tras ser padre recientemente.)
Tras finalizar este concierto teníamos programada una entrevista con Candlemass. Al ser solo dos y sobreponiendo las preferencias auditivas del que iba a quedarse fuera, el concierto de los alemanes DESTRUCTION fue una de esas actuaciones que nos dolió un poco perdernos. Más todavía cuando todas las voces apuntan que estuvieron realmente demoledores sobre el escenario de la carpa. Habrá que esperar a una ocasión mejor para ver a Schimier y los suyos.
A quienes si que vimos fueron a los encargados de recoger el testigo de Primal Fear en el escenario principal, una de esas bandas que nunca decepciona.
PRETTY MAIDS
Salieron a comerse el escenario, a demostrar que, aunque nunca han sido una banda de masas en nuestro país, son una de las leyendas vivas del heavy rock europeo, un grupo que siempre se ha encontrado entre ambos mundos y es capaz de aglutinar en un mismo conciertos tanto a fans del heavy metal más alemán como del hard rock más clásico.
La cosa comenzó con la apabullante “Future World” y liderados en todo momento por un activo Ronnie Atkins el concierto se desarrolló con mucha energía y movimiento, con cosas como “Lethal Heroes” y “Wake up tho the real world”. El calor apretaba, pero para Ken Hammer y Kenn Jackson no fue sino un buen motivo de moverse por todo el escenario y ofrecernos una actuación más que correcta gracias a la perfecta interpretación de temas como “Walk Away”, “Yellow Rain” y el ya clásico y conocido por todos “Back to back” que, aunque no fue uno de los conciertos más multitudinarios (no obstante al mismo tiempo estaban ofreciendo buena tralla en la carpa los alemanes Destruction), si que contó con una respuesta activa y enérgica por parte de los allí reunidos.
Con la cara roja por el esfuerzo y la exposición al sol Atkins agradeció a la gente la bienvenida que siempre reciben cuando vienen a España y es que, aunque no son todo lo conocidos que debieran dada su trayectoria, se notó que aquellos que siguen a la banda lo hacen con verdadero fervor y pasión.
Las palabras de Atkins espolearon a la gente de cara a afrontar “Rodeo” y la balada “Please Don’t Leave Me” de Thin Lizzy, mientras que el final del concierto nos trajo dos grandes clásicos del grupo como “Love Games” y el coreado (incluso por los menos duchos en las artes de los daneses) “Red Hot and Heavy”. Un concierto completo, correcto y lleno de mucha entrega por parte de la banda que sin duda dejó un buen sabor de boca entre todos los presentes.
Haciendo honor a nuestra condición de humanos (si, amigos, Daniel también…) DARK TRANQUILITY se convirtió en una curiosa banda sonora con la que hidratarse y alimentarse debidamente para lo que aún teníamos por delante. Fue quizás el momento menos doloroso para apartarnos del escenario y, aunque dice la gente que el concierto no fue malo, según parece al grupo se le vio paradete. Sonaron, entre otras, “Lost To Apathy”, “Punish My Heaven” y “Focus Shift”.
Pero no íbamos a perdernos anda más. El resto del festival iba a ser una fiesta de metal, sin excepciones.
MOONSPELL
De la actuación de los lusos Moonspell una de las notas más importantes que me gustaría destacar es el cariño que se les tiene en nuestro país. El recibimiento fue uno de los más calurosos de todo el festival en cuanto a cercanía entre la banda y los ya miles de asistentes al espectáculo gótico y oscuro que el grupo desarrolla sobre el escenario.
Fernando Ribeiro es una persona realmente carismática, una de esas voces que arrastra fans y recoge nuevos seguidores con cada una de sus interpretaciones y aquella tarde sobre el escenario del Metalway fue una de ellas. Su presencia sobre el escenario suplió con creces el hecho de que aún estuviéramos a la luz del día, una circunstancia que nunca ayuda al tipo de música desarrollada por los portugueses, y con la ayuda de su activo guitarrista Ricardo Amorim, cabe decir que la cosa fue totalmente sobre ruedas durante toda la hora del show.
La selección de temas fue intensa y muy bien pensada para levantar pasiones en el poco tiempo de que se dispone en un festival, y así cayeron nada más empezar cosas como la oscura “Tragic Hieghts”, “Night Eternal” o la conocida “Finisterra”, mientras que la locura se desató tras “The Southern Deathstyle”, puesto que le llegó el turno a dos buques insignia en la carrera de Moonspell: “Opium”, que en directo quizás pierde un poco la fuerza con la que cuenta en estudio, y “Noturna”, un temazo de impresión que en directo ganó enteros y contó con el apoyo absoluto del público allí reunido.
Los agradecimientos de Ribeiro se sucedieron tema tras tema, tanto a todos los asistentes al festival como más concretamente a todos los compatriotas portugueses que hasta allí se habían desplazado para verles. “Scorpion Flower” demostró que se trata de uno de los últimos grandes éxitos del grupo, puesto que contó con una gran aceptación, eso si, lejos de lo que consiguió “Alma Mater”, un tema con el que prácticamente la banda puede dejar de cantar para que sea la gente quien la lleve en volandas hacia el final, que en este caso fue para “Fool Moon Madness”, una forma tan sinfónica como desgarrada de dejarnos incluso con ganas de más, a pesar de saber que aún nos esperaba toda una noche de conciertos a cada cual mejor y más intenso…
Después de la vampírica actuación de los lusos, volvíamos a asistir a un agradable movimiento de fans, propiciado por la variación de estilos en el cartel.
GOTTHARD
Después de la contundencia y agresividad de las dos bandas predecesoras, le llegaba el turno al mejor Hard Rock del momento. Directamente desde Suiza, Steve Lee y los suyos llegaron, convencidos de que venían a divertirse con su público y a seguir creciendo en una escalada que casi sin querer les ha llevado muy cerca de la cima.
Comenzaron el concierto con “Master Of Illusion”, single de su último disco “Domino Effect” y uno de los temas más coreados del concierto (aunque todos los fueron). Continuar con un tema como “Gone To Far” no pueden permitírselo muchos grupos, que suelen reservar este tipo de cortes para la parte central o final de sus conciertos. Pero Gotthard nos regalaron una detrás de otra las ya mencionadas, “Sister Moon” y la ya imprescindible “All We Are”.
Para cerrar una actuación en la que Steve Lee brilló con luz propia, los suizos echaron toda la carne en el asador con “The Oscar Goes To You”, que fue uno de los momentos más coreados del festival y, cómo no podía ser de otra forma, “Lift U Up”. El punto final lo pusieron con “Anytime Anywhere”. Un gran concierto que nos dejó a todos con las ganas de un poco más. Por suerte, pronto les tendremos de gira por nuestras tierras.
Entre los conciertos con morbo del festival, sin lugar a dudas la siguiente actuación ocupaba un alto puesto en el ranking. Después de haber cerrado muchas bocas con el discazo que es “Polaris”, ahora tocaba demostrar que en directo aún son capaces de cumplir como es debido.
STRATOVARIUS
El recibimiento a Stratovarius fue tan frío como la actuación de los fineses. Se notaba en el ambiente que la cosa no estaba aún cuajada del todo, que aún falta algo de rodaje para que la gente, que ya ha juzgado el nuevo disco sin Timo Tolkki, a quien todos siempre habíamos asociado como la cabeza visible de la banda, y en general con bastante buen recibimiento, para que todo funcione en directo como debe de funcionar. Se trata de una banda que ya forma parte de la historia del power metal y con un nombre tan presente en la mente de todos los fans del estilo como para que ante una actuación suya la sensación sea la de la duda, la de la distancia y los pies de plomo, pero lo cierto es que así fue, y es más que probable que con razón si atendemos a las circunstancias ante las que nos encontrábamos.
Sea como sea la cosa comenzó con la efectiva “Hunting High And Low”, apostándo sobre seguro para convencer al respetable y con un Kotipelto que se echó el carro a las espaldas y llevó absolutamente todo el peso del concierto de principio a fin.
El resto del grupo, unos por la poca experiencia y la responsabilidad de un trabajo como el que gustosamente se les ha venido encima (Lauri Porra y Matias Kupianien) y otros a sabiendas de que quien tenía que dar la cara era Kotipelto, se mantuvieron en un segundo plano cuando la banda nos dejó caer, inteligentemente distribuidos, temas como “Speed of Light” y “The Kiss of Judas”, que calentaron bastante al personal de forma que “Deep Unknow” nos dejara a todos con la sensación de que el nuevo disco “Polaris”, del que hay que decir que impresiona como telón de fondo, va siendo poco a poco bastante bien recibido y coreado.
“Million Light Years Away”, “Eagle Heart” y “Winter Skies” siguieron con la tónica ya comentada, con altibajos y con un Kotipelto a la altura de las circusntancias, aunque en este apartado existieron diversidad de opiniones, oyéndose comentarios tan dispares como que la voz de Kotipelto fue lo mejore de la actuación, junto al setlist, hasta que las cuerdas vocales del cantante no llegaron realmente a convencer del todo en esta ocasión… Para opiniones los gustos, de igual forma que puede ser cuestionable la inclusión de un, para mi, flojo “Phoenix”, que sin duda fue enmascarado por el buen final para una actuación algo oscura e irregular, que nos dieron “Higher We Go”, del nuevo disco, y la ya insustituible “Black Diamond”, que como siempre contó con juegos iniciales al teclado del divertido Jens Johansson. La sensación final fue la de “a la próxima todos estaremos más enchufados (tanto grupo como fans) y esto será mucho mejor”, pero lo importante, tras tantos cambios, es que en nuestra retina se nos quedó esa expresión… a la próxima…
De nuevo la organización trató de mover a la gente con un cambio más que evidente de género, pero la perspectiva de los cabezas de cartel paralizó el flujo de gente. Le llegaba el turno aun grupo mítico, imprescindible en su género. Un nuevo ataque de las hordas nórdicas.
IMMORTAL
Si hay un grupo mítico en la historia del Black Metal, sin lugar a dudas ese es Immortal. Por encima de Mayhem, Dark Funeral, Marduk o Burzum, Immortal siempre supieron ganarse el favor del público. Su separación fue un duro golpe para los fans y de su reunión no sabíamos que esperar. De momento, todo parece ir sobre ruedas y la máquina funciona en perfectas condiciones de salud.
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Por desgracia y previsiblemente, ya con Stratovarius dejó de funcionar la dinámica que movía a la gente entre concierto y concierto por los cambios de estilo y la masa de seguidores de Manowar copaba ya las primeras filas en el concierto de Immortal. Pero eso no les importó, ni tampoco que los fans de los americanos corearan su nombre cuando era el momento de pedir los bises, porque los nórdicos ofrecieron un espectáculo al alcance de muy pocos, con grandes dosis de pirotecnia y algunos de sus clásicos más destacados.
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Entre los temas que compusieron el setlist nos encontramos con “The Sun No Longer Rises”, “Sons Of Northern Darkness”, “Tyrant”, “One By One” o la imprescindible “Unholy Forces Of Evil”. El momento estelar lo marcó Abbath y su numerito con el fuego y, por descontado, el apoteósico final con “Battles in The North” y “Mighty Ravendark”.
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No voy a extenderme mucho en la presentación del siguiente concierto, porque no hace falta. Me limitaré a imitarles, cuando invitaron a los “Possers” a abandonar el lugar cinco minutos antes de salir a escena, algo que hicieron con una sobria y simple frase: “From the Unite States Of America…”
MANOWAR
Y llego la hora H del día D, aquello que al menos un 90 % del festival había estado esperando desde el comienzo de esta segunda jornada del Metalway Festival. Y digo el 90 % porque no solo de fans se llenó el escenario del festival la noche del sábado 27 de junio, sino de también multitud de curiosos que sabían de antemano que lo que íbamos a presenciar no es algo habitual, sino un evento que, guste o no, es único en su especie y tiene su propio sello, tanto de calidad como de denominación de origen.
No obstante, además, teníamos el privilegio de ser uno de los pocos emplazamientos, 6 para ser más concretos, que íbamos a disfrutar de la gira previa de los americanos antes de lanzar su nuevo disco y eso había que aprovecharlo.
La leyenda que rodea a MANOWAR habla siempre de conciertos repletos de excesos, llenos de posturas y momentos eternos y aburridos que solo quieren exaltar la mayor gloria personal de los miembros del grupo y las grandezas del autodefinido por ellos mismos, “true metal”. Y el caso es que la actitud, que es la que define a la banda como tal, ahí estuvo, y aunque para los más ajenos al grupo es posible que durante el desarrollo del concierto hubiera momentos tediosos, sobrados y llenos de chulería, lo que no deja de ser igualmente cierto es que tanto para los fans como para el resto de los mortales lo que se vio sobre el Metalway esa noche fue una actuación realmente memorable y que permanecerá en la retina de todos los asistentes por mucho tiempo. Por varias razones, la primera de ellas porque contaron con un sonido absolutamente aplastante, demoledor y perfecto prácticamente de principio a fin, algo que hizo que la aparición sobre el escenario del cuarteto americano fuera aquello de “vini, vidi, vinci”. La segunda razón basa su peso en la elección de un setlist realmente dinámico, lleno de todos los clásicos que más nos gustan y contando con cortes que probablemente muchos no esperábamos, como fue el “Fast Taker”, tal y como os comentaré más adelante. Y la tercera razón porque, simple y llanamente, cumplieron a rajatabla con lo que realmente los fans del grupo les piden. Manowar son una exaltación exagerada del heavy metal. Puede que muchos lo tachen de ridículo, puede que sus poses sean excesivas y absurdas, pero no cabe duda de que la historia de los americanos se forja con canciones que llevan ese buque insignia grabado a fuego en sus letras y sus historias, y ver como el grupo las hace realidad, ya sea puro teatro o excentricidad personal, es realmente digno de contemplar y, al menos, reconocer en su justa medida. Y es que, amigos míos, ¿hay alguien aquí que pueda decir que cuando suena “Warriors of the World” en cualquier rincón de la ciudad, no hay una pequeña vena a todos que se nos enciende y se nos hincha por un instante haciéndonos sentir que, de alguna forma, cuando la pasión por esta música surge a raudales de nuestros puños, no nos sentimos agradecidos de compartirla con el resto de personas que la sienten y la disfrutan? Pues multiplicad este pequeño sentimiento por las más de 15.000 personas que se reunieron junto a Manowar esa noche y tendréis una idea de lo que fue este concierto del que a continuación os desgranaré los detalles más destacables del mismo.
Tras el aviso inicial ya estábamos todos los que éramos y con ello y una pomposa introducción salieron rabiosos a escena Eric Adams, Joey DiMaio, Karl Logan y Donny Hamzik para interpretar las primeras notas de “Manowar”. El respetable se volvió loco y se dejó atrapar por un sonido tan atronador como nítido y definido.
Eric Adams estuvo enorme de principio a fin del concierto y nos regaló momentos memorables con las interpretaciones de los siguientes cortes de la noche, que no fueron sino “Blood of my Enemies” y “Hand of doom”, seguidas rápidamente y sin dar tregua por la coreada “Brothers of Metal”, uno de los primeros momentos donde los puños alzados en pose desafiante comenzaron por primera vez a señalar el cielo, y la épica “Call to arms”, un tema que probablemente muchos no esperaban esta noche.
El poderío, la fuerza y los músculos se relajaron un poco con “Heart of Steel”. En su lugar fue el corazón de todos el que latió al unísono con la voz de Adams, en un momento realmente impresionante y que elevó a los cielos el cántico de miles de voces unidas por la épica de una de las mejores baladas de la historia de los americanos. Ni que decir tiene lo poderoso que resultó la entrada en el tema de DeMaio, Logan y Hamzik… Espectacular y emocionante…
Hasta este momento la sensación ya era la de que íbamos a vivir un concierto demoledoramente imborrable y memorable, y así lo demostró la arrasadora “Kings of Metal”, donde me atrevería a decir que no hubo ni una sola garganta que no pronunciara bien alto y desafiantes aquello de… Other bands play… Manowar Kill!!. Dentro del concierto muchos ya nos habíamos convertido tanto o más macarras que los propios Manowar y todo gracias a que el grupo estaba demostrando su poder a golpe de temas y de un espectáculo que, a pesar de ser sobrio en cuanto a su puesta en escena, nos regaló un sonido salía imparable de la gran torre de amplificadores que decoraba el concierto.
Tras la experiencia única e irrepetible de ver al grupo autonombrarse a ellos mismos los reyes del metal llegó uno de los momentos curiosos y que solo los americanos pueden hacer, por encima de críticas u otras consideraciones… Un pequeño discurso de DeMaio y antes de que nos quisiéramos dar cuenta sobre el escenario se encontraba un emocionadísimo fan que el bajista eligió para que subiera con ellos. La cosa pareció sin duda estar preparada de antes, ya que todo fue muy rápido, pero la espontaneidad del chaval a la hora de afrontar una situación como esa fue uno de los momentos más comentados de la noche. Tras ser retado por la banda a realizar un par de solos y salir airoso de ellos, ésta comenzó a tocar los primeros acordes de “The Gods Made Heavy Metal”, mientras DeMaio estuvo continuamente pendiente del chaval para que le siguiera de la forma más correcta posible durante el transcurso del tema… Una vez finalizado, y cual espada se tratara el bajista americano le cogió la guitarra al chico para volver a entregársela firmada por todos los miembros del grupo.
Ya sin espontáneos sobre el escenario llegó una de las sorpresas de la noche, como ya comentaba anteriormente… “Fast Taker” nos cogió desprevenidos a todos, no la esperábamos, pero sin duda la agradecimos. Y tras ella de nuevo DeMaio se volvió a quedar solo sobre el escenario, esta vez solo con el micro en la mano, para darnos un discurso en un gracioso español, sobre las grandes virtudes del heavy metal, sobre el orgullo de los fans del Manowar sobre el resto de los fans del mundo y, en definitiva, una de esas partes del show que pueden llegar a aburrir a cualquiera si se extienden tanto como lo hace este hombre… Más aún si después de ello nos tenemos que tragar un soporífero solo de bajo al ritmo de ese sonido de castañuelas tan característico que destila DeMaio, que acabó con una demostración de poses insufrible…
Por suerte esto acabó y lo siguiente que tuvimos fue la auténtica traca de la noche y el momento en el que todas las voces del festival se unieron a una para sobrepasar incluso la alta carga de decibelios con la que nos venían atacando los americanos desde el principio del show. “Warriors of the World” y “Hail and Kill”… ¿es necesario que os cuente la que se montó en Zaragoza durante la interpretación de esos dos temas seguidos? Puños en alto, voces desgañitadas y comunión y hermandad fue lo que se pudo presenciar y respirar durante el cuarto de hora que duró este final de concierto, que acabó con la banda ralentizando progresivamente la música y dejándonos a un DeMaio solo sobre el escenario y eliminando todas y cada una de las cuerdas de su bajo, arrancándolas de cuajo y entregándolas posteriormente a las primeras filas del concierto, en poses totalmente reverenciales y dirigidas siempre a las fans, a quienes regaló además con el cuestionable honor de recibir algún que otro gesto eminentemente sexual y provocador…
La cosa acabó con “Battle Hymn” y tras ellá la banda volvió para interpretar la épica “The Crown and the Ring” durante la cual el cielo se pobló de fuegos artificiales que consiguieron crear una experiencia y una sensación de gloria realmente inigualable. Nos faltaron temas como “Fighting the World” o “Carry On”, pero nos fuimos con la sensación de haber vivido una experiencia única y que probablemente, y tal y como se oía en multitud de comentarios a la vuelta a las tiendas, había sido el mejor concierto que habían dado los americanos en tierras españolas en mucho tiempo.
De un concierto tan exagerado en todos los sentidos como el que Manowar ofreció el Sábado 27 de Junio en Zaragoza es muy probable que muchos salieran con la sensación de haber visto suficiente, de que tanta pose no es para ellos y que, como anécdota, basta con ver y disfrutar del espectáculo una vez, pero de igual forma estoy seguro de que una amplia mayoría durmieron con el puño alzado y sostenido en señal de poderío y fuerza, con la sensación de que más allá de las poses detrás hubo todo un despliegue de espectáculo y sonido demoledor que se lo llevó todo por delante…
Epílogo: Como dije cuando comencé a escribir este reportaje, hay muchas cosas en un festival que marcan los recuerdos que nos quedamos, aparte de la música. Este año en Zaragoza muchos aspectos se vieron perjudicados por el viento y por el cabreo de la gente ante la chapuza de Heaven & Hell. No quiero alargarme mucho, así que haré un resumen con los detalles más destacables tal y como yo los viví.
Acampada: Muchas voces dicen que aquello era un campo de concentración, una cantera abandonada o algo similar. A mi me pareció una zona de acampada bien organizada, parcelada y en la que era relativamente fácil acampar con un buen martillo. No es la hierba de Wacken, pero no se estaba mal.
Escenario: Un escenario de primera, que el primer fin de semana no pudo vestirse de gala por el viento, pero a la altura de los mejores festivales de Europa. Los problemas técnicos se redujeron al mínimo posible en un festival tan enorme como este, quedando en tristes anécdotas para grupos como Queensryche, Paradise Lost o Primal Fear.
Aseos: Había muchos y bien repartidos en la zona de acampada (aunque se echaran en falta algunos urinarios portátiles para los chicos, que habrían ahorrado algunas colas en los servicios más concurridos). Un camión pasaba a limpiarlos cada 12 horas, aunque con tanta gente y tanta cerveza los accidentes ocurren.
Piscina: Fue todo un detalle por parte de la organización y a más de uno le sirvió para refrescarse, a pesar de que terminó convirtiéndose en un vertedero acuático. Sin duda es una iniciativa a mantener en años venideros, pero poniendo más cuidado en mantenerla limpia.
Fotos cedidas por Alexandre Boittiaux y Nuria Querol excepto Pretty Maids.
Crónica del concierto de Amon Amarth por Iván Allué.
Autor: David Rodrigo y Daniel Velasco





























