REVÓLVER vuelve a “El dorado” para arrancar 2026 en Gran Canaria // Auditorio Alfredo Kraus – 02/01/2026

Arrancar el año con REVÓLVER en directo se ha convertido, casi sin darnos cuenta, en una tradición en Las Palmas de Gran Canaria. El pasado 02 de enero de 2026, Carlos Goñi regresó al Auditorio Alfredo Kraus, con su gira “Más Allá de El Dorado”, un tour concebido para celebrar los 30 años de “El Dorado”, disco clave del rock español de los noventa. Y lo hizo repitiendo el éxito del año anterior, con un aforo prácticamente lleno, pese a tratarse de una fecha compleja en pleno inicio de año.
El concierto arrancó puntualmente a las 20:05 h, envuelto en un espeso humo blanco y una iluminación de tonos cálidos, con la guitarra acústica marcando el clima desde la intro de “Dios en agosto está de vacaciones”. Uno a uno, fueron apareciendo los músicos: David Sam a los teclados, Alfredo Lorente al bajo animando al público a aplaudir, Josvi Muñoz al saxo, Miguel Giner a la batería y, finalmente, Carlos Goñi, recibido con un rotundo “¡Vamos!” que ya anticipaba la intensidad de la noche.
“El Dorado”, tema a tema, treinta años después, el concierto se estructuró en dos bloques bien definidos, comenzando con la interpretación íntegra de “El Dorado” (1995). El viaje arrancó con “Tú y yo”, sostenida por guitarra y armónica, con el público marcando el ritmo desde los primeros compases y una ovación cerrada al final del tema.

Con “El Dorado”, Goñi se dirigió al público con una de esas frases marca de la casa: “Aquí estamos de nuevo después de la tontería de 33 años en estas islas vuestras”. Aprovechando además para anunciar que en mayo llegará una nueva gira coincidiendo con la publicación de su próximo disco. El saxo de Josvi Muñoz se convirtió en protagonista absoluto mientras el auditorio coreaba el tema de principio a fin.
“Por un beso” y “No va más” mantuvieron el pulso del concierto, alternando guitarra y armónica, con un Goñi cómodo, cercano y cómplice. En “El aire sabe a veneno” el sonido se volvió más contundente, con un público que tarareaba cada estrofa.
Uno de los primeros grandes momentos colectivos llegó con “Esperando mi tren”, cantada por el público incluso antes de que Goñi entrara en la voz. Carlos aprovechó para lanzar una reflexión irónica sobre los programas televisivos de jóvenes talentos; “si los buscan, luego se quedan sin trabajo”, rematando con un “luego te cuento” que arrancó algunas risas.
Tras “Lisa y Fran” y “La fortuna”, ambas recibidas con fuertes aplausos, llegó uno de los pasajes más emotivos del primer bloque. Antes de “Nacidos para la gloria”, Goñi confesó que tardó cinco años en poder escribirla, dedicándola a dos personas que habían perdido a un ser querido el mismo día y estaban allí presentes. La armónica volvió a erizar la piel, acompañada por un saxo especialmente inspirado.

El bloque de “El Dorado” se cerró con “Si es por ti”, una canción que, según explicó el propio Goñi, ha interpretado en solitario durante los últimos treinta años, con la armónica y la batería como pilares esenciales.
Tras cambiar a la guitarra eléctrica, Goñi relató una anécdota sobre no haber jugado “El Gordo” de Navidad y cómo se consoló componiendo una canción, reivindicando a su banda como su verdadero premio.
El segundo bloque, dedicado a los grandes éxitos de REVÓLVER. La banda abandonó momentáneamente el escenario para dejar a Goñi solo con la guitarra española en “Esclavo de tu amor” (Si no hubiera que correr, 1992). El público asumió el protagonismo, cantando en masa hasta que la armónica selló uno de los momentos más íntimos de la noche.
“El faro de Lisboa” (Sur, 2000) levantó literalmente al auditorio. Público en pie, ovación atronadora y una comunión total entre escenario y platea. Antes de “Tu noche y la mía” (Argán, 2011), Goñi pidió una ovación para la banda: “Si no, no van a salir”.

El público respondió como se esperaba. Con “Mi rendición” (Calle Mayor, 1996), uno de los discos más valorados por el propio Goñi por su sonido de rock americano clásico, la guitarra eléctrica tomó el mando, arropada por un auditorio completamente entregado.
Uno de los momentos más intensos y significativos del concierto llegó con “Dentro de ti”. Antes de interpretarla, Goñi se mostró especialmente serio y transparente: “Tengo todos los defectos del mundo, pero no soy rencoroso… Algunas personas dicen ‘no soy rencoroso, pero no olvido’. Revisa el concepto”. Y prosiguió, entrando de lleno en la actualidad: “Prefiero no entrar en política, pero actualmente hay políticos que llegan a poner 249 muertos bajo la mesa. Uno ya dimitió y otro no ha dimitido por conveniencia”. Remató con una frase que dejó el auditorio en silencio: “No van a tener tiempo para recordar lo que perdieron”.

En clara alusión a las víctimas de la DANA valenciana, dedicó la canción a todos ellos, recordando su profundo vínculo con Valencia, ciudad donde creció y donde nació su hijo. El público, en pie y la banda con los brazos entrelazados, acompañó el tema casi en recogimiento, roto únicamente por el saxo y los teclados.
“Si no hubiera que correr” y “San Pedro” mantuvieron la intensidad emocional, con Miguel Giner marcando el pulso desde la batería mientras el público coreaba y bailaba en sus asientos.
Con “Si es tan sólo amor”, primer sencillo de “Si no hubiera que correr” (1992) y la canción que colocó definitivamente a REVÓLVER en el mapa del éxito nacional, el sonido se volvió más rockero, con el saxo marcando el filo del tema y el público cantando a pleno pulmón.
Despedida a ritmo de vértigo, llegó con “El roce de tu piel”, otro de los grandes éxitos surgidos de aquel álbum de 1992 del que, curiosamente, nacieron muchos de los temas más emblemáticos de la banda. Con todo el auditorio en pie, Goñi presentó uno a uno a los miembros del grupo mientras seguían tocando a ritmo frenético, arropados por un público completamente enfervorecido.

Como es tradición en los conciertos de REVÓLVER, la despedida llegó con “You’re the First, the Last, My Everything” de Barry White, sonando como himno final mientras Goñi repartía púas al público de primera fila y la banda bailaba sobre el escenario.
El concierto concluyó a las 22:29 h, tras casi dos horas y media de música, confirmando que “Más Allá de El Dorado”, no es sólo una celebración nostálgica, sino una reivindicación viva, y comprometida de un repertorio que sigue emocionando y diciendo cosas treinta años después.


























