Sabaton encabeza un explosivo primer día de Resurrection Fest 2026
Arranca julio y con ello uno de nuestros festivales favoritos de la temporada: el Resurrection Fest. Como cada año –y ya van más de dos décadas–, Viveiro acoge a miles de metalheads que vienen no solo desde todos los puntos de la Península, sino de todas las partes del planeta para disfrutar de cuatro días llenos de grupazos y buen ambiente; y cómo no, también la maravillosa gastronomía gallega y el clima de la zona. Este año, después de unos días de calor extremo, con el inicio de la semana del Resu, las temperaturas han descendido hasta unos veinte o veintidós grados, lo cual se agradece. Si el lunes y martes pudimos experimentar algunas lloviznas en la localidad, el miércoles amanecía nublado pero sin chubascos; un día perfecto para dar inicio al Resurrection Fest de 2026. ¡Allá vamos!

Como primer día en el que se habilitaba la recogida de pulseras, acudíamos lo antes posible a la zona de acreditaciones para hacernos con la nuestra. El ambiente estaba aún tranquilo; veíamos grupos de personas que iban y venían, bien porque acababan de llegar a Viveiro o bien porque ya estaban ubicados y querían dar un paseo antes de que comenzasen los cuatro días de festival sin descanso. Después de picar algo, llegaba la hora de acceder al recinto. A las tres en punto las puertas del Resu abrían y, con ello, una marabunta de personas comenzaba a llenar los campos de Celeiro. La primera jornada de apertura daría comienzo con Annisokay y Crowded, en el Main y en el Chaos respectivamente, para dar paso después a Aneuma en el Ritual, que terminaron organizando un buen pogo entre aquellos que se habían acercado a verles.
Alrededor de las cinco de la tarde, los japoneses Man With A Mission aterrizaban sobre el Main solapándose con God Complex. La tarde seguía avanzando y President volvían a coincidir en horario con Immortal Disfigurement, con CJ McCreery al frente, quien anteriormente pasó por bandas como Signs of the Swarm o Lorna Shore, hasta que fue reemplazado por el actual Will Ramos. Después de tanto solape de bandas, nos acercábamos hasta el Dessert Stage para ver en directo a Cardiac, quienes habían logrado llenar este escenario hasta los topes; labor nada fácil ya que esta zona queda un tanto alejada de las demás, prácticamente en la puerta de acceso principal al Resu, lo que a veces dificulta que se llene como el resto de zonas.

A las ocho y diez en punto, los suecos Thrown llegaban al Main Stage con una tremenda acogida por parte de sus fans, y es que había muchas ganas de recibirles este año. La banda de Buster Odeholm, que lo mismo sirve para un roto que para un descosido –no podemos olvidar que hace de todo en Humanity’s Last Breath, Thrown y Vildhjarta–, aterrizaba dispuesta a hacer temblar a todo Viveiro. Con cortes como “On the verge” o “Guilt” y un sonido brutal, los minutos fueron pasando casi sin darnos cuenta bajo el solazo gallego. Marcus Lundqvist no paró ni un segundo de moverse de un lado al otro, acompañado por un público que no se cortó en montar algún que otro pogo y llevar crowdsurfers hasta las filas delanteras.

Tras ellos, llegaba el momento del terremoto causado por The Browning, que se solapaban con Last Train. Decidimos optar por los chicos de Jonny McBee, a quienes tuvimos ocasión de ver el año pasado en el Brutal Assault y montaron una auténtica fiesta. Y es que, aunque sabemos que el electronicore no es un género que agrade a todo el mundo, ellos lo hacen muy bien y no nos íbamos a perder su show ni por asomo. El Ritual Stage estaba hasta arriba cuando estos chicos de Kansas se subieron dispuestos a ‘petarlo’. Y es que salieron a tope desde el primer momento, con un Akeem Bivens al bajo que no paraba de agitar sus rastas. Fueron interpretando su setlist en un concierto que fue hacia arriba según pasaban sencillos como “HIVEMIND” o “Soul Drift”. Saltos, aplausos y una versión de “Blue (Daba Dee)” que fue cantada a pleno pulmón por todos los que andábamos por allí. Una auténtica locura que acabó con “Carnage” anunciándonos que era el momento de movernos de escenario para recibir a A Day To Remember.

Directamente desde Florida, la banda encabezada por Jeremy McKinnon llegaba al Resu para hacernos volver atrás unos cuantos años, ya que eligieron “The Downfall of Us All” como tema de apertura retornando a su disco Homesick de 2009. Fogonazos, un Jeremy corriendo de lado a lado del Main, que no es precisamente pequeño, y un festival lleno hasta los topes. Venían con álbum casi recién sacado del horno –en febrero del año pasado– y basaron su set en una mezcla entre ese Big Ole Album Vol. 1 y el mencionado Homesick, alternando también con singles de diferentes etapas de la formación americana. Nos llamó la atención la cantidad de gente que llenaba la parte de atrás del escenario y todos los recursos que utilizaron además del fuego, ya que no faltó ni el confeti ni un lanzamiento de rollos de papel de WC hacia sus fans. Todo un despliegue de energía y buen rollo que pasó en un abrir y cerrar de ojos.

Llegadas las once de la noche, nos movíamos muy rápido hasta el alejado Dessert Stage, donde los gipuzkoanos Lampr3a estaban listos para darnos una lección de manejo de instrumentos. Y es que es una barbaridad cómo tocan estos tres chicos, con Borja Mintegiaga a la guitarra, Iza con su curioso chapman stick y Mikel Gómez –Soziedad Alkoholika– a los platos. En 2023 fueron los encargados de abrir este mismo festival a las tres de la tarde bajo un solazo destructor en el Ritual Stage. En esta ocasión, a una hora mucho más tardía, el trío euskaldun disponía de casi una hora para dejar con la boca abierta a quienes se acercaron a verles, aprovechando incluso a presentarnos algo de material nuevo de cara a su próximo álbum. Una auténtica maravilla para los oídos que nos dejó con ganas de más.

Volvíamos de nuevo al Main Stage para recibir a los cabezas de cartel del primer día: Sabaton. También desde Suecia, como Thrown, Joakim Brodén y sus muchachos, se hacían con Viveiro mostrando ese gigantesco tanque que suben al escenario y les acompaña durante todas sus actuaciones. Llevan sin parar todo el verano pero parece que les queda chispa para rato ya que llegaron a golpe de explosión y llamaradas ante una enorme ovación por parte del público con “Ghost Division” para pasar después a la recientemente lanzada “Yamato”. Una fuerza digna de dos litros de café mezclado con red bull continuó apoderándose de estos chicos de Falun que fueron interpretando cortes como “Stormtroopers” o “Bismarck” hasta llegar al tramo final en el que por supuesto, no faltaron clasicazos como “Primo Victoria” o “Coat of Arms”. Unos fans entregadísimos y un Resu a rebosar, despidieron a Sabaton con “To Hell and Back” tras un show al que no se le puede pedir nada más; Se lo curran a fondo desde luego.

Y para poner el broche final a una larga jornada de arranque, era la hora de ver a los maravillosos Testament. Ya tocaba un poco de thrash metal del bueno, ese género que tanto echamos de menos en los festivales en los últimos años, ya que parece que no hay tanto thrash como antaño en los line-ups en general. Chuck Billy y los suyos no se anduvieron con tonterías: fueron directos a la yugular abriendo su concierto con dos temazos como “Into the Pit” y “Practice What You Preach”. Un sonido buenísimo –de los mejores del día en el Ritual Stage– y un abundante público teniendo en cuenta que eran ya las dos de la mañana. Se lucieron, en su línea, dejando un buen sabor de boca cerrando con “Over the Wall”, un punto y final inmejorable para una actuación que rozó la perfección. Y con ese cierre, tocaba descansar para volver a tope el jueves.
Texto: Álvaro Foronda y Oiane Díaz
Fotografías: Oiane Díaz












































