Sacred Heart: el disco que cerró la primera gran etapa de Dio

Hay discos que llegan al mundo con una presión difícil de soportar. Sacred Heart, tercer álbum de estudio de Dio, publicado en agosto de 1985, tenía todas las papeletas para sufrir ese destino. Después de Holy Diver y The Last in Line, Ronnie James Dio y compañía habían establecido un estándar altísimo dentro del heavy metal de los ochenta. El problema no era hacer un buen disco; el problema era hacerlo después de dos obras enormes.
Y Sacred Heart es, precisamente, un buen disco. Incluso un disco muy bueno. Lo que ocurre es que, cuando se coloca junto a sus dos hermanos mayores, las comparaciones resultan inevitables.
Además, estamos ante un álbum especialmente importante por otro motivo: sería el último en contar con Vivian Campbell a la guitarra. El guitarrista todavía ofrece aquí algunas de sus mejores interpretaciones con Dio, pero las tensiones que acabarían provocando su salida ya estaban muy presentes durante la grabación y, posteriormente, durante la gira.
“King of Rock and Roll” abre el álbum con una declaración de intenciones. El riff entra con fuerza, Vinny Appice golpea con contundencia y Dio aparece en plena forma. Es un tema diseñado para levantar un pabellón entero, y probablemente funciona mejor todavía en directo.
Sin embargo, ese ruido de público añadido a la grabación resulta algo artificial. Es una pequeña muestra de una sensación que aparece en distintos momentos del álbum: por primera vez, Dio parece estar construyendo parte de su magia con cierta fórmula.
La situación cambia inmediatamente con “Sacred Heart”, una de las grandes canciones del disco. Oscura, pesada y majestuosa, recupera esa atmósfera casi sobrenatural que había convertido a los primeros trabajos de la banda en clásicos. Los teclados de Claude Schnell empiezan a integrarse con mayor naturalidad y Campbell vuelve a demostrar que tenía recursos de sobra para enfrentarse a cualquier escenario.
La presencia de Campbell es fundamental para entender por qué Sacred Heart sigue siendo un disco tan disfrutable. En “Another Lie”, “Hungry for Heaven” o “Like the Beat of a Heart”, el guitarrista deja solos que justifican por sí solos buena parte de la escucha.
“Like the Beat of a Heart” es especialmente destacable. Jimmy Bain aporta un bajo poderoso, Appice mantiene el pulso con esa contundencia característica y Dio vuelve a demostrar que su voz podía ser dramática, agresiva y melódica al mismo tiempo. Pero es Campbell quien termina robándose buena parte de la atención.
“Rock ‘n’ Roll Children” aporta la cara más melódica del álbum. El estribillo tiene ese carácter inmediatamente reconocible que Dio sabía imprimir a sus canciones, mientras que “Fallen Angels” recupera el músculo y la oscuridad. Son dos ejemplos de que la banda todavía tenía combustible suficiente para entregar grandes momentos.
Detrás de la música, las cosas no marchaban tan bien. Las relaciones entre Ronnie James Dio y Vivian Campbell se deterioraron seriamente durante este periodo. Una de las principales fuentes de conflicto estaba relacionada con las condiciones económicas y con la promesa de que los miembros de la banda recibirían una mayor participación a partir del tercer álbum.
Campbell ha sostenido durante años que Dio no cumplió con aquel acuerdo, mientras que Dio ofreció una visión muy diferente de la situación. A esto se sumaron los problemas personales que atravesaba el cantante y la separación de Wendy Dio, que también había ejercido como mánager.
El ambiente en el estudio se volvió complicado. Según Campbell, Dio estaba atravesando una etapa especialmente oscura y los músicos comenzaron a trabajar de una manera mucho más aislada. El resultado fue una banda que todavía sonaba poderosa, pero cuya unidad interna empezaba a desaparecer.
Campbell acabaría siendo despedido durante la gira de Sacred Heart. Poco después llegaría Whitesnake y, más adelante, Def Leppard. El guitarrista había dejado su última gran aportación al universo de Dio.
Si algo caracterizó aquella etapa fue la enorme dimensión del espectáculo en directo. La gira de Sacred Heart presentó un escenario espectacular, con un gigantesco dragón mecanizado, láseres y toda una escenografía que convertía los conciertos en auténticos espectáculos de fantasía.
El dragón era conocido dentro de la banda como Dean, aunque la prensa acabaría popularizando el nombre de Denzil. Era una imagen perfecta para Dio: monstruos, magia, héroes y oscuridad convertidos en parte de una experiencia que iba mucho más allá de las canciones.
En plena explosión del heavy metal de los ochenta, Dio entendió perfectamente que el público no solo quería escuchar música. También quería formar parte de un mundo.
El problema aparece cuando se llega al tramo final del álbum. “Hungry for Heaven” tiene buenos momentos, pero su estribillo puede resultar algo insistente. “Just Another Day” funciona gracias a su riff y a la potencia de Appice, mientras que “Fallen Angels” vuelve a levantar el nivel.
El cierre es probablemente el momento más discutible de Sacred Heart. Dio canta con toda la intensidad habitual, pero el propio planteamiento de la canción y su estribillo terminan restándole fuerza. Después de varios cortes notables, el álbum merecía un final más contundente.
Es aquí donde aparece la principal debilidad del disco: la falta de regularidad. No estamos ante una colección de canciones malas, ni mucho menos, pero sí ante un trabajo que alterna momentos extraordinarios con otros que parecen más propios de una banda intentando mantener el ritmo de producción que de un grupo inspirado al cien por cien.
¿Un clásico infravalorado?
Sacred Heart alcanzó el puesto 29 del Billboard 200 y recibió la certificación de oro de la RIAA apenas unos meses después de su publicación. Comercialmente, por tanto, fue un éxito. Sin embargo, su reputación histórica ha quedado inevitablemente eclipsada por Holy Diver y The Last in Line.
Y quizá sea injusto.
Porque escuchar Sacred Heart sin pensar constantemente en sus predecesores permite descubrir un disco de heavy metal extraordinariamente sólido. Dio está espectacular, Campbell se despide con algunos solos memorables, Bain y Appice forman una sección rítmica demoledora y Claude Schnell aporta una dimensión atmosférica que empieza a adquirir mayor importancia.
Sacred Heart puede no ser el mejor álbum de Dio, pero sí representa el final de una etapa excepcional. Con él termina la primera gran formación de la banda y comienza a vislumbrarse el cambio de rumbo que marcaría sus siguientes trabajos.
Quizá por eso tenga un atractivo especial. Hay discos mejores, pero pocos cuentan con esta sensación de despedida.
Cuando Campbell dispara sus últimos solos junto a Dio, uno puede escuchar algo más que guitarras. Se escucha el final de una alianza que, durante tres discos, ayudó a definir el heavy metal de los ochenta.

Listado de temas:
- King of Rock and Roll 03:43
- Sacred Heart 06:27
- Another Lie 03:50
- Rock ‘n’ Roll Children 04:32
- Hungry for Heaven 04:10
- Like the Beat of a Heart 04:22
- Just Another Day 03:20
- Fallen Angels 03:59
- Shoot Shoot 04:18
Line Up:
Ronnie James Dio (R.I.P. 2010) – Vocals
Vinny Appice – Drums
Vivian Campbell – Guitars
Jimmy Bain (R.I.P. 2016) – Bass
Claude Schnell – Keyboards
























