ANGELUS APATRIDA celebran 25 años de sueños cumplidos // Sala La Riviera, Madrid – 03/10/2025
XXV aniversario de Angelus Apatrida
Ayer viernes, 3 de octubre, Madrid fue testigo de una de esas noches que quedan grabadas en la memoria colectiva. Angelus Apatrida, el grupo de thrash metal más internacional que ha dado nuestro país, celebraba sus 25 años de carrera en la sala La Riviera con una velada especial que repasó toda su trayectoria y que, más allá de la música, se convirtió en un auténtico acto de comunión entre banda y público.
Aunque la sala no llegó a colgar el cartel de sold out —se alcanzó aproximadamente un 70% de aforo—, el ambiente fue tan eléctrico que daba la sensación de estar ante un lleno total. La expectación era máxima, pues no todos los días se cumplen 25 años de thrash militante, honesto y sin concesiones, y Angelus lo celebraron como mejor saben hacerlo: sobre un escenario, a toda velocidad, sin tregua. Para redondear la cita, contaron con Bala como compañeras de cartel, que confirmaron por qué son uno de los nombres más incandescentes de la escena actual.

Abrir un concierto de aniversario no es fácil, y menos en una sala icónica como La Riviera. Pero el dúo gallego Bala, compuesto por Anxela Baltar (guitarra y voz) y Violeta Mosquera (batería y voz), no solo estuvo a la altura: arrasó.
Desde el arranque con “Tripas / Chained”, el sonido se expandió por la sala como una sacudida sísmica. Lo suyo es una mezcla cruda de grunge, stoner y punk que, en directo, se transforma en pura dinamita. Con apenas dos instrumentos y sus voces desgarradas, consiguieron llenar un escenario enorme sin que echáramos en falta nada más.
Los temas “Equivocarme”, “Colmillos” y “Omertá” se sucedieron con una potencia brutal, arropados por un público que, lejos de la indiferencia que muchas veces se da hacia las bandas invitadas, se entregó con entusiasmo. Cada estribillo era coreado como si fueran himnos generacionales, lo que habla mucho de la conexión que Bala han sabido construir en los últimos años.

Uno de los aspectos más llamativos fue la puesta en escena: tras ellas, proyecciones de paisajes desérticos reforzaban ese aire árido y fronterizo que impregna su música. Además, el intercambio constante de voces entre Anxela y Violeta añadía dinamismo y personalidad a cada canción.
La bandera palestina, presente durante todo su concierto, fue un símbolo constante de resistencia y compromiso. Antes de tocar “Inmutable”, Violeta lanzó un dardo: “Esto va para la gente que se queda sentada en el sofá mientras el mundo se va a la mierda”. El estallido de aplausos y gritos de apoyo fue ensordecedor.
Con “Humo” cerraron el set de manera apoteósica. Anxela lanzó al suelo su pie de micro y acabó por los suelos. Bala no solo debutaron en La Riviera: la conquistaron a lo grande.
El ambiente ya estaba encendido cuando llegó el turno de Angelus Apatrida, que celebraban sus 25 años de carrera, con los suyos y en plena forma. No fue un ejercicio de nostalgia, sino una demostración de vigencia, fuerza y conexión con el presente. La Riviera rugía antes de que sonara la primera nota, y lo que vino después fue un repaso de alto voltaje a toda su trayectoria.

Tras un arranque fulgurante con “Clockwork”, “To Whom It May Concern” y “Snob”, llegó un momento cargado de simbolismo: tras una breve intro en recuerdo del asesinado George Floyd en 2020, irrumpió “Indoctrinate”, uno de los himnos más celebrados de Aftermath. La sala entera coreó el tema al unísono, levantando un muro sonoro que se mezclaba con la voz de Guille.
El siguiente bloque llegó pronto con “Of Men and Tyrants”, que desató el primer gran circle pit de la noche, seguido de “Cold”, mucho más atmosférica y pesada, que mostró la versatilidad de la banda. En este punto, Guille se dirigió al público para agradecer el apoyo recibido durante la pandemia: “Gracias por comprar los discos, las camisetas y el merch. Gracias a eso pudimos seguir adelante en los tiempos más difíciles”. La ovación fue tan sincera como atronadora. “We Stand Alone” se convirtió en uno de los momentos más coreados, con todo el público gritando junto al vocalista como si se tratara de un manifiesto generacional.

La intensidad no bajó con “End Man”, que volvió a disparar la adrenalina, y tras la siniestra intro inspirada en The Joker, llegó “One of Us”, tema cargado de rabia social que retumbó con fuerza en cada golpe de batería. A continuación, “The Thornmaker” levantó una de las ovaciones más grandes, confirmando que la banda domina tanto en la velocidad como en el groove.
Uno de los instantes más especiales de la noche llegó con la interpretación de la balada “Farewell”, dedicada a su amigo Alberto, fallecido hace unos años, pero siempre en el recuerdo de todos nosotros. La sala entera se iluminó con los móviles en alto, creando un ambiente sobrecogedor, y llegando al clímax absoluto con el desgarrador solo de guitarra de Davish que, como siempre, estuvo inmenso. Tras este aluvión de emociones, se dio paso a “Free Your Soul”.

El tramo final fue una descarga de energía casi imposible de detener. “Violent Dawn” preparó el terreno para un salto en el tiempo hacia 2007 con “Give ’Em War”, tema con el que la sala entera estalló en pogos y un circle pit gigantesco. Entonces llegó uno de los momentos más teatrales: la intro dio paso a “Sharpen the Guillotine”, con atrezzo incluido al estilo Alice Cooper, aunque sin llegar a probar el filo de la cuchilla. La tensión no se rompió, porque enseguida entró en juego “Versus the World”, acompañados con una bandera palestina y la sala rugiendo con gritos de apoyo que hicieron del tema algo más que música: un acto de resistencia.

La recta final fue un despliegue de thrash demoledor con “The Manhattan Project”, la explosiva “Blast Off” y la imparable “Serpents on Parade”. La base rítmica, con Jose al bajo y Víctor, estrenando su espectacular nueva batería Mapex, fue demoledora una vez más. El momento álgido llegó con “Thrash Attack”, con la formación posando para la foto de familia con el público convertido en un mar de puños en alto. Y como no podía ser de otra manera, el cierre llegó con “You Are Next”, apoteósica y brutal, con La Riviera convertida en una olla a presión, rugiendo de agradecimiento a los de Albacete.































