BORN OF OSIRIS e INGESTED en Bilbao: un show lleno de luces y sombras // Sala Stage Live – 31/05/2025
El pasado sábado 31 de mayo, para finalizar el mes por todo lo alto, acudíamos a la primera de las tres fechas de la gira que Born of Osiris anunció hace ya unos meses junto a Ingested, Entheos y The Voynich Code, y que durante principios de junio pasa también por las ciudades de Madrid (4 de junio, Sala Copérnico) y Barcelona (5 de junio, Razzmatazz 2).

Y es que, además, la primera parada en Bilbao venía cargada de cierta polémica. Tan solo dos días antes del concierto en la capital vizcaína, Lee McKinney confirmaba su salida de Born of Osiris. Durante varias semanas, los rumores habían sido constantes y, finalmente, el 29 de mayo la banda afirmaba que era cierto. Aún así, continuarán adelante tanto con las fechas previstas, como con el lanzamiento de su nuevo álbum Through Shadows, previsto para el próximo 11 de julio. Para la gira por Canadá, Scott Carstairs de Fallujah –en este tour a la guitarra con la banda Entheos– será quien sustituya a Lee.
Una vez comentado este ‘percance’ previo al concierto, pasamos a contar la tarde/noche del sábado. La apertura de puertas estaba prevista a una hora bastante prudente, las 17:45h y, para entonces, en la céntrica sala Stage Live, ya había un buen puñado de gente esperando para entrar. Al ser sábado, suponíamos que la entrada sería buena, ya que se trataba de una gira atractiva para los amantes de este género. La polémica en torno al abandono de Lee, era otro de los factores que no sabíamos muy bien cómo iba a afectar a esta fecha –más curiosos–, ni tampoco cómo la iban a solventar –otro guitarrista o lanzarían, sin más, la parte de McKinney–.
Sea como fuere, para las seis en punto de la tarde, los portugueses The Voynich Code estaban ya listos. Aún con poca gente dentro del recinto, salieron a degüello con su habitual estilo técnico y solvencia sobre el stage. Tras más de una década de carrera, es una de esas formaciones que no titubea en la ejecución ni en los momentos en los que tiene que animar al público a que participe. El show estuvo bien, sin embargo, el sonido no fue el mejor que se podía tener.

El cuarteto cerró su set sin demasiado miramiento –ya que treinta minutos tampoco dan para mucho– y dio paso a los norteamericanos Entheos, con Chaney Crabb al frente. Tras unos minutos para el cambio, los de Santa Cruz ya se encontraban dispuestos a comenzar. Con escasa luz que creaba una atmósfera un tanto misteriosa, la voz de Chaney irrumpió sobre el escenario algo antes de las siete de la tarde, que fue sin duda lo más destacado de su concierto. Su voz gutural nos pareció brutal, quizás la melódica no tanto, pero el conjunto sonó muy bien. Riffs potentes, melodías correctas y, en definitiva, un bolo que estuvo bien para ir abriendo boca. El sonido fue mejor que en The Voynich Code, pero sin llegar a ser del todo bueno.
Con ‘todo el pescado vendido’ como se suele decir para algo antes de las siete y media, Entheos terminaron su show ante un público que quedó conforme con lo que habían hecho. Nos llamó la atención el ‘pequeño caos’ que percibimos en el foso del escenario, al cual era imposible acceder puesto que algunos instrumentos y demás material de las bandas, estaban acumulados en esa zona, algo que no habíamos visto en otras ocasiones ni en esta sala ni en otras similares.

Sea como fuere, llegaba el turno para los esperadísimos Ingested, a los que tuvimos ocasión de ver en directo hace un par de años en el Brutal Assault y que nos cautivaron. Estos británicos suelen bordar sus shows, tanto en ejecución así como en la voz que, a pesar del breve periodo de tiempo que lleva Josh Davies al frente –en sustitución a Jason Evans–, no tiene nada que envidiar a su predecesor; ni mucho menos. Abrieron con “Titanomachy” de su EP del año 2013 Revered by No One, Feared by All, como corte brutal para ir entrando en materia. Lo cierto es que desde el primer segundo sonaron a la perfección, con un Sean Hynes a la guitarra que lleva en gran parte el peso del resto de la banda, bordando su trabajo y haciendo los coros de una manera brillante. Un jovencísimo Thomas O’Malley, que les ha acompañado en tours previos desde 2022 cuando escasamente contaba con 18 años, estuvo a un nivel altísimo a las cuerdas del bajo. No podemos quitar mérito a Lyn Jeffs, que lleva desde los inicios de Ingested –allá por 2006– a los platos, realizando un trabajo inconmensurable.
El show fue una maravilla, y no faltaron temas como “Impending Dominance” –de su Where Only Gods May Thread, publicado en el año 2020– o “Invidious” –extraído de su The Level Above Human, de 2018–. Para cerrar, eligieron la brutal “Skinned and Fucked”, despidiéndose por todo lo alto tras un concierto al que no se le pudo pedir más: energía y brutalidad a puñados.

Ingested habían dejado el listón muy alto para unos Born of Osiris que, con todos los problemas que estaban teniendo a lo largo de la semana, llegaban un poco ‘a medio gas’. Una vez apañado el escenario, con todo listo para recibir a Ronnie, Cameron y Nick, antes de las nueve de la noche, cuando aún era de día, los tres integrantes actuales de BOO estaban ya preparados para soltar su artillería pesada. La apertura llegó con un regreso a sus inicios casi, con “Open Arms to Damnation”, de su EP The New Reign de 2007. Con casi dos décadas a sus espaldas, lo cierto es que este corte sigue sonando tan bien como el primer día. Una Stage Live que se encontraba ya prácticamente a rebosar les recibió con muchas ganas y una enorme ovación. El sonido, mucho mejor que en las tres anteriores bandas, chocaba con unas luces que rozaban el límite de la epilepsia, muy molestas, pero que entendimos que sería cuestión solamente del principio.

Para incomodidad de los asistentes, la cuestión de las luces directas y excesivamente rápidas se mantuvo durante todo el show, generando un malestar que a muchos les llevó a marcharse o a moverse a la parte más lejana del escenario; incluso a utilizar gafas de sol o taparse los ojos con viseras o cualquier otro elemento que tuviesen a mano. Pudimos comprobar que el técnico de las luces, generaba este ‘espectáculo’ de luces de manera manual, así que esperamos que solucionen esto para otras fechas ya que resulta incómodo, convirtiéndolo en una experiencia poco agradable. Volviendo en sí a la cuestión musical, lo cierto es que los chicos de Ronnie Canizaro lo hicieron muy bien, mejor incluso que en otras ocasiones en las que les habíamos visto en directo –por ejemplo, el Resurrection Fest de 2023–.
En un setlist compuesto por dieciséis temas, alternando cortes de diferentes trabajos de toda su carrera musical, lograron que fuese muy completo. Cortes como “A Mind Short Circuiting” presentando lo que será su próximo disco, mezclados con otros más añejos como “Empires Erased” de 2007, extraído del ya mencionado The New Reign, hicieron que sus fans disfrutasen tanto de cosas nuevas como de clásicos básicos. Para cerrar, continuaron con esa ‘alternancia’ de la que hablamos, con “Brace Legs” también del The New Reign, seguida por “The War That You Are” –del nuevo álbum–, seguida por el clásico “Rosecrance” y poniendo el broche final con “Machine” de su Tomorrow We Die Alive de 2013.

Un concierto que musicalmente y en su ejecución instrumental estuvo muy bien; el trío actual compuesto por Ronnie, Camero y Nick solventó a las mil maravillas las complicaciones de la salida de Lee, y Ronnie a la voz también lo hizo genial. El problema: lo mencionado con las luces, que fue realmente algo que empañó el concierto. Sin duda el comentario generalizado de todo aquel que acudió al show. Por lo demás, muy bien. Aún así, Ingested estuvieron un punto por encima de los que, en teoría, eran los protagonistas de la noche. En conjunto fue una velada entretenida y agradable.
Oiane Díaz y Álvaro Foronda

























