Chaos A.D.: 33 años de riffs, protesta y una identidad propia
El 2 de septiembre de 1993, Sepultura puso en circulación Chaos A.D., un álbum que no solo transformó el sonido de la banda brasileña, sino que ayudó a abrir una nueva vía dentro del metal de los años noventa. Más pesado, oscuro, rítmico y experimental que Arise, el quinto trabajo de estudio de los de Belo Horizonte sigue conservando, 33 años después, una fuerza difícil de discutir.

Hay momentos en la historia del metal en los que una banda entiende que repetir una fórmula exitosa puede ser mucho más peligroso que abandonarla. Para Sepultura, ese momento llegó después de Arise. El álbum de 1991 había llevado al cuarteto a una dimensión internacional, consolidándolo como uno de los grandes nombres del thrash extremo. Sin embargo, dos años de tocar aquellas canciones una y otra vez habían despertado una inquietud: ¿qué ocurriría si continuaban haciendo exactamente lo mismo?
La respuesta fue Chaos A.D.
Publicado originalmente por Roadrunner Records el 2 de septiembre de 1993, el lanzamiento volvió a contar con Andy Wallace en la producción y fue registrado en los legendarios Rockfield Studios de Gales. La propia banda, formada entonces por Max Cavalera a la voz y guitarra, Andreas Kisser a las seis cuerdas, Paulo Jr. al bajo e Igor Cavalera tras la batería, decidió explorar un territorio mucho más amplio.
El resultado no fue un simple alejamiento del thrash. Fue una auténtica reconstrucción de su identidad.
La primera impresión que produce Chaos A.D. es física. Las guitarras suenan más graves, los riffs tienen mayor espacio para desarrollarse y la batería de Igor adquiere un protagonismo extraordinario. La velocidad deja de ser el principal instrumento de agresividad y el groove comienza a ocupar el centro de la composición.
«Refuse/Resist» lo deja claro desde el comienzo. El latido del hijo que Max Cavalera y Gloria estaban esperando sirve como introducción antes de que aparezca uno de los riffs más reconocibles de la carrera del conjunto. No hace falta una tormenta de notas: unos pocos golpes bien colocados son suficientes para transmitir tensión y amenaza.
Después llegan «Territory» y «Slave New World», dos canciones que resumen perfectamente la nueva dirección. La primera apuesta por un ritmo casi hipnótico; la segunda combina el metal con una actitud cercana al hardcore. «Amen» continúa por ese camino mientras la sección rítmica demuestra que el peso también puede encontrarse en la contención.
Y entonces aparece «Kaiowas».
Cuando Brasil entró definitivamente en el sonido
Para una formación asociada hasta entonces con la electricidad y la velocidad, incluir una pieza acústica e instrumental suponía un riesgo considerable. Sin embargo, «Kaiowas» terminó siendo uno de los grandes momentos de la obra.
La composición fue registrada en las ruinas del castillo de Chepstow y reunió guitarras acústicas y percusión en una atmósfera completamente diferente. La inspiración en la cultura brasileña y el homenaje a la comunidad indígena Kaiowas anticipaban una búsqueda que alcanzaría todavía mayor protagonismo en Roots.
Pero aquí todavía existía una diferencia fundamental: el experimento no parecía artificial. La identidad brasileña comenzaba a integrarse en el lenguaje de la banda de manera natural.
La música también se convirtió en una forma de protesta.
Un disco que hablaba de la realidad
La dimensión social de Chaos A.D. es uno de sus elementos más importantes. Después de viajar por numerosos países durante la gira de Arise, los músicos comenzaron a observar su país desde una perspectiva diferente. La violencia, la censura, la discriminación, los conflictos territoriales y los abusos de poder encontraron espacio en las letras.
«Manifest» aborda la masacre de Carandiru, ocurrida en una prisión de São Paulo. «Territory» se ocupa del conflicto entre israelíes y palestinos, mientras «Slave New World» cuestiona distintas formas de control y censura.
En «Biotech Is Godzilla», además, aparece una colaboración especialmente significativa: Jello Biafra, antiguo vocalista de Dead Kennedys y una de las voces más reconocibles del punk político estadounidense, participa en la canción y comparte créditos de composición.
El resultado encaja perfectamente con el espíritu general del trabajo: rabia, crítica social y una actitud inconformista que nunca necesita convertirse en un discurso solemne.
Un repertorio que todavía funciona
La segunda mitad del álbum mantiene la intensidad con «Nomad», «We Who Are Not as Others» y «Manifest», antes de llegar a «The Hunt», versión del tema de New Model Army, y «Clenched Fist».
Esa variedad es precisamente una de las grandes virtudes del lanzamiento. Hay thrash, groove, hardcore, elementos acústicos, percusión brasileña y una marcada sensibilidad experimental, pero todo permanece unido por una producción contundente y una personalidad reconocible.
La portada de Michael R. Whelan completa ese universo visual oscuro y apocalíptico. No es un simple acompañamiento gráfico: representa perfectamente la sensación de tensión que recorre la obra.
Como era previsible, el cambio provocó opiniones enfrentadas. Algunos seguidores esperaban otro Arise y consideraron que el cuarteto estaba abandonando sus raíces. Otros entendieron que precisamente esa voluntad de evolución era lo que podía mantenerlo relevante.
El tiempo terminó dando la razón a los segundos.
Chaos A.D. alcanzó el puesto 32 del Billboard 200 y se convirtió en el trabajo de mayor posición de la banda hasta entonces. Pero su importancia real no puede medirse únicamente en cifras. La combinación de riffs graves, estructuras dominadas por el groove, hardcore, percusión brasileña y letras de contenido social ayudó a definir buena parte del metal que llegaría después.
Incluso la propia historia de la banda demuestra hasta qué punto aquel paso fue decisivo. Chaos A.D. abrió la puerta a Roots, pero su influencia también puede rastrearse en generaciones posteriores de músicos que encontraron en aquellas canciones una forma diferente de entender la contundencia.
Treinta y tres años después, quizá esa sea la mejor manera de celebrar su aniversario: volver a escucharlo sin compararlo permanentemente con Beneath the Remains, Arise o Roots.
Porque Chaos A.D. no necesitaba ser ninguno de esos discos.
Necesitaba ser exactamente lo que fue.
Un punto de ruptura.
Un álbum incómodo para algunos, revolucionario para otros y fundamental para entender la evolución del metal de los noventa.
Y, sobre todo, la demostración de que una banda puede cambiar de piel sin perder los colmillos.

Listado de temas:
1. Refuse / Resist
2. Territory
3. Slave New World
4. Amen
5. Kaiowas (instrumental)
6. Propaganda
7. Biotech Is Godzilla
8. Nomad
9. We Who Are Not as Others
10. Manifest
11. The Hunt (New Model Army cover)
12. Clenched Fist
Line Up:
Max Cavalera – Vocals, Guitars
Andreas Kisser – Guitars
Paulo Junior – Bass
Igor Cavalera – Drums

























