Conciert-UDO “DIRKSCHNEIDER” // Sala Razzmatazz II, Barcelona – 23/03/2025

Tuvimos suerte los que, desde que anunciaron el sold-out en Pamplona y Madrid, y, lógicamente, antes de que se produjera en la ciudad Condal, compráramos las entradas para asistir a, más que un concierto, una efeméride.
Bajo el nombre de DIRKSCHNEIDER, Udo, ex cantante de ACCEPT, celebraba que hace ya cuarenta años desde que el disco “Balls to the wall” había nacido para quedarse y que, tanto él como Peter Baltes, bajista de la banda alemana desde sus inicios, estaban en plena forma a pesar de sus más de seis décadas de vida.
Dos días antes del evento, la organización nos sorprendió con un adelanto de este: en lugar de abrir puertas a las 19:00 horas, abrirían a las 17:00 h. Una putada para la SSD (Sagrada Siesta Dominical), pero para quienes al día siguiente teníamos la obligación de llevar a sendas descendencias (hijos e incluso nietos) al colegio, dicho cambio nos vino de perlas.

A todo ello, yo venía a hablar de mi concierto y me estoy yendo por los cerros de Úbeda. Antes de la que se sabía de antemano que iba a ser la actuación más aclamada, los encargados de ir ambientando al respetable eran dos bandas de las cuales un servidor no había escuchado nada de ellas con anterioridad y no sabía con qué se iba a encontrar.
ALL FOR METAL, empezaron mientras yo adquiría una camiseta y no pude ver su entrada al escenario, pero cuando me giré y vi su puesta en escena, he de decir, en honor a la verdad, que la primera impresión fue mala, pero presagiaba que al final me acabarían convenciendo.

Y así fue, como guitarristas, dos chicas que demostraron de sobras sus virtuosas sinergias entre dedos y cuerdas, un bajista que seguramente tenga su calidad, pero que por el simple hecho de permanecer todo el concierto con caretas hizo que, en lugar de mirar el ejercicio manual usado en su instrumento, me despistase intentando averiguar por qué narices se tapa la cara, por cierto, aún no lo sé.
Sobre la persona que toca la batería, poca cosa puedo decir, más allá de que me pareció formidable, pero todavía lo estoy buscando, ya que desde mi posición no logré encontrar su ubicación hasta que no terminó la actuación.
Lo de los dos vocales creo que es para comentar aparte, ya no solo por la calidad de cada uno de ellos, sino que también por esa armonía entre graves y agudos que difícilmente se puede encontrar en otras formaciones, ya sean del estilo que sean.

En lo personal, mi admiración por Antonio Calanna, de los dos vocalistas, el de más baja estatura y de más alta entonación. Con el tenor tuve la suerte de entablar una corta charla, solo para pedirle una foto con las trabajadoras que sirven birras en la barra, las cuales había visto cómo le observaban atónitas por la calidad de su voz.
Después de esta gran actuación a la que el público se entregó paulatinamente hasta casi formar parte del grupo, otra banda subió al escenario, llamada CROWNSHIFT. ¿Cómo lo podría expresar sin ofender a nadie? Se suele decir que “para gustos, los colores” y lo cierto es que no fueron de mi agrado. Creo que se puede afirmar que a nivel individual como músicos son bastante aceptables, pero como formación no acabaron de compenetrarse. A lo mejor, el causante de mi decepción fue el pésimo sonido de la sala. Si no, no se entiende que estén girando junto al legendario UDO DIRKSCHNEIDER.

Sobre el lugar donde se llevó a cabo el evento, considero que junto a otras salas de igual aforo o similar, no es la más adecuada, no solo cuando actúan en ellas grandes estrellas que dejan a cientos de seguidores sin entrada, también porque creo que somos merecedores de espacios más accesibles, más dignos, más como si estuviéramos en el siglo XXI, sin desmerecer ni mucho menos la labor y profesionalidad de todas las personas en ellas empleadas.
Dicho esto, paso a hablar del gran concierto ofrecido por el grupo estrella del cartel, una formación perfectamente cohesionada a su implacable e indiscutible protagonista, el cual, a veces, le presta su nombre UDO, y en otras ocasiones su apellido y el del baterista, a la postre, su hijo Sven Dirkschneider.

“Fast as a shark” para empezar, diferentes himnos de sus primeros discos antes de dar paso íntegramente al álbum “Balls To The Wall”, más himnos de sus primeros trabajos, y para terminar, “Burning”.
Explicar detalladamente estas dos horas, aproximadamente, de concierto, rompería la magia de la imaginación de aquellos que, por las causas que sea, no pudieron asistir, y a quienes les recuerdo que en breve tendrán otra oportunidad de verlos en el “Rock Fest Barcelona”, aunque solo sea durante una hora, pero que estoy seguro de que sabrán llenarla de forma más que ACCEPT-able.
Y a los que tuvisteis la suerte de estar allí… ¿Qué os voy a decir que ya no sepáis?

























