Crónica de BAD RELIGION, SUICIDAL TENDENCIES, MILLENCOLIN y BLOWFUSE – BEC, Barakaldo // 13-05-2022
Tras dos años de espera, por fin llegaba el esperado día: el tour 40 aniversario de Bad Religion previsto para 2020 que, finalmente, ha tenido que ser un poquito diferente a lo que todos pensábamos en un inicio, un 40+2.
Acompañados por Suicidal Tendencies, Millencolin y Blowfuse, Bad Religion daban inicio a su gira europea en el Bilbao Exhibition Center cargados de energía y con el objetivo de hacer volar por los aires a todo aquel que pisase el BEC en la fecha de apertura del tour aniversario.

La tarde-noche comenzaba fuerte con los catalanes Blowfuse sobre el escenario. La banda liderada por Óscar Puig abría la velada con unas ganas brutales y un público totalmente dispuesto a seguirles el ritmo. Los escasos treinta minutos de show dieron para mucho; y es que este grupo que, pese a haberse formado en 2013, podrían haber sido sacados perfectamente de un festival de los noventa, no dejó indiferente a nadie.
Después de una breve pausa, llegaba el turno de Millencolin. El pabellón se iba llenando y el ambiente empezaba a estar cada vez más calentito. Los de Nikola Sarcevic se subían al escenario dispuestos a reventar Barakaldo. A una velocidad de infarto y haciendo un repaso a toda su carrera musical –que con la tontería asciende ya a treinta años–, los suecos dieron el pistoletazo definitivo a la noche.

Como no podía ser de otra manera, no faltaron temas clásicos del Pennybridge Pioneers como Penguins and Polarbears o No Cigar, o Bullion del Life on a Plate. Para la mayoría de los fans, los cincuenta minutos que los de Örebro estuvieron sobre el escenario se hicieron cortísimos. Cincuenta minutos de regreso a la adolescencia que supieron a demasiado poco.

Con una puntualidad perfecta, Suicidal Tendencies comenzaban a las 20:50h su espectáculo. Muchos de los que se habían acercado al BEC estaban ansiosos por ver a la banda californiana tocar en directo. Con nuevas caras en su formación, como el jovencísimo Ty Trujillo –hijo de Robert Trujillo–, ST abrían su actuación con un sobrenatural You Can’t Bring Me Down y un público volcado al 100%.

Un electrizado Mike Muir no paró de moverse de un lado para otro del escenario ni un solo momento, en un ritmo frenético que nos lleva a cuestionarnos cómo este hombre sobrevive a cada uno de sus conciertos. Con un setlist espectacular, en el que no faltaron Two Side Politics, Institutionalized, Freedumb, Subliminal o Possessed to Skate, los de Venice derrocharon carácter y buen rollo. En cuanto comenzó Send Me Your Money, el BEC se convirtió en una fiesta en la que no faltaron ni siquiera tablas de skate camufladas entre el público. En definitiva, un show espectacular para una banda que siempre lo da todo ante sus seguidores.

Después de un cuarto de hora escaso tras el final de ST, llegaba el momento del plato fuerte del cartel. A las 22:10h –ni un minuto más, ni un minuto menos–, Greg Graffin agarraba el micrófono para no soltarlo hasta hora y media después. Con los primeros compases de Generator todo el recinto se vino arriba. La pista estaba a rebosar y la gente cantaba a pleno pulmón. Ya desde la primera canción más de uno se animaba a hacer crowdsurfing hasta las primeras filas para dejarse reabsorber después por la masa de gente que no paraba de gritar y saltar.

Come join us, Fuck you, Sorrow… Son solamente algunos de los temas que se fueron sucediendo a lo largo del concierto. Es complicado resumir cuarenta años (más dos) en tan solo hora y media pero, teníamos claro que los californianos eran capaces de eso y de mucho más. Con American Jesus llegó el apocalipsis, los vasos de cerveza volaban por los aires y ya no quedaba ni un milímetro cuadrado de espacio libre entre los asistentes.

A pesar de llevar prácticamente hora y media tocando, los californianos seguían tan frescos como en el minuto uno. Una puesta en escena impecable a la que únicamente bandas de la talla de Bad Religion pueden aspirar. Cerrando con Fuck Armageddon… This is Hell, la banda de Los Ángeles se despedía de Barakaldo para hacer frente a los treinta conciertos que les esperan por toda Europa durante los próximos tres meses.
Texto: Oiane Díaz
Fotos: Jose Esteban Egurrola

























