Derroche de pasión a ritmo de hard rock con H.E.A.T.
Despliegue de oficio y derroche de energía de unos incombustibles H.E.A.T. que descargaron su hard rock de alto voltaje ante las 2.200 personas que abarrotaron este viernes la madrileña sala La Riviera. Un concierto de dos horas, en el marco de la gira de presentación de su último trabajo discográfico ‘Welcome to the Future’, con el que repasaron sus temas más míticos.
Es sorprendente el crecimiento de la banda desde sus inicios allá por 2007 y en esta ocasión apostaron todo a una carta con una única fecha en España, a lo que sus fieles seguidores han respondieron colgando el cartel de “sold out” desde hace semanas. De sobra es sabido que la península es uno de los sitios preferidos de los suecos, es más alguno de ellos pasa largos periodos de tiempo en España, o eso dicen las malas lenguas. La memorable actuación de esta noche en Madrid quedará plasmada no solo en la retina de los asistentes al espectáculo, sino que será eternizada en un futuro video.

Abrieron la noche unos HITTEN pletóricos, viviendo un gran momento y demostrando que si persigues tus sueños, paso a paso, se van haciendo realidad y es que la formación bien lo merece por su trabajo y constancia. La banda ha estado girando por Norteamérica durante los meses de marzo y abril de este año junto a HAUNT. Es su quinto álbum de estudio, “While Passion Lasts”, más los lanzamientos anteriores, lo que les han hecho estar en el candelero de forma constante durante más de una década.

Arrancaban con “While Passion Lasts” de una manera fulminante, continuando en el presente de la mano de “Mr Know It All” y “Blood From A Stone”. La verdad es que solo con este inicio uno ya puede constatar la cantidad de temas que a lo largo de su carrera han dejado para el directo, de entre los que debe ser complicado elegir cuáles dejar fuera del set list.
HITTEN siguió repartiendo hard & heavy con “Twist Of Fate”, la maravillosa “Eyes Never Lie” y “Hold Up The Night”. Con la gente cada vez más entregada, llegaba otro momento álgido de la actuación de los murcianos con la arrolladora “Built To Rock”, que nos dejaba a los chicos pisando el acelerador al máximo mientras el vocalista llegaba a las notas más altas.

Pero que nadie piense que HITTEN se iban a dejar en el tintero algunos de sus temas más emblemáticos, ya que no faltaría la rabia desatada en “In The Heat Of The Night”, que volvía a poner al público en movimiento mientras los guitarras Johnny y Dani nos miraban complacidos desde el filo del escenario. Una canción condenada a ser inmortal entre todo el publico metalero, puesto que ha hecho retumbar ya muchos recintos por el mundo.

A eso de las 21:15h se pagaban las luces de la abarrotada Riviera, y con la banda sonora de Superdetective en Hollywood, un buen juego de luces, se inició un concierto épico que quedó en la retina de todos los presentes.
Y es que H.E.A.T. hizo un repaso por sus grandes hits con títulos como ‘Disaster’, “Emergency”, “Dangerous Ground” y “Hollywood”, entre otros, que sirvieron como primera toma de contacto. Un recibimiento muy caluroso lleno de sonrisas en la cara y emociones desatadas.

En pocos inicios de un concierto vamos a ver la sala tan patas arriba. No creo que nadie se hubiera librado ya a estas alturas de alzar el puño, pero es que la colección de irresistibles temas seguía. Con “Rise” alguno/a le lanzó una bandera de España con las letras de H.E.A.T y el vocalista Kenny Leckremo no dudó en colocarla en el pie de micro. Imposible que podamos reproducir aquí la fuerza que transmitía la banda. Un conjunto de músicos que se conoce más que de sobra y que nos deja constantemente esas imágenes de unión frente a su público. Tal vez un poco más en segundo plano se mantuvo el teclista Jona Tee, mientras Jimmy Jay se mostraba como un terremoto con su bajo y Crash como una apisonadora a la batería con su implacable pegada.
Ya se habían estremecido los corazones, la euforia estaba desatada y seguro que alguno ya había soltado alguna lágrima cuando llegó el momento de demostrar que lo nuevo que nos presenta H.E.A.T. puede encajar en un repertorio tan exigente. Así lo hizo “Nationwide”, que objetivamente hablando, para una persona que desconociera lo que significan los temas que sonaron anteriormente, estaría a la misma altura. Solo que le falta ese don inexplicable de los clásicos, a los que volveríamos inmediatamente con un “Running To You” atronador.

Llegados a la fase central llegaría el momento de relajarnos, pero solo un poco. Kenny da paso a “Beg Beg Beg” y para deleitar aun más al publico metió unas estrofas del “War Pigs” de BLACK SABBATH… curioso el detalle. Para bajar un poco los ánimos un mini solo de batería donde Crash nos invita a pegarle un trago a la cerveza, refresco o botellín de agua con el mítico dicho: “arriba, abajo al centro y para dentro”.

La sorpresa de la noche era el artista invitado… nada más y nada menos que Erik Grönwall, quien interpretó “Breaking The Silence”. “Inferno” y “Living On The Run” las cantó a medias con Kenny. La verdad que pocas personas en el mundo de la música son tan carismáticos y queridos como Erik. Es impresionante ver cómo el sueco no para, literalmente, sobre el escenario. Verle en un concierto es como presenciar una clase magistral de CrossFit en la que la energía y el talento compiten entre sonrisas, confesiones, un sonido en directo muy potente y, por supuesto, mucha actitud. Y es que pocos artistas pueden dar tanto sobre las tablas como hace él. Es adrenalina pura. Él lo sabe y sus fans también.

Y cuando parecía que el concierto iba llegando a su recta final con “1000Milles” y “One By One”, el show no pudo hacer otra cosa más que continuar, y, ante la petición de su público, la banda hizo un alarde de generosidad alargando su espectáculo con dos temazos que marcaron un antes y un después en su carrera musical: “Point Of No Return” y “A Shot At Redemption”.
La gente hacía tiempo que se había rendido a los pies de los suecos que, por si no lo habían percibido, así se lo demostró. Qué gustazo tiene que ser ver desde arriba del escenario a toda la sala cantando con los brazos arriba, ofreciéndoles esa especie de homenaje. Tanto es así que la banda terminaba, se hacía la foto final, se despedía y la gente seguía aplaudiendo. Una noche difícil de olvidar.


























