ELDORADO – SALA RITMO & COMPÁS, MADRID – 27/11/09
Es una gozada ver como un grupo crece y se arriesga. Ver como, cuando hay clase y calidad, las cosas van poco a poco funcionando, siempre apoyadas por una gran coherencia y mucho mimo a la hora de dar salida a tu trabajo y a tu arte. Este es el caso que me ocupa en esta ocasión, el de los madrileños ELDORADO a quienes vi nacer y quienes me dejaron totalmente alucinado con su primer disco “En busca de Eldorado”, los mismos que ahora empiezan a ver una pequeña y merecida recompensa a todo su esfuerzo con su nuevo disco “Dorado”.
Aunque poco a poco vamos cambiando de mentalidad y, por supuesto generalizar con algo así sería de necios, no soy capaz de entender porque a veces nos cuesta tanto reconocer la calidad que tenemos tan cerca de casa, así como las grandes cosas que se están haciendo y se harán dentro del rock actual. Entiendo que el legado de los grandes es algo que todos tenemos presente y que está ahí para mostrar el camino, así como para disfrutarlo pero, ¿vamos a seguir viviendo del pasado toda la vida? ¿vamos a seguir esperando toda nuestra vida una reunión y gira de Led Zeppelin o eclipsando toda nuestra atención con cada nuevo disco de Kiss o AC/DC? ¿Qué nos impide darle el valor que tiene de verdad discos con tanta calidad y un sonido tan exquisito como el que han sacado a la luz el cuarteto madrileño que en esta ocasión nos ocupa? Todas estas preguntas se me agolpan en el cerebro cuando salgo con una sonrisa de oreja a oreja de un concierto como el que vivimos el pasado 27 de Noviembre en la Sala Ritmo y Compás de Madrid. La presentación oficial en la capital del nuevo disco de ELDORADO, en un viernes en el que la banda había puesto el todo por el todo presentándose como único grupo en cartel, dándole prioridad absoluta a su confianza en su material, al hecho de que con tales canciones y tal calidad el público debería responder, puesto que la promoción, además, había sido atractiva y potente. Y por suerte, así fue, la gente respondió, y para cuando el concierto iba a dar comienzo, una nutrida congregación de personas de muy variopinta condición se acercaba al escenario cubriendo las tres cuartas partes de la sala, algo que me alegró sobremanera cuando todavía no había comenzado el show.
Así pues, con una intro radiofónica y el grupo posicionándose poco a poco sobre las tablas, comenzó el concierto de ELDORADO y lo hizo con uno de los cortes más indicados para hacerlo de su último álbum, el titulado “Tarot TV” que, como suele ser habitual en estos casos, sirvió para que el grupo se fuera haciendo con el concierto, manejando una actitud que comenzó titubeante y preocupada por la responsabilidad que recaía sobre los hombros del cuarteto esa noche.
Fue entonces, con un comienzo encubierto y que no hacía intuir lo que vendría después, cuando ELDORADO nos regalarían el single de su nuevo trabajo, el estupendo y atractivo “La Casa de las Siete Chimeneas”, coreado por todo el mundo y presentando ya un trabajo estupendo por parte de toda la banda, compenetrada y ya centrada en su cometido de hacernos pasar una buena noche de rock.
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Rock clásico y macarra continuó con “Pornostar”, con un Jesús Trujillo clavando sus partes vocales, haciendo que lo que escuchábamos fuera un reflejo fiel del disco, pero con la fuerza y la garra del directo, a lo cual siempre ayudó la actitud y la clase de su guitarrista Paco Lopez (recientemente incorporado a la banda), siempre atento a realizar el solo correcto en el momento oportuno, ofreciendo la pose y la entrega que cualquier espectador le pide a un guitarrista del estilo. Una auténtica pasada disfrutar de sus momentos en solitario, moviéndose hacia delante y hacia detrás para esconderse y volverse a mostrar como el gran guitarrista que es.
La noche tendría sorpresas, y ante un público unas veces muy entregado y otras algo expectante acerca de las virtudes y capacidades de la banda cayó una interesante versión del “Children of the Revolution” de T-Rex, la cual fue seguida por un pequeño medley donde tuvimos la primera ración de guiños a los grandes, véase Led Zeppelin o Deep Purple, y que continuó con un intensísimo “Caída Libre”, uno de los temas preferidos por un servidor de su último álbum, con una interpretación muy sentida por parte de toda la banda.
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Tras un medio tiempo como “Caída Libre” entró como un tiro su “I don’t need no doctor”, demostrando las posibilidades que tienen dentro del mercado internacional, con un tema muy rápido y con gancho, totalmente dentro de los cánones del rock más clásico.
La noche continuó con la majestuosidad y brillantez a la que ya nos habíamos adaptado totalmente encantados, y así fueron cayendo cortes como “Identidad”, que no contó con un excesivo apoyo por parte del público, “La Gran Evasión”, “El jugador”, de su primer álbum también, o la asequible y fácil de seguir “El Desertor”. Entre ellos hubo tiempo para nuevas versiones, para que cantáramos a ritmo de Pink Floyd o para que disfrutáramos de sendos solos de bajo y batería o guitarra, todos ellos en su justa medida y en ningún momento excedidos de tiempo, siempre dándole importancia a la esencia del rock y no a un determinado instrumento, una de las señas de identidad de una banda como ELDORADO.
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La cosa llegaba a su fin. Se fueron a los camerinos y se coreó su vuelta al escenario para que tuvieran lugar los bises finales, el primero de los cuales traería la magia a la Ritmo y Compás. Con un Jesús haciendo en esta ocasión las labores de vocalista y teclista al mismo tiempo (tal y como había ocurrido ya en otras partes del show) comenzaron las primeras notas de uno de los temas más especiales de su nuevo disco, “Atlántico”. Al ritmo del silbido de Jesús nos fuimos empapando de la magia del tema y nos atrevimos a cerrar los ojos para comenzar a cantar la letra. El desarrollo fue titubeante, quizás hubiera sido mejor si Jesús se hubiera centrado en cantar y hubieran contado con un teclista de apoyo, pero a pesar de ello la esencia de la canción se mantuvo intacta sobre el escenario, proporcionando uno de los momentos más intensos y vívidos de la noche.
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Tras esto solo quedaba despedirnos del grupo con “Meteoro”, el cual puso punto y final a un gran concierto, a la puesta de largo de un grupo al que esperemos que la carretera le tenga preparado un largo e intenso 2010 puesto que, si el rock es justo, el futuro les depara grandes momentos y un gran reconocimiento. Es por ello que me quedé con la sensación de que el concierto podría haber sido mejor incluso de lo que fue, de que no tuvimos a unos ELDORADO al 100% quizás aún por falta de rodaje y de apego a los nuevos temas, pero sí de que los tendremos, poco a poco en los próximos conciertos por lo que estaremos atentos a la evolución del cuarteto.
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Autor: Daniel Velasco Alonso
Podéis ver la GALERÍA DE FOTOS del concierto haciendo click en el vínculo que tenéis a continuación:






























