Entrevista a Brenda Rojas (BLUESPIRIT): “La constancia y el disfrute, son fundamentales en el aprendizaje”

Brenda Rojas es una violinista y tecladista cubana, miembro de la SINFÓNICA DE LAS VILLAS. Pero eso no es todo, porque también forma parte del TRÍO CONVERGENCIA y asimismo es la tecladista de la banda de blues BLUESPIRIT. Joss Metalcry habla con ella en esta entrevista.
Hace un tiempo que hice un especial apoyando a lo que tiene que ver con la música Rock de todo tipo en la isla de Cuba y como me quedé con ganas de más estoy continuando con aquello que comencé hace un tiempo, en la web Metalcry.com de España, y ahora me he centrado en cinco instrumentistas mujeres: una cantante, una guitarrista, una bajista, una batería y una teclista. Pero, para comenzar, ¿quién es Brenda Rojas?
Soy una violinista y tecladista cubana, de 23 años, nacida en la ciudad de Santa Clara, capital de la provincia de Villa Clara y cabecera del municipio de igual nombre, que es una ciudad localizada en las inmediaciones del centro geográfico de Cuba. Actualmente, trabajo en la SINFÓNICA DE LAS VILLAS, imparto clases en la escuela de arte de mi ciudad, soy miembro del TRÍO CONVERGENCIA y también soy la tecladista de la banda de blues BLUESPIRIT.
¿Cómo comenzaste en el mundo de la música?
La música siempre ha estado presente en mi vida. Desde chiquita, mi mamá, Estela Hernández Morales, pianista y cantante, me introdujo a este mundo mágico. Recuerdo con mucho cariño esos momentos jugando a cantar, improvisando melodías en el piano y descifrando las notas musicales de su libro. Le agradezco profundamente que me haya enseñado a amar la música, no como una obligación, sino como una fuente de felicidad.
Formas parte de la banda BLUESPIRIT y estás en la SINFÓNICA DE LAS VILLAS, como nos dijiste, pero no sabía de ti hasta que una persona en un grupo de Facebook, llamado MUNDO ROCK CUBANO, te recomendó, ya que estaba buscando una teclista para mis entrevistas. ¿Allí en Cuba se puede vivir de este oficio?
Es un tema complejo, la verdad. Vivir de la música aquí es una lucha constante, especialmente desde la pandemia del COVID-19 y la crisis económica. Pero siempre he buscado ser versátil, aprender nuevas habilidades y adaptarme para ser lo más útil posible. Eso me ha permitido encontrar diferentes trabajos relacionados con la música que me ayudan a salir adelante, a pesar de las dificultades.

¿Estudiaste música en alguna academia o eres totalmente autodidacta?
Comencé a estudiar música en la especialidad de violín en la escuela de arte de mi ciudad, Santa Clara. Ahí me mantuve hasta mis 18, cuando me gradué como profesional, y ahora estoy cursando el último año de licenciatura en violín en la Universidad de las Artes, situada en la capital, donde realizaré mi concierto de graduación en los próximos meses.
Hay mucho virtuosismo del teclado en vídeos de YouTube, pero donde se tiene que demostrar tu función es en el contexto de tocar para los demás. ¿Qué opinas de los tutoriales que están por las redes?
En la isla de Cuba, el internet llegó un poco tarde a nuestras vidas. Me conecté por primera vez en 2016, a los 15 años. En esa época solo había Wi-Fi en parques, así que mis amigos y yo nos conectábamos cada fin de semana para descargar música. Pasé bastante tiempo así, acumulando una buena colección de videos de piano y violín.
Me ayudaron mucho a entender la música desde otra perspectiva. En la escuela te enseñan la técnica, pero en YouTube encontré a un montón de jóvenes talentos haciendo cosas increíbles. ¡Me motivó mucho a seguir aprendiendo! Claro, hay que tener cuidado con tanta información, porque puede ser abrumadora y a veces no es confiable. Siempre me ha gustado corroborar todo con otras fuentes.
¿Cuáles han sido tus influencias?
La música clásica siempre me ha cautivado. De niña, la absorbía como una esponja, gracias a mi mamá, la que me introdujo a Wolfgang Amadeus Mozart, Astor Piazzolla, y especialmente a Aram Jachaturián, uno de nuestros compositores favoritos. Al crecer, me incliné por el Rock, sobre todo bandas de Rock Progresivo como GÉNESIS, JETHRO TULL, EMERSON LAKE & PALMER y KING CRIMSON, también me fascinaron el Jazz y el Blues. Este último género se ha convertido en uno de mis oficios y llevo años defendiéndolo como tecladista en la banda BLUESPIRIT.

Para todos los más jóvenes que están cogiendo el teclado y quieren dedicarse a tocarlo de manera profesional. ¿Qué le dirías que es importante tener en mente a los más jóvenes?
Dos cosas han sido fundamentales en mi aprendizaje: la constancia y el disfrute. La constancia es clave, porque la motivación puede flaquear cuando no vemos resultados inmediatos. Sin embargo, es crucial respetar los procesos y tener paciencia. Rendirse no es una opción.
La segunda, que no es menos importante, es disfrutar el proceso. Esto ha sido un salvavidas en mis años de estudio y sacrificio. Me ha ayudado a mantener mi felicidad, a encontrar paz conmigo misma y a recordar que la música, en primer lugar, debe disfrutarse. Cada día, desde mi cuarto de estudio, me esfuerzo por enfocar mi energía en sentir cada nota, apreciar cada acorde. No me castigo por los errores, pues entiendo que son parte del camino.
¿Cuál ha sido el proyecto más gratificante del que has sido parte?
Una de las experiencias más memorables de mi trayectoria musical fue una serie de conciertos con la Orquesta Sinfónica de las Villas, donde tuve el honor de acompañar al pianista y compositor José María Vitier, junto a un grupo excepcional de músicos. Lo que me cautivó no fue solo la maestría técnica que demostraban, sino la meticulosidad con la que abordaban cada detalle.
Desde el set de percusión, repleto de instrumentos inusuales, hasta la potencia con la que la orquesta los respaldaba, cada elemento se fusionaba en una sinergia impecable. Fueron jornadas intensas de ensayos y prácticas, pero cada esfuerzo valió la pena.

Como nos dijiste, no hace muchos años que está instalado internet en el país de Cuba y estáis en pleno apogeo con el boom de las redes sociales, y gracias a ellas el contacto con el pueblo es más directo, algo impensable hace años. Con ello, se os ha facilitado mucho el trabajo, aunque también se ha perdido la cercanía. ¿Tú qué opinas de todo esto sobre las redes?
Internet ha llegado a Cuba con fuerza y es innegable que ha transformado la forma en que nos comunicamos y compartimos nuestra arte. Para nosotros, los artistas, ha sido una puerta a nuevas posibilidades. Poder compartir nuestras ideas y creaciones con un público más amplio, conectando con la gente de una manera más inmediata, es algo que no podríamos haber imaginado hace unos años.
Pero, como todo cambio, también hay un lado oscuro. La inmensa cantidad de información que existe en las redes sociales, la velocidad a la que cambian las tendencias ha creado una especie de vorágine que puede consumirnos. Es fácil perderse en la búsqueda de aprobación y en la necesidad de estar constantemente «conectados» para no perder relevancia. Se corre el riesgo de que la calidad del arte, la profundidad de la experiencia artística, queden relegadas a un segundo plano, sacrificadas en el altar del algoritmo.
Creo que lo importante es encontrar el equilibrio. No podemos negar que las redes sociales son una herramienta poderosa, pero no podemos dejar que nos controlen. Tenemos que seguir cultivando la conexión humana, la experiencia real, la profundidad del arte que no se encuentra en un «like». Debemos mantener viva la esencia de la creación artística, la que se nutre del diálogo, de la interacción, de la experiencia compartida.
El reto, creo, está en encontrar ese punto medio. Aprovechar las ventajas de las redes sociales sin perder la esencia de la conexión humana. Espero que juntos, como artistas y como pueblo, podamos encontrar ese equilibrio para que el arte siga floreciendo en Cuba, tanto en el mundo virtual como en el real.

¿Por qué no abundan las mujeres teclistas en Cuba?
Es una pregunta interesante la que me haces. No conozco estudios que hayan hecho al respecto, pero, en mi opinión, la figura de la mujer en el piano ha ganado mucha fuerza en los últimos tiempos. Hay muchos factores que impiden, quizás, que tengan la visibilidad adecuada pero eso no significa que no se estén haciendo cosas interesantes en el mundo del Rock, puedo mencionar a dos bandas que admiro muchísimo, ANIMA MUNDI con su tecladista Virginia Peraza y CADILLAC ONE con Abbys María Jurdás.
Hay una variedad inmensa de teclados en el mercado musical y, desde que yo era pequeño, ha avanzado mucho esa tecnología, a pasos agigantados. ¿Te acuerdas aún del primero?
El desarrollo tecnológico, en el ámbito musical, aquí es más lento. He visto teclados de alta calidad en línea, pero desafortunadamente no puedo permitírmelos. En la banda donde toco, actualmente, usamos un teclado de cinco octavas, un Yamaha PSR-E313, que, aunque no es completamente profesional, cumple su función. Vivir en este país me ha enseñado que se pueden lograr cosas increíbles con recursos limitados.
¿Tocas algún instrumento más?
Mi instrumento principal es el violín y lo llevo tocando desde los 8 años, pero también aprendí a tocar piano, gracias a mi madre y a las clases de piano complementario que recibí en la escuela de arte. Siempre me gustó crear en ambos instrumentos y debido a eso fue que comencé a incursionar en el blues.
Hace un tiempo, mi compañero Iván Allué publicó un ensayo llamado “Mujeres, rock & heavy metal: ¿Quién dijo sexo débil?” (Ed Milenio), que trata el tema del machismo también en el ámbito musical, así que no quiero dejar de formular esta pregunta, siendo tu una rockera que te vas abriendo camino poco a poco… ¿Crees que tenéis muchas barreras por saltar en la actualidad?
Si bien no he experimentado discriminación directa por ser mujer y músico en Cuba, creo que las barreras que enfrentamos son más profundas que el simple machismo. El mundo está en constante cambio y la industria musical no escapa a esta realidad. Una de las mayores dificultades que enfrentamos es la presión comercial, la cual puede opacar la autenticidad y la identidad de los músicos.
Es fundamental luchar por mantener nuestra propia voz artística y evitar ser absorbidos por la maquinaria comercial que busca homogeneizar la música. A veces, las condiciones del mercado obligan a los músicos a adaptar su estilo para conseguir mayor éxito, pero es importante no perder de vista la esencia de nuestra música y luchar por expresar nuestra individualidad.

¿Te consideras feminista?
La música, con su vasta diversidad y riqueza, me ha enseñado que las etiquetas pueden ser limitantes y restrictivas. Me considero una firme defensora de la justicia y la equidad, y creo que el feminismo trasciende el género. Se trata de luchar por el respeto y la dignidad de todas las personas, independientemente de su identidad.
Es fundamental valorar a las personas por sus capacidades y contribuciones, no por su género. Si bien hemos avanzado mucho en este ámbito, aún hay un camino por recorrer. Debemos seguir aprendiendo, evolucionar y dejar atrás las ideas preconcebidas que nos dividen. La verdadera justicia social depende de nuestra disposición a escuchar, a aprender de las experiencias ajenas y a construir un futuro inclusivo para todos.
Dirías que la música hay que entenderla para valorarla o, como dicen muchos, simplemente hay que oírla para sentirla. ¿Qué significa realmente “Entenderla”?
La música es un arte tan genuino que no necesita ser entendida al 100%. Cada persona puede generar su propia percepción y eso está bien. En mi experiencia, crecí escuchando música de todo tipo y siempre la disfruté mucho. Ahora, al estudiarla, puedo comprender muchos detalles que no son perceptibles fácilmente.
Tuve una excelente profesora de apreciación musical que decía: «Tenemos que operar a la música para ver qué lleva dentro». Y, a medida que fui comprendiendo fenómenos históricos y técnicos, inconscientemente fui creando un vínculo mayor con lo que escuchaba. Es como si la música, al ser desmenuzada, revelara sus secretos y te permitiera conectar con ella en un nivel más profundo.
No se trata de buscar una única interpretación, sino de abrirse a la posibilidad de entenderla desde diferentes perspectivas. La música puede ser disfrutada por todos, sin importar si se tiene conocimiento técnico o no. Pero para aquellos que quieren profundizar en ella, el estudio puede abrir un nuevo mundo de apreciación y conexión.

Si tuvieras la ocasión, ¿con quién desearías tocar?
Hay una banda británica, que descubrí hace unos años, que se llama TEMPLES. La primera vez que los escuché, pensé que era una banda de los 60; su sonido es tan vintage, tan atemporal… Luego, descubrí que se formaron en 2012, y quedé impactada de que un grupo tan joven tenga un sonido tan clásico. No tienen una discografía extensa, pero su música me fascina.
Hay algo en su trabajo que los músicos llamamos «buen gusto»: una maestría para crear sonidos que te atrapan y te transportan a otro lugar. Me encanta la forma en que mezclan varios elementos psicodélicos, creando una atmósfera única. Cada canción es una experiencia sensorial. Como buena soñadora, me encantaría verlos en vivo algún día.
Sería increíble poder presenciar la energía de sus conciertos, sentir la música vibrar en el aire. Si tuviera la oportunidad de compartir escenario con ellos, no lo dudaría ni un segundo. ¡Sería un sueño hecho realidad!
Habéis muchos grupos de todo tipo de Rock en la isla de Cuba y mucha gente no los conoce por no investigar algo en las plataformas. ¿Qué opinas del panorama actual del Rock en Cuba?
El Rock sigue vivo y es emocionante ver cómo una nueva generación de jóvenes se apasiona por él. Si bien los géneros más extremos como el Metal siguen teniendo un fuerte arraigo, es innegable que el panorama Rock está en constante evolución. La aparición de nuevas vertientes como el Power Metal, con su energía épica y sus melodías grandiosas, demuestra que el Rock es un género vibrante y en constante expansión.
La creatividad de estos jóvenes músicos está dando lugar a nuevas fusiones y sonoridades que enriquecen la escena musical actual. La falta de promoción por parte de los medios oficiales es un verdadero obstáculo para el crecimiento del Rock. Aunque las plataformas digitales ofrecen nuevas oportunidades para la difusión musical, la falta de apoyo por parte de los medios tradicionales limita su alcance a un público más amplio.
Creo que la solución pasa por una estrategia proactiva de promoción en las redes sociales. Campañas que destaquen la energía, la diversidad y la innovación del Rock actual podrían captar la atención de nuevas generaciones, especialmente las que buscan experiencias musicales auténticas y poderosas. Es crucial que la comunidad roquera se una y se apoye mutuamente, utilizando las herramientas digitales para construir una base sólida para el futuro del género.

¿Algún sueño por cumplir?
Un sueño que quisiera cumplir es el de dominar instrumentos tan únicos como el hurdy gurdy (zanfoña o zanfona), la nyckelharpa (viola de teclas) y el theremin (eterófono, thereminófono, termenvox o thereminvox). Estos instrumentos, con sus sonidos y características particulares, me ofrecen un mundo de posibilidades para la experimentación y la creación musical.
Espero poder un día compartir la música que nazca de este viaje, creando un sonido personal e inspirador. Aunque todavía no los he adquirido creo que puede ser algo posible de lograr si me lo propongo.
Pues hasta aquí han llegado mis preguntas y te deseo todo lo mejor en este mundillo. ¿Algo más que añadir que no se haya dicho?
Muchas gracias por la oportunidad que me ha ofrecido Metalcry.com. Espero que mis vivencias puedan inspirar a otros a estar más cerca de la música.

























