Entrevista a José Miguel Valle (escritor): “Miguel Ríos es una persona muy inteligente y sensible”

José Miguel Valle es filósofo, docente e investigador independiente sobre las interacciones humanas. Entre otros ensayos, ha publicado el relato de no ficción «Rock & Ríos. Lo hicieron porque no sabían que era imposible» (2015) y «Miguel Ríos y El rock de una noche de verano» (2023), de los que habla con Joss Metalcry en esta entrevista.
El “Rock & Ríos” es para mí el mejor directo de todos los tiempos de un artista español. Su publicación abrió muchas puertas a otros álbumes que han ido viniendo detrás en este tiempo. ¿Cuándo surgió la idea de desglosar lo sucedido durante la grabación del Rock & Ríos (1982) y la posterior gira que ha pasado a la historia de la música española?
Ante todo, muchas gracias por la deferencia de ofrecer tu espacio a mi voz. Comparto contigo la catalogación que se merece el “Rock & Ríos» (1982) como el álbum en directo más representativo de la historia del Rock español. Creo que entronizarlo como disco mítico y referencial no admite refutación. La ideación del libro del Rock & Ríos surgió después de editar El libro de Asfalto + Topo (Milenio, 2013), la biografía de los pioneros del Rock urbano en España. Al acabarlo sentí esa habitual orfandad creativa que asola a quienes han dedicado mucho tiempo y mucho entusiasmo a un proyecto literario.
Mi hermano me sugirió que diera continuidad a mi prosa musical y redactara una nueva obra. No dudé lo más mínimo en que enfocaría mi escritura hacia una investigación sobre el “Rock & Ríos», un disco que desde que lo escuché la primera vez en aquellos días primaverales de 1982 ejerció sobre mí una enigmática fascinación. Además, tuve la infinita suerte de ver el “Rock & Ríos» en directo, un concierto histórico que sobredimensionó mi relación con el doble álbum.
¿A qué se debe el título “Lo hicieron porque no sabían que era imposible”?
Este aserto figura en los encartes del álbum, una frase firmada por el propio MIGUEL RÍOS para sintetizar la aventura. Todo lo relacionado con su creación desafió los límites de lo que hasta ese momento en el Rock autóctono se consideraba verosímil. No había ningún precedente de nadie que se hubiera enfrentado a un reto similar: grabar un doble directo sin girar previamente, estrenar canciones nuevas, traer el mejor equipo móvil de grabación de Europa, juntar a una súper banda, disponer de tan solo nueve días de ensayos, y tener dos noches para registrarlo en el Pabellón del Real Madrid.
La primera no pudo ser porque la Mobile One traída desde Londres no llegó a tiempo, así que la grabación fue la del sábado 6 de marzo de 1982, sin ningún margen de error. A medida que fui profundizando en mis investigaciones, advertí que esa acotación, Lo hicieron porque no sabían que era imposible, fideliza muy bien lo acontecido en la gestación, la grabación y la posterior e insólita gira del disco. El libro trata de atestiguarlo recorriendo las vivencias del día a día de aquella primavera y verano del 1982.

Si no me equivoco, llevas escribiendo en la revista EFE EME desde sus inicios a finales del siglo XX y este libro es el primero de la “Colección Elepé” al que le siguieron luego muchos más. ¿Cómo recibieron en Efe Eme tu idea de editar un libro sobre este tema?
Efe Eme es mi casa. En aquellos días era muy reticente a entregar mi monumental investigación a otras editoriales para que sopesaran la idea de publicarla, o desestimarla. Recurrí a la tranquilidad del territorio doméstico, con el añadido del enorme cuidado con que en Efe Eme editan los libros. Cuando expliqué mi proyecto tuvieron muy claro que un libro sobre el Rock & Ríos era ideal para echar a rodar una rumiada nueva colección basada en monografías sobre álbumes nacionales de enorme impacto en la música popular.
Fue muy bonito que el libro inaugurara la Colección Elepé, nombre que me encanta porque nos retrotrae a los viejos vinilos y a los afectos que se desataban con su adquisición. Sin embargo, creo que el contenido de sus páginas excede en mucho los parámetros de las obras que se ciñen a escrutar un álbum. El Rock & Ríos no solo fue un disco, también fue un impresionante espectáculo en directo que recorrió de arriba abajo el país, y el libro trata de acusar recibo tanto de lo uno como de lo otro.
¿Crees que las letras del disco pudieron ayudar a la juventud del momento a cambiar?
La maduración de los cambios suele acontecer en las personas de una manera lenta e imperceptible. Cambiar es trocar nuestro carácter, lo que luego imprime variaciones en nuestra forma de sentir, de instalarnos en el mundo y de comportarnos con nuestros semejantes. El Rock & Ríos portaba el sentido colectivo de un momento especialmente sensible con la noción de cambio y renovación del futuro. En su cancionero había mucho cuestionamiento crítico y sugerente trasfondo político, lo que agregaba atractivo intelectual y fuerza vinculante a la propuesta, en un momento en que la ciudadanía vivía un desbordado entusiasmo por alcanzar horizontes más emancipadores y vidas mejores.
En 1982 los jóvenes conformaban el mayor segmento demográfico poblacional, y a la vez eran habitantes de un presente desde el que se vislumbraban condiciones de posibilidad ciudadana para una vida más plena. Los textos del Rock & Ríos se alzaban en cantos a la dignidad, instigaban esas virtudes humanas que cuando se despliegan embellecen todo lo que tocan. La juventud abrazó aquellas canciones que eran fuente de energía y albergaban principios vitales sin los cuales es difícil erguir proyectos de convivencia de los que enorgullecernos. El disco era un impulso para reforzar la imaginación tanto ética como política e intervenir con ella activamente en el mundo.

Mucha gente sostiene que el equivalente al “Rock & Ríos” es el “Made in Japan” de DEEP PURPLE. ¿Lo ves de esta manera?
Por supuesto. Desde el instante en que el Rock & Ríos ve la luz en mayo de 1982, todas las bandas autóctonas de Rock que aspiran a grabar un álbum en directo intentan replicar lo hecho por MIGUEL RÍOS. La fuerza centrífuga del Rock & Ríos es tan expansiva que se erige en el modelo a seguir y la pauta que mimetizar. Ninguno de todos los preceptivos discos en directo publicados después logró arrebatar el cetro al Rock & Ríos, y eso a pesar de la profunda mejora de las condiciones de la industria musical y de los nuevos hallazgos tecnológicos. El Rock & Ríos demarca la línea temporal de un antes y un después en el Rock español. Inventó un futuro, pero sobre todo lo mostró como disponible para quienes venían detrás de él.
¿Qué papel jugó Miguel Ríos en aquellos tiempos en el panorama musical?
Hay que recordar que el Rock estaba estigmatizado y era una expresión cultural marginal y contrahegemónica. MIGUEL RÍOS se desvivió haciendo un proselitismo envidiable. Estaba convencido de que el rock era una forma de entender y sentir la vida, y que quienes observaban el mundo desde ese angular necesitaban espacios para expresarse y compartir sus creaciones. Lo logró sobradamente. Y lo dignificó.
El “Rock & Ríos” se puede decir que es auténticamente sensacional en el tema de sonido. En aquellos tiempos, muchas veces ha declarado Miguel Ríos que no había equipo en España para competir con los de fuera. ¿El productor Carlos Narea es fundamental para que suene así?
El sonido del Rock & Ríos es prodigioso. No solo empequeñece a cualquier directo nacional de la época, sino que rivaliza en calidad con cualquiera de los publicados por las más totémicas bandas foráneas. En el libro narro cómo se grabó, qué tretas ingeniosas tuvieron que hacer para lograr algo que nunca antes se había hecho. Carlos Narea me ha contado que cuando participa en masterclass de sonido y explica al alumnado los medios antediluvianos que dispusieron para la grabación no se lo creen, no pueden entender cómo con herramientas tan artesanales lograron sacar un sonido tan soberbio.

¿Por qué te dio por elegir este disco entre tantos?
El Rock & Ríos fue mi disco favorito cuando era un niño. Lo viví en tiempo real, acudí entusiasmadamente a uno de sus conciertos, el celebrado el jueves 16 de septiembre de 1982 en la Plaza Mayor de Salamanca. Tenía 13 años, me sabía el disco de memoria, exactamente igual que toda mi pandilla, y fue alucinante. Fue una experiencia inaugural para todas las cuarenta mil personas que atestamos la Plaza. Nunca antes en la Plaza Mayor se había celebrado un concierto de esas dimensiones, y mucho menos de Rock, y menos aún con ese frenesí entre politizado y hedónico que ofrecía MIGUEL RÍOS en un envoltorio de Rock urbano. La gente todavía lo recuerda. Incluso cuarenta y tres años después se suele emplear la coletilla «hay tanta gente como el día del Rock & Ríos» para señalar la masificación de un evento.
Cuando comencé a investigar para escribir el libro, estaba persuadido de que esta experiencia de fervor multitudinario se había repetido en el resto de localidades en las que había recalado el Rock & Ríos. Castigué mucho mis ojos en hemerotecas de diferentes bibliotecas de diferentes ciudades (Biblioteca Nacional, Archivo Histórico de Sevilla, Universidad de Salamanca) para poder ubicar y datar la gira. Hasta la publicación del libro no había ni un solo dato al respecto. Fue una tarea titánica, pero muy gratificante.
Cuarenta años después, se volvió a grabar el álbum en las mismas fechas, pero ya no fue lo mismo que en aquellos años 80. Quizá hubiera sido mejor dejar las cosas como estaban, pero las cosas de la industria musical son como son a veces. ¿Qué opinión te merece esto?
El Rock & Ríos no se volvió a grabar, simplemente se celebró una fiesta en la que MIGUEL RÍOS quiso recordar que una vez ocurrió algo maravilloso, por cierto, muy silenciado por la historia musical hasta la publicación del libro. No se trató de reproducir el Rock & Ríos, que era del todo imposible puesto que la pluralidad de factores situacionales que coadyuvaron a su eclosión en el 1982 eran ahora inexistentes, sino de festejarlo. La «irremplazabilidad» de aquellas circunstancias convertían en suicida cualquier intento de réplica o mímesis.
Asistí al concierto del sábado 12 de marzo de 2022 en el Palacio de los Deportes de Madrid, y estaba claro que nadie quería clonar el álbum original. MIGUEL RÍOS es una persona muy inteligente y muy sensible como para cometer esa torpeza. La pléyade de compañeras y compañeros del gremio que lo acompañaron en el escenario impedía cualquier tentativa de comparación con el original. El concierto se registró, se filmó y se publicó para que quienes no pudieron asistir dispusieran de la posibilidad de disfrutarlo en diferido con un aparato digital de reproducción.

En el libro no te olvidas del contexto social en el que se desarrolló la gira del disco en cuestión, pues en aquellos tiempos nosotros acabábamos de pasar una época negra de la historia de España. ¿Cómo ves todo en perspectiva?
MIGUEL RÍOS lo ha resumido de una manera lapidaria. El Rock & Ríos del 1982 ofrecía un paseo por la utopía. En la conmemoración de su cuarenta aniversario se erigía en isla de resistencia contra la distopía.
¿Qué ha cambiado en el mundo del Rock en lo que a giras respecta?
Aquellos años eran muy precarios en todos los sentidos, no solo en la dimensión tecnológica. Los gobernadores civiles, muchos de ellos provenientes del franquismo, eran muy refractarios a permitir los conciertos de Rock y a los aires de libertad que allí se respiraban. Identificaban el Rock con el vandalismo. El ecosistema social ha mutado por completo. En 2025 cuesta sentir vívidamente qué comportaba entonces un concierto de Rock.
¿Has cumplido un sueño al escribir el libro?
La palabra sueño evoca horizontes y expectativas muy grandes. Me dedico a la escritura y poder disponer de tiempos y predisposición creativa para poder expresarme me aproxima a aquello que brinda sentido a mi vida. Desde este prisma más que un sueño es una forma de irrigar de alegría mi vida.
Del libro me siento muy contento porque conseguí dar forma de relato a una historia asombrosa y de poderosa centralidad en la vida pública, y que sin embargo había sido omitida u opacada en las referencias bibliográficas que reseñan aquella época. Me desalentaba comprobar que del disco y de la gira más extraordinarios de la historia de la música española apenas había información. El libro consiguió saldar esa deuda y contar un episodio maravilloso de nuestra vida cultural que hasta entonces adolecía de falta de narrativa que lo hiciera memorativo y a la vez inteligible.

Unos años más tarde también escribiste “Miguel Ríos y el rock de una noche de verano” (2023). Creo que ambas giras forman un binomio que no se puede separar para entender una época.
Efectivamente hace dos años publiqué El rock de una noche de verano. Con motivo del 40 aniversario del Rock & Ríos, Universal Music contactó conmigo para que escribiera el libro que aparece en la edición de CD + DVD. Con este encargo volví a refrescar mucha información y muchos datos, así que aproveché la inercia para ponerme a escribir la gira de El rock de una noche de verano, la gira de 1983 en la que MIGUEL RÍOS se acompañó de LEÑO y la debutante entonces LUZ CASAL. Esa gira fue la profesionalización del espectáculo del Rock & Ríos. La gente confunde ambos conciertos. Quien acudió a ver El Rock de una noche de verano cree que vio el Rock & Ríos. Conforman una dupla indisoluble. De ahí la necesidad investigadora de cerrar esos dos años, el cénit tanto creativo como de popularidad del colega MIGUEL RÍOS, del portavoz de los jóvenes, como se le solía denominar.
¿Personalmente qué te une a la historia de Miguel Ríos?
Me une que el Rock & Ríos fue el principio de inicio de mi relación de amor por el Rock, una relación que pervive y que a lo largo de los decenios ha colaborado a intensificar mi existencia. El niño que yo era admiraba al MIGUEL RÍOS del Rock & Ríos porque me parecería que era alguien que se salía de los límites de lo que hay, era el legislador de su propia vida sin constreñirla ni a la aprobación de los estándares sociales ni a las ortodoxias de lo establecido. El adulto que soy ahora continúa admirándolo, solo que con criterios de evaluación mucho más sólidos.
¿Cuál es tu canción favorita del álbum? ¿Y por qué?
Un álbum tan completo no se puede compendiar en una canción. El Rock & Ríos no baja del sobresaliente. Hay canciones sublimes, con mucha diversidad sonora, pura dopamina. Difícil elegir una en detrimento de todas las demás. Recuerdo que al niño que fui con 13 años le gustaba mucho Rockero de noche, ese ritmo de Rocanrol y texto a todo trapo me resultaban hipnóticos. Pero también recuerdo cantar Bienvenidos con la gente de clase justo los días que se editó como single, o disfrutar hasta el delirio con el popurrí dedicado a las emergentes bandas madrileñas de Rock, la célebre cuarta cara del doble vinilo.
Pues hasta aquí han llegado mis preguntas y muchas gracias por toda tu amabilidad. ¿Algo más que no hayas dicho?
Muchas gracias a ti por dar a conocer la existencia de este trabajo creativo. Ojalá algunos de tus lectores se animen a leerlo. Desde luego les anticipo que si les gusta el Rock & Ríos van a a disfrutar mucho. También con su inevitable continuación narrativa Miguel Ríos y El rock de una noche de verano. Recordarles que ambos libros están escritos en tiempo real para evitar sesgos e imprimir viveza. Aunque son novelas basadas en hechos reales, en realidad ambas obras son el libro que mi devoción por el Rock & Ríos siempre soñó leer.

























