Entrevista a Raquel Loto (fotógrafa): “Los fotógrafos deberían ser un poco más valorados”

Aunque su nombre es Raquel Jiménez Domínguez, esta fotógrafa almeriense se da a conocer artísticamente bajo el nombre Raquel Loto Fotografía. Con ella habla Joss Metalcry, en esta nueva entrevista.
Voy a hacer varias entrevistas a fotógrafas de conciertos en nuestra web Metalcry.com y encontré tu nombre en el censo Riot Girls, que ha hecho la vallisoletana Vane Balón. Para empezar con buen pie… ¿Quién es Raquel Jiménez Domínguez?
Nací en Almería, capital, y parte de mi vida la pasé en ella, tengo gran parte de mi familia por la zona, por lo que suelo ir bastante, aunque hace años mi madre y mi familia vinimos a Málaga, y vivo más concretamente en Fuengirola todo el año, cerca de la playa y muy bien comunicada a la hora de viajar o desplazarme para algún concierto o festival. Se vive muy bien en Málaga la verdad. Aunque mi nombre es Raquel Jiménez Domínguez como fotógrafa uso RAQUEL LOTO FOTOGRAFÍA, ya que quise buscar un nombre diferente
Tengo mi trabajo propio que no tiene nada que ver con esto y la fotografía es, como solemos decir, un hobby remunerado

¿Nos explicas cómo nació tu pasión por la fotografía?
Pues un conocido, hace unos años, me pidió ser su conejillo de indias, practicar sesiones y todo eso conmigo. Llegó un punto en que me impliqué muchísimo y no paraba de inventar sesiones. Un día me dejó una de sus cámaras y ahí empezó todo, aunque he de decirte que me costó ponerme detrás de cámara. Pero a día de hoy no lo cambio por nada del mundo. Me compré una Nikon d5300 y ahí empezó lo que en los malos momentos me sirve de tabla de salvación. Es muy necesaria. Ya si es en conciertos o festivales, soy aún más feliz, la verdad detrás del objetivo…
En el campo de la fotografía profesional te conozco más bien de los directos y de eso te quería preguntar ahora. ¿Cuál fue el primer concierto en el que hiciste fotos?
La verdad que nunca me lo había planteado. Cuando empecé no sabía qué era lo que más me gustaba fotografiar. Andaba un poco perdida, creo que como todos, porque dicen que te enfoques en algo concreto, pero si te soy sincera me gusta todo fotográficamente hablando.
Había un concierto en Fnac, de SÔBER, en acústico, presentación de disco, creo recordar que “Vulcano” (2016), y me fui con mi cámara sin tener demasiada idea y los nervios propios del primer momento que tenía que cubrir en concierto. Ahí me di cuenta que siempre fue la música lo que me motivaba y lo vi tan claro desde un primer instante. Las fotos salieron regulares, imagínate, pero todo es un aprendizaje y, bueno, vas viendo por suerte la evolución en tus fotos y eso motiva muchísimo a cualquier persona.

¿Por qué tu logo es Raquel Loto?
La historia es que el tema “Flor de Loto” de HÉROES DEL SILENCIO, del álbum “El Espíritu Del Vino” (1993), es una de las canciones de la banda sonora de mi vida, quería ser un poco diferente a la hora de elegir un nombre y quería uno con personalidad, que a la gente le fuera fácil de recordar, y lo tuve también muy claro. Tengo que decir que me siento muy yo con ese nombre. Para mí es muy importante la imagen y el nombre no podía ser menos.
Casi todo el material en esta profesión es bastante caro y cuesta mucho ahorrar para tener un equipo en unas condiciones óptimas. ¿Has evolucionado mucho desde el principio hasta ahora?
No me importa invertir en fotografía, si después veo la evolución en el trabajo. Es verdad que todo es muy caro, pero compensa cuando sacas el trabajo para adelante y siempre estoy pensando en qué objetivo o nueva cámara me voy a comprar… (risas).
Y sí, he mejorado muchísimo. Empecé con una Nikon d5300, si no me equivoco, y, bueno, me pasé a Sony, y estoy encantada con el cambio de marca que hice en su día para mejorar mi equipo.

¿Qué es lo que más te gusta y lo que menos de este trabajo?
LO QUE MÁS: Todo lo que me aporta la fotografía, el tiempo haciendo fotos, el estrés de los festivales, la edición me encanta… En fin, me gusta todo y soy muy feliz con la cámara en las manos. No puedo decir otra cosa mejor.
LO QUE MENOS: A lo mejor, los fotógrafos deberían ser un poco más valorados. Lo digo en líneas generales, no porque en algún momento me haya pasado algo. Conoces casos de gente que recorta tus fotos y les quita el logo. El trabajo ya está hecho y se debe de dar visibilidad, no cuesta ningún trabajo poner la autoría del artista.
Será difícil decidirte por una de las tantas bandas que has cubierto y supongo que si no sientes nada por ellos no te molestas en hacerles un buen reportaje. ¿Qué artista recuerdas haber disfrutado más?
Si te digo que los disfruto todos no te engaño. Esto es mi pasión e intento disfrutar cada momento, pero he de decirte que con SÔBER me siento una más de ese maravilloso equipo y los disfruto cada segundo siempre que los veo.

¿Se puede vivir de hacer fotos de conciertos?
Hay grandes fotógrafos que viven de ello. Yo, entre concierto y concierto, tengo bodas, retratos y alguna sesión… ¡¡pero espero algún día decirte que sí!! Es un mundo que me fascina y me encuentro muy cómoda en festivales y conciertos, aunque los festivales son horas y horas y hay momentos muy duros. Todas las horas del festival… y después llega a casa para ponerte con la selección, edición… Pero bueno, como es algo que te gusta, no pesa. Como dice el refrán: “Sarna con gusto no pica”.
Por lo que he podido comprobar en mis propias carnes, existe una excelente relación entre la comunidad de fotógrafos, sin especiales competitividades entre vosotros. ¿Es así la realidad o detrás hay rivalidad?
Tengo muchísima suerte y la verdad es que, en líneas generales, son muy buenos compañeros. En todo lo que uno pueda ayudar al otro se hace. Hay diez fotógrafos en un concierto y cada uno lo ve de una forma diferente.
¿Cuáles crees que tienen que ser las características de una buena fotógrafa?
Soy muy esponja y voy intentando aprender en cada foto, o con cada compañero o compañera, en cada concierto. No sabría decirte. Disfrutar mucho y ver lo que los demás no ven y captar ese momento para el recuerdo, es maravilloso.

En todos los oficios artesanos hay que tener unos conocimientos previos antes que todo, aunque a veces eso no es una premisa que se tenga que cumplir a rajatabla. ¿Eres autodidacta o has estudiado?
Me encanta aprender y estoy todo el día mirando tutoriales, cursos y, cuando algo no lo sé, lo preguntó a mi “querido Google“ (risas). Siempre hay algo que aprender o mejorar, das dos pasos para adelante y de repente diez para atrás. Es un continuo aprendizaje, como la misma vida.
¿Has encontrado mucho machismo en la industria musical?
No es mi caso, al contrario, soy una más en el foso y, bueno, siempre encuentras gente más afín que otra.
Siempre hay imágenes propias en la vida o que sean de otros, que te ponen los pelos de punta, por lo que sea, y te acompaña esa imagen mucho tiempo. ¿Recuerdas alguna imagen que en su momento te haya impactado?
Cualquiera de Javier Bragado, de Natedemede o Javier Rosa Live Photo. Cualquier foto de ellos siempre me impacta, pues me encantan sus trabajos y cómo transmiten en sus fotos todo.

¿Prefieres para tus instantáneas el blanco y negro o mejor que se aprecie el color en toda su gama de colores?
Soy muy de blanco y negro, pero en foto de concierto cierto es que el color me flipa, las luces, los colores… El color te da unas cosas sensaciones y el blanco y negro es más sentimiento. Cada cosa tiene su aquel y no sé explicarlo mejor para el lector que me lea.
En todo tipo de arte el registro es vital. En el caso de la música, el fotográfico es uno de los registros que ayudan a matizar la obra del artista. ¿Crees que la fotografía musical está menospreciada?
Un poco, pero bueno, en todos los trabajos se encuentra de todo, hay quien sí y quien no te reconoce lo que hacemos los fotógrafos en cualquier evento musical.
¿Está suficientemente valorado el fotógrafo de conciertos?
Es verdad que hay quien te valora y respeta tu trabajo y quien te ve como el último escalón de la escalera, pero en este mundo todos nos necesitamos, porque, a final de cuentas, el artista quiere buenas fotos para promocionarse.

Existe la idea de que, por pagarle la entrada y tener barra libre, el trabajo de un fotógrafo está más que pagado, sin pensar que tras el tiempo del espectáculo luego lleva su tiempo editar todo y hay muchos que eso no lo ven como un trabajo, cosa que luego lleva mucho más tiempo que el espectáculo en sí. ¿Recompensa sacrificar la vida familiar para ir a un concierto a trabajar?
Muchísima gente piensa eso; la típica frase de es darle a un botón, pero a más de uno le prestaba la cámara, en manual, por supuesto, editar y toda la responsabilidad del trabajo. Hay después de horas de concierto y horas de edición, redes sociales y un largo etc, que me podría alargar más, pero eso es lo más resumido posible.
¿Tienes contacto personal antes con los artistas que vas a fotografiar?
Cuando tengo la oportunidad sí. El contacto con ellos hace que en el concierto o en la sesión se tenga más complicidad y se vea a la hora de las fotos. Se trabaja mucho mejor cuando tienes un trato cercano con los artistas.

¿Qué motiva a una persona como tú a elegir esta profesión?
La música ha sido siempre mi tabla de salvación y, si va acompañada de la fotografía, pues es una perfecta combinación y yo feliz así con todo.
Aquí se acabaron todas las preguntas por mi parte en esta conversación y espero que algún día nos podamos saludar en algún concierto. ¿Te quedó algo por decir en la entrevista y que se me haya pasado por alto a mí?
Darte las gracias por esta entrevista para Metalcry.com, y por todo vuestro tiempo y feliz de aportar mi granito de arena y, por supuesto, espero coincidir contigo Joss, en algún concierto entre el público.

























