Entrevista a Sara Ember (ÑU): “El violín requiere esfuerzo físico y mental”

Sara Ember, es conocida por ser integrante de los míticos ÑU, con los que ha grabado su último disco «Yo estoy vivo» (2023). Entre muchas otras cosas, la violinista también ha grabado tres discos con LAST DAYS OF EDEN, llamados “Traxel Mör” (2017), “Chrysalis” (2018) y “Butterflies” (2021) y giró con ellos por toda España y parte de Europa. Asimismo, es parte fundamental de THE DUELLISTS, el dúo que tiene junto a Samuel Antón. Vamos a ver qué más le cuenta a Joss Metalcry.
Estoy haciendo en Metalcry.com un especial apoyando a lo que tiene que ver con las mujeres dentro de la música Rock de todo tipo en España y me he centrado en cinco instrumentistas femeninas; una cantante, una guitarrista, una bajista, una batería y una violinista. Para empezar, ¿quién es Sara Ember?
Nací en un pueblo de León, un 08 de junio. Comencé en la música con 5 años, con 9 entré en el conservatorio para tocar el violín, y en cuanto tuve algo de dominio con el instrumento, aprendí a tocar de oído temas de mis grupos favoritos.
También empecé a estudiar piano y al poco tiempo, a componer mis propias canciones. Con 15 años formé mi primer grupo, ARRALYN, en el que combinábamos música Folk con temas propios.
Más tarde, entré en el Conservatorio Superior de Oviedo (Principado de Asturias) y me centré en la música clásica. Terminada la carrera, me mudé a Santiago de Compostela (La Coruña) para realizar un posgrado de violín y paralelamente me formé como profesora de Pilates.
Decidí volver a Oviedo, y entré en un grupo recién formado de Folk-Rock llamado THE HIDDEN ROAD. Con esta banda ganamos el “Festival Intercéltico de Avilés y Comarca de 2016”, y quedamos semifinalistas del “Festi AMAS” de Asturias. Además, ese año, mi canción “El Premio De Un Sueño” fue nominada a “mejor canción Folk”, en los Premios AMAS (Anuario de la Música en Asturias).
En esta época entré en LAST DAYS OF EDEN. Con ellos grabé tres discos “Traxel Mör” (2017), como invitada, y en “Chrysalis” (2018) y “Butterflies” (2021) ya era parte de la banda, y con ellos giré por toda España y parte de Europa. Trabajaba como profesora de Pilates y Yoga y también para ACNUR (La Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados).
Fue una época muy dura, tenía muchísimo estrés y ansiedad por los trabajos, además que la ciudad me estaba robando el alma cada día más. Así que lo dejé todo y volví a mi pueblo unos meses, con mis padres. Mi pareja me animó a abrir el canal de YouTube, y comencé a subir mis solos de guitarra favoritos, pero con violín eléctrico. También temas enteros, y al final hasta nos curramos algún “videoclip” (risas).
Estuvo genial, aprendí muchísimo y además disfruté un montón. Es algo que me gustaría retomar cuando tenga más tiempo. He grabado violines para diversas bandas y artistas, como RAGE, ANTHONY BA’AL ABDO, GABRIELS, DREAM VISION, sintonías para la radio, como el arreglo del compositor MARIO MORLA de “facciamo finta che”, que sonó en Onda Cero durante la pandemia del COVID-19, y actué en TV en el programa “Adivina qué hago esta noche” de Telecinco.
Como ya he dicho, tengo un canal de YouTube en el que subo covers y solos de guitarra de canciones Rock y Heavy Metal, pero con violín eléctrico. En 2021 gané el premio AMAS por mi carrera profesional como violinista. Durante un breve período, formé parte del grupo madrileño DEBLER, con los que regrabé uno de sus temas, llamado “Nunca Jamás”, y un videoclip.
En 2022 el maestro JOSE CARLOS MOLINA, líder de la mítica banda ÑU, me llama para colaborar en unos conciertos, y finalmente pasé a formar parte de la banda hasta la actualidad. Con ellos he grabado su último disco “Yo Estoy Vivo” (2023).
Destacar el dúo THE DUELLISTS de Folk-Rock que fundé hace 10 años junto con el guitarrista y violonchelista Samuel Antón, con el que estamos teniendo una maravillosa gira de más de 30 fechas por toda España. Este 2025 saldrá a la luz un nuevo proyecto musical en el que soy la violinista.
Como profesora de violín, he trabajado y trabajo en varios conservatorios de Galicia y Castilla y León, actividad que compagino con mi carrera como violinista.

¿Recuerdas aún el día que comenzaste en el mundo de la música a tan temprana edad?
La verdad es que no recuerdo un momento concreto, ya que la música siempre ha formado parte de mi vida. Mi abuelo cantaba la misa mozárabe, y en mi familia siempre cantábamos cuando estábamos juntos. Lo que sí recuerdo es cuando entré en el conservatorio y tuve que elegir un instrumento. Las plazas eran limitadas, sobre todo en los instrumentos más populares como violín o piano.
En función de la nota que sacabas en una prueba, podías elegir antes instrumento. Yo me apunté a violín y también a viola por si acaso no había plazas en violín. Por suerte saqué buena nota y pude escoger violín (risas).
Aunque años más tarde, con 12 o 13, tuve una crisis y quise dejar el conservatorio. Era bastante duro, vivía en un pueblo y todas las tardes mi madre nos llevaba a mí y mi hermano a la ciudad donde estudiábamos.
Mientras mis amigas jugaban o quedaban para dar una vuelta, yo tenía que estudiar violín. Me revelé y quise dejarlo. Por suerte, mi padre habló conmigo y consiguió que siguiera.
Has formado parte de unas cuantas bandas en la escena musical de España y la lista sería bastante extensa si tuviéramos que nombrarlas a cada una de ellas. ¿Cómo ves tu trayectoria, a día de hoy, echando la vista atrás?
Podría decirte muchas cosas bonitas y que me llena de orgullo, satisfacción y bla, bla, bla… Pero, sinceramente, nunca pienso en eso. Mi mente solo está en lo que aún no he logrado y lo que me queda por hacer. Es algo contradictorio, ya que, por un lado, tengo en muy buena consideración tanto a las bandas por las que he pasado y en las que tengo la suerte de estar, como a las personas con las que he compartido escenario, pero muy poca o escasa con mi propio trabajo.
Es muy estresante vivir así, ya que me cuesta mucho valorar aquello que ya he hecho o logrado, y nunca nada es suficiente. Estoy trabajando mucho a nivel interno para cambiar esto y valorarme más.
¿Cuál ha sido el proyecto más gratificante del que has sido parte?
Como música, nunca me he sentido más respetada que en ÑU. Es increíble tocar con los grandes maestros del panorama nacional y que te hagan sentir una más. Estoy muy agradecida a José Carlos Molina, por su confianza. Me da mucha libertad para meter mis violines e incluir mi propia visión de las melodías.
En los directos lo pasamos genial, y hay una gran conexión con toda la banda. Deseo seguir aprendiendo junto a todos ellos durante mucho tiempo. También incluyo en este apartado a THE DUELLISTS, el dúo que tengo junto a Samuel Antón.
Comenzamos tocando en la calle cuando estudiábamos para pagar las facturas y poder ir a festivales, que era un lujo que no podíamos permitirnos, y terminó siendo un proyecto increíble, que no deja de evolucionar y con el que estamos recorriendo España entera con la gira que tenemos en marcha ahora.
Hay bastantes músicos que tienen estudios académicos, pero también existe una mayoría que son totalmente autodidactas. ¿Es esencial saber de música para ser un buen músico?
Lo esencial para ser una buena música o músico es la dedicación, el esfuerzo, y muchísimas horas de práctica durante muchos años. No hay más. Cuanto mayor conocimiento tengas en una disciplina, la que sea, mayor libertad tendrás para ser creativo/a y crecer. De dónde quieras extraer ese conocimiento, o hasta dónde quieras llegar, depende de ti.
¿Tú eres más digital o analógica, o una mezcla de las dos cosas?
No sabría decirte. De primeras, todo lo digital me parece como de mentira. Pero reconozco las ventajas tan grandes que ofrece. Por ejemplo, las covers de mi canal de YouTube las grabé en casa, con un software musical, que me permitió editar y mezclar el audio de manera relativamente sencilla, sin tener conocimientos previos en la materia.
Por lo que debería decir que soy más digital, aunque en realidad, no me gusta. Al final, lo que más me llena y cuando más disfruto es con mi violín clásico, sin cables ni nada, y tocar en cualquier momento y cualquier lugar, sin necesidad de nada más.
En la red social de YouTube podemos encontrar vídeos a mansalva, pero donde se tiene que demostrar la función es en el contexto de tocar para los demás. ¿Qué opinas de los tutoriales que están por internet?
Por un lado, me estás hablando de tocar y mostrar tu arte, y, por otro, de tutoriales para aprender a tocar, ¿no? Veo a YouTube, y al resto de redes sociales, como herramientas maravillosas que permiten a los y las músicas enseñar su trabajo al mundo. Son geniales y está bien aprovecharlas. Pero el directo es otra cosa. No creo que se puedan comparar.
YouTube y demás plataformas están muy bien y son útiles, pero nunca van a sustituir las emociones y sensaciones que se producen al sentir la música en vivo y en directo, tanto al público como los y las artistas. Por poner un ejemplo, en mi caso nunca me he sentido más “música” y “artista” que cuando en algún concierto (risas), algo sale al revés, o parece que todo se va a ir al garete y hay que improvisar para sacar el show adelante sea como sea.
Por otro lado, hablando de tutoriales, creo que depende mucho de la persona que hace el contenido, aunque en mi opinión, iniciarse en cualquier instrumento con un tutorial me parece mala idea, a bueno que sea dicho tutorial. Una vez tengas cierto conocimiento y dominio del instrumento, quizás sí te pueden ayudar este tipo de videos a ampliar y reforzar ciertas áreas.
Pero, como profesora de violín, opino que los primeros pasos con el instrumento son un momento muy delicado, que requiere de un seguimiento individualizado y adaptado a cada alumno/a.
¿Cuáles son tus influencias?
Adoro la música Andalusí, el folklore de los países del este, los cantos litúrgicos en arameo, la música chamánica y los mantras budistas. Por otro lado, IRON MAIDEN, LORENA MCKENNIT, WARDRUNA, BLACKMORE´S NIGHT o LUAR NA LUBRE son artistas y bandas que admiro profundamente y cuya música siempre está presente en mi vida.
Para los más jóvenes, que están eligiendo el violín como instrumento y quieren dedicarse a tocarlo de manera profesional en un futuro, ¿qué le dirías que es importante tener en mente a los más jóvenes?
Primero, les diría que se aseguren de que les apasiona de verdad, ya que es una carrera muy dura que requiere mucha dedicación y esfuerzo, y es probable que tengan que renunciar a ciertas cosas como tiempo libre, vida social o vacaciones.
El violín es un instrumento muy exigente, no solo por la cantidad de tiempo que hay que invertir, horas de estudio, años de clases… sino por el esfuerzo físico y mental que requiere, así que también les diría que cuiden su mente y su cuerpo. Van a necesitar ambos en plena forma.
En mi caso, todos los días voy al gimnasio o practico Yoga. También incluyo la meditación, aunque en esta práctica me cuesta mucho ser constante y hacerlo de manera regular. Estoy aprendiendo.
¿Conservas aún el primer violín?
¡¡Si!! aunque de casualidad. Hace unos años, quise venderlo para comprar uno eléctrico y mis padres me convencieron de que no lo hiciera. ¡Me alegro de haberles hecho caso!
Hace un tiempo, mi compañero Iván Allué publicó un ensayo llamado «Mujeres, rock & heavy metal: ¿Quién dijo sexo débil?» (Ed Milenio), que trata el tema del machismo también en el ámbito musical, así que no quiero dejar de formular esta pregunta, siendo tu una rockera que te vas abriendo camino poco a poco… ¿Crees que tenéis muchas barreras por saltar en la actualidad?
No he leído el ensayo de Allué, pero me parece interesante, así que espero poder leerlo.
Sí, creo que sigue siendo más difícil abrirte camino en la industria musical siendo mujer. Claro que se ha avanzado, solo faltaría… Pero no hace falta rascar mucho para darse cuenta de que, en términos generales, para las mujeres es más difícil mantenerse en la escena.
Digo “mantenerse”, porque creo que ahí está la clave. ¿Cuántas mujeres de más de 40 años han conseguido mantenerse en la industria? No hablo de ganarse la vida solo con la música, que eso ya es casi imposible en este país para hombres y mujeres… Hablo de seguir dando conciertos, componer música, ensayar, grabar… y compaginarlo con el día a día.
Ese día a día está formado por la carga del hogar y los cuidados de las criaturas y familiares, que siguen recayendo mayoritariamente en las mujeres. Añádele un trabajo de ocho, diez o más horas… ¡¡Es casi imposible!!
Así que, para rematar, pienso que existen dos grandes barreras por eliminar en la sociedad actual: el patriarcado, que oprime a mujeres de toda clase y condición; y el capitalismo, que además de beneficiarse de lo anterior, oprime a hombres y mujeres de clase obrera en el mundo entero, que somos la gran mayoría que nos ganamos el sustento con nuestro trabajo, no se nos olvide.

¿Te consideras una mujer feminista o la unión hace la fuerza?
¿Es que las mujeres y hombres feministas del mundo no podemos unirnos para lograr una sociedad justa, igualitaria y de paso, darle una fuerte patada al patriarcado? Feminismo es igualdad, y ello nos permitirá estar más unidas y unidos frente a ese cáncer, el patriarcado, verdadero origen de la división entre hombres y mujeres. Este asunto nos compete a todas y a todos, aunque aún haya gente que no se ha enterado…
No tan antiguamente, se veía a pocas mujeres en el mundo del Rock que tocaran algún instrumento y parece que últimamente eso está cambiando gracias a proyectos como el ROCKIN’ LADIES de Rakel García. ¿Qué opinión te merecen iniciativas como esta?
¡Me parece fantástico! A algunas de mis alumnas les he enseñado vídeos de los conciertos que organizan y quedan encantadas, y muchas con ganas de llegar ahí algún día.
Además, aprecio mucho a Rakel García, me parece una persona increíble que está haciendo una función educativa muy importante. ¡Todo mi apoyo y larga vida a ROCKIN’ LADIES!
¿Qué instrumentos más tocas?
El piano, aunque hace tiempo que no practico y se me ha olvidado bastante. Estoy deseando retomarlo. También disfruto mucho cantando, que es lo primero que aprendí a hacer, antes que el violín.

Diría usted que la música hay que entenderla para valorarla o, como dicen muchos, simplemente hay que oírla para sentirla en lo más profundo. ¿Qué significa realmente «Entenderla»?
Hay música que te toca el alma y no necesitas más que dejarte llevar por ella. Otras te enamoran cuando profundizas y entiendes su lenguaje y los secretos que esconden, y que con cada nueva escucha descubres más y más. Supongo que depende también del estilo de música, y del objetivo para el que fue creada.
¿Te queda algún sueño por cumplir?
Mil millones, y espero tener siempre sueños por delante, porque pienso que son el motor de la vida. Uno de mis sueños es montar un santuario para animales abandonados o maltratados, tocar el violín para ellos y pasarme el día cuidándoles y dándoles mimos. Otro sueño mucho más grande es tener que cerrar ese santuario porque no ya existan animales abandonados o maltratados que lo necesiten.
Pues hasta aquí han llegado mis preguntas y te deseo todo lo mejor en este mundillo. ¿Algo más que añadir que no se haya dicho?
¡Viva Palestina libre!

























