Entrevista a Tamara Martínez (ADORMIDERA): “Hago canciones para entenderme a mí y a lo que me rodea”

Tamara Martínez es la vocalista de ADORMIDERA, una formación alicantina que ha lanzado los discos “Arqueología de una ola” (2020) y “La Leona” (2025). Vamos a ver qué más le cuenta a Joss Metalcry en esta entrevista.
Mi objetivo es hacer un especial de varias formas de cantar en diferentes estilos y pensé en ti desde el principio para que hablemos de eso en el género de tu tesitura vocal, pero para empezar con buen pie la entrevista que mantendré contigo y que nuestros lectores sepan un poco de ti antes de entrar en materia con esto. ¿Quién es Tamara Martínez para el lector que te descubra por primera vez?
Soy una chica nacida en Alicante, que desde el principio me enamoré de la música por lo que conseguía hacerme sentir, supongo que como todos. En mi casa siempre escuchaba música, era una manera de estar en otro lado.
Mi padre era de Jaén y tenía siempre puesto flamenco sin parar a todas horas. Lo llevaba muy dentro. Supongo que de ahí se quedó algo grabado en mí. Por otra parte, mi madre también escuchaba muchas saetas extremeñas, sin parar.
Desde que la música entró por las grietas de mi piel, canto y hago canciones para entenderme y entender lo que me rodea; es una manera de estar en el mundo y mi manera de expresarme con mi público.
¿Cuáles fueron sus primeros pasos con el canto?
El canto nació de ahí, de la necesidad de meterse dentro, soltar y sacar todo hacia fuera, a pecho abierto. Vino de la mano de hacer canciones. Un amigo de mi barrio me regaló una guitarra y ahí empezó todo. Empecé a trastearla, a jugar con ella, y poco a poco fui aprendiendo, como muchos otros.
Pasábamos los días y las noches escuchando discos. Desde el principio me atrajo la idea de crear, de intentar hacer canciones y de ir buscando mi propia voz, aunque tardé algunos años en ir encontrando el camino y sentirme cómoda. Con el tiempo fui descubriendo mi manera de componer, de contar emociones y expresar lo que sentía.
El canto nació de ahí, y por supuesto también está marcado por todos los grupos y artistas que para mí han sido inspiración y referentes, y que abrieron esa puerta en mí.

En 2020, un año marcado por la pandemia del COVID-19, lanzaste tu primer disco de estudio, “Arqueología De Una Ola”, con la colaboración de Vito Íñiguez de SÍNKOPE en el tema “Rojas Piedras”, pero ahora, en 2025, has dado un paso más allá con tu segundo álbum, “La Leona”, que supone una evolución arriesgada con canciones que, bajo mi humilde punto de vista, son aún más interesantes. ¿Cómo describirías la transformación musical que has experimentado desde tu primer disco hasta la actualidad?
Mis canciones vienen de todo lo que se va acumulando por el camino: lo vivido, lo sentido, y las experiencias. Todo eso, de manera inevitable, acaba reflejándose en las canciones. Cada etapa trae nuevas ideas y el impulso de probar otros lugares desde los que crear. Ese movimiento es parte del propio camino. En “La Leona» (2025) necesitaba probar y jugar.
En este último trabajo, además, he tenido la oportunidad de grabar en Estudio Uno y de contar con la producción de Pablo Pulido y Luis Criado, y todo ese universo sonoro y humano ha dejado huella en el resultado final. Creo que el sonido del disco es espectacular.
¿Cuáles fueron tus primeros pasos en este mundo musical?
Grabé una primera maqueta casera titulada “Adormidera” (2016). La grabé con mi amigo Miguel, en la casa de Vallecas (Madrid) en la que vivía por entonces. No teníamos medios ni experiencia. Canciones desnudas, sin adornos, solo guitarra y voz, casi un refugio.
Decidí compartirlas y las subí a YouTube. A partir de ahí empecé a tocar en acústico, solo guitarra y voz, por pequeñas salas y bares de Madrid. Más adelante continué en formato trío, y, poco a poco, en una etapa más consciente de composición y búsqueda sonora, nació “Arqueología De Una Ola” (2020). Cuando las canciones estuvieron listas, busqué a las personas con las que darles forma.
Empecé a trabajar con Samuel Martínez a la guitarra, Julia Gil a la batería, Aníbal Vega al piano y Javier Prieto al bajo. Juntos entramos al estudio para grabar el disco, que finalmente vio la luz en 2020.
En la introducción de la primera cuestión de la entrevista, mencioné que íbamos a hablar sobre el género de cantar aflamencado que caracteriza tus canciones y que te distingue notablemente de lo que normalmente se suele escuchar demasiado en el Rock, me surge la siguiente pregunta que te hago. ¿Te atreves a confesarnos tus influencias?
Han sido muchas las músicas y las voces que me han ido marcando. En esta última etapa ha estado muy presente “Omega” (1996), de ENRIQUE MORENTE junto a LAGARTIJA NICK; un disco que me voló la cabeza. Otros artistas que me han inspirado: ROBE, CONCHA BUIKA, NINA SIMONE, EL CABRERO, JOSÉ MENESE, LA TANA, PARRITA, PATTI SMITH, TOM WAITS, LEONARD COHEN o JOHNNY CASH; LA MALA RODRÍGUEZ, ISRAEL FERNANDEZ, etc. Más recientemente, LA PLAZUELA me gusta mucho.
¿Hoy en día se tiene algo de cultura flamenca en España o las nuevas generaciones van aportando algo a este estilo?
Mi voz tiene algo aflamencado, pero no canto flamenco. Siento mucho respeto por este género, porque es una de las expresiones más puras que existen. Creo que hoy en día hay cultura flamenca en España, aunque a veces no esté en el foco público.
Las nuevas generaciones se acercan desde otros códigos, aportan cosas nuevas o lo transforman a otros estilos. Aunque también lo hicieron otros artistas antes, como el ejemplo de “Omega” (1996), de ENRIQUE MORENTE junto a LAGARTIJA NICK.
Todos tenemos cuerdas vocales, un diafragma y unos pulmones, pero lo que realmente marca la diferencia es la forma en que los utilizamos y la técnica que desarrollamos para producir sonidos y emociones a través de la música; no todos somos capaces de hacerlo, y muchas veces algunos artistas recurren a trampas en este aspecto, algo que me parece bastante lamentable y falta de profesionalidad en esto.
La voz es un instrumento único y personal, pues cada persona tiene su propia forma de expresarse a través de ella, y creo que no todo el mundo está capacitado para ello, como mencioné anteriormente y que volveré a repetir las veces que haga falta. En tu caso en particular, creo que has trabajado duro para desarrollar tu técnica vocal y has logrado un nivel de excelencia en el género aflamencado. ¿Qué métodos técnicos son indispensables para lograr cantar como tú?
Canto desde dentro, desde las entrañas, y es algo que me nace así, no hay otra. Para mí lo importante es que la voz acompañe a lo que siento. Es cierto que con el paso del tiempo he ido encontrando más mi voz. Es muy importante sentir lo que canto y cómo lo canto. Claro que lleva tiempo, trabajo y ensayo, de moldear y de incorporar nuevos matices.

¿Cómo entrenas la voz?
No hago nada especial, más allá de ensayar, de calentar la voz, cantar desde la emoción y dejar que salga. Supongo que la autenticidad viene de ahí, de conectar con lo que siento y dejar que la voz sea un reflejo de eso. Es como si la música fuera un lenguaje para expresar lo que a veces no encuentro palabras. Me gusta pensar que las canciones son como pequeños pedazos de mí que se comparten.
Tengo bastantes conocidos en el panorama musical y pocos pueden vivir de esto, así que tienen que tener otro trabajo aparte y así poder subsistir en la sociedad actual tan capitalista. ¿Puedes vivir de esto o de algo relacionado?
Pues no, me gustaría algún día poder hacerlo, de verdad. Actualmente trabajo como trabajadora social. Trabajo mano a mano con personas, algo que me gusta mucho porque estás en contacto también con un mundo emocional muy verdadero, estás en el día a día con lo que pesa y con lo que salva.
Me parece que, de alguna manera, el trabajo social y la música se conectan en eso: en tocar fibras, en acompañar. Aunque son caminos distintos, creo que ambos te llevan a lugares profundos.
¿Cómo ves la industria musical?
La veo complicada. Los números, los algoritmos, las redes, la exposición constante… Bastante lejos, pero bueno, intento no perderme ahí. Es un equilibrio complicado.
Pues ya me he centrado bastante en otras cosas y ahora me voy a centrar más en ese último álbum, que espero que esté teniendo el éxito que se merece y que quien te lea por primera te dé una escucha. ¿Puedes contarnos algo del proceso de composición?
Es un viaje. Un espacio muy libre, donde no hay normas ni expectativas. Es el lugar donde puedo hacer lo que quiera, probar y dejarme llevar. No siempre sé a dónde voy cuando empiezo, y eso es parte de lo que más disfruto. Los lugares a los que te lleva, tanto a nivel interior como en la canción. Es muy bonito.

¿Escribes tanto la música como las letras de todas tus canciones?
La música y la voz van de la mano. Normalmente todo empieza por la melodía; y de ahí suele salir alguna frase suelta. Me dejo llevar bastante en ese primer momento. Después, poco a poco, voy construyendo la letra. A veces es como un puzzle, otras veces fluye sin más. Cada canción te lleva a un sitio distinto, y al final es como descubrir algo nuevo cada vez.
Has contado con el apoyo de un espacio como Estudio Uno, tanto para la producción y la grabación como para la edición del álbum, con la grabación, mezcla y masterización a cargo de Pablo Pulido en ese estudio de Colmenar viejo (Madrid), y con Rubén Vispe y Julen Zaldúa como asistentes, junto a Luis Criado en la producción artística, y completando el equipo Carolina Gil (A&R) y Martina Claudio (mánager). ¿Qué tal ha sido recibido por parte de la crítica especializada este disco?
Pues en general, a quien le ha llegado, ha tenido críticas muy positivas.
¿Puedes decirme qué te aportó trabajar por primera vez con un productor?
Creo que la figura del productor te da una visión más externa de tus propias canciones, algo que aporta y suma, siempre y cuando haya entendimiento entre las personas. A veces estás demasiado dentro de ellas y pierdes perspectiva. Contar con otra mirada puede darles frescura y abrir nuevos caminos, así que, en ese sentido, me han aportado mucho ellos.
¿Haces siempre los conciertos con la banda al completo, o también te atreves a tocar sola con la guitarra?
Lo he hecho de ambas maneras. El acústico tiene una dimensión más íntima que también se disfruta mucho. Aunque para este disco me nace que el directo sea con banda en eléctrico. Va a ser una experiencia más intensa.
Soy una persona que se puede considerar bastante observador en las portadas de todo tipo y por eso suelo hacer a los artistas una pregunta referente a este asunto en particular que me atrae mucho. ¿Quién estuvo al cargo de la ilustración y que has intentado transmitir con la imagen?
La portada de “La Leona” (2025) ha sido realizada por Lucía Alonso y Borja de Ruano, de Alt 94 Studio, con quienes ya trabajé en “Arqueología De Una Ola” (2020). Me gusta mucho cómo trabajan y el imaginario que siempre aportan, porque saben escuchar el proyecto más allá de lo evidente.
No se quedan solo en la música, sino que entran en el lugar emocional desde el que nace. La imagen de “La Leona» es una metáfora del viaje emocional del disco, que aparece ahí, en el firmamento, como una figura que permanece, incluso cuando todo es incierto. Creo que transita muy bien en ese equilibrio entre la vulnerabilidad, la fuerza y la esperanza para continuar.
¿A qué se debe la denominación artística de ADORMIDERA?
Para mí la música siempre ha sido un viaje. Un espacio casi adictivo, un lugar al que entras y sales distinta, aunque no sepas muy bien el porqué de esa razón. Cuando canto y hago canciones es como entrar en otros estados de conciencia más profundos. Ahí es donde me siento más yo. La adormidera me pareció una metáfora muy bonita de todo eso. Es una planta que cura, calma, que te lleva a otro lugar. Tiene algo delicado y peligroso a la vez. Siento que con la música pasa algo parecido: puede acompañarte, puede sanarte, pero también te remueve.
La adormidera tiene una carga simbólica muy fuerte a lo largo de la historia, algo casi mágico, muy presente en lo poético y en lo ancestral. Es una planta que nace en tierras removidas, campos devastados, bordes de caminos y suelos heridos. Me sentí cómoda ahí, en ese territorio que no es del todo racional. Un viaje al mundo interior. Adormidera es un lugar puro en el que la única pretensión es ser yo misma. Ese es mi punto de vista.

Hace un tiempo, mi compañero Iván Allué publicó un ensayo llamado «Mujeres, Rock & Heavy Metal: ¿Quién dijo sexo débil?» (Ed Milenio), que trata el tema del machismo también en el ámbito musical, así que no quiero dejar de formularte esta pregunta, siendo tu una mujer que imagino que te habrás encontrado alguna que otra circunstancia desagradable en este mundillo. ¿Ser mujer en un mundo históricamente muy masculinizado ha sido un problema por momentos?
Pues sí, en un mundo tan masculinizado, muchas veces implica estar alerta, demostrar un poco más, sostenerte con más firmeza.
¿Crees que se está avanzando en la igualdad en la música?
Creo que el avance existe, pero como en otras áreas sociales, pienso que hoy hay más conciencia y más discurso sobre la desigualdad, pero eso no significa que las estructuras hayan cambiado al mismo ritmo.
Vamos a empezar a despedirnos por hoy y espero en un futuro volver a hablar contigo, pero para todos aquellos que piensen en comenzar tus andanzas musicales. ¿Les darías algún consejo en especial?
Que en todo lo que se haga se ponga el corazón; ese es siempre el mejor camino.

¿Tendremos que esperar cinco años más para tu próximo disco?
Espero que no, aunque no lo sé, pues estoy trabajando en nuevas canciones y con el tiempo se irá viendo a dónde me lleva, pero aún no hay fecha.
Muchas gracias por compartir este tiempo con nosotros y por haber compartido tus conocimientos. ¿Algo más que añadir que no se haya dicho?
Muchas gracias por la conversación y por este espacio. Espero que nos encontremos pronto en otra. Os deseo la mejor de las suertes y seguir apoyando la música.

























