Incluso al ralentí… PRIMAL FEAR nunca falla // Sala Mon Live, Madrid – 30/09/2025
El heavy metal no entiende de días. El metalero lo es tanto un martes como un sábado. Por ello, cuando una de las bandas más sólidas y fiables de la historia del género, como son los irreductibles PRIMAL FEAR, te cita para acudir un Martes, uno adapta jornada laboral, responsabilidades paternales y demás vicisitudes para rendir el necesario homenaje a uno de esos grupos que apuntalan el estilo con cada nuevo trabajo, que se empeñan en volver y volver una y otra vez a demostrar que este estilo de música, además de ser más que eso, hay que currárselo. Porque merece la pena.
Ya en la fila previa a la apertura de puertas, los seguidores de la banda que allí se daban cita, relataban con orgullo y satisfacción no solo la cantidad de veces, algunos hasta doce, que habían visto en directo a los germanos, sino la necesidad imperiosa de asistir a una nueva gira de la formación comandada por Ralph Scheppers y un Mat Sinner que, aún delicado de salud, ha regresado y sigue al pie del cañón. Y es que PRIMAL FEAR, con el paso de los años y de los discos, “Domination” nos presentan en este 2025, se han convertido en todo un valor seguro en directo. La historia de la banda, la fuerza, solidez y virtuosa sencillez de sus temas y su presencia escénica hacen pagar una entrada con la seguridad de que vivirás una jornada de metal impecable, de las que reafirman y hacen que todo merezca la pena.
Así pues, con la Sala Mon Live de Madrid registrando una más que aceptable entrada, que no sería sold out pero que lo rozaría con PRIMAL FEAR, se fue preparando poco a poco para la primera descarga de la noche, la de la banda que había acompañado a los germanos durante toda su gira europea. Los suecos ELEINE, tras el traumático trámite de tener que despedir a su bajista y a su batería a primeros de 2025, se encuentra en proceso de recomposición y presentando un EP titulado “We Stand United”, en clara referencia al combo formado por el trío principal del grupo, el formado por los dos guitarristas Ricard Ekberg y Victor Jonasson y la vocalista Madeleine Liljestam. De esta forma, y con las pistas de bajo sonando desde la mesa de sonido, la banda ofreció un más que notable concierto, apoyándose en sus dos últimos trabajos y dejando de lado los dos primeros de su discografía, en una clara referencia a potenciar la cara más contundente del grupo y obviando ligeramente su lado más sinfónico.

De esta forma ELEINE descargaron de inicio «Enemies«, «Never Forget» y la atractiva «Ava of Death» dejando muestras de un gran dominio del escaso y apagado escenario que les dejaba la batería y el montaje de PRIMAL FEAR. Los suecos hicieron gala de su seña de identidad, un balanceado equilibrio entre contundentes riffs y la melódica voz de Madeleine, una mezcla que conecta a AMON AMARTH con EPICA y que tiene su mejor baluarte en la presencia escénica y voz de Madeleine y la entrega incondicional de los guturales de Ricard Ekberg.

El concierto, aunque ritmicamente algo monótono y posiblemente mejorable en lo que respecta al sonido en general, nos ofreció a unos ELEINE totalmente entregados con el público madrileño que, expectante, vio como los suecos nos ofrecían temas como «As I Breathe«, «We Are Legion«, más sinfónicas que sus predecesoras, o la oscura «Where You Rotting Corpse Lie» para dar paso a un «We Stand United» que representó uno de los momentos más álgidos de su actuación, dando claras muestras de que el público había estado atento a los movimientos más recientes de una banda, que terminaría su concierto con la épica «All Shall Burn» y la coreable «We Shall Remain«, con la que recibirían los correspondientes vítores y aplausos del público de Madrid.
Pasado el tiempo de rigor, y ya con la puesta en escena de PRIMAL FEAR preparada, dos telones y batería, sonaba el «Crazy Train» de Ozzy Osbourne por los altavoces. Una introducción inicial que serviría como guiño y homenaje a la figura del vocalista británico, y que daría paso a la intro de «We Walk Without Fear«, tras la que saldría la banda al completo para interpretar el primer tema de la noche, un «Destroyer» que posicionaría a toda la banda frente al público madrileño, ávido de reencontrarse con el combo germano, que pronto daría muestras del delicado estado de salud de Mat Sinner, quien, tras su bajo y quieto frente al micro, pasaría el resto del concierto con poco movimiento, con una evidente debilidad física, pero eso si, aguantando el tipo a base de actitud y presencia, cosas que, si uno quiere, no se pierden nunca.

«I Am The Primal Fear» sería el siguiente tema en caer, dando muestras de dos cosas. La primera que incluso los nuevos temas de PRIMAL FEAR siempre pasan como clásicos ante su audiencia. El público madrileño recibió este single de la banda con toda la energía posible. La segunda sería algo que es una evidencia, que el tiempo pasa por todos y eso se vio reflejado en una banda que, a pesar de haberse rejuvenecido con la inclusión de las seis cuerdas de Thalia Bellazecca, ha rebajado las revoluciones de sus conciertos, dando más importancia a la épica de su música, si bien las cuerdas vocales de Ralf Scheepers se mantienen casi intactas, y ofreciendo un show absolutamente impecable.

No se olvidaron, para nada, de su propio legado, y muy pronto la banda nos regalaría clásicos de la talla de «Final Embrace«, con una actuación soberbia por parte de Ralf y el siempre coreable «Nuclear Fire«, uno de los primeros momentos álgidos de la noche, con Thalia y Magnus deleitándonos a las seis cuerdas y el público madrileño alzando los cuernos en alto al unísono durante su inolvidable estribillo. Magnífico.

Rebajamos revoluciones con el épico «Seven Seals«, de nuevo con Ralf inconmensurable, dados sus 60 años y lo exigente de la canción, que la banda tuvo que parar hacia el final de tema por un fallo técnico en el bajo de Mat, para, inmediatamente, regresar a «Domination» con el inconfundible «The Hunter«. Puro PRIMAL FEAR en vena defendido a la perfección por las baquetas de André Hilgers y dando muestras de una gran comunión y buen rollo entre todos los miembros de la banda, algo que más adelante declararía el propio Ralf Scheepers a la hora de presentar a la nueva incorporación del grupo, una sonriente Thalia que parece haberse adaptado a la perfección a la dinámica de la banda.
El tono épico y más comedido de los PRIMAL FEAR de este 2025 continuó forjándose con temas como «Tears of Fire» o «Kingdom of Madness«, aunque la caña regresaría con ese lado más macarra de la banda que tiene un tema como «The End Is Near«. Mat Sinner, sin moverse un ápice de su marca inicial, no perdía momento para gesticular hacia la audiencia, hacia su compañera de lado de escenario, Thalia, o incluso hacia su propio bajo. Y con eso nos bastaba. Porque son ese tipo de cosas que refuerzan el sentimiento de que el heavy metal es mucho más que música.
«Hallucinations» sirvió como pasaje instrumental, a mayor gloria de la guitarra de Magnus, para dar paso a la épica «Fighting the Darkness«, disfrutable como pocas. Épica, emotiva y con su intenso reprise instrumental para lucimiento de la dupla guitarrera de la banda.

Nos acercábamos al final. Comenzaban a llegar las sinceras muestras de agradecimiento de Ralf hacia todo el mundo, en especial hacia el público español, algo que también se materializó en la intensa interpretación de «Chainbreaker» y el himno de la banda, un «Metal Is Forever» que lo dice todo por si mismo. No hubo un alma que no cantara su estribillo cuernos en alto. Catártico.
Llegado a este punto, PRIMAL FEAR nos tenía preparado un momento tan íntimo como inesperado. Con toda la formación sentada a pie de batería, y con sendas participaciones a la voz de Magnus, Mat y el propio Ralf, la banda nos interpretaría casi a capella un fragmento de la preciosa balada «Hands of Time«, cuyo estribillo cantaría el quinteto al completo en uno de esos momentos que se quedarán grabados en la retina de los seguidores del grupo.
Para finalizar, PRIMAL FEAR volvería a apelar a las raíces más profundas de su carrera con «Running in the Dust«, un guiño que sabríamos apreciar los seguidores más acérrimos de un grupo que, una vez más, fueron garantía de calidad. Y es que PRIMAL FEAR, a más o menos revoluciones, nunca pinchan en directo. Comprobado.


























