La gira 40 aniversario del álbum «Love At First Sting» de SCORPIONS recala en Madrid
Martes 16 de julio de 2024: Scorpions en el Wizink Center. Ni el calor que, supuestamente, iba a hacer en Madrid un 16 de julio ni la sobrada veteranía de la banda alemana arredraron a los metaleros madrileños que prácticamente llenaron el Wizink Center, en su formato completo tras agotarse en nada las entradas del que inicialmente iba a ser formato reducido del pabellón de la avenida de Felipe II.

Quizás a la expectación ayuda pensar que, aunque los alemanes ya no anuncian giras de despedida porque nos iba a dar a todos un ataque de risa, a nadie se nos escapa que muchas giras ya no les quedan. En esta ocasión la excusa de para la gira es de lujo: el 40º aniversario de uno de los discos míticos de la banda “Love at First Sting”, que se tocó casi en su totalidad en el concierto. Aunque en realidad, todos los conciertos de Scorpions desde que salió “Love at First Sting” son homenajes a ese disco, pero bueno, nos vale como excusa para verlos en directo.

Por cierto, una cosa como declaración de principios: no pienso poner “Scorpions aguijonea Madrid” o “Los Scorpiones nos picaron con su veneno”, como todas las crónicas desde que llevan girando los alemanes. ¡BASTA YA, SEÑORES! Un poco de imaginación, joder.

En esta ocasión Scorpions venían con un acompañante de lujo: Phil Campbell and de the Bastard Sons. Nada menos que la banda de Phil Campbell, el último guitarra de Motörhead. Por desgracia, al menos yo, me quedé con las ganas de disfrutar de una banda que me apetecía mucho ver, porque el sonido fue INFAME durante gran parte de su actuación. Y no estaba mal situado: bastante adelante en la pista “de pobres”. Porque sí, señores, Scorpions también han caído en la tentación de vender entradas de pista VIP, para ricos y pijos que se hagan la foto del insta. Y como a esa gente solo le interesa el cabeza de cartel, la pista VIP estaba casi vacía durante la actuación de la banda de Phil Campbell, porque los pijos de la zona VIP ni saben quién es. No pierdo la esperanza de que las bandas de rock se replanteen lo que están haciendo, porque entre las pistas VIP y los precios desorbitados nos están echando a los fans de toda la vida de los conciertos.

De la actuación de Phil Cambell y sus muchachos me quedo con el esfuerzo, la actitud y las ganas que le echaron, pese a ver la parte más cercana al escenario tan desangelada, y con el cierre de oro que fue para su actuación el “Ace of Spades”, coreado a voz en grito por los todos asistentes. Aunque casi todos esperábamos que hubiera salido Mikkey Dee a tocarla con Phil, pero nos quedamos con las ganas. Antes, también había sonado, con la guitarra de Phil echando fuego, el “Born to Raise Hell” de Motörhead, y unos cuantos temas propios entre los que me quedo con “Strike the match”, con un sonido muy hard rock, a lo Airbourne. Ambas de la recta final de su actuación, cuando el sonido empezó a ser un poco decente. Espero poder verlos muy pronto en alguna sala, porque me quedé con ganas de más (tocaron poco más de media hora) y, sobre todo, con mejor sonido.

Después de lo que pasó con el sonido de la banda que abría la noche, me temía lo peor, en cuanto al sonido, con los Scorpions. Pero mis temores se disiparon bien pronto: a las 21:30, puntualidad absoluta, empezaban Scorpions, y el sonido era casi perfecto, ya desde el “Coming home”, tema de “Love at first Sting” con el que abrieron el concierto. Este tema fue un muy buen comienzo para el concierto, con Klaus Meine solo sobre el escenario dándonos la bienvenida en el inicio lento del tema, y con toda la banda entrando poco después, cuando el tema cambia a un sonido de puro heavy metal.

Una cosa que mola de Scorpions es que no solo suenan a heavy metal, sino les ves las pintas que llevan y PARECEN una banda de heavy metal (aunque la chupa de cuero amarilla de Rudolf debería ser delito). Otras bandas de rock y heavy parecen vendedores de aspiradoras, pero nunca Scorpions.

El montaje del show, nada en especial: luces, pantallón gigante, y a correr. Solo llamaba la atención la gran plataforma escalonada que había en el centro del escenario para la batería. Supongo que si tienes a un monstruo como Mikkey Dee a las baquetas, tienes que lucirle. Desde luego, a mi fue lo que más me impactó del concierto. Llevaba tiempo sin ver a los alemanes en vivo, y joder, con este señor a la batería parecen otra banda. Con eso no digo que el resto estuvieran mal… Que se puede decir de Rudolf Schenker y Matthias Jabs. Son 2 bestias pardas, que le dan a Scorpions su sello y su sonido característico. Pero como Mikkey detrás los alemanes brillan como en una segunda juventud. Y si encima, tenemos temas nuevos como el “Gas in the tank” heavy metal sencillo y directo, con el público gritando LOUYDER, LOUDER en su estribillo… ¿qué más queremos?
De este inicio del concierto me encantó de “The zoo”, medio tiempo con riffs poderosos en los que tanto brilla el dúo de guitarras de Scorpions, y en especial Matthias Jabs con un solo en el que con ayuda del talk-box casi parece hacer hablar a su guitarra.

Lo de la segunda juventud desde luego no va por Klaus Meine: he visto farolas con más movilidad que él, aunque por suerte la voz la conserva dignamente. De todas formas, le vino bien un descanso con “Coast to coast”, viejo tema instrumental de la banda en el que Klaus cambia la voz por la guitarra, y con Rudolf tomando mayor protagonismo.
Después, los alemanes enlazaron varios temas del “Love at first Sting”. Comenzaron con “I’m Leaving You”, una de mis favoritas del disco y del concierto, con un sonido más hard-rock. Después llegó “Crossfire” donde los pocos que no estuvieran rendidos a los pies de Mikkey Dee entregaron definitivamente las armas. El poderío de este señor con su instrumento es tremendo. Y se cerró el trío con uno de los temazos del disco, de las más esperadas de la noche: “Bad boys running wild”, todo un clásico del heavy metal coreado a todo pulmón por todos los presentes.

Tras “Delicate dance”, otro instrumental en el que Jabs volvió demostrar el pedazo de guitarrista que es, llegó el momento baladitas. Munición para los que dicen que Scorpions son unos moñas que solo hacen baladas. Pero yo digo ¿qué banda heavy no tiene baladas? Todas las tienen. Pues Scorpions tiene las mejores, de largo. ¿Por qué no presumir de ellas? Porque joder, al que se no le ponga la carne de gallina con “Send me an ángel” y, sobre todo, “Winds of change” es que es de piedra. Este último tema, fue para mi uno de los momentazos del concierto, pura magia.
Y después del almíbar, heavy metal. Ya solo hubo caña hasta el final 4 temas de pura caña peluda para cerrar, en teoría, la noche. Pocas bandas pueden enlazar 2 trazallos como “Tease me, Please me”, de sonido cercano al hard rock ochentero, y “The same thrill”, temazo con ritmo salvaje riffs que hacen recordar a una versión heavy metal del Speed King de Deep Purple.
Tras un largo solo de batería, paréntesis prescindible y aburrido, como todos los solos de batería por mucho que sea Mikkey Dee el que lo haga, llegó otro temazo de puro heavy metal: nada menos que el “Blackout”, otro clásico imprescindible y rotundo del género, para callar a los que digan que son moñas. Y después, el “Big City Nights” fue todo un fiestón, con todo el público saltando, bailando y cantando.

Por supuesto no habíamos terminado, quedaban los 2 hits por excelencia del “Love at First Sting”. “Still loving You”, temazo con el que los alemanes definieron como debe ser una balada heavy, que ni siquiera pese al millón de veces que la hemos escuchado dejó de emocionarnos a ninguno de los presentes. Y para volver a recuperar el espíritu de fiesta otro clasicazo del heavy metal, para que volviéramos todos a saltar, cantar y bailar: “Rock you like a Hurricane”
En total algo menos de hora y media de concierto, y eso con un laaaaargo solo de batería. Demasiado corto el concierto, pero es la única queja. Al final los alemanes nos picaron con su aguijón inyectándonos el veneno del heavy metal. ¡MIERDA! Se me escapó…
Autor: Raul Moreno
Fotos: Dani Díez

























