¿La mujer, se usa para vender en el mundo de la música?

Bien es cierto que una mujer con buena presencia y atractiva es un reclamo, también un hombre lo es. Por otro lado, el aspecto físico no tiene por qué eclipsar por completo el trabajo de los artistas, pero sería hipócrita decir que no influye. En un sector como el heavy metal, en que la imagen que proyectan los artistas es tan importante, la figura femenina siempre ha corrido el riesgo de convertirse en un señuelo para llamar la atención del público masculino.
No es ningún secreto, a estas alturas, decir que en el heavy metal y en la vida en general, a la mujer se la evalúa continuamente por su físico, sobre todo a primera vista, y se la suele incomodar a menudo, hasta en los lugares más inhóspitos. Los hombres, esas aves de rapiña que en contadas ocasiones usamos el cerebro, somos tan simples que, frente a una mujer atractiva, perdemos enseguida el oremus y, en el peor de los casos, hasta le perdemos el respeto, regalándole comentarios sexistas y totalmente fuera de lugar, más aún ocultos tras un perfil de Facebook o whatsapp. Algo difícil de erradicar, a no ser que la genética dé un cambio brusco. Cierto es que todo nos entra por los ojos, ya seamos hombres o mujeres, eso es la naturaleza humana, pero la pura realidad es que las mujeres están expuestas a una gran variedad de amenazas, a diferencia de los hombres, sobre todo si forman parte de una banda o han destacado en su profesión.
En esta sociedad en la que vivimos, lo habitual suele ser, y corregidme si me equivoco, que la mujer se convierta en el objeto de deseo de la mirada masculina, y más todavía si miramos atrás en el tiempo. Ese poder de persuasión innato, en algunos casos, ha sido explotado por la industria musical como reclamo para vender más discos. La guitarrista de los míticos SANGTRAÏT, Lupe Villar, por citar un ejemplo, tuvo que luchar mucho, día a día, para demostrar al público que es un músico y no solo una «tía buena». Según ella, para una mujer es muy difícil hacerse respetar, sobre todo si no es cantante. La escritora Jill Hughes, por su parte, en su libro «Not Just Tits In A Corset: Celebrating Women In Metal», explicaba que, en pleno siglo XXI, las mujeres han demostrado que no solo sirven para estar en la cocina, pero que, desafortunadamente, en la industria musical del metal, tienen que seguir demostrando que también pueden estar en un escenario, o detrás. Todavía hay muchos obstáculos para la mujer, que debe superar, y a los que un hombre nunca se tendrá que enfrentar. Intentan promoverse a sí mismas, ser sexis, sin perder la dignidad o ser representadas en las revistas como prostitutas, ser respetadas por su talento y no por su imagen, ser madres mientras están de gira…, añadía Hughes.

Si salimos del ámbito metal, veremos que mujeres como Beyoncé, Katy Perry o Miley Cyrus están híper sexualizadas. Pero, en principio, venden entradas de conciertos y álbumes porque su música es buena y son excelentes artistas, no por su cuerpo. Y es que, a la mujer artista, ya sea en el rock o en cualquier otra parcela, se la aprecia por su talento, más que por su físico, ahora bien, como siempre ocurre, cuando eso se pone en duda es porque debe haber excepciones. Empecemos por el principio… El género del heavy metal se convierte, en los años 80, en la bandera de la masculinidad más desafiante, una especie de reserva de valores milenarios que toda una nueva generación abandera como táctica de choque antisistema. Sus grupos caudillo ejemplifican el sueño de todo adolescente: visten con ropas agresivas, consumen lujo y exceso desde su posición de súper estrellas, y exhiben su sex-appeal en sesiones fotográficas y videoclips donde las chicas semidesnudas son un frecuente complemento plástico.
Decía Jordi Bianciotto, en su libro «La Revolución Sexual Del Rock», que la mujer sale particularmente malparada en el imaginario del heavy metal, vistiendo de forma provocativa y atendiendo, como única función en la vida, a las demandas del macho. Tanto es así que muchas asociaciones feministas han denunciado a grupos por su comportamiento misógino, sus portadas sexistas, videoclips, o incluso letras. Pero las bandas, ¿lo hacen para vender más discos? No debemos olvidar que el heavy metal, antes de ser un movimiento de masas, altamente atrayente para la industria musical, ya se había nutrido de todo tipo de clichés y estereotipos, como los que enumera Bianciotto, y que mucho han perjudicado al sexo femenino.

No cabe duda de que en los diferentes ámbitos de la sociedad; políticos, económicos y culturales, las mujeres se han encontrado minoritariamente representadas frente a los varones y en evidente desigualdad de condiciones. También es cierto que la cultura patriarcal genera, a partir de las diferencias biológicas entre los sexos, una relación asimétrica de poder donde el grupo de hombres somete al grupo de mujeres relegándolas a un papel secundario, sumiso y dependiente. Entonces, no es de extrañar que, históricamente, el hombre haya tomado siempre decisiones más poderosas que la mujer y haya tomado siempre las riendas más abiertamente, mientras que la mujer ha dominado muy pocas veces. Eso repercute también en el negocio de la industria musical, un sector en el cual, para no salirnos de la norma, encontramos a una gran mayoría masculina ocupando cargos de responsabilidad.
Si a eso le sumamos que, sobre todo en sus inicios, el heavy metal ha sido hecho por y para hombres, quizás tengamos una de las razones por las que se ha tendido a objetivizar el cuerpo de la mujer con un claro interés comercial. Si viajamos a principios de los 60, veremos que los primeros grupos de chicas invaden las principales listas de éxitos.
Sin embargo, las integrantes de formaciones como The Ronettes, The Shirelles, The Supremes, The Crystals…, aunque consiguen una gran repercusión mediática, son vistas como marionetas de la industria. Desafortunadamente, estaban metidas en un sistema en el que los productores, todos hombres, les escribían las canciones, les diseñaban un look y una imagen de marca. Dos décadas más tarde, ya a finales de los 80, tras quedar Doro Pesch como único miembro original de WARLOCK, la banda se ve obligada a cambiar el nombre por motivos legales, quedándose con el de la vocalista en adelante. ¿O quizás fue marketing? Difícilmente lo sabremos, pero lo cierto es que, una vez emancipada, la imagen de Doro se explotó al máximo en portadas como la del homónimo «Doro» (1990), «True At Heart» (1991), «Angels Never Die» (1993)… Y hasta se le ofreció ser portada de revistas eróticas, cosa que la vocalista rechazó.

Ciertamente, aunque no todas lo hacen, vemos cómo algunas chicas utilizan sus «armas» para abrirse camino en el mundo de la música, sin que una compañía de discos se lo imponga necesariamente, lo cual, bajo mi punto de vista, es totalmente lícito. Ahora bien, ¿dónde está el límite de una mujer a la hora de «venderse»? El ejemplo más flagrante lo encontramos en ROCKBITCH, una banda del Reino Unido, disuelta ya, que realizaba una performance con actos sexuales en vivo. La industria pornográfica es una de las más rentables el mundo, ahí sí que no cabe duda de que el cuerpo de la mujer se utiliza para vender, con lo cual, aunar sexo y rock’n’roll, de bien seguro sea una buena manera de llamar la atención de los espectadores, mirad si no la que armó RAMMSTEIN con el videoclip de su canción “Pussy”… Ahora bien, ¿en serio se venden más discos? La verdad es que la carrera de ROCKBITCH pasó a la historia como algo anecdótico y, en cuanto a RAMMSTEIN, estos ya estaban más que consolidados cuando publicaron el disco «Liebe Ist Für Alle Da» (2009), en el cual se incluye “Pussy”, así que no creo que necesitaran recurrir al sexo para vender más discos, lo suyo es pura provocación, ya desde que empezaran su andadura en 1994.
Dicho esto, podemos ver también que el sexo es utilizado para vender de todo, no solo música. Romà Gubern, en su libro «El Eros Electrónico», decía que la publicidad ha contribuido enérgicamente a excitar los deseos (objetuales) del público a través de deseos eróticos, suscitados por modelos atractivas/os y escenografías hedonistas y, como todas y todos sabemos, una portada, un show en directo, una sesión de fotos o un videoclip, son una herramienta promocional para el grupo. La banda o el solista se vende a través de esos cuatro elementos, con lo cual, si cumplen las directrices que Gubern analiza, la industria musical y el artista tienen mucho a su favor, en este caso, tanto de cara al público masculino como de cara al femenino, ¿o es que una portada como la de «Títere Con Cabeza» (2009), de 037:LEO, no resulta altamente atractiva para las mujeres?

Sea como fuere, cierto es que el cuerpo de la mujer ha sido más explotado que el del hombre a lo largo de la historia, ya sea en publicidad, en el cine pornográfico o en la música rock y heavy metal. Habitualmente, el cuerpo de la mujer es visto por el hombre como un sistema de señalización sexual permanente y portátil. Así que, siendo este habitualmente un mundo de hombres, no resulta nada chocante que la mujer «objeto» pueda tener protagonismo en videoclips, portadas y demás parafernalia visual. Pese a quien pese, los pechos venden, así que no está de más preguntarnos ¿qué tienen los pechos para ejercer ese inmenso poder sobre los hombres? Debemos saber que, en la mayoría de las ocasiones, el pecho sirve para un claro propósito: el marcaje sexual. Cuando el ser humano caminaba a cuatro patas, eran las nalgas redondas y carnosas las que jugaban el papel principal en la atracción del macho, que montaba a su pareja por detrás. Pero desde el momento en que los humanos empezaron a caminar erguidos sobre las piernas, los pechos aumentaron de tamaño para con ello atraer a un macho que se acercara a la hembra por delante.
Todas las investigaciones demuestran que al hombre le gusta el pecho femenino de casi todas las formas y tamaños. Independientemente de que tengan el aspecto de un pequeño limón o de que parezcan sandías, casi todos los hombres se sienten tremendamente interesados por ellos y les encantan las regateras. No es de extrañar, entonces, que la industria, más aún si habitualmente ha estado liderada por varones, haya podido utilizar a la mujer como anzuelo. Al margen de los pechos, las piernas representan otra parte del cuerpo femenino altamente atrayente para el hombre. Extremidades que todavía nos cautivan más cuando «descansan» sobre unos tacones. La industria del entretenimiento, para no ser menos, también explota ese campo. ¿Cuántas veces no habremos visto a bandas como MOTÖRHEAD, MÖTLEY CRÜE, o hasta MÄGO DE OZ, acompañadas por bailarinas alzadas sobre esos tacones de escándalo y realizando bailes sensuales? Pues bien, debemos saber también que, biológicamente hablando, las piernas de la mujer son otra señal sexual. Cuanta más pierna vea el hombre y cuanto más largas sean las piernas, más sexi le parecerá la mujer, porque el efecto llama la atención hacia la zona donde se unen la pierna derecha y la izquierda. Por norma general, los hombres adoran a las mujeres con zapatos de tacón alto porque les devuelven las piernas de la adolescente fértil, mejoran el atractivo sexual alargando la longitud de las piernas, arquean la espalda y, con ello, obligan a las nalgas a sobresalir, consiguen que los pies parezcan más pequeños de lo que en realidad son y empujan su pelvis hacia delante.

Elize Ryd, de AMARANTHE, acostumbra a llevar tacones sobre el escenario, una vocalista que no suele caer en los tópicos del metal a la hora de vestirse, cosa que le ayuda a sentirse diferente, según confesaba en una entrevista. Si alguna vez habéis visto a AMARANTHE en directo, seréis conscientes de las pasiones que levanta Elize entre el sexo masculino. La cantante, posee unos rasgos físicos que son otra de las debilidades del hombre: la cara aniñada. La fórmula que resume universalmente la calificación de «bonita», aplicada a una cara femenina, es que sea una cara de niña. Estas características, disparan reacciones paternales en el cerebro masculino y otorgan un deseo muy poderoso de acariciar, abrazar y proteger, así que ya podemos intuir el porqué del éxito de la vocalista entre el público masculino. Siempre visualmente hablando, claro. Su talento como cantante está más que demostrado. Por si fuera poco, Elize también posee una melena larga y lacia, otra característica que atraerá al hombre por encima de una cabellera corta.
¿Y todo este análisis vital del comportamiento masculino para qué? Pues para daros a entender que, tal vez, las bandas, o la industria musical, se aprovechan de estos «defectos de fabricación» del varón para colocarle la mercancía. La contemplación del cuerpo de una mujer proporciona al hombre placer y todo ser vivo nace con la necesidad de moverse hacia lo que le produce placer, gratitud y bienestar. La comida, la bebida, el sexo, el juego, el sueño, le evitación del calor y el frío son un motor activador. Todo el éxito de esas conductas se ve recompensado con el placer. En consecuencia, la industria y sus campañas de publicidad, sabedoras de ello, buscan desesperadamente esa respuesta placentera en los compradores potenciales, estimulando nuestra vista para que caigamos en la trampa constantemente. Una trampa que, en este caso, puede ser la chica bonita de turno en la portada de un disco o en el videoclip de alguna canción.

Ahora bien, decir que la mujer se usa para vender en el rock y en el heavy metal sería generalizar demasiado, y decir que no, sería mentir, ya que todos tenemos ojos y vemos cómo se explota, o se ha explotado, a la mujer dentro de este estilo y, probablemente, en otros estilos musicales se la explote todavía más exageradamente. En mi opinión, lo más sensato es llegar a la conclusión de que los tiempos están cambiando y que a la mujer se la tiene cada vez más en cuenta por su música. El marketing es importantísimo, en cualquier parcela de la que se espere obtener un beneficio económico, con lo cual, una mujer guapa, como Doro o Lita Ford, utilizará su físico como complemento a la música, sería de tontos desaprovecharlo, pero, como decía anteriormente, a pesar de todo, las artistas venden discos por su trabajo: porque su música es buena, son excelentes instrumentistas o cantantes, permanecen cercanas a sus fans y porque trabajan constantemente.
La música es entretenimiento, y dentro del conjunto, el aspecto visual juega un papel importante, pero, para nada tenemos que rechazar la figura de una mujer o de un hombre que no encaje en los cánones de belleza establecidos, ni juzgar peyorativamente a una artista por querer mostrarse sexi en sus fotos promocionales. Al fin y al cabo, cuando escuchamos un disco solo disfrutamos de lo que nos entra por los oídos. Pondría la mano en el fuego y no me quemaría si os dijera que, de ahora en adelante, las portadas o fotos promocionales con chicas atractivas y los videoclips con mujeres semidesnudas seguirán estando a la orden del día, es parte del negocio y se continuará explotando. El heavy metal, en cuanto a porcentaje, sigue beneficiando a los hombres; una especie que, como hemos visto en este artículo, está programada biológicamente para que ciertos atributos de la mujer causen en ellos verdaderos estragos. Muchas veces habréis oído decir que ellas son nuestro «talón de Aquiles» y, por lo tanto, mientras la naturaleza no quiera rediseñarnos para que aprendamos a controlar esos estímulos que nos manda el sexo opuesto, me da la impresión que seguiremos a su merced durante mucho tiempo. Es la manera que tiene la naturaleza de asegurar la especie y, por el momento, la supervivencia de la especie está por encima del individuo.

























