Linkin Park en Auditorio Miguel Ríos, Rivas – Vaciamadrid // 24/06/2026
Segunda noche de Linkin Park en la capital, y es que por fin y tras dos años desde el anuncio del renacimiento de la banda ahora con Emily Armstrong al frente el combo norteamericano llega a nuestro país (previo paso por O Son Do Camiño). Entradas agotadas desde hace meses para estas dos veladas históricas de los angelinos en el Auditorio Miguel Ríos. Junto a ellos y para amenizar brevemente las horas previas, el grupo de rock/electrónica Phantogram y el dúo de hip hop Clipse.
Horas previas con enormes y sofocantes colas a pleno sol en una explanada sin prácticamente sombras para poder ver lo más cerca posible a Linkin Park. Apertura de puertas, y aún había que esperar hasta las ocho menos diez para dar paso a Phantogram primero, y cerca de las nueve menos cuarto a Clipse ya con el sol dejando de impartir tanta justicia como anteriormente.
Diez menos diez y aparece en las pantallas el anuncio de un documental para cines de la banda que da paso a una cuenta atrás de diez minutos, que se ameniza siendo coreados los segundos finales de cada minuto. En el caso de la noche anterior, los últimos minutos de la espera fueron amenizados peculiarmente por “Superestrella” de Aitana, y para el día de hoy no sería otra que “Quédate” de Quevedo ante la sorpresa de los presentes.

Ahora sí, van apareciendo poco a poco en escena Colin Brittain tras la batería, después Dave “Phoenix” Farrell al bajo, Joe Hahn tras la mesa DJ y Alex Feder a la guitarra. Y con ellos en escena comienza a sonar “Lying From You” dando paso ahora sí a Mike Shinoda y Emily Armstrong en la parte frontal del escenario, aún sin visitar el largo provocador que recorre gran parte de la pista del recinto. El sonido estaba siendo mejor que la noche anterior, y la actitud también, desde el inicio mucho más cómodos y sueltos sobre las tablas.
“Crawling” desata la locura en la pista y “Up From The Bottom” nos muestra los ojos de Emily quien se desprende de las gafas de sol y coge la guitarra para acompañarse, mientras Shinoda sube a la zona de su teclado para hacer sonar una de las más aclamadas de este último trabajo. Estribillo mágico como el de “New Divide” para ser coreado a una sola voz, y turno ahora para la canción que supuso el retorno del grupo “The Emptiness Machine”, con Emily excelente a nivel vocal por cierto.

Acaba así la primera parte de su show dando paso al segundo acto con “The Catalyst” y todo el público coreando esa parte final a una sola voz mientras zarandea los brazos de lado a lado, continuando con “Burn It Down” mostrando su lado más comercial pero efectivo, y enlazando después con una de las nuevas como “Stained” o la emocionante vista a los primigenios Linkin Park, hablamos de Fort Minor y su “Where’d You Go”.
La noche caía sobre Madrid y seguían cayendo hits como “Waiting For The End” o “With You” con el ‘scratch’ de Joe precediendo a Emily y Mike pidiendo a los asistentes abrir varios círculos en la pista para sus correspondientes moshpits, evidencia de que llegaba “Two Faced”, ¡menudo trallazo en vivo! “When They Come for Me”, “Step Up” y “Remember the Name” dan un pequeño respiro, para romper después con “Unshatter”, otra de las nuevas, y un clasicazo como “One Step Closer” para poner a arder la pista y también la grada, cierre perfecto para este acto.
El tercero arranca con “Lost” a piano con Mike y Emily, momento especial, que enlaza con el teclado con la maravillosa “Breaking The Habit”. Sin quererlo ni beberlo, entre éxito y éxito nos estamos acercando peligrosamente al final con “Good Things Go” y por supuesto no podía faltar “What I’ve Done”, excelente, y es que un servidor tuvo la oportunidad de disfrutar de Linkin Park con Chester, también en el debut de Emily, y hay que decir que cada día defiende mejor los temas de su predecesor. Su índice de acierto no bajaría en un cuarto acto marcado por más grandes éxitos como “Overflow” y “Over Each Other” de su último “From Zero”.

Tras ello y de una tacada, llegaban sin descanso “Numb”, “In The End” y “Faint”, puñetazo tras puñetazo sin tener tiempo para recuperarse entre ellos. Así llegaban los bises, iniciando con “Papercut”, la maravillosa compositiva de “Heavy Is The Crown” y la final y festiva “Bleed It Out” con toda la banda al final de la pasarela bajo el confeti ante el delirio de un respetable muy activo durante todo el show.
Y así es como Linkin Park regresaba por fin a nuestro país y coronaba una segunda noche para la historia, con un sonido bastante bueno, a pesar del bajo nivel de decibelios (que suponemos que se reducen para evitar multas) y una banda entregada, emocionada y más comunicativa que en la velada anterior. Está claro que la banda es otra post-Chester, pero la nueva formación tiene hambre, se divierte y aunque en algunos momentos se muestran demasiado atrás de las tablas, cuando salen a correr por el provocador y comunicarse con sus fieles siguen siendo algo especial.
Óscar Gil Escobar




























