LORDI prolongan Halloween durante tres días // Sala Salamandra (l’Hospitalet) – 02/11/2022

El pasado 31 de octubre, noche de Halloween, arrancaba el tour español de LORDI en la Revi Live de Madrid, para luego recaer al día siguiente en la Rock City de Valencia y el 02 de noviembre concluir en la Salamandra de l’Hopitalet. “Killection” (2020) fue la excusa anterior de los monstruos fineses para pisar nuestra tierra, pocos días antes de que la pandemia pusiera todo un planeta patas arriba, y ahora regresaban con un monumental “Lordiversity” (2021); siete nuevos álbumes por donde LORDI navegan en diferentes décadas y que justamente compusieron durante el confinamiento y la posterior odisea de restricciones.
La decoración escénica fue idéntica a la de su anterior visita en 2020, obvia muestra de que, quien más quien menos, nadie escapa de apretarse el cinturón tras la crisis sanitaria. Una gran puerta, con las cinco máscaras de los miembros del grupo colgadas en la parte superior, presidía la parte central del escenario, dejando la batería de Mana a nuestra izquierda y el teclado de Hella a la derecha.

Como suele ser habitual, Mr. LORDI fue el maestro de ceremonias con sus chistes y monólogos, pareciéndose cada vez más a la versión finesa de “El Sevilla”, recurriendo a diversos trucos escénicos cuando la ocasión lo requería y bromeando sobre su «teleprónter analógico» (que no son más que folios de papel con las letras, pegados en el monitor). Hay que agradecer, precisamente, que la banda renueve esa parte del espectáculo, sorprendiendo a las audiencias a cada nueva venida, no como uno de sus referentes, Alice Cooper, que lleva ya demasiados años con el mismo montaje.
En ese aspecto, la recarga eléctrica del guitarrista Kone en una máquina que bien habría diseñado el Dr. Frankenstein en sus años dorados, es uno de los recursos novedosos que LORDI ha incorporado al set con la marcha de Amen, que tras veinticinco años de servicio a la banda abandonó el barco debido a diferencias musicales, hace no demasiado.

Tampoco faltó la sangre artificial con la que el vocalista y showman salpica al público, ni el cañón de humo, ni las grandes alas que le salen de la espalda, ni la máscara de “leather face”, ni los bombos de batería rodantes… todo ello dando forma a uno de los mejores shows de LORDI que yo he tenido el placer de presenciar.
Sus conciertos siempre me supieron a poco pero, por suerte, esta vez la descarga superó la hora y media, con un setlist basado en los clásicos como “Would You Love a Monsterman?”, “Blood Red Sandman”, “It Snows in Hell”, “Who’s Your Daddy?” o “Devil is a Loser”, bien repartidos a lo largo del concierto, y fuertemente apoyado en su más reciente “Lordiversity”, del que extrajeron perlas como las discotequeras “Victims of the Romance”, “Believe Me”, “Borderline”, u otras más heavy como «Abusement Park», “Demon Supreme”, «Abracadaver» o “Carnivore”.

También disfrutamos sobremanera con «Down With the Devil», extraído del «Monstereophonic» de 2016, o con esa pieza instrumental llamada «Magistra Nocte» y que publicaron en «The Monsterican Dream» (2004). Ya cerrando la actuación, como no podía ser de otro modo, un «Hard Rock Hallelujah» con el que LORDI conquistarían «Eurovisión» en 2006, precedido de un inesperado «Merry Blah, Blah, Blah», con el vocalista disfrazado de Santa Claus.

LORDI también bromeó sobre cómo las canciones nuevas y más desapercibidas (new shit), con el paso del tiempo, mágicamente se vuelven clásicos (old shit), o sobre cómo los haters arremetieron sobre temas como “Believe Me”, por su marcado estilo discotequero… pero que luego las pedían en directo. En fin, Mr. LORDI es todo genio y figura. Como decía, el concierto mereció mucho la pena; buen sonido, buena puesta en escena, buena música y un público entregado a los pies de la banda. Kone hizo olvidar a Amen de un plumazo, moviéndose sin parar de un lado para el otro, y el bajista Hiisi no dejaba de inquietarnos con esa mirada fija y terrorífica.

Cada uno de los músicos tuvo su momento de solo y su espacio en el escenario, convirtiendo la actuación en algo muy coral. Personalmente, me ha encantado “Lordiversity”, y haber podido presenciar cómo la banda lo defiende en directo ha sido un placer, y eso que mi apuesta de la noche eran los ALMANAC de Víctor Smolski, que tenía muchísimas ganas de ver en vivo. Mi gozo quedó en un pozo cuando el guitarrista bielorruso apareció en escena únicamente junto a un bajista y un batería… Resulta que el cantante había caído enfermo, así que tocaba disfrutar de un show cortito e instrumental, basado casi en su totalidad en RAGE, su anterior banda. Curiosamente, de ALMANAC como tal, solo interpretaron «Self-Blinded Eyes» en versión instrumental, lógicamente.

Smolski se mostró muy comunicativo con el respetable, explicándonos por qué siempre elige una orquesta catalana para grabar, junto con muchas más anécdotas… para acabar cerrando su concierto con «Beauty», perteneciente a la «Suite Lingua Mortis» que registraron RAGE en un «Speak of the Dead» (2006) del que también rescató ese sensacional «Prelude of Souls». A pesar de todo, la joya de la velada sería un corte como «Unity», del disco que lleva el mismo título y que también incluye el single «Down», que ALMANAC interpretaron esta vez con ayuda del vocalista de los checos DYMYTRY, la banda encargada de abrir la tarde noche del miércoles ante un público algo escaso.

Para quienes no los conozcan, decir que DYMYTRY es una mezcla entre SLIPKNOT, FIVE FINGER DEAD PUNCH y LINKIN PARK. Ante mi sorpresa, y más tratándose del primer grupo en salir, deciros que DYMYTRY llevaron un juego de luces impresionante, que otorgó un aspecto encomiable al escenario y que más de un cabeza de cartel querría para sí. Para acabar de redondear la actuación, los enmascarados DYMYTRY invitaron también a Víctor Smolski para concluir su concierto, con el que interpretaron el «Straight To Hell» de RAGE y un cover de ROCKWELL llamado «Somebody’s Watching Me», del que estrenaron recientemente el videoclip.

























