Madrid se rinde al metal extremo: Orthodoxy, Golgotha y Asphyx firman una noche devastadora // Sala Nazca – 13/03/2026
Ayer, 13 de marzo, Madrid se convirtió en el epicentro del metal extremo. Tras meses de espera y después de la cancelación de la esperada actuación de Asphyx en el Obon Fest, los seguidores del death y el doom metal tuvieron por fin la oportunidad de vivir una noche intensa junto a Orthodoxy, Golgotha y Asphyx. La Sala Nazca abrió sus puertas a las 19:15h y, desde el primer momento, la expectación se palpaba en el ambiente: humo en el escenario, luces rojizas y un murmullo creciente entre el público que anticipaba la tormenta sonora que estaba a punto de desatarse.

Los encargados de abrir la velada fueron los valencianos Orthodoxy, un proyecto surgido en 2015 de la mano de Nocturn tras el parón de Domains. Su death metal oscuro, pesado y ritualista ha ido ganando presencia en el underground nacional gracias a discos como Novus Lux Dominus (2019) y Ater Ignis (2022).

Desde el primer momento, Orthodoxy envolvió la sala en humo y luces rojizas, creando una atmósfera perfecta para su propuesta. Con temas como “Abyss of Aberration” o “Residues Of An Obsolete Trance”, la banda ofreció una descarga compacta y contundente que fue suficiente para calentar al público y preparar la noche para lo que vendría después. Los asistentes respondieron con atención y energía, disfrutando del ritual sonoro que los valencianos ejecutan con tanta maestría.

A las 20:30h fue el turno de los mallorquines Golgotha. Con Vicente Payá a la cabeza, acompañado de María J. Lladó, Rafel Garcías, Andrew Espinosa y Dan García, la banda llenó la sala de un doom melancólico y poderoso. Las luces se atenuaron y los riffs pesados envolvieron a todos, creando un contraste perfecto con la agresividad de Orthodoxy.

Canciones como “Inmaterial Deceptions” o “Lonely” hicieron que el público se sumergiera en un viaje emocional, entre la opresión sonora y la belleza sombría de sus melodías. Algunos cerraban los ojos para sentir cada nota, mientras otros compartían miradas cómplices con quienes tenían al lado, disfrutando de la fuerza y la sensibilidad que el doom puede transmitir. Golgotha recordó que el metal también puede ser emoción, melancolía y profundidad.

A las 21:50h llegó el momento que todos esperaban: Asphyx. Con Martin van Drunen al frente, Paul Baayens en la guitarra, Alwin Zuur en el bajo y Stefan Hüskens a la batería, los holandeses desplegaron la potencia que los ha convertido en una referencia del death metal europeo.

El concierto comenzó con un saludo cercano de Van Drunen: “Hola, ¿cómo estáis?”, y enseguida la Sala Nazca vibró con riffs demoledores y densidad sonora aplastante. El set repasó clásicos y temas recientes, con piezas como “Vermin” e “It Came From The Skies”, seguidas de himnos de la banda como “Deathhammer” y “Last One on Earth”. Entre canción y canción, Van Drunen agradeció al público y presentó a sus compañeros, mostrando cercanía y cariño por los seguidores madrileños.

La banda alternó momentos de fuerza implacable con pasajes más densos y doom, llevando al público a un viaje intenso donde los mosh pits y el headbanging eran inevitables. La hora y cuarto de actuación pasó volando, dejando claro que Asphyx sigue siendo una leyenda viva con energía intacta después de décadas.

La velada en la Sala Nazca fue más que un concierto: fue una experiencia compartida, donde Orthodoxy ofreció su ritual de death metal, Golgotha desplegó un doom emocional y Asphyx cerró con la brutalidad y maestría que los ha hecho legendarios. Tres generaciones de metal extremo reunidas en una sola noche, con el público entregado, disfrutando cada segundo y cada riff.
Hoy, 14 de marzo, las tres bandas volverán a subirse a un escenario, esta vez en Barcelona. No te lo pierdas si estás cerca: otra oportunidad de vivir una noche de metal extremo única.






























