Magia, fuego y guitarras: Bilbao cae bajo el hechizo de Rata Blanca
La gira de Rata Blanca por la península arrancó hace apenas unos días, pero la banda argentina volvió a demostrar anoche en Santana 27 que mantiene intacta su conexión con el público. El concierto en Bilbao, segunda fecha de un extenso recorrido estatal, tenía además un significado especial al estar centrado en la celebración del 35º aniversario de Magos, Espadas y Rosas, el álbum que convirtió al grupo en una referencia imprescindible del rock en castellano.
La expectación era evidente desde antes de la apertura de puertas. Santana 27 presentó una gran entrada y un ambiente especialmente animado, con seguidores de distintas generaciones preparados para reencontrarse con canciones que forman parte de la historia del rock latinoamericano. Cuando las luces se apagaron y comenzaron los primeros acordes de “Hijos de la Tempestad”, la respuesta del público fue inmediata. La banda salió decidida a mantener la intensidad desde el primer minuto y el sonido acompañó perfectamente durante toda la noche.

Sin apenas pausa enlazaron con “Sólo para Amarte”, muy celebrada por una sala ya completamente entregada. Poco después, Adrián Barilari saludó a los asistentes con un cercano “Bona Nit Euskadi” antes de interpretar “Volviendo a Casa”, uno de los primeros momentos en los que quedó clara la conexión entre la formación y el respetable. El vocalista se mostró comunicativo y cercano durante todo el concierto, alternando bromas, agradecimientos y mensajes dirigidos a un público que respondió constantemente coreando cada tema.
El repertorio fue avanzando a través de distintas etapas de la carrera de la formación con canciones como “La Otra Cara de la Moneda” y “El Beso de la Bruja”, manteniendo siempre un ritmo muy dinámico. Buena parte de la atención recayó también en Walter Giardino, auténtico referente de la guitarra dentro del rock en castellano. Su interpretación volvió a ser impecable, combinando técnica, velocidad y melodía con enorme naturalidad. Además, en muchos momentos del concierto volvió a percibirse esa influencia de Rainbow que siempre ha acompañado el sonido de Rata Blanca, especialmente en las melodías y desarrollos instrumentales más épicos.
Uno de los momentos más celebrados de la noche llegó con “Talismán”. Durante la canción, Barilari se subió a la tarima de la batería para animar todavía más a un público completamente entregado. La respuesta fue inmediata y toda la sala acompañó el estribillo con fuerza, dejando una de las imágenes más potentes del concierto. Ese ambiente no decayó en ningún momento. Bilbao respondió con entusiasmo constante, acompañando prácticamente cada canción de principio a fin.

Antes de “Rock es Rock!”, Barilari aprovechó para agradecer la asistencia y recordar que “el rock nunca va a morir porque el rock es rock”. La frase conectó rápidamente con el espíritu de la noche y la canción terminó convirtiéndose en otro de los puntos álgidos del repertorio. A esas alturas, Santana 27 ya era una auténtica fiesta.
La parte central del concierto mantuvo el nivel con “El Círculo de Fuego”, “Días Duros” y “El Camino del Sol”. Fue precisamente en este último tema donde Walter Giardino firmó uno de sus momentos más destacados de la noche, ocupando el centro del escenario con un solo cargado de personalidad y feeling. La interpretación terminó además con un potente solo de batería que encendió todavía más al público.
Sin embargo, el instante más emotivo llegó con “Mujer Amante”. Bastaron unos pocos acordes para que toda la sala comenzara a cantar al unísono uno de los mayores himnos de la historia del rock en castellano. La canción sonó especialmente emocionante gracias a la implicación de un público que prácticamente acompañó cada verso, convirtiendo el tema en uno de los grandes momentos de la noche.

Tras una breve pausa llegaron los bises. “Guerrero del Arco Iris” y “El Reino Olvidado” sirvieron para encarar la recta final antes de otro momento destacado con “Rock and Roll Hotel”. Antes de empezar la canción, Barilari bromeó con los asistentes diciendo: “Si estáis cansados nos vamos”, provocando las risas de todos antes de dar paso a un tema acompañado por llamativas proyecciones y vídeos que aportaron un atractivo componente visual.
El desenlace quedó reservado para dos clásicos incontestables. “Aún Estás en Mis Sueños” mantuvo la emoción muy arriba antes de que “La Leyenda del Hada y el Mago” pusiera el broche definitivo a la noche. La reacción del público fue espectacular y Santana 27 terminó convertido en un enorme coro acompañando cada palabra de una canción que sigue siendo uno de los grandes símbolos del grupo.
Con Barilari despidiéndose entre aplausos al grito de “¡Gracias Euskadi!”, Rata Blanca cerró en Bilbao una actuación sólida, cercana y repleta de himnos. Una noche que confirmó que, más de tres décadas después, la formación sigue ocupando un lugar privilegiado dentro del rock en castellano.































