«Metropolis Pt. 2: Scenes From a Memory», la canción que derivó en disco conceptual

El 26 de octubre de 1999 se ponía a la venta «Metropolis Pt. 2: Scenes From a Memory», el quinto álbum de estudio de los neoyorquinos DREAM THEATER. Tras varios años trabajando con Derek Sherinian a las teclas, la banda de metal progresivo decidió contar con los servicios de Jordan Rudess, que ya había trabajado con Mike Portnoy y John Petrucci en las dos entregas de LIQUID TENSION EXPERIMENT. Con Rudess, DREAM THEATER daría el salto de calidad que les ha llevado a ser lo que son hoy: el grupo de metal progresivo por excelencia.
Coincidiendo precisamente con el veinte aniversario del disco, la banda americana se enfrascaba, en 2019, en un tour donde representaba «Metropolis Pt. 2: Scenes From a Memory» de forma íntegra, como ya hicieran en su correspondiente gira de presentación, y que les trajo a Barcelona el 29 de enero y a Madrid el 31 de 2020. El show, se planteaba con una dinámica semejante a la de entonces, dividido también en dos sets. En el primero presentaron algunos temas de «Distance Over Time» (2019), junto a otros de su discografía, y en el segundo acto se aprovechó para dar rienda suelta al plato fuerte de la noche: el disco que nos ocupa en este articulo.

Como sabréis, «Metropolis Pt. 2: Scenes From a Memory» representa la secuela a la icónica canción «Metropolis Pt. 1», incluida en el mítico «Images & Words» (1992), el primer disco de DREAM THEATER con James Labrie a la voz. Al parecer, el insistente interés de los fans por la segunda parte de la canción, obligó a Petrucci a exprimir el intelecto para dar a luz lo que en un primer intento fue una canción de veinte minutos aproximadamente, que la compañía desechó para «Falling Into Infinity» (1997) por demasiado extensa. Poco más tarde, inspirados en la película «Dead Again» (Kenneth Branagh – 1991), los neoyorquinos recuperarían la segunda parte de «Metropolis» e iniciaron la labor de re-composición de un tema que evolucionó hasta convertirse en el primer álbum conceptual de DREAM THEATER.
La historia, en sí, nos habla de un hombre llamado Nicholas, que tiene constantes «deja vu» de una vida pasada y que le hacen recurrir a la hipnosis. Gracias a un terapeuta, cuya voz fue registrada por Terry Brown, Nicholas inicia un viaje de regresión en el que se encuentra con Victoria Page. A través de las sesiones, el protagonista comienza a desvelar las incógnitas de sus visiones y a entender el significado de esos sueños en los que ve a Victoria.
La obra, por su parte, se divide en dos actos: el primero consta de siete pistas y el segundo de cinco. En total, doce canciones dan forma a «Metropolis Pt. 2: Scenes From a Memory», un álbum que comienza con «Scene One: Regression», una simple introducción en la que Nicholas se relaja bajo la voz de Brown, el hipnotizador, para empezar así la regresión mental. Musicalmente, el arranque es de lo más dulce, con Labrie susurrando en compañía de una acústica y dando la bienvenida a Victoria.
«Scene Two: I. Overture 1928», la segunda canción del redondo, es instrumental. Bajo mi punto de vista, con el permiso de «The Dance Of Eternity» y «Erotomanía», es una de las mejores canciones instrumentales que han compuesto DREAM THEATER hasta la fecha. Lo que ocurre es que la segunda pista y la tercera, «Scene Two: II. Strange Déjà Vu», son la misma canción. Al estar el disco registrado sin silencios entre temas, no notaremos la diferencia. La mencionada «Strange Déjà Vu», junto con «The Spirit Carries On», «Beyond This Life», «Home» o «The Dance Of Eternity» es una de las más reconocidas de «Metropolis Pt. 2: Scenes From a Memory».
Todas ellas son canciones que han perdurado en los set lists de la banda a lo largo del tiempo. En particular, «Strange Déjà Vu» profundiza sobre los sueños de Nicholas, que se encuentra en una extraña habitación donde ve por primera vez a Victoria, a través de un espejo; una chica que quiere contarle la verdad sobre su asesinato. De ahí el título de la tercera escena: «Scene Three: I. Through My Words», una balada de un minuto en la que Nicholas descubre su conexión con Victoria.

Al igual que en la segunda escena, la tercera se divide en dos pistas, dando paso la primera a «Scene Three: II. Fatal Tragedy», una composición donde se nota la influencia de QUEEN. Instrumentalmente, es de lo más caótico y atractiva, mientras que, líricamente, en ella se descubre que Nicholas es consciente de quién es Victoria, pero no sabe lo que pasó realmente con ella, con lo cual, su obsesión por saber la verdad es cada vez mayor.
«Scene Four: Beyond This Life», como hemos dicho antes, es una de las perlas de este disco conceptual. Instrumentalmente no tiene desperdicio, mientras que letrísticamente nos transportará a 1928, cuando sabremos, a través del titular de un periódico, que una joven chica fue asesinada por un hombre, llamado Julián, que se suicidó posteriormente. Parece ser que un tal Edward fue testigo de los hechos y así lo relató. ¿Podría ser una historia de amor que acabó en tragedia?
«Scene Five: Through Her Eyes» viene a continuación, una balada en la que Nicholas, ya despierto, reflexiona sobre el brutal asesinato de Victoria. Precisamente, a través de los ojos de ella (traducción del título), el protagonista asume que tal injusticia debe ser aclarada. La siguiente, «Scene Six: Home», es otra de las mejores del disco, al menos en mi opinión. Aquí encontramos a DREAM THEATER en estado puro, con estructuras de teclado y guitarra que parecen fruto de la improvisación. ¡Una verdadera obra de arte!
Antes de seguir con la historia, nos topamos con la séptima escena, «Scene Seven: I. The Dance Of Eternity», otra nueva joya instrumental en la que Rudess deja muestras de lo gran teclista y compositor que es. Al igual que la segunda y la tercera, la séptima escena también se divide en dos pistas, dando paso a «Scene Seven: II. One Last Time», otra balada relajada en la que Nicholas le da vueltas a los rumores que apuntan a que el hermano de Julián, Edward, que fue testigo del asesinato, podría haber tenido una relación sentimental con Victoria.
Llegando al final de la escucha, degustamos «Scene Eight: The Spirit Carries On», una de las baladas por excelencia de DREAM THEATER. En ella, Nicholas regresa al estado de hipnosis. Cree que Edward estuvo involucrado en el crimen y quiere sacar a la luz la verdad. Sin embargo, Victoria se le aparece y le dice que se olvide, que deje de sufrir… Nicholas, llegado a este punto, siente una paz interna que le satisface. Ha entendido que la muerte no es el fin, es únicamente una transición, como Terry Brown, el hipnotizador, se encarga de relatar en una de las frases más célebres del disco.
Musicalmente, los coros Gospel son la característica principal de una canción que dará paso a «Scene Nine: Finally Free», la última escena de «Metropolis Pt. 2: Scenes From a Memory». En este tema, Nicholas despierta y coge el coche para regresar al lugar de los hechos. Es aquí donde se revela que Victoria, Edward y Julián estaban viviendo un triángulo amoroso. Al parecer, Victoria quería romper su relación con Edward, porque temía que su hermano lo quisiera matar si algún día descubriera el romance.

Julián y Victoria se reúnen sin que nadie lo sepa, pero no es así, porque Edward aparecerá por sorpresa. Los dos hermanos forcejean y Edward le dispara a Julián, hiriéndolo de muerte. No contento con eso, matará a Victoria también, asestándole un disparo. Edward, pondrá después una nota en la chaqueta de Julián, que le ayudará a interpretar su maquiavélico plan como falso testigo del asesinato. Nicholas se siente al fin libre, de ahí el título «Finally Free».
Ya está en casa, pero regresa a escena el hipnotizador, ordenándole que abra sus ojos. Tras un grito de confusión, se oye el típico ruido de disco rayado y aquí termina «Metropolis Pt. 2: Scenes From a Memory», con la muerte del protagonista. Resulta que el hipnotizador era el alma reencarnada de Edward. Victoria, estaba tratando advertirle a Nicholas que su vida estaba en peligro. ¡Fin de la historia! Ni David Lynch lo hubiera hecho mejor, ¿cierto?
Así, a grandes rasgos, esto es lo que vais a encontrar en «Metropolis Pt. 2: Scenes From a Memory», una de las joyas de la corona de DREAM THEATER que abrió el camino al siguiente «Six Degrees Of Inner Turbulence» (2002), otro disco conceptual, más por su temática que por la historia. Es el primer álbum doble que editó la banda y explora, en el primer disco, temas mundanos como la existencia misma, la religión, el alcoholismo o la pérdida de la fe.
El segundo disco, por su parte, es una canción de cuarenta y dos minutos, separada en ocho pistas, donde se explora todo tipo de enfermedades mentales, en una especie de terapia musical para el oyente. Antes de la publicación de «Six Degrees Of Inner Turbulence», sin embargo, la banda se embarcó en una extensa gira de presentación de «Metropolis Pt. 2: Scenes From a Memory», donde el disco era representado íntegramente en directo, a lo largo de un tour que dio a luz el DVD «Metropolis 2000: Scenes from New York» (2001). Un documento muy recomendable, en el que se explica la historia entre imágenes de directo y ficción.

























