MISFITS + JUICEHEAD + BERETTA SUICIDE – SALA COPÉRNICO, MADRID – 10/02/2012
Una noche de sensaciones agridulces.
Los míticos MISFITS han visitado una vez más los escenarios españoles y el pasado 10 de febrero tocó parada en Madrid. Junto a dos bandas poco conocidas como JUICEHEAD y BERETTA SUICIDE, el trío, liderado por el único miembro original Jerry Only, congregó a un buen número de variopintos fanáticos en la sala Copérnico. Aquí tenéis el resumen de lo que sucedió ese día.
BERETTA SUICIDE
Ante el desconcierto de algunos y el desconocimiento general, la noche la abrieron los britanicos BERETTA SUICIDE. Garage muy ligero en cuanto a fondo y forma que sólo se amenizó por lo participativo de su guitarrista principal, quien bajó a la pista para tocar uno de los temas, y de su cantante, que resultaba cómico en sus intentos de hablar castellano. Poco más que añadir sobre una banda de relleno que, sinceramente, no entiendo qué hacía incluida a última hora en el cartel.
JUICEHEAD
Los sí anunciados JUICEHEAD, no en vano graban para Misfits Records, hicieron aparición con un buen número de seguidores entre el público. Personalmente me parece un grupo también falto de peso, muy cercano a bandas como OFFSPRING o GREEN DAY con todo lo que eso conlleva. La guitarra sonaba excesivamente estridente y resultaba desagradable al oído, mientras que lo llano de las composiciones, demasiado cercanas al pop, hacían complicado seguirles el hilo. Poco que llevarse a la boca también con los de Chicago, completando así una desacertada elección de teloneros que más que caldear el ambiente ante la salida del atractivo principal lo enfriaron.
MISFITS
La preparación del escenario de MISFITS dejó a las claras las carencias de las salas de la capital. El telón, bonito y pintado a mano, se encontraba completamente tapado por la batería, situado en lo alto de una pequeña estructura que simulaba piedras. Siendo un trío, las dimensiones de las tablas resultaban menos traumáticas, aunque la colocación de los músicos, Jerry Only en el extremo que quedaba a la izquierda del público y Dez Cadena en el contrario, complicaba la visualización del grupo y generaba problemas con el sonido, hecho que la PA de la sala tampoco arregló. En Madrid habrá muchas salas capaces de albergar, pero con garantías pocas.
Con cierta demora la banda apareció al escenario y de entrada se marcaron del tirón casi al completo su último disco grande, »The Devil’s Rain». Los seguidores más jóvenes respondieron bien, quizás porque fue el disco con el que les han descubierto o se han enganchado a ellos, pero los más veteranos quedamos bastante descuadrados. Marcarse la primera media hora de actuación sólo con temas que no llegan al medio año de vida me resultó excesivo, por no decir irritante. Es bueno y habla en favor del grupo que apuesten por el momento presente y defiendan sus composiciones, pero faltó balance en este primer tramo de concierto.
Superado el trago de »The Devil’s Rain», MISFITS adoptaron una postura más cómoda y asequible. Como he dicho anteriormente el sonido no fue el mejor, si bien el grupo tampoco contribuyó a que la actuación fuera enmarcable. Jerry Only es meramente cumplidor en su rol de cantante, mientras que Dez Cadena se fue de onda en más de una ocasión. Canciones como ‘She‘, ‘Nike A Go-Go‘, ‘Halloween‘, ‘American Psycho‘ o ‘Skulls‘ sirvieron de paliativo y consiguieron hacer que, ahora sí, unánimemente se disfrutase de MISFITS.
Dos de las canciones que más me gustan de la banda resultaron antónimas entre sí. Mientras que la interpretación de ‘Where Eagles Dare‘ fue radiante, la de ‘All Hell Breaks Loose‘ resultó caótica y sucia, haciendo casi imposible distinguir y por tanto gozar del tema. Se quedó fuera del set madrileño la clásica ‘Mommy, Can I Go Out And Kill Tonight?‘, dado que los bises se reservaron a ‘We Are 138‘, ‘Saturday Night‘ y ‘Die Die My Darling‘, que tampoco fue la mejor pieza de la noche y que dejó el cierre algo tibio. Tampoco sonaron ‘Attitude‘, ‘Green Hell‘ o ‘Last Caress‘, piezas clásicas que forman parte del repertorio más popular del grupo.
En conjunto un concierto agridulce, del que caben rescatar grandes composiciones pero sin el brillo que antaño tuvieran. El presente de MISFITS se alimenta en gran parte de la leyenda y del pasado, pero hay que saber cuando cerrar el negocio y no dejar que los buenos recuerdos se vean oscurecidos por la ausencia de recursos o ideas.






























