PROGRESSIVE NATION TOUR 2009 – LA CUBIERTA DE LEGANÉS, MADRID – 23/10/0
Sin lugar a dudas era una de las giras más esperadas por los fans. No todos los días tiene uno la oportunidad de disfrutar en el mismo concierto de dos grupazos de la talla de Opeth yDream Theater; pocas veces se ha visto tanta calidad y tanto talento musical en el mismo escenario.
La fecha, pues, estaba marcada en nuestros calendarios desde hacía meses: 23 de Octubre. Antes de entrar todo el mundo murmuraba cuales serían los setlist de estos dos monstruos del progresivo, cómo se las iban a apañar para adecentar el sonido de la cubierta…se masticaba la expectación, pero en toda reunión, antes de ir a por los platos fuertes hay que degustar los entrantes.
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En esta gira esos entrantes fueron dos canapés de auténtico lujo. El primero bajo el nombre de UNEXPECT nos permitió disfrutar de una de las bandas más eclécticas que han surgido últimamente. El grupo combina de forma magistral el metal progresivo más extremo con unas sutiles melodías de violín y unas operísticas líneas vocales de su particular frontwoman.
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La banda salió a escena con muchas ganas y no tardó en ganarse el favor del público, aunque el mayor temor de todos parecía confirmarse: el sonido del que disfrutaron Unexpect fue nefasto. Este tema da para hablar, así que lo comentaré más adelante. De momento solo nos ocupa narrar la intensa actuación de este grupo, que supo ganarse al público con algunos temas como “Feasting Fools” o “Megalomanian Trees”.
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Los siguientes en subirse al escenario de La Cubierta fueron BIGELF. He de reconocer que no conocía al grupo en profundidad, quizás por eso su actuación me sorprendió aún más. Para dar entrada a su concierto, el grupo utilizó la famosa marcha imperial de Star Wars. Debe ser que su vocalista y teclista Damon Fox es un gran fan de la saga, por que incluso pudimos ver un pequeño Yoda sobre uno de sus Hammonds.
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El grupo disfrutó de algo más de media hora para convencer al público y creo que lo hicieron bastante bien, exhibiendo versatilidad y muy buenas maneras, con influencias muy setenteras que van desde Pink Floyd hasta Black Sabbath, pasando, como no, por Deep Purple y Led Zeppelín. El resultado final es más que interesante, con un sonido oscuro y muy fluido y un estilo fácilmente reconocible, como dejaron claro temas como “The Evils Of Rock ‘n’ Roll”, “Neuropsychopathic Eye”, “Black Ball” o “Disappear”. El sonido, por suerte, mejoró un poco.
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Poco a poco llegaba el momento de disfrutar del primero de los alicientes importantes de esta gira: los suecos Opeth. Pasadas las ocho y media, Mikael Akerfeldt y los suyos se subieron al escenario e incluso antes de empezar a tocar, ya se habían granjeado el favor del público. Mikael, con su peculiar y conocido sentido del humor, deseo a la audiencia una Feliz Navidad y nos obsequió un arranque inmejorable con “Heir Apparent”, de su reciente lanzamiento “Watershed”. El comienzo de tema nos hizo temblar a muchos, porque el sonido distaba de ser el deseado y apropiado para un grupo como Opeth. Por suerte el técnico de sonido del grupo consiguió paliar el problema y finalmente pudimos distinguir bien todos los instrumentos (aunque llevó un buen rato poder identificar bien los teclados de Wiberg). Desde el primer momento pudimos percibir que Axenrot es todo un seguro tras los parches (su batería se escuchaba a la perfección y con todo detalle). Destila técnica y potencia en la pegada.
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Con “Reverie/Harlequin Forest” el grupo comenzaba a perfilar un setlist muy prometedor. Sin duda este es uno de los mejores cortes de “Ghost Reveries” y pudimos notarlo en directo cuando el grupo arrancó los vítores y el griterío general proclamó su nombre incansablemente. Akesson dejo muy claro que tiene un sitio en Opeth por méritos propios y, aunque Peter Lindgren siempre estará en la memoria de todos los fans del grupo, creo que Fredrik conseguirá labrarse un hueco en nuestros corazones.
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“The Lotus Eater” es uno de mis temas favoritos de “Watershed” y su inclusión en el setlist me parece, como es lógico, más que acertada. No solo ofrece toda la pegada de la que Opeth es capaz, sino que también dibuja perfectamente su capacidad compositiva y nos permite comprobar in situ la versatilidad con la que Akerfeldt cambia de los guturales a la voz limpia y viceversa en apenas unos segundos y sin esfuerzo aparente.
“Windowpane”, de su disco “Damnation” consiguió arrancar lo mejor de un público totalmente entregado. Fue el tema más relajado de su setlist y gracias a ello disfrutó del mejor sonido que tendrían los suecos en La Cubierta. En contrapunto a la sensibilidad y elegancia de “Windowpane” el grupo nos regaló la violenta “Deliverance”, donde pudimos comprobar que Akesson y Mendez se complementan a la perfección. Es una pena que solo dispusieran de una hora escasa, pero Mikael anunció el final de su actuación con otro tema de Watershed, en esta ocasión la elegida fue “Hex Omega” (que en directo resulta casi majestuosa).
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Opeth ponían así el listón verdaderamente alto, pero lo que estaba por venir lo conocemos todos; si en algo son maestros Dream Theater es en poner listones altos…
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Los americanos tardaron en salir a escena, pero lo hicieron de forma espectacular, descubriendo un gran escenario tras el telón inicial, con pantalla incluida. Tras la habitual intro, el grupo, que llegaba presentando su nuevo disco “Black Clouds & Silver Linings”, comenzó su setlist con el tema que abre precisamente este disco: “A Nightmare to Remember” fue coreada y recibió una muy buena acogida por parte del público.
Contemplar las virguerías de las que son capaces Portnoy, Petrucrri, Myung y Ruddes en sus respectivos instrumentos le pone a uno los pelos de punta. Más de uno puede sentirse frustrado porque viéndoles uno se da cuenta de que, por mucho que practiques, ese nivel está fuera de tu alcance. Labrie se mostró bastante activo desde el comienzo, aunque en mi opinión estuvo poco comunicativo. Tras el potente arranque, el grupo nos ofrecía uno de los mejores momentos del concierto.
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“The Mirror”, de su disco “Awake” comenzaba a sonar y el público enloquecía. Llevar las melodías de este disco al directo es una tarea al alcance de muy pocos: hace falta mucha calidad y mucho presupuesto en instrumentos y complementos. Sobre este punto llamaron mucho la atención los “juguetitos” de Jordan Rudess. El sonido parecía haber mejorado sensiblemente (aunque seguía lejos de lo que llamaríamos un buen sonido) y eso nos permitía disfrutar de la genial puesta en escena de Dream Theater.
No solo la parte musical del concierto, sino también la experiencia visual que disfrutábamos en la enorme pantalla, contribuían a que esta actuación tuviera todos los alicientes necesarios para convertirse en una noche inolvidable. Continuando con “Awake” el grupo nos regaló “Lie” y consiguió emocionar verdaderamente al respetable. Fue uno de los temas más coreados de la noche y también uno de los más aplaudidos.
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La noche caminaba directa a ese universo paralelo y casi mágico al que solo puede trasladarnos la música cuando le llegó el turno un nuevo corte de su último disco; en esta ocasión la elegida fue “A Rite Of Passage”, uno de los temas más potentes del disco, que cuenta además con un estribillo ideal para el directo, tal y como quedó reflejado en el interior de La Cubierta.
La parte más progresiva y de mayor carga instrumental del concierto llegó de la mano de “Metropolis Pt1/ The Dance Of Eternity” y de una versión extendida de “Solitary Shell”, de su epopéyico “Six Degrees Of Inner Turbulence”. Y es que un concierto de Dream Theater no es tal si sus integrantes no pueden enamorar al público dejando claro al mismo tiempo que son casi inigualables en sus instrumentos.
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Parece mentira que el siguiente tema fuera una sorpresa, pero vistos los setlist que el grupo venía interpretando, “Pull Me Under” nos cogió a muchos desprevenidos. El tema es un clásico en los conciertos del grupo y no quiso perderse una noche tan especial. Fue coreada multitudinariamente (aunque me sorprendió un poco que un tema tan conocido no llegara a las cotas de entusiasmo de “Lie”) y nos dejó a la espera del bis de rigor.
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Un bis que se vio encarnado en el tema que cierra “Black Clouds and Silver Linings”, la genial “The Count Of Tuscany”. La experiencia sonora y visual que el grupo nos regaló con este tema fue sencillamente sublime y el concierto no pudo terminar de forma más acertada. Impresionante.
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Tal y como apuntaba al principio, el tema del sonido en La Cubierta merece unas líneas propias. A estas alturas todos sabemos que la acústica de la plaza es mala y este concierto no fue una excepción. Es una lástima porque se trataba de una gira que, con un buen sonido hubiera podido ser apoteósica. Según parece, en la parte trasera y en gradas el sonido fue desastroso, llegando incluso a ser difícil identificar algún tema de primeras. Yo disfruté del show entre las tres primeras filas, en la parte central del escenario, y el sonido, si bien no fue el idóneo, tampoco fue malo y se pudo distinguir bien cada instrumento, salvo en contadas excepciones. Está claro que este tema no tiene solución, ya que habría que reconstruir la plaza para arreglarlo…quizás debamos empezar a plantearnos seriamente renegar de los eventos que tengan lugar en este emplazamiento, así a lo mejor empezaban a fijarse más en otros con mejor acústica, como el Palacio de Vistalegre o el flamante Palacio de los Deportes. Pero si no estamos dispuestos esto (todos sabemos que es difícil resistirse a una gran gira solo por el emplazamiento) quizás lo mejor sea intentar ver solo el lado positivo. Veremos qué dice el tiempo. De momento yo solo puedo esperar que esta gira bautizada como Progressive Nation Tour no vea su última edición hasta dentro de muchos, muchos años.
Autor: David Rodrigo (Redacción) / Daniel Velasco (Fotografías)
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